La visualización de la señora Rigau


La señora Rigau, visualizando.

Para que vean que el asunto de la educación en España (si prefieren, en Cataluña, da lo mismo) tiene poco remedio, quédense con esta frase:

Ministro, me tengo que marchar porque he de visualizar mi oposición a la ley.

La dijo la señora Rigau, consellera, al señor Wert, ministro, el día que plantó la reunión de consejeros autonómicos para comenzar a discutir sobre el borrador de un anteproyecto de ley de reforma educativa. En fin, que en vez de quedarse a discutir los argumentos del ministro, quiso visualizar su oposición a la ley. Caramba.

¿Qué es visualizar? Consultemos el diccionario de la RAE.

Visualizar será, por ejemplo, formar en la mente una imagen visual de un concepto abstracto. También será imaginar con rasgos visibles algo que no se tiene a la vista. Visibilizar es sinónimo de visualizar, y será hacer visible artificialmente lo que no puede verse a simple vista, como con los rayos X los cuerpos ocultos, o con el microscopio los microbios.

Repito: ¡caramba! La señora Rigau ¿quiso visualizar su oposición a la ley? ¿Se retiró para formar en su mente una imagen visual de su desacuerdo? ¿Se marchó para imaginar con rasgos visibles algo que no podía ver, su oposición a la ley? ¿Quiso hacer visible artificialmente lo que no podía verse a simple vista, es decir, que no estaba de acuerdo con el proyecto del ministro? ¿Qué quiso decir la señora Rigau?

Quién sabe qué quiso decir, pero dejó muy claro que no sabe hablar. ¡Y fue maestra...!

Un mal argumento para una mala discusión

Frente a frente.

El ministro Wert ha presentado estos días un borrador de anteproyecto de ley de reforma educativa. Es decir, que para tener una ley que se pueda discutir en las Cortes falta mucho. Pero como el ministro fue carne de tertulia y mantiene las formas bullangueras y polémicas sin recato y los de aquí y los de allá son felicísimos buscando excusas para distraer al personal de asuntos de tanta enjundia como el sistemático destrozo del Estado del Bienestar o la corrupción política, unos se han lanzado al cuello del ministro con la intención de pasear su cabeza en lo alto de una pica y otros, no menos entusiastas, han aprovechado para cargar contra cualquiera que utilice cualquier lengua que no sea el español para enseñar a los niños. Más que un debate serio, donde ambas partes exponen sus razones con normalidad y los datos con objetividad, buscando un acuerdo que resulta imprescindible, parece una pelea de perros rabiosos y descerebrados. ¡Con lo importante que es la educación!

Si me permiten un paréntesis, los defensores de la inmersión lingüística en Cataluña argumentan que un alumno catalán tiene un nivel de español tan alto como cualquier otro alumno español. Ergo, deducen, la inmersión lingüística no puede ser tan mala como dicen.

¡Falso! ¡Mentira! Lo que es cierto es que un alumno catalán tiene un nivel de español tan BAJO como cualquier otro alumno español. Lo peor del asunto es que su nivel de catalán será igualmente BAJO.

El nivel lingüístico de los alumnos de toda España, y Cataluña no es una excepción, es inusitadamente bajo en cualquier idioma, según los estándares europeos. Por lo tanto, con esto cerraré el paréntesis, el sistema de la inmersión lingüística se demuestra tan MALO como el que funciona en el resto de España. Estamos en la cola de Europa y curiosamente ése no es el debate.

Será la crisis, pero cada vez leemos menos



Uno piensa que en época de crisis la gente huirá del precio de los espectáculos y se refugiará en la lectura en sus horas de ocio. No es un vicio caro y además existen bibliotecas. Con lo que cuesta un partido del Barça o un concierto de la Pantoja tiene usted para muchas horas de lectura emocionante y feliz. Mejor cultivar el espíritu que dar rienda suelta a los instintos primarios; mejor ilustrarse e iluminar el cerebro que oscurecerlo con zafiedades.

Uno es lo que piensa y uno resulta ser más tonto de lo que creía, porque no es así. El Gremio de Editores de Cataluña, el más poderoso de toda España, se lamenta conmigo. ¿Por qué? Porque se venden menos libros y se lee menos por culpa de la crisis. De la crisis y de la estulticia, diría yo, pero el gremio menciona sólo la crisis.

En general, los catalanes compramos menos libros, un 20% menos, que en 2010. Quien dice catalanes, dice españoles, porque el gremio no aprecia diferencia significativa entre las dos poblaciones de presuntos lectores. El que se consideraba lector, salía de la librería con el libro que había ido a comprar y dos más; hoy, apenas con uno. El catalán medio, como el español medio, no llegaba a comprar un libro al año (qué gran país, qué cultura). Ahora compra, pues, cuatro quintas partes de libro al año, o uno más barato.

El formato electrónico es ya un 5% de toda la edición, contando revistas y demás, pero también nota la recesión lectora y la crisis no hace más que animar a la piratería. Se espera que crezca y que produzca más beneficios, pero por ahora no nos sacará de ésta.

Los que publican en español, incluso en inglés, como exportan gran parte de lo que publican, sobrellevan mejor esta crisis, pero los editores en catalán, no, porque el lector de libros en catalán lee cada vez menos libros y el libro en catalán no se puede exportar. Fuera de España, donde se reúnen valencianos, catalanes, baleares, algunos aragoneses et altri, no existe prácticamente demanda de libros en catalán (quizá en el sur de Francia, no más).

En la lengua que sea, se editan y publican menos títulos y las tiradas son más cortas. De hecho, muchas editoriales tiran tantos ejemplares como soliciten las librerías, procurando ajustar la oferta a la demanda y reduciendo costes de impresión y distribución. La subida del IVA no hizo más que animar la fiesta.

En lenguaje culto, somos más burros que hace dos años y echamos la culpa a la crisis.

