La mosca cojonera


La mosca cojonera, con la cámara de televisión a cuestas.

Técnicamente, es un UAV (Unmanned Aerial Vehicle), que se pronuncia yiueiví, y en un manual de tecnología aeronáutica aparecería como UAV Helicopter. Popularmente, se le da el nombre de drone, que se pronuncia dron. Es, que se entienda, un helicóptero radiodirigido, provisto de una cámara de televisión que también se dirige a distancia. En tierra, dos tripulantes más los de mantenimiento. Uno maneja el aparato volante y el otro, la cámara de televisión. Mientras tanto, los de mantenimiento rezan para que no se caiga.

El QH-50 DASH, pillado por un aficionado sobre la playa de San Sebastián.

Es un alarde tecnológico. Sus orígenes se remontan al Gyrodyne QH-50 DASH que probó la US Navy en los años setenta, pero éste es más pequeño, discreto, silencioso y mortífero. En efecto, no está provisto de torpedos o lanzagranadas, pero puede grabar un concierto de chirimías desde el aire y retransmitirlo a los televisores del lugar, en vivo y en directo, provocando efectos letales e inmediatos entre los televidentes, pobrecitos.

El aparato ha sobrevolado algunos de los actos de la Fiesta Mayor, patrocinado por la televisión local. Luego caerá en manos del gobierno municipal y servirá para controlar a los indígenas en los aparcamientos, por ejemplo. ¡Qué no podrá hacer un aparato como éste en las manos de Mortadelo y la Guardia Urbana! Imagínense: multas aéreas, seguimiento de sospechosos, comprobación radiocontrolada del cumplimiento de las ordenanzas municipales... Qué miedo.

Mientras planea el engendro del Gran Hermano suburense planea sobre las cabezas de los indígenas, éstos exclaman: ¡Mira, la mosca cojonera! No es para menos, dado el zumbido del cachivache y su aspecto de artrópodo.

Mi vieja amiga sigue ahí


El pendón de San Bartolomé


Bartolomé es el protagonista indiscutible de la orgía suburense de los días 23 y 24 de agosto, pero ¿qué hace el resto del año?

He indagado un poco al respecto y sé que la procesión del día 23 a la tarde se llama procesión cívica (lo correcto sería civil o laica), porque es el pueblo el que sale a la calle a buscar al santo. Sin el auxilio del señor rector, pero con la presencia de las autoridades civiles (que no cívicas), la comitiva de bailes, entremeses, chirimías y banda municipal se pasea por el pueblo y acaba yendo a buscar al santo allá donde ha vivido escondido casi un año, en la casa del pendonista.

La casa del pendonista 2012-2013.
Bartolo recibe en la entrada y espera que vayan a buscarlo.

En Sitges, ser pendonista es un gran honor. Pero los honores salen por un ojo de la cara y no sé de ningún pendonista que haya repetido.

El pendonista sufre los siguientes inconvenientes: a) Tiene a Bartolomé a pan y cuchillo durante todo un año, en su casa; b) cuando llega la Fiesta Mayor, recibe al Sitges de toda la vida, que quiere ver al santo y preguntarle qué ha sido de su vida durante todo este tiempo; c) cuando llegan los bailes, entremeses y comitivas, tiene que vestirse de chaqueta y corbata (¡con el calor que hace!) y pasear por todo el pueblo el pendón de San Bartolomé. De ahí viene llamarlo pendonista.

Pendonista suplente en la procesión cívica.
Aunque parezca mentira, hay bofetadas para ser pendonista.

Mientras dura la Fiesta Mayor, el pendonista carga con la bandera y abre el paso a las angarillas del santo. Forma parte de la procesión más atávica y religiosa, la que precede a las beatas y a las autoridades y entra dentro del dominio del señor rector y la Santa Madre Iglesia. Cuando acaban sus obligaciones con el santo, la noche del 24, llega a casa con los pies reventados y un vacío considerable en el estómago. Pero llega libre, ¡libre!, y necesita tiempo para digerir la noticia.

Uno deduce que se trata de una penitencia por algo gravísimo. ¿Qué habrá hecho el pendonista para merecer una penitencia de duración anual? No quiero ni saberlo.

San Bartolomé (Sant Bartomeu, de Sitges patró...)



