Pendones y pendonistas

El pendón es la bandera que precede al santo, la que va delante de una procesión. El pendonista es el que carga con el pendón. Pero en Sitges, el pendón es el pendonista, que, con este juego de palabras, pasa a ser posiblemente calificado como persona alegre, casquivana, despreocupada y más bien pecadora, cuando se trata de un honor que se reserva a alguien muy especial, que no ha destacado por ninguna de esas virtudes anteriormente dichas, sino por las virtudes consideradas como tales por la Iglesia Católica.

Tendré que explicarme mejor. En el Programa de la Festa Major se utiliza la palabra pendonista, que tanto en catalán como en castellano es la palabra correcta. Pero los indígenas preguntan: qui és aquest any el pendó?; es decir: ¿quién será el pendón este año? Se dice pendón sin malas intenciones, porque en una variante dialectal suburense se identifica al portador con lo portado, al sujeto con el objeto, al devenir con el ser, etcétera, algo que, ¡otra vez!, alegrará la calenturienta imaginación de antropólogos, etnógrafos, lingüistas, filósofos y académicos.

Pero no es más que un rasgo de economía del lenguaje. Pendonista tiene cuatro sílabas y pendón, dos. Y a la gente le importa un comino hablar bien o mal, si se le entiende, y si le importara hablar bien, esas cosas no sucederían. Ése es el diagnóstico de un ingeniero. A qué tanta pamplina de objeto, sujeto y predicado, caramba.

Este año, me cuentan, el pendón, perdón, el pendonista, es un caballero que ha quemado muchas pólvoras, artífice de fuegos de artificio, maestro de morteros, petardos y cohetes, el señor don Isidre Pañella, durante años director artístico de la Pirotécnica Igual. Felicidades.

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