El discurso padano


El señor Maroni, que es el secretario general de la Lega Nord (Liga Norte) y presidente de la Región de Lombardía, expuso a finales del año pasado la línea estratégica de la nueva Liga. Textualmente, dijo: La Liga Norte ha de ser la Convergència i Unió de Italia. Bueno, lo tienen fácil y ahora verán por qué.

Se quejan de pagar lo que se gasta en otras partes de Italia (o España).

Roma ladrona como Madrid nos roba.
También puede traducirse como dèficit fiscal.
Fíjense en la señora romana, que parece de Murcia.

El texto dice: No pudieron regular la inmigración y ¡ahora viven en reservas!
Me recuerda una canción de La Trinca, con letra de Duran i Lleida.

El texto dice: Contra el déficit fiscal, el derecho a decidir.

CiU es la Lega Nord española y se comporta igual.
El texto dice: Roma ladrona, il conto lo paga il Nord. 

No es la Assemblea Nacional Catalana, sino la Lega Nord hace siete años.
Ni son banderas catalanas ni es Montjuic. Son banderas venecianas y es San Marco.

Arenga tragicómica


 

Igual que un avió que vol enlairar-se, ara estem en un punt de no retorn. No enlairar-se seria estavellar-se. Per tant, ens enlairarem. 

(Trad.: Igual que un avión que quiere despegar, ahora estamos en un punto de no retorno. No despegar sería estrellarse. Por lo tanto, despegaremos.

Don Artur Mas, Presidente de la Generalidad de Cataluña
2 de septiembre de 2013, Barcelona

Treinta millones dan para mucho



La licenciada Ortega, que ejerce de vicepresidenta del Gobierno de los Mejores, ha anunciado una medida de país. Perdonen el de país, pero esta gente habla así de mal. En suma, esa medida de país (perdón) nos sacará a todos del apuro. Los líderes patrios de ERC, aliados de los Mejores, también creen que es una medida correcta, por acorde con su política de país (perdón, de nuevo).


¿Qué medida será ésa? Fíjense qué cosa: se reservarán alrededor de treinta millones de euros del presupuesto de la Generalidad de Cataluña de 2014 para comprar urnas, sillas, mesas y los demás utensilios necesarios para montar una consulta.

No es la consulta de urgencias de un hospital, ni la consulta de un centro de atención primaria, sino la llamada consulta soberanista (también llamada de país, perdón), a la que va uno cuando le duele la nación.

Mire, doctor, que me duele la nación y no me encuentro bien. Pues, pase a la consulta y verá. Verá a un elefante parir a una pulga, con muchos dolores, pero ésa es otra historia. Como saben, la hipocondría nacional dispone de placebos muy extraños. Placebos de país.

Pero lo que es cierto es que 30 millones de euros al año dan para:

a) Mantener 100 camas de un hospital de primera categoría (coste máximo por cama en un hospital público),

b) Costear 7.300 ingresos hospitalarios (coste medio),

c) Cubrir la medicación de 25.000 enfermos crónicos (coste medio).

c) Cubrir los costes salariales de 1.000 empleados públicos con licenciatura, ingenieros o arquitectos (mejor pagados que ahora).

d) Pagar 6.000 rentas mínimas de inserción, o más.

e) Otorgar más de 20.000 becas-comedor.

f) Subvencionar completamente los libros y el material escolar de 100.000 niños.

g) Cubrir las comisiones que se llevaron CDC, Millet et altri a través del Palau de la Música.

f) Etc.

Una observación. Si la dicha consulta fuera legal, es decir, legítima, el Estado proporcionaría los medios para llevarla a cabo y la Generalidad de Cataluña se ahorraría pagar esos 30 millones de euros.


Tal como está el patio y atendiendo al punto g), propongo que sean los interesados y no la hacienda pública los que paguen la dicha consulta de su bolsillo y corran con todos los gastos, por lo mucho que nos han robado y lo que piensan seguir robándonos con el cuento, porque, puestos a gastar dinero público en Cataluña, mejor será destinarlo a aliviar a los enfermos y los necesitados.