Bartolomé, que los amigos llaman Bartolo y a veces, Tolo, fue uno de los doce Apóstoles. Bartolomé era, seguramente, hijo de Ptolomeo, porque Bartolomé se escribe (en griego) Barzolomaios, que podría leerse (en arameo) como bar (en arameo, hijo de) Zolomaios, y Zolomaios es como se pronuncia Ptolomeo en griego. Ya ven, un follón de lenguas de aquí para allá.

Sin embargo, la paternidad de un Ptolomeo mueve a más de uno a sostener que Bartolo era pariente de Cleópatra, la reina de los Ptolomeos de Egipto, la amante de César y Marco Antonio. Pero esa hipótesis no puede ser cierta. Si lo fuera, saldrían Bartolomé y Cleópatra juntos en los Carnavales de Sitges, de parranda, pues Cleópatra es digno material de disfraz, claro ejemplo de lujuria e interpretada por Elizabeth Taylor, un icono gay. Así que no, que no van por ahí los tiros y el papá de Bartolo sería un Ptolomeo cualquiera, no uno de casta noble.


El santo Bartolomé que adoran los indígenas de Sitges es un tipo pequeñajo. Quiero decir, más exactamente, que es una talla de madera de estilo barroco que no llega a hacer dos palmos de altura. Lleva barba y túnica, y tiene las manos ocupadas.

Lleva encima, atención, un libro y una navaja de curtidor. Tendría que llevar consigo una hoja de palma, pero no se la veo. La palma es la parte fácil: los mártires llevan todos una palma, porque (dice el Apocalípsis) en el Cielo agitarán las palmas ante Dios, lo que supone un privilegio.

La navaja o cuchillo de curtidor pasaría por pluma a los ojos menos expertos. Pero es el cuchillo que emplean los curtidores para alisar y preparar el cuero cuando todavía es piel recién arrancada. Bartolo carga con el pincho porque es patrón de los curtidores, y es patrón de los curtidores porque, vaya por Dios, Bartolomé murió despellejado por negarse a adorar a otros dioses que no fueran el dios judío.

Lo del libro tiene más enjundia. No es que Bartolomé fuera un apóstol más leído que los demás, pero llevó consigo a la India una copia del Evangelio de San Mateo. Lo dejó allá, después de predicar, como libro de consulta para los recién convertidos. Mala suerte que Mateo escribiera en arameo y los indios de la India, de arameo, nada. De ahí que sigan en su paganismo y en sus cosas.

El pueblo indígena de la blanca Subur comparte el patrón con Armenia y algunos pueblos del Cáucaso y el desconocimiento del arameo con la India.

Gran Premio de Bélgica 2013



Ferrari se presentaba en Spa-Francorchamps con mucha presión. Es decir, con ganas de demostrar que el coche todavía corre y hasta podría ganar carreras. En la prueba de clasificación, corría, pero un error táctico llevó a los dos Ferrari a la quinta línea de salida. Allá, lejos. ¡Buen comienzo!

Luego se ha visto que el Ferrari corre, pero Red Bull, ay, vuela. Alonso hizo una salida de ésas de libro y acabó la carrera en segunda posición. Massa, el otro Ferrari, llegó en séptimo lugar. Pero Vettel, en el primero. Así que la carrera no fue muy, muy emocionante, aunque la animaron los de Greenpeace colgando una pancarta (cómo no) contra la Shell.

Después de las vacaciones se ha visto que las cosas siguen más o menos igual, igual de divertidas.

¡Qué hijo de puta!



Don Baudilio Ruiz, consejero de Salud (Sanidad) del Gobierno de los Mejores, ha declarado en el canal 3/24 de la CCMA (el No-Do) lo siguiente:

[...] No hay casos de desnutrición infantil en Cataluña. [...] Los casos de desnutrición que se detectan en la atención primaria son debidos a enfermedades que provocan una mala absorción de los alimentos y no a carencias alimentarias. [...] Los niños en Cataluña no pasan hambre por malnutrición. Otra cosa es que, a consecuencia de la situación económica de las familias, no tengan acceso a la carne o el pescado. [...] La malnutrición es una ingesta inadecuada. [...] Los pediatras y las autoridades sanitarias siguen con atención el problema. [...] El problema de la malnutrición es que acaba generando obesidad infantil. [...] La desnutrición es una situación donde no hay alimento que llevar al cuerpo y la salud está perjudicada. [...] Lo que dijo el Síndic de Greuges sobre la desnutrición infantil [50.000 casos de desnutrición infantil en Cataluña en 2011] se ha exagerado mucho. [...]