Oscar Niemeyer (1907-2012)



Hace un par de días, moría Oscar Niemeyer, arquitecto. La noticia se ha publicado en los periódicos; quizá por eso les suene el nombre. Ahora bien, a poco que se hayan interesado por la arquitectura contemporánea, sabrán que Niemeyer ha sido y sigue siendo uno de los arquitectos más notables e influyentes del siglo XX.

La iglesia de San Francisco de Asís en el lago Pampulha.

Saltó a la fama en 1943, cuando cumplió un encargo del alcalde Kubitschek (quédense con el nombre). Diseñó y construyó la Iglesia de San Francisco de Asís en el lago de Pampulha y provocó muchísima polémica. El obispo del lugar dijo que aquella iglesia no era apta para el culto, un tanto mosca por vérselas con un edificio tan sorprendente e innovador. Hoy, la iglesia es un museo de arte contemporáneo, pero sigue siendo un bellísimo ejemplo de lo que uno puede hacer con el hormigón, si uno se pone a ello.

Dicen que Le Corbusier había sido su maestro, pero luego le superó, salta a la vista. Construyeron los dos juntos la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, en 1952. Otro edificio impresionante.

Su fama mundial vino con Brasilia, la ciudad de Niemeyer. En 1956, el urbanista Lúcio Costa gana el concurso para diseñar la nueva capital de Brasil, Brasilia, en el centro del país. El presidente de Brasil, Kubitschek (¿se acuerdan de él?), llamó a Oscar Niemeyer para trabajar en el proyecto. Mientras Costa trabajaba de urbanista, Niemeyer se volcó a proyectar edificios impresionantes, docenas de edificios: viviendas, centros comerciales, oficinas, la residencia oficial (y la provisional, también) del Presidente de la República, la Cámara de los Diputados y el Senado Federal, la Catedral, la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, del Tribunal Federal Supremo, de los demás ministerios... Un no acabar de maravillas sin cuento.

He aquí el prodigio: Costa y Niemeyer diseñaron, construyeron e inauguraron Brasilia en el plazo de cuatro años, durante el mandato presidencial de Kubitschek. El mundo quedó pasmado ante aquella explosión de arquitectura sin igual.


 

 
Brasilia. Docenas de edificios salen del estudio de Niemeyer.

Tres años más tarde, en 1963, ya conocía todos los honores posibles para un arquitecto. Le nombraron miembro honorario del Instituto Americano de Arquitectos (EE.UU.) y le otorgaron el Premio Lenin de la Paz (URSS). En tiempos de la Guerra Fría y la Crisis de los Misiles, no está nada mal.

Niemeyer se había afiliado al partido comunista de Brasil durante la Segunda Guerra Mundial. Viajó varias veces a la Unión Soviética y conoció el exilio en 1964 porque los militares golpistas brasileños no toleraban el comunismo. Regresó a Brasil en los años ochenta.


Trabajó hasta hace bien poco. Sus diseños todavía provocan pasmo y admiración. Desde luego, no dejan indiferente a nadie. Colecciona premios y galardones por docenas, bien merecidos los tenía.

Su idea de la arquitectura era utópica e idealista. Formas aparte, que quitan el hipo por su valentía y atrevimiento, y por su intrínseca belleza, pretendía que todo edificio fuera una excusa para pensar y aprender, un paso más hacia un futuro más humano y fraternal. No en vano, sus templos (iglesias y mezquitas) son soberbios, porque quiso expresar en ellos ese ideal niemeyerista.


Qué gran arquitecto.

Más información en http://www.niemeyer.org.br/.

¿En manos de quién estamos? ¿En manos del señor Torramadé?


El señor Torramadé, don Jaume, es alcalde de Salt, presidente de la Diputación de Gerona y médico, de los que tiene consulta y cobra por visita. Además, es el líder de Unió Democràtica de Catalunya, UDC, el partido demócrata-cristiano de la coalición CiU. Don Jaume puede ejercer los tres trabajos porque no se aprecia ninguna incompatibilidad entre ellos. O saca tiempo de debajo de las piedras o la alcaldía y la presidencia no dan trabajo alguno. Me da que estos cargos implican embolsarse sueldo y dietas por no dar un palo al agua. Si todos fueran trabajos de verdad, no podría el personaje ser médico en ejercicio, alcalde y presidente de la Diputación a la vez.

El señor Torramadé es uno de los cargos públicos mejor pagados de España.

Como presidente de la Diputación de Gerona, don Jaume se lleva a casa un sueldazo que triplica (triplica, multiplica por tres) el sueldo del Presidente del Gobierno de España. Total, por no pegar sello. Está muy bien. Aparte, las dietas, que cobra de la Diputación y del Ayuntamiento (a veces, por hacer lo mismo, una dieta de cada, que suman dos). Yo también quiero un cargo como ése.

Don Jaume es noticia porque la noche del 8 de noviembre salió a cenar con sus compañeros de partido. A los postres, don Jaume lleva una taja como un piano y se abalanza sobre una asesora de la alcaldía de Salt, militante de UDC como los demás comensales, doña Minerva Amador. El señor Torramadé, completamente borracho, pretende abusar de ella delante de los camaradas de UDC, que jalean el asunto y abuchean la retirada de la señora Amador, que huye como puede del sátiro. Nadie mueve un dedo para liberarla ni sale de sus labios censura alguna contra el borracho obsceno.

El señor Torramadé en mangas de camisa y desabrochado, todavía sobrio.

El día 9, un cargo de UDC (no se dice quién) interviene para que la señora Amador y su marido no presenten una denuncia. Recordemos: estamos en plena campaña electoral para el Parlamento de Cataluña. La mención de la patria detiene a los denunciantes, por el momento. Todo por la patria.

El día 12, el señor Torramadé acude al jefe de prensa y protocolo de la Diputación de Gerona, el señor Amargant, para solicitarle ayuda. ¿Qué señora querrá acudir a mi consulta si estos hechos salen en los periódicos?, se queja.