Vuelvan a acusarme de demagogia. Les dejo, pero yo pienso así. Sinceramente.
 

Confusión



Cuál es mi ideología

Una vez, al ser interrogado sobre mi ideología, respondí que yo no tengo ideología porque tengo biblioteca.

Arturo Pérez-Reverte
Patente de corso del 2 de septiembre de 2013.

Falacia del síndrome post-vacacional



Se dice que el regreso a la normalidad después de las vacaciones provoca un síndrome que aúna depresión, ansiedad, una terrible sensación de desamparo y morriña. No estoy de acuerdo. Lo que provoca todos estos síntomas es sufrir de nuevo los embates de la oficina, el fútbol y la política, sin los que vivíamos tan bien y tan contentos una deliciosa normalidad.

Las agujitas no curan la osteoartritis

Aunque la primera guía del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) del Reino Unido sobre la osteoartritis se publicó en 2008, ha sido actualizada en febrero de este año. Pueden encontrar la guía completa en este enlace:


Es, digámoslo así, un resumen de todo lo que ahora mismo sabemos sobre el diagnóstico y el tratamiento de la osteoartritis, avalado por la práctica hospitalaria.

Sólo me interesa un punto de esta guía, brevísimo. Los pacientes con osteoartritis no deberán ser tratados con acupuntura, recomienda NICE. Añade, en la nota que acompaña al texto, lo siguiente (en inglés): There is not enough consistent evidence of clinical or cost effectiveness to allow a firm recommendation on the use of acupuncture for the treatment of osteoarthritis.

Me parece que queda claro. Básicamente, dice que si quiere usted pinchar al paciente, allá usted y allá él, pero que todo el tiempo que invierta en ello no será suficiente para notar una mejora significativa en los síntomas o en el desarrollo de la enfermedad.

Eso sí, si es usted el que pincha, se llevará una pasta por nada, que nunca viene mal.  

Propuesta olímpica


Bombona de reglamento.

Como ya saben, Madrid intenta (otra vez) ser sede olímpica. Ojalá tenga suerte. Pero, mientras tanto, venga una propuesta para mejorar los Juegos Olímpicos: incluir el Brutalthón.

Los miembros de la peña Los Zagales, vecinos de Los Molinos, una localidad que cae cerca de Guadarrama, en Madrid, han organizado una competición deportiva que han bautizado como Brutalthón, la que quisiéramos olímpica. Podríamos arreglar el nombre y buscar otro, pero la competición ¡ni tocarla! Es perfecta.

El primer torneo de Brutalthón conocido ha contado con veinte participantes (dos de ellos, miembros de la Guardia Urbana de la población). Casi todos, de la peña Los Zagales. Como dice su lema: Los Zagales, bárbaros y animales. Pues, gracias a estos ciudadanos ingeniosos y fortachones, los habitantes del lugar han disfrutado del torneo épico-deportivo más interesante de lo que llevamos de año.

Los participantes del Brutalthón han tenido que superar cinco pruebas, que son:

1) Lanzamiento de bombona de butano (previamente vaciada de gas por el fontanero del pueblo). Gana el que la envíe más lejos de sí.

2) Tiramiento de toconas. El tocón es la madera sobre la que se parten leños a hachazos. Gana el que la envíe más lejos de sí.

3) Lanzamiento de bovedilla. Es una prueba de ingenio. Porque no es una bovedilla de verdad, sino el aislante que se pone en la bovedilla, que es ligero como una pluma y se lo lleva el viento.

4) Arrastre de traviesa (del ferrocarril). Se realiza con arnés. Gana quien arrastra más lejos y más deprisa la traviesa en cuestión.

5) Volteamiento de rueda de tractor (la grande). Es una prueba de alzamiento y lanzamiento de la rueda tractora de este vehículo.

Lo dicho: ¡arriba el Brutalthón! Supera al fútbol, con creces.

Los catalanes somos más pequeños que los euscaldunes, pues


Don Sabino, con boina, pues.