Repito: ¡Qué hijo de puta! ¡Qué hijo de la gran puta!

Expedición (más bien incursión) antropológica (Sitges 2013)



La vida es muy complicada y da muchas vueltas. Este año, el antropólogo aficionado y escéptico que pasaba largas temporadas en Sitges, una villa de la costa catalana que merece ser víctima de sesudos estudios sociológicos, etnográficos y parapsicológicos, ese antropólogo, decía, apenas será visto por los indígenas. El aprendiz de Malinowski... Se escribe así, ¿verdad?... Prosigo. El aprendiz de Malinowski este año prescindirá de las lecciones de su maestro y aterrizará entre los indígenas sin previo aviso.

Como saben los aficionados a lo étnico y folclórico, la villa de Sitges y los indígenas que la habitan rinden culto a San Bartolomé, santo mártir despellejado. Para celebrar su martirio, organizan una serie de actos llamados Festa Major en dialecto suburense, i.e., Fiesta Mayor. La Grossenfest será objeto de algunos apuntes de El cuaderno de Luis, que recogerán alguna observación particular de lo que acaece en estas fiestas rituales indígenas.

Sin embargo, como ya he dicho, un servidor de ustedes se pasa esta vez a Malinowski por el forro del pantalón. No porque crea que sus métodos son más o menos válidos, sino porque no puede aplicarlos como exige el manual del buen antropólogo. Tampoco pretendía ser un buen antropólogo: uno tiene su pundonor y por ahí no pasa.

Malinowski, en una beach party en La Atlántida, hace unos años.

Como ustedes saben, y si no lo saben, no importa, el método Malinowski consiste en convivir una larga temporada con los indígenas para ¿cómo decirlo? Si uno convive entre ellos el tiempo suficiente, creerá al fin comprenderlos e imaginará que puede pensar como ellos o saber qué piensan. Como es público y notorio, esto es FALSO. Qué sé yo qué piensan los demás.

Pero este año no podrá ser. La larga estancia entre los indígenas, que merece el nombre de expedición, se verá sustituida por una incursión. Quien esto escribe aterrizará entre los objetos de estudio con la juerga ya iniciada, participará en algunos rituales (un tanto descolocado) y luego, con suerte, si sobrevive, escapará de vuelta a la civilización antes de que concluyan los rituales públicos del pueblo indígena. Será un visto y no visto.

Esto tiene ventajas e inconvenientes. Pasarse a Malinowski por el forro será un inconveniente, porque provocará la murga de los antropólogos, que es murga notoria. Otro inconveniente será una escasa muestra gráfica de los actos públicos y no poder ver con estos, mis ojos, algunos actos notables de la Festa Major, como el concierto de chirimías del Cap de la Vila. Aunque, bien mirado, librarme del concierto de chirimías del Cap de la Vila podría ser considerado ventajoso. No sabría decirlo. Tendría que estudiarse si el estridente sonido de la chirimía afecta a la percepción neurosensorial a corto o largo plazo (yo creo que sí, que afecta, pero es un suponer).

Entre las ventajas se cuenta la que he bautizado como observación inocente (no participativa), que no es inocente como se imaginan, sino que es inocente porque se presenta ante los ojos de un observador que no se ha aclimatado á la Malinowski y ve las cosas tal como son (o tal como cree que son, mejor dicho), sin buscarle tres pies al gato, sin querer encajar un ball de gegants en una corriente freudiana sobre la importancia del tamaño del falo en el postestructuralismo relativista de la relación intergeneracional del sincretismo semántico de la etnografía semiótica, a modo de ejemplo, no se si me explico.

Así, el ball de gegants será una reunión de gentes pintorescas, indígenas, que se visten de manera extraña, se ponen ciegos de cerveza y pasan el rato levantando tótems de madera, cartón piedra y fibra de vidrio que pesan un huevo y medio y bailando con ellos encima calle arriba y abajo al ritmo de un tamboril y unas chirimías estridentes, mientras el personal da vivas muestras de jolgorio e intoxicación etílica. Se constata el hecho y las teorías se dejan para los demás, que uno ya tiene bastante con lo visto.