Todo el mundo está metido en el ajo. El jefe de gabinete y la secretaria del alcalde también intentan acallar los rumores, como el jefe de gabinete de la Diputación y varios diputados. El señor Amargant habla con la señora Amador, que está aterrorizada y deshecha. Varias veces. Es una negociación difícil. Su encargo es procurar el silencio de la señora y negociar una compensación económica por el abandono de la asesoría municipal. 

Porque la señora Amador pide dejar el trabajo, para no ver nunca más al señor Torramadé, el hijo de puta que quiso abusar de ella en público (con el permiso de quien creía sus amigos y compañeros de partido). Quedó muy claro que no fue un meter mano casual, sino un continuo buscar entre piernas y un sobado de pechos constante, delante de todo el mundo ¡y nadie hizo nada para poner fin a los excesos del señor Torramadé! ¡Nadie!

La señora Amador quiere la baja como asesora de UDC. El partido se preocupa, no vaya a saltar la liebre del escándalo. El señor Amargant recibe presiones del alcalde, del partido, de aquí y de allá. Se negocia con la señora Amador una indemnización. La señora Amador tiene miedo del señor Torramadé, al que cree capaz de vengarse por tantos dolores de cabeza. No se equivocará. 

Al final, pide 50.000 euros como indemnización por el fin prematuro de su contrato de asesoría. UDC propone otra indemnización. El asunto está en manos de los abogados del matrimonio y del partido. Si no se llega a un acuerdo, la señora Amador presentará una denuncia, dice.

Pero días antes, el señor Torremadé, el tocón, por su propia cuenta y riesgo, ha presentado una denuncia por extorsión contra la señora Amador. No lo dice a nadie, permite que sigan las negociaciones con el señor Amargant, el partido, etc. Cuando se descubre, comunica al señor Amargant que tendrá que explicar a los periódicos que la señora Amador es una víbora que pretendía extorsionarle, cuando los hechos hablan por sí solos y ya corren por toda la ciudad. El señor Amargant, que conoce toda la historia por lo que le han contado varios testigos directos del caso y por tratar con la víctima, no puede creer lo que está oyendo y protesta. El señor Torramadé le viene a decir que no le toque los cojones y que haga su trabajo.

Se lía. El día 20 de noviembre, los Mossos d'Esquadra ya toman declaraciones a varios implicados.

Queda claro como el agua: el día de la cena, don Jaume Torramadé, completamente ebrio, comenzó a tocar a la señora Amador y a otra señora ahí presente.

El señor Amargant publicó su versión de los hechos en el Diari de Girona, citando nombres y apellidos. Muy violento para todos los negacionistas del caso, que se vieron con el culo al aire. El señor Torramadé le ha puesto una querella, no podía hacer otra cosa.

El señor Amargant, quien puso en evidencia a todo el mundo.

UDC no ha expulsado al señor Torramadé, ni a sus cómplices. Es más, parece implicada en el intento de acallar la justa queja de la mujer víctima de acoso. Once altos cargos del partido (cinco de ellos, mujeres) fueron a la cena, lo vieron todo y todos ellos firmaron un manifiesto a favor del señor Torramadé, acuciados por el partido y por el mismo señor Torramadé. Una de las mujeres firmantes también sufrió tocamientos, atención, pero firmó lo mismo. Curiosamente, las declaraciones a la policía de algunos de ellos contradicen el manifiesto.

¡Qué gente tan ruin y miserable! Pero no dimitirá ni uno, ya verán como no. Tampoco cesarán a nadie, qué van a cesar. Todos son unos cerdos, a mi entender, los que callaron, los que mandan callar.

El señor Amargant, en cambio, perderá su trabajo por ser honesto y decir lo que sabe de un personaje de repugnante catadura moral. El señor Torramadé presume de haberlo echado a la calle, por mentiroso, de querellarse contra él y de haber sido el primero en acudir a los tribunales para denunciar (cito) una falsedad y un intento orquestado de desacreditar mi persona.

Pero ¿quién nos manda? ¿En manos de quién estamos?

¿En manos de quién estamos? ¿En manos del señor Bustos?


Se sospechaba de una trama de corrupción urbanística en Sabadell. Se intervinieron los teléfonos de varias personas, entre ellas, el señor alcalde. Se obtienen pistas sobre la concesión de la obra pública gracias al pago de un tanto fijo (120.000 euros) más una comisión (un 4% del presupuesto). Un caballero que había sido regidor del PP hacía de correveidile entre empresarios y funcionarios; los cargos electos que obtenían beneficios personales del cotarro eran del PSC-PSOE. Un empresario implicado en el caso había participado también en las corruptelas de Alavedra y Prenafeta, el famoso caso Pretoria. Al final, el mundo es un pañuelo.

Pero aparte de esta lamentable comprobación de podredumbre urbanística en los alrededores de Barcelona, los que escuchaban las conversaciones descubren tantos casos de mamoneo, favoritismo, nepotismo, chanchulleo y corrupción en la comarca que es un no parar de noticias y sucesos. Están metidas las funerarias, las compañías de recogidas de residuos (los basureros), la compañía de aguas (privatizada hace poco), la sociedad civil de la ciudad en pleno y hasta la policía, tanto la guardia urbana de Sabadell (que perdonaba multas y hacía la vista gorda a otras muchas actividades) como los mossos d'esquadra, que alguno de ellos se chivó al alcalde y le dijo que tenía los teléfonos intervenidos.

El señor Bustos a la salida de los juzgados: Yo no he sido, no sé nada, soy inocente, etc.

El señor alcalde de Sabadell, en efecto, sabiendo que le pinchaban la línea, llamó al señor Madí, socio de una consultoría que recibe muchos contratos de la Generalidad de Cataluña. El señor Madí había sido antes íntimo colaborador político del señor Mas, presidente de la Generalidad de Cataluña. El señor Bustos, alcalde, le dijo al señor Madí que avisara de su parte a Oriol Pujol (hijo del fulano que arruinó Banca Catalana y protagonista del caso ITV) y al señor Homs (portavoz del Gobierno de la Generalidad de Cataluña) para que fueran con cuidado, que había mierda para todos y que, si iban a por él, ya verían lo que les pasaría.