Corre un bulo nacional(ista) que insinúa que los mediterráneos somos poquita cosa en comparación con los pueblos que echan su pis al océano Atlántico. Algún imbécil insinúa que esa debilidad se debe a que en el Mediterráneo nos mezclamos con semitas (judíos y moros). Uno de los principales impulsores y defensores de esta teoría fue don Sabino Arana, fundador del Partido Nacionalista Vasco, que sentía una particular inquina por los catalanes.

Por lo general, suelo despreciar estas teorías, por considerarlas básicamente estúpidas. Pero...

En el País Vasco, los filonacionalistas que en Cataluña formarían la Assemblea Nacional Catalana promueven una campaña llamada Gure Esku Dago, que es algo así como Dame la mano en vascuence. ¡En efecto! Gure Esku Dago organiza una cadena humana a favor del derecho a decidir que (cito sus propias palabras) no es un derecho político, sino anterior a la misma política, y lo dicen así, con un par.

La cadena humana euscaldún se basta y se sobra con un vasco cada 2,6 metros.

Esta organización quiere reunir, el próximo 8 de junio, a 50.000 personas. Con éstas, unirán Durango e Iruñea (que es Pamplona, en vascuence) formando una cadena humana. En total, su cadena tendrá una longitud de 130 km y unirá las tres provincias vascas y Navarra. Según las cifras de la Gure Esku Dago, pues, un euscaldún ocupa 2,6 metros de cadena humana (si es de Bilbao, seguramente más).

Los encadenados catalanes dan poco más de un metro de sí.

Hoy, la Assemblea Nacional Catalana pide la ayuda de 300.000 a 350.000 catalanes para poder cubrir 400 km de cadena humana. Eso quiere decir que un catalán ocupa entre 1,1 y 1,3 metros de cadena, ¡la mitad de lo que ocupa un euscaldún! ¿Tenía razón don Sabino? ¡Espero que no! Pero las cifras cantan.

En noviembre del año pasado, ya publiqué un apunte en El cuaderno de Luis que señalaba un problema biométrico similar. Pueden leerlo en:


Que sea leve.

Ausencias y acusaciones


El señor Ribó, ante la comisión parlamentaria.

En español, su título es Síndico de Agravios, aunque se emplea más el título de Defensor del Pueblo. Es el Síndic de Greuges, el señor Ribó, del que podemos decir cosas buenas y malas. Pero no importa lo que digamos de él, sino lo que dijo ayer en el Parlamento de Cataluña, donde defendió un informe que decía cosas gravísimas sobre la política social del Gobierno de los Mejores.


Pueden leer el informe en versión española, en pdf, pinchando sobre la imagen.

Ante los señores diputados, ha denunciado que la crisis económica ha provocado carencias alimentarias (sic) en 50.000 niños catalanes, ha señalado que durante el último medio año se han tenido que atender más de 750 casos de patologías relacionadas con la desnutrición infantil en hospitales catalanes y ha denunciado que los políticos en general y el Gobierno de la Generalidad de Cataluña en particular conocían estos datos y su evolución hace ya años (repito: años) y no han hecho nada, nada, para combatir este problema.

Al contrario. Dice que las acciones sobre la renta mínima de inserción (PIRMI) o el recorte en becas-comedor, por citar sólo dos ejemplos de la política social del Gobierno de los Mejores, han agravado el problema. Los números cantan, las conclusiones son evidentes.

El actual Síndic de Greuges se ha convertido en lo que vulgarmente se llama, y perdonen ustedes, un grano en el culo. Pero en eso consiste su trabajo, en denunciar al Gobierno de la Generalidad de Cataluña cuando éste, mediante pensamiento, palabra, obra u omisión, perjudica a los catalanes, o a algunos de ellos. Da igual quién forme el gobierno o quién ejerza la sindicatura, ése es su trabajo.

¿Saben lo que más me llama la atención? Los datos que ha utilizado para llegar a estas conclusiones son públicos y publicados, y los proporciona la misma Generalidad de Cataluña. Usted mismo puede acceder a ellos. Esto es importante que se sepa, porque se carga de razones al denunciar la pasividad del gobierno (y de la sociedad) ante este problema.