La mujer que buceó dentro del corazón del mundo



Mi agente, Lola Gulias, me regaló un ejemplar de La mujer que buceó dentro del corazón del mundo, de Sabina Berman, editado por Booket en marzo de 2013 (habiéndose editado antes en Méjico, en 2011). Sabina Berman es una escritora mejicana que no conocía (son tantas las cosas que desconozco...), pero resulta que compartimos agencia editorial. (Eso no quiere decir nada, pues ella escribe bien y publica libros y yo, en fin, ni una cosa ni la otra.)

Es un libro un poco (sólo un poco) desconcertante y algo curioso, porque narra la vida de una persona con capacidades diferentes (sic) en primera persona. Una autista que contempla el mundo desde una escafandra de buzo, que se atreve a llamar a las cosas por su nombre, que desconoce muchas emociones, que se atreve a llevar la contraria a Descartes, que ama la naturaleza y que trabaja en una atunera.

Llama la atención el sentido del humor de Berman y el enfoque tan original con que se enfrenta a algunas situaciones. La estancia de la protagonista en un campus universitario es brillante e hilarante. También contiene detalles poéticos y alguna puya contra la sociedad en la que nos ha tocado vivir, que bien las merece. Se lee bien, a veces da que pensar, entretiene y resulta recomendable.

Más sobre Ortega en Berlín (¡Pobres becarios!)


Hace unos meses, leí en los periódicos una noticia ridícula. La embajadora catalana en Berlín no sabe alemán, decían los periodistas, pero se le perdona, porque es la señora Ortega, sobrina de la licenciada Ortega, vicepresidenta del Gobierno de los Mejores. La habitual estulticia del Gobierno de los Mejores se sumó a un caso de nepotismo. No pude resistir la tentación y escribí una entrada sobre el caso, ésta:
http://luissoravilla.blogspot.com.es/2013/06/ortega-en-berlin.html.

Desde entonces, una semana sí y la siguiente, no, ha sido una de las entradas más leídas de mi blog. También ha provocado una inusual correspondencia.

La señora Ortega en Berlín, muñeco del pim pam pum de la prensa española.

Uno de los lectores me escribió airado, asegurándome que la señora Ortega en Berlín, la que no sabía alemán, no era la sobrina de la licenciada Ortega, sino alguien que compartía el mismo apellido. Así que un servidor de ustedes se había pasado tres pueblos en su acusación de nepotismo. Volví a consultar la prensa: El Triangle, El Confidencial, El País... Por si acaso, modifiqué la entrada y suprimí cualquier referencia al parentesco entre la Ortega en Barcelona y la Ortega en Berlín. También suprimí el comentario del lector, porque ya no procedía, corregido el texto.

Pero he vuelto a leer en la prensa que la Ortega en Berlín sigue sin saber alemán y que se le perdona porque es, en efecto, así lo aseguran varios corresponsales, la sobrina de la licenciada en psicología que hace las veces de vicepresidenta del Gobierno de los Mejores en Barcelona. ¡Todo queda en familia! La estulticia y la mala gestión.

¿Quién soy yo para llevar la contraria a tantos periódicos? Si me da la gana, la llevo, en eso no tengo ningún problema, pero en este caso me da por creer que la Ortega en Berlín y la Ortega en Barcelona son parientes. Cuando trabajé en una empresa pública de la Generalidad de Cataluña, nuestros directores contrataban a destajo a los hijos de, los hermanos de o los amigos de, y luego yo tenía que apechugar con ellos y hacer el trabajo por el que ellos se llevaban una buena pasta, así que ¿por qué tengo que pensar que la licenciada Ortega obra de manera diferente?

Sin embargo, una cosa es lo que yo pueda creer y la otra es la realidad. Así que me limito a repetir lo que dicen otros y ustedes mismos se lo creen o no se lo creen y si quieren decir algo al respecto, presentan pruebas a favor o en contra de las afirmaciones de la prensa.

En Alemania, todo son facilidades para aprender alemán.

Lo del alemán, en cambio, me lo han confirmado por activa y por pasiva. En los periódicos se pitorrean de los cursos intensivos de alemán que recibe la delegada Ortega en Berlín desde el mes de enero. Sólo han conseguido que alguien le escriba los discursos y luego ella los lea en público, con muy mala dicción tudesca y sin salirse del guión, pues como alguien levante la mano y pregunte (en alemán) si puede repetirlo, por favor, se organiza la de Dios es Cristo, que la mujer no pilla una palabra. La imagino leyendo Es tut mir laid ij kannij esprejen doich (i.e.: Perdonen ustedes, pero yo, de alemán, lo justo).