El señor Madí, el día que anunció que dejaba la política por ENDESA, Deloitte y los negocios familiares.

Ahí queda eso. En la prensa está, no lo invento. Es de un bonito hermoso que quita el hipo. Sólo me resta recordar que en Sicilia existe una palabra para este pacto de silencio: omertà.

Pero ¿en manos de quién estamos?

El mundo es ansí



Pío Baroja pertenece a la generación del 98, la que se comió la derrota en Cuba y las Filipinas, la que se atragantó de pesimismo ante una España condenada a la tercera fila del orden mundial, pobre y miserable. Algunos de los escritores del 98, Valle-Inclán, por ejemplo, abrazaron el preciosismo del modernismo y nos dejaron más que prosa, poesía; otros, como Baroja, todo lo contrario, exprimen el lenguaje hasta dejarlo seco. Los técnicos hablan de economía de medios; Baroja, en cambio, decía que cuantas menos palabras, mejor.

De Baroja se dice que padecía un pesimismo existencial. El mundo es ansí es una buena muestra de ello. A mitad del cuento, surge el lema que da título a la novela. El mundo es ansí, cruel. La protagonista, en un arrebato de alegría, deja por escrito lo que sigue, justo antes del Epílogo:

     La vida es esto; crueldad, ingratitud, inconsciencia, desdén de la fuerza por la debilidad, y así son los hombres y las mujeres, y así somos todos.
     Sí; todo es violencia, todo es crueldad en la vida. ¿Y qué hacer? No se puede abstenerse de vivir, no se puede parar, hay que seguir marchando hacia el final.

Ya ven, ansí está el patio.

La protagonista, Sacha, hija de un general del ejército del Zar de Rusia, vive deslumbrada por los ideales revolucionarios, marcha a Ginebra, allá se casa con un judío y tiempo después se separará de él. Aquí Baroja desmenuza los ideales revolucionarios hasta reducirlos a tontería e inicia varios discursos de claros matices racistas, pues Baroja era aficionadísimo a ligar la forma de los huesos al carácter, el carácter a la raza, la raza a la nación, y ansí hasta el acabóse. Tales zarandajas demuestran que puede escribirse muy bien y con mucho mérito sobre la más completa estupidez: todo es ponerse.

Comienza entonces una segunda parte del relato, cuando Sacha se casará en segundas nupcias con un español, Velasco, y se iniciará un discurso sobre qué es España y sobre todo, cómo son los españoles. Según Baroja, un desastre de origen semítico, un pueblo bárbaro por civilizar, etcétera. Compárese tanta alegría con el discurso de Lorca, por ejemplo.

El final, amargo.

En resumen, una novela que no es de las mejores de Baroja. Eso sí, muestra sus manías y habilidades y podremos reconocer en ella tanto el estilo como las inquietudes del personaje. Su vertiente técnica es digna de estudio; como documento histórico tiene su gracia; como novela, es una opinión personal, deja bastante indiferente, ni chicha ni limoná, aunque algunas escenas son dignas de aplauso. Así que, si uno se queda sólo con el relato y la historia, no se aburrirá, pero no se apasionará y al tiempo, la olvidará.

¡Qué frío!



Los diarios de los viajes a Italia de Stendahl comienzan más al norte, en la Selva Negra, en 1816. Acaba de nevar. Es un contraste magnífico: el norte nevado, Italia, y en el paso de esta selva, el bello manto albino de árboles, prados y montañas. Pero el viajero no parece entusiasmado con esta suerte. Dirá: La campaña de Moscú me ha hastiado de los placeres de la nieve.

Un poco más adelante recordará por qué. Durante la gran retirada, se refugió con parte de la tropa en un viejo caserón abandonado que hacía las veces de hospital. Los cirujanos amputaban a docenas miembros gangrenados o congelados; el lugar se llenó de lisiados.

Para protegerse del frío, los soldados colocaban los miembros recién cercenados por los cirujanos en las ventanas, y así las tapiaban y evitaban las corrientes de aire. Con tan macabros ladrillos, consiguieron recomponer la casa y pasar una semana abrigados y ociosos, hasta que tocó marchar de nuevo.

También me hastiaría yo de los placeres de la nieve, conociéndola así.

¡Ozú, mi Niño!



La última tiene miga. Su Santidad, Benedicto (Benito) XVI deja ir en su reciente libro que los Reyes Magos no vinieron del Oriente, sino del Occidente, de Tartessos, que es un lugar que no se sabe muy bien por dónde cae, quizá en Huelva, quizá en Sevilla, quizá en Cádiz. Su Santidad se basa en los textos proféticos de Isaías y en el Evangelio según San Mateo, aunque los historiadores le habrían dicho que mejor hubiera hecho preguntando antes de decir nada, porque Tartessos ya no existía cuando nació el Cristo. Así de triste es la verdad.

Pero ¿saben qué? Que da lo mismo.

Don Ignacio Caraballo, que es el presidente del Patronato Provincial de Turismo de Huelva, prescinde de la arqueología y se suma a la palabra del Santo Padre. Esto hay que promocionarlo, ha dicho. Si son nuestros [los Reyes Magos] habrá que salir como un cañón.

Así, en Huelva patrocinarán la belleza de la Sierra, la singularidad del parque de Doñana, el jamón de bellota y, ozú, los Reyes Magos. Como sea, hay que dar con el palacio de los Reyes Magos, o con el establo donde guardaban los camellos. Si no se da, se quita y se construye, y ya está. Los turistas vendrán a millares.

La noticia ha provocado mucho entusiasmo entre los andaluces. Tanto que fuentes del Vaticano han tenido que desmentir que Melchor, Gaspar y Baltasar llevaran fino y jamón al Niño y un traje de lunares a la Madre. Lástima y olé, mi Niño.