Por eso, cuando dice que existe (cito) un déficit de las políticas públicas que habría que corregir, es difícil negarlo. Es aberrante intentar negarlo. El síndico dijo que negar el problema es diabólico.

La Diputación Permanente del Parlamento de Cataluña fue el lugar donde el síndico ratificó su informe. Cualquier persona de bien se escandalizaría al leer este documento, pero hay quien se escandaliza hipócritamente, por conveniencia. Por ejemplo, el PP apoyó en su día el recorte en prestaciones sociales que redujo la renta mínima de inserción y hoy da grandes gritos contra el Gobierno de los Mejores. A su vez, ERC se rasga las vestiduras en público y se dice de izquierdas, pero su voto protege a CiU de la censura y apoya su política económico-social de extrema derecha a cambio de banderitas. No hay que juzgar a la gente por lo que dice, sino por lo que hace, y estos dos hacen lo que hacen.

La señora Borràs nos dio una lección de mentira, cinismo y soberbia parlamentaria.

Destaca otra intervención, la de doña Meritxell Borràs, portavoz de CiU en esa comisión. Sentí asco al oírla hablar y no diré mas, por no sufrir bascas.

Destacan también notables ausencias. Don Baudilio Ruiz, consejero de Salud (sic), doña Irene Rigau, consejera de Enseñanza, y doña Neus Munté, consejera de Bienestar Social y Familia (sic), no asomaron las narices por la sala. Al menos uno de ellos tendría que haber aguantado el chaparrón, porque los tres son los consejeros responsables de luchar contra la malnutrición infantil desde la sanidad pública, las escuelas y los servicios sociales. Dieron sobradas muestras de indiferencia.

Es normal que sea así. Ya saben cuál es el lema de CiU en cuestiones sociales, ¿no? Les recordaré: IN IN-DI IN-DI-FEREN-CIÁ. Se canta levantando la mano con los cuatro dedos en alto, a la romana, reivindicando una comisión del 4% para sus cosas, como suele ser habitual.

La última, los valores


Pronto nacerá el nuevo plan nacional de valores.

La última, los valores. Aunque la última, la última... no es.

Pero qué buena excusa para reclamar tu atención, querido lector. Porque el Gobierno de los Mejores anunció un plan para (cito) promover una nueva cultura cívica que garantice la cohesión social, la convivencia y el bienestar de la ciudadanía hacia finales de 2011. Entonces se anunció el Plan Nacional para la promoción de los valores en Cataluña para una nueva cultura cívica (sic) tal que así.

Hoy, dos años después, sabemos que ese plan está a punto y que tropezaremos con él en cualquier momento. Será una de las pocas, poquísimas, iniciativas del Gobierno de los Mejores en los últimos tres años, en los que sólo ha sabido aprobar un presupuesto (¡uno!) y perder doce diputados en unas elecciones anticipadas.

Estas personas querían conservar su identidad frente a la globalización.

Pronto, ya verán, La Vanguardia comenzará a hablar de la crisis de valores y el señor Cuní promoverá debates sobre qué valores habría que promocionar en nuestra sociedad. Qui paga, mana, que dicen en catalán. Al órdago se sumarán sesudos intelectuales subvencionados y ninguno osará manifestar que un gobierno que propone cuáles tendrían que ser mis valores éticos es un gobierno

a) filofascista,
b) gilipollas, y
c) ambas cosas a la vez y a un mismo tiempo.

Qué triste. Qué pena. Qué mierda de país, que lo tolera.

Traduciré (y comentaré) un fragmento de la nota de prensa que anunció dicho plan. Dice:

Participarán los diferentes departamentos de la Generalidad, con la colaboración de expertos del ámbito académico, universitario y social. [De hecho, han participado más de trescientos asesores externos a la Generalidad de Cataluña a lo largo de muchas reuniones y dos años.]

Iniciado por la Dirección General de Acción Cívica y Comunitaria [sic] del Departamento de Bienestar Social y Familia [sic], el Plan nace de la necesidad de repensar [¿?] cuáles son los valores esenciales que contribuyen a la convivencia, el fortalecimiento de la nación [sic] y la pervivencia de una sociedad [¿?] que quiere conservar su identidad [sic], en un momento en que la globalización y sus consecuencias se hacen evidentes en la cotidianidad.