En una entrevista emitida por internet, el embajador español, muy diplomáticamente (claro), dice que no sabe si la señora Ortega en Berlín habla o no habla bien el alemán, porque (cito) yo hablo con ella en español. Olé. Ahora bien, cuando le preguntan si cree que es de recibo que nombren a un representante de la Generalidad de Cataluña en Berlín que no sepa alemán, pone una cara el hombre... Es mejor que lo sepa, responde, al fin, azorado.

Embajada de España en Berlín. Imponente.
Trabajan 112 personas en la embajada.
Perdón, trabajan los becarios y el resto...

Los becarios en Berlín se han animado a contarme algunas de sus cuitas. Pero extienden sus quejas a la Embajada de España en Berlín. La delegación catalana no deja de ser una miniembajada española y los vicios en una son vicios en la otra, a mayor escala.

Esas misivas confirman varias hipótesis:

a) Los becarios son los únicos que pegan sello en la embajada o la delegación. Si no fuera por los becarios...

b) Los becarios cobran salarios de miseria (cuando cobran) y les entra la fiebre amarilla si comparan su estipendio con el de los becarios de la Embajada de Francia, por citar un ejemplo.

c) Afirman, sin ningún género de duda, que algunos cargos a sueldo del erario público tienen un morro que se lo pisan. Su lema es Venga la pasta y que trabaje tu abuela. Los becarios nombran a Fulanito o Menganito, con tal cargo en la embajada o en la delegación, y largan ejemplos de vagancia y desparpajo que echan para atrás. De hecho, alguno se pregunta abiertamente si la señora Ortega en Berlín es necesaria, haciendo lo que hace, y algún otro señala con el dedo a tal o cual cargo diplomático hispano, que (cito) no sirve para nada. Digo lo de la señora Ortega en Berlín porque también lo dicen los periódicos, pero no digo quién es Fulanito o Menganito porque me resulta imposible verificar lo que me cuentan mis corresponsales.

d) No me queda claro si los becarios ligan mucho en Berlín. Ésa es una cuestión abierta.

En resumen, me pregunto adónde iremos a parar. ¿De qué servirá que un español le diga a un alemán que los alemanes trabajan menos horas o hacen más horas de siesta a la semana que los españoles? ¿De qué servirá decirle que los españoles (los catalanes, si quieren) somos responsables, trabajadores, buenas personas y además, simpáticos? ¿Se creerán que los españoles (y catalanes) nos cambiamos los calzoncillos con más frecuencia que los alemanes y nos duchamos y limpiamos más a menudo que ellos?

Mucho me temo que, cuando la señora Ortega en Berlín lea un discurso que sostenga tales hechos (incontestables), no la creerán.

La conga del derecho a decidir


La política es una conga.

Los políticos catalanes tienen todos una manía que me llama la atención. Consiste en decir a los demás qué tienen que pensar, qué tienen que decir y qué quiere decir realmente lo que dicen. Siempre será lo que yo pienso, lo que digo y lo que quiero decir, porque no se digiere bien que alguien no quiera pensar o decir lo que yo pienso o digo. Ésa es la norma.

Les pondré un ejemplo.

A nadie se le escapa que la Assemblea Nacional Catalana, ANC, se moviliza a favor de la independencia de Cataluña. Uno estará a favor o en contra, pero queda claro, ¿verdad?

El cartel dice: Únete a la cadena humana que nos llevará hacia la independencia.

La ANC nació como un órgano de propaganda de la secesión y está detrás de manifestaciones y proclamas diversas. Una de éstas es un acto singular: pretenden organizar una especie de megasardana, quizá una gran conga, el 11 de septiembre. La idea es formar una cadena humana de unos 400 km de largo que bordearía la costa catalana. La matemática y la biometría dicen que lo conseguirán a poco que sumen y distribuyan a 200.000 personas a lo largo del recorrido; pero será difícil de confirmar (si no imposible) que todas a un mismo tiempo puedan darse de la manita. Pero ahí está la iniciativa, que está dando para muchas conversaciones.