Eso está muy feo



Antiguamente, las desavenencias políticas podían acabar en duelo. Fulano de Tal, liberal, enviaba los padrinos a Mengano de Cual, conservador, por un quítame allá esas pajas en forma de artículo de opinión en la prensa de la Corte. Se citaban en el campo del honor, vaciaban sus pistolas uno contra el otro y alguno exhibía luego un brazo en cabestrillo, peaje del honor.

Hoy no llegamos a tanto, menos mal. Pero hay que reconocer que las desavenencias políticas pueden provocar diferencias personales. No puedo pretender caer simpático a todo el mundo, menos a quien acuso de patoso, cantamañanas, inepto o carcamal.

Hoy damos por sentado que el derecho a expresar libremente una opinión política no implica llamar seguido a los padrinos y darle a escoger al otro entre sable o florete, que las pistolas las tengo en el taller. No, no funciona así.

Hay opiniones que merecen respeto, pero no todas, ni siquiera las mías. Ahora tendría que decir que, más allá de las ideas, sí que merecen respeto todas las personas. Pero no sé si decirlo. A veces, pongo en duda esta idea. Es bueno criticar, cuestionar y razonar lo que uno da por seguro. Pero digamos que sí, que merecen respeto las personas, todas las personas, aunque vienen ganas de decir que todas, todas, no.

Lo que quiero decir es que una opinión se combate con otra; que una aseveración se rebate con pruebas; que una teoría se pone a prueba, por ver si aguanta; que la razón ha de ser el único instrumento en la arena política. Eso es lo realmente importante.

No es de la misma opinión el señor don Toni Albà, según sus declaraciones en el Tuiter (pronúnciese Twitter). Copio y traduzco lo que pone en el fragmento que reproduzco bajo el título de esta entrada, porque no todos mis lectores saben catalán.

Toni Albà: ¿CARMEN MACHI firmó con los "intelectuales" [sic, las comillas] españoles contra el derecho a la autodeterminación de CAT [sic]? ¡NO VAYAMOS!
David Vericat: Qué triste ver gente del mundo del teatro promoviendo boicots contra compañeros de profesión por motivos "ideológicos". [sic, las comillas]
Toni Albà: ¿IDEOLÓGICA? ¡La libertad de un pueblo no es ideología, y si lo ves así, es que tu mente de cretino no te deja ver!
David Vericat: Disculpa, pero me sigue pareciendo muy triste, y tu argumento muy pobre, aparte de [los] insultos.
Toni Albà: ...persona que firma contra la libertad de CATALUÑA... ¡Y os llamáis Teatre Lliure [trad.: Teatro Libre]! Si Fabià [Puigserver] levantase la cabeza ya os daría [por no decir, os jodería, textual].

Etc.

Bonito, hermoso.

La tontería ya ha sido censurada en público, con razón. Carmen Machi estrena una obra en Barcelona; el señor Albà es muy libre de no ir a verla, porque le sentó como un tiro que un grupo de personajes de la vida cultural española (catalanes incluídos) firmasen un manifiesto en el que decían preferir que Cataluña continuara siendo parte de España. Hasta aquí entiendo al señor Albà, que es independentista y se atragantó con el manifiesto. También entiendo a la señora Machi, que le gusta considerarse compatriota de los catalanes (¿a quién no le va a gustar, pregunto?).

Lo que resulta feo es proponer el ostracismo contra la señora Machi, o contra cualquier otra persona, por pensar diferente a como pienso yo. No se invita a rebatir tal o cual idea con pruebas, razones o argumentos, sino a joder directamente al que la expresa. No vayas a ver su espectáculo, no leas su libro, no compres en su tienda, escúpele al pasar, rómpele el escaparate. No sé si es fascismo, pero es un método que emplea(ba)n los fascistas para arrinconar a los que no lo son. En todo caso, es una solemne estupidez, algo propio de un imbécil.

La opinión política de la señora Machi es tan válida como la opinión política del señor Albà, guste más o menos una u otra. Puedo oponerme a ella, criticarla, incluso combatirla y negarle la razón, pero es feo, feísimo, rebatirla con un llamamiento a repudiar su trabajo como actriz, que nada tiene que ver con la política, sea buena o mala actriz.

Habrá quien proponga una revancha y negarse a ver el espectáculo del señor Albà, a ver qué le parece. Eso también resultaría feo, feísimo, tan feo como lo que hace el señor Albà con la señora Machi. No es ésa la solución. Lo que hay que hacer es contestarle, decirle al señor Albà que ha cometido un error y recordarle que cada uno es muy libre de expresar libremente su opinión política, faltaría más. Dejarlo en evidencia. Hacerle razonar, si no resultara utópico.

También podría decirse que una persona que se comporta como él se ha comportado es un merluzo y un ganapán, por ejemplo. Ésta es una opinión muy simple y difícil de rebatir.

Ya ven, existen muchas opciones para denunciar este clima de gilipollez nacional que se ha instalado entre nosotros.

¡Un jamón!



Si usted va a comprar jamón, lo querrá ibérico. Le parecerá mejor.

La denominación ibérico se aplicó en primer lugar a la ganadería extensiva en la dehesa, alimentado con bellota, pero hoy se emplea el término ibérico a la producción de cerdo cebado con pienso en una granja cualquiera española, mientras el gorrino tenga padre o madre de raza pura ibérica.

En éstas, se han alzado en rebelión algunos ganaderos porque el Ministerio de Agricultura quiere reducir las ocho categorías de productos de cerdo ibérico que existen tal día como hoy y dejarlas en tres: ibérico de bellota, criado en la dehesa y de raza pura; ibérico extensivo, criado en dehesa con bellota y piensos; ibérico de cebo intensivo, que se puede criar en una granja española (cerrada) sólo con pienso, siempre que el cerdo tenga al menos un padre o una madre ibéricos.