Así, el Plan Nacional para la Promoción de los Valores definirá cómo hay que entender el civismo hoy [¿?], con el objetivo de convertirse en un instrumento [¡!] que promueva una nueva cultura cívica que vele por la cohesión social, la convivencia, el bienestar y la pervivencia de la identidad del pueblo catalán [sic]. Y es que, como pone de relieve el Acuerdo de Gobierno, el progreso y la cohesión social del país [¿?] se ha dado en buena parte gracias a los valores compartidos entre los catalanes [¿?]. De hecho, Cataluña cuenta con una larga tradición en programas y actuaciones de sensibilización en materia de civismo [¡¿?!].

Parece muy bonito, ¿verdad? Pero de bonito, nada. ¿Quién es el Gobierno de los Mejores (o nadie) para decirme cuáles han de ser mis valores (éticos)? ¡Que les den por viento!

Esta mujer viste así porque las autoridades promueven la pervivencia de la identidad de su pueblo.

Las pretensiones y objetivos del plan de marras me recuerdan peligrosamente la Formación del Espíritu Nacional del franquismo, por ejemplo, para no acudir a los ejemplos de la Grossdeutchsland o la URSS. En general, sólo los regímenes totalitarios (o con vocación totalitaria) insisten en decir a la gente qué es bueno y qué es malo, qué valores éticos han de prevalecer sobre los demás y qué valores forjan a un buen ciudadano. Allá donde se respeta la libertad, los gobiernos se limitan a aplicar la ley y allá cada uno con sus valores.

Los miembros de esta sociedad defienden los valores esenciales que contribuyen al fortalecimiento de su nación y a la pervivencia de su sociedad.

En un Estado social y de derecho, en democracia, la cohesión social se consigue combatiendo las injusticias sociales, promoviendo la igualdad de oportunidades y reduciendo la desigualdad de la renta entre los más ricos y los más pobres, no promoviendo valores. ¡Promoviendo valores...! Qué solemne tontería.

Igualmente, la convivencia y el bienestar de la ciudadanía se consigue mediante la aplicación de la ley y la acción de gobierno, que no ha de distinguir entre unos y otros por su escala de valores, sino por aquello que hacen o dejan de hacer a los demás.

Porque la libertad consiste, precisamente, en poder escoger mi propia escala de valores, cambiarlos a discreción y actuar en consecuencia. Mi libertad se acaba donde mis acciones (no mis valores) perjudican a los demás.

El establecimiento judío no compartía los valores del pueblo ario.

Sobre los valores que forman o preservan la identidad a un pueblo (cualquiera), sólo puedo hablar de gilipollez, de suma gilipollez, de un grado de gilipollez superlativo y extremo. No tiene ningún sentido hablar así. Ni teóricamente, ni prácticamente, por mucho que diga Hegel. En democracia, además, la cosa tiene delito.

Que yo dé más o menos valor a una cosa que usted es un asunto de mi particular incumbencia, que soy yo quien considera qué me conviene más, qué me causa más placer, por qué estoy dispuesto a sacrificarme o qué me interesa más o menos. Como un servidor de usted no es un ente aislado, mis valores (éticos) vendrán influenciados por mis relaciones con el entorno y he aquí por qué compartimos (algunos) valores, porque nos relacionamos entre nosotros.

Pero yo no formaré parte de la sociedad porque asuma sus valores, sino que yo asumo a discreción (algunos de) los valores de los demás porque me ha tocado formar parte de esta sociedad. ¿Una apreciación sutil? Quizá, pero evidente.

Además, los valores cambian y evolucionan, como cambia y evoluciona la identidad propia o colectiva. Hoy soy éste, que no es quien era ayer ni es quien será mañana, y eso vale tanto para mí como para una sociedad entera. Esto es así porque mi escala de valores (o la escala de los valores predominantes en una sociedad) cambia de acuerdo a mis preferencias, y es bueno que sea así, porque cambia el entorno, el medio y mis necesidades.