Los que crían el ibérico a la antigua, quieren que se reserve el término ibérico exclusivamente para los cerdos de raza pura criados en la dehesa. Para estos ganaderos, es aberrante que un animal de granja pueda ser ibérico, se críe donde se críe.

El gorrino criado en la dehesa tiene un coste muy alto. El gorrino de granja, en cambio, puede reventar precios. Si se vende como ibérico, los que crían cerdos artesanalmente en las dehesas no podrán competir y se arruinarán.

Los grandes grupos de la industria cárnica, en cambio, prefieren que pueda llamarse ibérico a cualquier cosa, al jamón de un tocino de granja mestizo criado con pienso en cualquier parte del país y secado en plantas deshumidificadoras. Una política agresiva de precios y los métodos industriales de producción harán el resto. ¿Que desaparece el gorrino ibérico de dehesa? ¡Mala suerte! El progreso cobra su peaje.

Los empresarios que defienden una denominación de ibérico más amplia son murcianos, castellanos y catalanes, los propietarios de las industrias cárnicas más importantes y una tropa de mafiosos de mucho cuidado. Los que defienden una denominación de ibérico más restrictiva son los ganaderos andaluces, extremeños y salmantinos del sur.

La batalla del cerdo ibérico apenas ha comenzado, pero ya sé qué le regalarán estas Navidades a la ministra: ¡un jamón!

Patrono de putas y banqueros



San Nicolás tiene dos patronímicos. Uno es San Nicolás de Myra y el otro, San Nicolás de Bari. De Myra, Turquía, porque fue obispo en aquella ciudad. De Bari, Italia, porque es ahí donde reposan sus restos. La tradición en Bari sostiene que unos cristianos los trajeron de Myra cuando los musulmanes ocuparon la ciudad.

San Nicolás vivió en el siglo IV y es un santo popular. Más de dos mil templos en todo el orbe cristiano llevan su nombre, es el patrón de Rusia, Grecia y Turquía y no se olviden de la Navidad. Porque, sí, damas y caballeros, San Nicolás es invocado entonces llamándole Santa Claus o Papá Noël.

En el santoral católico se le representa con túnica, barba y acompañado de un cubo del que asoman tres niños. Tal es así porque en uno de sus milagros más célebres resucitó a tres niños que un malvado había matado y cocinado al horno. No pregunten los detalles, pero los comensales se quedaron de una pieza al ver a las criaturas salir de la fuente por su propio pie. Por eso y por regalar juguetes a los niños que atendían a sus sermones, Nicolás es venerado por los tiernos infantes católicos y por todos los demás cuando se acerca la Navidad.

La cuestión de la barba de San Nicolás también tiene su intríngulis. La mandó quemar el emperador Licinio, que lo tenía preso. Constantino se cargó a Licinio y liberó a Nicolás. Suponemos que le volvió a crecer la barba, pero no lo podemos asegurar. ¿Será patrono de los barberos?

Que vista de rojo, en pijama de dormir y con botas, es cosa de la Coca-Cola, no del Vaticano. En verdad, San Nicolás llevaba un pijama verde; así se le representaba en Rusia. También se representaba alto, delgado y moreno, con los cabellos negros propios de un santo meridional. Pero la Coca-Cola quiso aprovechar la fama de San Nicolás y lo vistió con sus colores, el rojo y el blanco. El refresco azucarado le hizo criar barriga. Así se ha quedado, gracias a una de las campañas de publicidad con más éxito en el imaginario colectivo.

Aunque fue martirizado en vida (recordemos el asunto de la barba), no es un mártir. Murió de viejo. Pronto fue santo. Patrono de los niños, de los marineros, de las personas acusadas injustamente, mediador en los problemas de las mujeres casaderas, etc., no le falta trabajo. Pero son dos patronazgos los que le traen de cabeza. Véase.

Los prestamistas y por extensión los banqueros lo tienen por patrono. A decir de la tradición, Nicolás tenía dinero de sobras, que empleaba en hacer buenas obras. Se ordenó sacerdote y se desprendió de todo en beneficio de los pobres. Los banqueros, en cambio, siguen el camino contrario, que es desprender de todo a los pobres para su propio beneficio. Son dos puntos de vista del principio de la redistribución de la riqueza.

También es el patrono del gremio de las prostitutas. Compró un burdel a precio de oro para liberar a las cortesanas de sus obligaciones carnales y desde entonces las meretrices lo tienen en un altar.

Santo de putas y banqueros, quién nos lo iba a decir.

Esto se acaba, qué negocio



El fin del mundo ya está aquí. Esto se acaba. ¡Cuántas veces no nos han venido con el cuento...! Pero esta vez, dicen, va en serio, porque los mayas eran muy listos y no erraban. Si el calendario maya se acababa el 21 de diciembre, este 21 de diciembre por algo será. Porque se cansaron y no quisieron calcular más, diría yo, pero los apocalípticos niegan tal razón. ¡Porque se acaba el mundo! ¡Se acaba el calendario porque se acaba el mundo!

Caramba.

Entre los apocalípticos están los que creen en un colapso de la sociedad (¿de toda sociedad, de la sociedad occidental o de nuestro país?) y los que creen que esto se acaba del todo, que llega el fin del mundo, el final donde todo se acaba. Qué alegrías.

Lo más curioso del percal es que los creyentes se llaman preparacionistas, porque se preparan para el fin del mundo. Si esto se acaba de verdad, ¿de qué sirve prepararse? Ahora bien, si sólo es un colapso económico, político, social y demás, entonces, vale prepararse, pero ¿para qué?

El problema es que los preparacionistas creen que sobrevivirán a cualquiera de los finales, incluyendo ése en el que todo se acaba, y se pasan los días construyendo refugios antinucleares, almacenando víveres, armas y municiones. Especialmente, armas y municiones. Supongo, es un suponer, que cuando esto acabe saldrán de sus escondrijos y madrigueras y se dedicarán a acabar con lo poco que quede a base de balaceras y tiroteos. No sé, digo yo.

Pero ¿cómo acabará el mundo? En esto no se ponen de acuerdo, lo que supone un problema. Porque no es lo mismo una tormenta solar, un meteorito gigante, un deshielo del polo, una guerra nuclear, una glaciación, una pandemia, una invasión extraterrestre o que se estropee el televisor. En alguno de estos casos, no servirá de nada refugiarse bajo tierra. En otros, sobrevivirán muchos sin demasiados esfuerzos.

En esos casos, dicen los preparacionistas, si sobrevive mucha gente, habrán revueltas sociales, revoluciones, altercados, y sólo nosotros estaremos preparados. Lo dicen acariciando un fusil de asalto con mira telescópica, lanzagranadas y cargador de tambor, lo que nos da una idea de lo que pretenden hacer con la gente que, en esa situación de apuro, salga a la calle a reclamar un poco de atención.

Ya vemos por dónde van los tiros, nunca mejor dicho. Se trata de un grupo de chalados ultraconservadores, partidarios de armarse hasta los dientes, que gastan una buena pasta en comprar oro, semillas y útiles agrícolas, generadores eléctricos, libros y manuales de supervivencia, alimentos no perecederos, medicamentos, millones de cartuchos y fusiles, pistolas, ametralladoras y demás. ¡Qué negocio! Qué locura.

Un millón seiscientos mil estadounidenses solicitaron permiso de armas entre enero y octubre de este año en un país donde hay 160 millones de rifles y 90 millones de escopetas, sin contar con casi 200 millones de pistolas en manos privadas. Cada día mueren 34 personas tiroteadas en el país. No está mal.

Habrán adivinado que ésta es una moda norteamericana. ¡El fin del mundo...! Les encanta creer que volverá la conquista del Oeste y la ley del más rápido. Pero ¿y aquí?

Los europeos no parecemos muy preocupados por este supuesto fin. Todo lo contrario. En 2007, los EE.UU. importaron más de mil millones de dólares en armas cortas y largas: revólveres, pistolas, fusiles y escopetas, y la munición correspondiente; la mayor parte, europeas. En 2010, fueron 1.220 millones de dólares. Italia, Alemania y Austria, por ese orden, son los primeros beneficiados por el negocio de la paranoia yanqui.

¡Que se acabe el mundo! piden en la sede de H&K, Beretta o Steyr. Que se acabe una y otra vez. De hecho, para no perder ventas a partir del 21 de diciembre, comienza a correr el rumor de otro fin del mundo. Será ¿en 2014? Ya veremos. Todo es ponerse.

El pienso de los caballos



El conde Étienne-Marie-Antoine Champion de Nansouty, más conocido como general Nansouty, fue uno de los militares más notables de las Guerras Republicanas y Napoleónicas. Su nombre está inscrito en el Arco del Triunfo en París y sus medallas y honores se cuentan por docenas. Su fama le viene por ser un general de división de coraceros, al mando de parte de la reserva de caballería de Napoleón. Estos soldados eran la tropa de choque de la Grande Armée y las cargas que lideró Nansouty decidieron muchas batallas.


Era un tipo socarrón. Los que le rodeaban nunca sabían si hablaba en serio o en broma. Eso sí, cuando ejercía de general sus órdenes eran breves, concisas e indiscutibles y lo mejor era obedecer.

De la sorna de Nansouty no se libró ni el mismísimo Napoleón. En la batalla de Wagram, el Emperador censuró una de sus maniobras y Nansouty no se lo pensó dos veces. No será Su Majestad la que tenga que enseñarme ahora cómo mandar la caballería, le respondió. El Emperador se mordió la lengua y le dejó hacer.

En Rusia, mandó el I Cuerpo de Caballería. Las primeras semanas de la campaña fueron terribles para los caballos, que morían por docenas. En un encontronazo con los rusos, la caballería francesa avanzó lentamente y no pudo perseguir a los fugitivos. Murat, rey de Nápoles, cuñado de Napoleón, se plantó delante de Nansouty y le recriminó por la falta de vigor de la caballería a su mando. Nansouty, mosca, le respondió: Sire, acusad a los caballos de falta de patriotismo, no a mis hombres.

Otros dicen que la respuesta fue: Sire, el patriotismo de mis hombres permite que luchen sin haber comido, pero los caballos no conocen el patriotismo si no tienen pienso.

En cualquier caso, Murat se retiró con el rabo entre piernas.

Yo no he sido, han sido los sondeos


Máquina para contar en latín.

Una de las razones por las que Cataluña no va bien es que tenemos las matemáticas muy descuidadas. Mejor dicho, no nos salen las cuentas por ninguna parte. Por ejemplo, no sabemos contar manifestantes. Nos parecemos a esas tribus de la Melanesia que cuentan uno, dos, tres y muchos; los catalanes contamos los manifestantes diez mil, veinte mil, treinta mil y más allá de treinta mil, un millón.

Otro ejemplo notable es la imposibilidad manifiesta del Gobierno de la Generalidad de Cataluña de cuadrar las cuentas de la Tesorería a final de cada mes. A los hechos me remito: el conseller de Economía y Conocimiento no sabe ni contar ni peinarse. No sé cuál de las dos cosas es más preocupante.

Tampoco sabe cómo funcionan las gafas.

Hay más ejemplos, que el lector sabrá encontrar sin mi ayuda, estoy seguro. Pero ha sido la estimación de voto de los catalanes en las últimas elecciones la que ha vuelto a poner en evidencia nuestra poca destreza matemática.

Hasta tal punto se ha metido la pata que don Jordi Argelaguet, directo del Centro de Estudios de Opinión (CEO), el instituto demoscópico de la Generalidad de Cataluña, ha puesto su cargo a disposición del gobierno. El CEO había predicho que CiU obtendría 71 escaños en las elecciones al Parlamento de Cataluña, 71 por lo bajo, que bien podrían ser algunos más. El CEO aseguró que triunfaría la apuesta de don Artur Mas para obtener una mayoría suficiente (que luego, con el calentón electoral, pasó a ser excepcional) y gobernar a sus anchas, para privatizar a discreción, recortar a destajo y agitar banderas en demasía.