La pancarta dice: Francia tiene necesidad de niños, no de maricones.
Sostienen la pancarta quienes creen que sus valores son los únicos posibles y buenos..

De ahí que intentar demostrar que sólo una identidad o una escala de valores determinada es la correcta, la buena, la que se espera de un buen ciudadano sea una estupidez mayúscula, inmensa, de las que ponen alto el listón de lo burro que puede llegar a ser alguien.

También es, insisto, una ofensa contra la democracia, un síntoma de tiranía. Quien quiere imponer unos determinados valores a los individuos o a la sociedad desde el poder político, se inmiscuye donde no debe y ataca todo lo que es la diversidad de pensamiento, la crítica y la libertad y no puede ser llamado demócrata. Punto. No hay más.

Así que ya saben por dónde pueden meterse el plan nacional de marras. Se lo meten por ahí y bien adentro, y que duela.

Pueden leer más al respecto aquí mismo:

BMJ desmiente a don Baudilio y don Arturo


El dúo dinámico, Arturo y Baudilio, Malo y Peor.

La salud de los niños catalanes ha empeorado. No lo digo yo, lo dice el British Medical Journal (BMJ). Pueden leer el artículo en:


El artículo se titula Impact of the economic crisis on children's health in Catalonia: a before–after approach, algo así como Impacto de la crisis económica en la salud infantil en Cataluña: un antes y un después. Lo firman cuatro médicos catalanes, que trabajan en entes públicos de la Generalidad de Cataluña y se consigna como artículo de Epidemiología. El artículo fue recibido en mayo, revisado por los expertos del British Medical Journal en junio, dado por bueno y publicado hace poco, el 23 de agosto.

El objetivo del estudio ha sido (traduzco) analizar cambios en las condiciones de vida de los niños en las familias catalanas entre 2006 y el período 2010-2012, y estudiar la asociación entre estos cambios y los indicadores de salud. Las conclusiones son brutales e incontestables. La primera, que los niños de familias pobres, en paro o con bajos niveles de educación sufren acusadamente en su salud los efectos de la crisis económica. Un ejemplo: no desayunan el 5,5% de los niños catalanes, en general; pero si éstos son niños catalanes pobres, que han nacido en una familia con un bajo nivel de educación, no desayunar es lo normal en uno de cada diez niños.

La salud infantil ha empeorado. Su actividad física se ha reducido un 4% (un 8% en las familias pobres), el incremento del consumo de comida basura también es notable y la obesidad entre las familias menos afortunadas se ha doblado, hasta afectar a uno de cada tres niños. Los indicadores de salud física y mental han empeorado en el conjunto de la población infantil alrededor de cuatro o cinco puntos sobre cien entre 2006 y 2010. En la población menos favorecida, por su nivel de educación o su situación laboral, el empeoramiento es más acusado y se dobla en algunos parámetros. Crecen los malos hábitos y disminuye la actividad física. La ansiedad y la presión del entorno sobre la población infantil cobran un peaje. Pero siempre más acusadamente entre los menos favorecidos.

Los autores dicen (traduzco) que algunas mejoras en los indicadores de salud infantil no han sido suficientes para compensar el impacto negativo de factores como la falta de recursos a la hora de comer en casa, la influencia de situaciones estresantes sobre los niños o la creciente desigualdad en factores y comportamientos saludables.

El estudio concluye con dos evidencias. La primera: la desigualdad social se ha disparado en Cataluña y son las familias menos favorecidas las que están pagando el precio de la crisis. La segunda evidencia es la consecuencia de la primera: la desigualdad afecta mucho más a la (mala) salud de los pobres que a la (no tan mala) salud de los ricos.

El consejo de los autores no puede ser otro: Policy measures that fight against these inequalities should be urgently implemented to avoid their negative impact on the health of future generations of Catalans. Claro y diáfano. En español, por si no lo han pillado, dice que si el Gobierno de los Mejores no se pone las pilas ya, ahora mismo, esto irá a peor y lo pagaremos todos.

Encima, se nos ríen en la cara.