El día de las elecciones, CiU apenas sumó 50 diputados. Fue, en efecto, un resultado excepcional, un ridículo de padre y señor mío, un fiasco monumental.

No vale cebarse con el señor Argelaguet, del CEO. Las empresas demoscópicas privadas también metieron la pata. La Vanguardia vaticinó 67 diputados para CiU; TV3 i TD8 contrataron a dos empresas privadas que, a pie de urna, el mismo día de las elecciones, repito, el mismo día y a pie de urna, pronosticaron entre 62 y 64 diputados; otros periódicos como El País, ABC, El Mundo o El Periódico hablaron todos de sesenta o más diputados de CiU a una semana de la votación. Luego CiU sacó lo que sacó.

Publicado por La Vanguardia. No dieron una.

El Líder Patrio, un Mesías de opereta, prometía un paraíso fiscal, nacional y orgásmico como reclamo infalible y los intelectuales del régimen se sumaron al carro con fervor de pelotas y lameculos. En las tertulias radiofónicas, televisivas y periodísticas catalanas, la prensa se arrimaba a la idea de mayorías excepcionales, voluntades populares y derechos a decidir por aclamación. Por convencimiento o subvención, los de siempre predicaban una abundante mayoría social: la deseaban y la pronosticaban. Tenían ganas de una victoria apabullante. La daban por hecha. Se lo pedía el cuerpo y el jefe de redacción.

Mas, sin afeitar.

La campaña del todo o nada del líder patrio don Artur Mas fue jaleada con fanatismo mercenario por un ejército de tertulianos de opinión inequívocamente favorable a quien les viene pagando el sueldo. Qué lince, nuestro líder; qué valiente; qué hábil; qué bien ha sabido captar e interpretar la voluntad del pueblo. Las voces prudentes o escépticas eran ahogadas como se ahogaban las voces de la oposición en un parlamento búlgaro de antaño.

 
Resultados electorales de la noche del 25 de noviembre.

Cincuenta diputados después, estos grandísimos y sabios tertulianos todavía están buscando excusas para disimular tal metedura de pata. Una semana más tarde, se descubren titubeos y balbuceos entre estos personajes de parla habitualmente sentenciosa y perspicaz. No saben muy bien qué decir, porque la dura realidad tiene muy poco que ver con su pronóstico político-social.

La dura realidad.

El señor Mas ha protagonizado un acto electoral que no ha hecho más que perjudicar a los catalanes, poniendo las cosas más difíciles para todos en el peor momento posible, y no ha tenido la vergüenza de dimitir. Pero los periodistas de los que hablo, tampoco, y han protagonizado el mayor ridículo que se recuerda en una campaña electoral.

Nadie es responsable de nada, mucho menos de una flagrante estupidez. Por lo tanto, se necesitan culpables. La mejor excusa que tienen a mano todos estos malandrines es que las empresas demoscópicas (incluyendo el Centro de Estudios de Opinión de la Generalidad de Cataluña) no saben hacer su trabajo.

¿Tienen razón?

Para exponer su posición en este asunto, la Asociación de Empresas de Investigación de Mercados y Opinión (ANEIMO) ha publicado una extensa nota de prensa.

En primer lugar, solicita una reforma de la Ley Electoral española, que permita publicar sondeos la semana anterior a las elecciones. El negocio, lo primero.

Luego plantean sus excusas.

Dicen que la crisis ha hecho que los medios catalanes no gastasen tanto dinero en sondeos, lo que, cito, ha obligado a trabajar con menos recursos de los necesarios en situaciones complejas como la descrita, y en la que las muestras disponibles, permiten realizar análisis con menor profundidad, y por lo tanto, con un mayor margen de error en sus resultados. Pagas menos, acertarás menos. Fijo.

La segunda cuestión: se detectó un cambio de opinión a gran velocidad. Dicho de otra manera: una opinión que parecía mayoritaria se asentaba sobre una base poco sólida, que se iba desmenuzando. A medida que el ciudadano reflexionaba, abandonaba tal opinión. Hubiera sido recomendable realizar encuestas periódicas más frecuentes, para estimar mejor este proceso, dicen los expertos. Pero la ley electoral no lo permite. 

Quizá tuvo que ver una suma de acontecimientos muy atropellados en poco tiempo. La huelga general del 14 de noviembre apartó por unos instantes las banderas y mostró el problema del paro y los recortes sociales. Costó volver a ondear banderas con tanta libertad en la última semana de la campaña. Los indecisos (no tantos como se creía) se inclinaron a favor de las cuestiones sociales y dejaron de lado las nacionales.

La filtración de varios informes de la policía que acusaban de corrupción a la familia Pujol fue la guinda. Se destapó la caja de los truenos, pues, cierta o no esa información, la mayor parte de los catalanes la considera verosímil. Por eso, a decir de los expertos, la noticia no cambió el sentido del voto de la mayoría, pues no les hizo cambiar la opinión que ya tenían de la corrupción de CiU.

Sin embargo, lo que más influyó en el fallo de los sondeos fue que los catalanes no se atrevían a decir de verdad lo que pensaban. Se produce la "espiral del silencio", teoría por la cual se cree que una gran parte de la sociedad no es proclive a manifestar sus propias ideas públicamente si éstas son discrepantes de las ideas predominantes, generalmente expuestas a través de los medios de comunicación, existiendo un "voto oculto" difícil de detectar por los sondeos, dice ANEIMO, en su nota de prensa.

Los expertos en demoscopia emplean otras palabras, pero dicen que los catalanes tuvieron miedo a expresarse libremente. Una considerable cuarta parte de los catalanes miente si un desconocido les pregunta por su opinión política.

Me preocupa que sea así.

Entre otras cosas, porque ahora no sé si tenemos entre manos un problema de matemáticas o un problema de democracia.