Pero la urgencia de don Baudilio Ruiz y de su protector, don Artur Mas(nostijeras), es otra: jugar con la banderita para marear la perdiz y recortar y privatizar a gusto y destajo. El Síndic de Greuges anuncia que 50.000 niños catalanes sufren desnutrición y es como si dijera que viene el lobo, que nadie le hace caso. Es más, don Baudilio y don Arturo afirman, con una soberbia insultante, que no hay hambre en Cataluña (sic). Si acaso, añade don Baudilio, problemas de obesidad. Así le duela la barriga, ojalá.

Me apena decirlo. En Cataluña, combatir la injusticia social no es, ni parece que quiera ser, una prioridad del gobierno o de sus socios de juerga. Tampoco moviliza al personal. La pasividad, el desinterés y la desidia con que los catalanes permiten la destrucción de la sanidad pública, el desmantelamiento de los servicios sociales, la pérdida de calidad de la educación o la corrupción del gobierno, por citar lo más obvio y elemental, pone los pelos de punta. Las banderitas son el opio del pueblo y detrás de los colorines está cavando su tumba. Narcotizado y estúpido, (parte de) el pueblo aplaude quimeras y se deja robar su futuro.

Contribución a la historia automovilística suburense

Los artesanos que restauraron el llamado Sitges monumental a principios del siglo XX tenían sentido del humor. Entre la parroquia de San Bartolomé y Santa Tecla, pasando por la casa del rector, el palacio Maricel, el Cau Ferrat, etc., hasta llegar a la Torreta, pueden verse cosas insólitas. En los capiteles de algunas columnas, las fábulas de Esopo, pero con detalles inesperados, como los de una cabra que lee un libro y emplea gafas para seguir el texto. También, caricaturas de la vida cotidiana, donde aparece un ricachón (gordo, con sombrero de copa y puro) presumiendo de industria.


Esos artesanos no sólo jugaban con la piedra, sino también con elementos más populares. Fíjense en la fotografía. Estas baldosas forman parte de una tradición mediterránea, la de pintar sobre cerámica escenas cotidianas. Esta vez, lo cotidiano es también extraordinario. Un automóvil avanza a toda velocidad. Al volante, el chófer. Detrás, con sombrero de copa, puro y kilos de más, el patrón, el ricachón, satisfecho de sí mismo.

Un Austro-Daimler de 1921.

Cabe preguntarse si el pintor de baldosas pintó un automóvil genérico o uno que había visto, y hasta qué punto el detalle del automóvil es exacto. La vestimenta del chófer y del acaudalado pasajero son detalladas: gafas protectoras, gorras, bufandas, abrigos... La ropa al uso.

Un Darracq 16HP de 1914.

El automóvil que aparece en la ilustración está carrozado como torpedo (en inglés, tourer, o carrocería de viaje). Hereda el nombre del latín (veloz) y la primera carrocería torpedo se atribuye al carrocero francés Lamplugh. Se trata de un automóvil descapotable donde la línea que parte del radiador continúa sin interrupción, paralela al suelo, hasta el final. Es curiosa la posición de los faros. El pintor muestra los llamados faros supletorios, al costado del chófer, pero no pinta los faros al costado del radiador. Los faros supletorios eran comunes en la década de 1920 a 1930, pero esa posición para los faros principales es inusual en esa época, aunque habitual en los veinte primeros años del siglo XX.

Un Crossley-Manchester de 1920.

La forma del radiador, redondeada, la ausencia de parabrisas y la prominencia del morro nos hacen suponer un automóvil potente y deportivo. También, una licencia del pintor.

Es difícil decir que es tal o cual modelo de tal o cual marca, pero estamos en ello, buscando.

Nuevos inquilinos en el Paseo Marítimo



La fauna local suburense cuenta ahora con una especie de importación, la cotorra argentina (Myiopsitta monachus). Se considera una especie exótica invasora y está prohibida su introducción en el país, precisamente porque ya se ha introducido. Mirlos y urracas contemplan la invasión con reticencia.

Fíjense qué nidos montan en las palmeras. Cosa de verse.

Sitges High Technology (5th Avenue)