El negocio es el negocio. La via catalana ya tiene merchandaisin.

El lema de la manifestación es Via catalana per a la independència. No hace falta que traduzca el lema, pues se entiende muy bien que es Vía catalana para la independencia. Algo así como éste es el camino hacia la independencia: todos juntos de la manita, un pueblo unido que avanza cantando cumbayá, Déu meu, cumbayà rumbo a la Tierra Prometida, rebosante de leche y miel, que espera la llegada de los elegidos. Amén.

La conga catalana, un baile cursi y cumbayá.

Puede decirse más alto, pero será difícil decirlo más claro. De hecho, se dice muy confusamente. Verán:

El ínclito calvo y diputado a Cortes, el señor Duran, le dice a la ANC que tiene que cambiar el lema de su performance. Así, por la cara, porque lo digo yo. No tiene que ser la vía para la independencia, sino la vía para el derecho a decidir, y ya la hemos liado parda. Porque a nadie se le oculta que el señor Duran lo que quiere es ser ministro de Asuntos Exteriores de España y no un correveidile de la República Catalana, donde le echarían en cara que es de Huesca.

No por llevar barretina serás menos calvo.

Otros se suman a la iniciativa y exigen (sic) que la ANC cambie el lema de su espectáculo. A favor del cambio se manifiestan miembros de la extrema derecha nacional (CiU), del desconcertado PSC, del pijo-progresismo catalán (IC-V) y compañía. Dicen que Por el derecho a decidir es un lema más inclusivo (sic) y presionan a la ANC para que cambie el lema y ponga el que a ellos les gusta más.

Poco tiempo le falta a la ANC para reaccionar. Si no les gusta el lema de la manifestación, que se aguanten, dice... de entrada. El lema es el que es y la ANC contabilizará a todos y cada uno de los participantes como independentistas (sic), por si no había quedado claro.

Prosigamos. Pese al aviso, no son pocos los que dicen que participarán en la cadena (atención) a favor del derecho a decidir, pero no a favor de la independencia (sic). Lo manifiestan en voz alta y presumen de ello. Desconcertante. ¿Nadie se ha leído el lema de la conga? ¿Nadie lee, en este país?

Uno de los que han largado sobre este asunto es el señor Mascarell. Recordemos que todavía duele en el PSC que se hiciera con tanta prisa y urgencia con la cartera del Departamento de Cultura del Gobierno de los Mejores. Este caballero, ayer socialista, hoy fanático de la extrema derecha nacional, se atreve a recomendar a sus antiguos compañeros del PSC (sic) que participen en la cadena humana a favor del derecho a decidir (sic), para manifestar su rechazo a la posición oficial del secretario general de su partido (Pere Navarro).

El señor Mascarell, adoctrinando a sus antiguos compañeros del PSC.

Suma y sigue. El inefable señor Homs, portavoz del Gobierno de los Mejores, sale luego y añade que el gobierno ve muy positivo (sic) que se organice una cadena de ésas y que hará lo posible para que tenga éxito (sic), porque (atención) el gobierno está a favor del derecho a decidir. Así, añade, es posible que algunos miembros del gobierno, siempre a título personal y sin que ello implique mostrarse partidario de una postura política determinada (sic), participen en esa cadena. Ahí queda eso.

El consejero Espadaler (de UDC) añade entonces (cito) que la Vía Catalana no puede ser ultrarrestrictiva, sería un fracaso. Pero otro consejero, Gordó (CDC), va y dice que es militante de CDC y CDC da su apoyo a la cadena (sic), dicho lo cual, cuando le preguntan si se encadenará, despista y no dice ni sí ni no.

No ha mucho, el señor Trias, que es alcalde de Barcelona, dijo que un alcalde de Barcelona tiene que estar siempre a favor del derecho a decidir de sus ciudadanos (sic) y que, por esa misma razón, participaría en el evento a título personal y no como alcalde (sic). Como torero, pues.

Para liarlo todo un poco más, sale ahora el señor Nadal, de los Nadal de Gerona de toda la vida, sale el señor Nadal, digo, y se apresta a cambiar de chaqueta entrando a formar parte de no sé qué grupo o comisión a favor del derecho a decidir, organizada por el Gobierno de los Mejores. Anima a los miembros del PSC a que se sumen al festival de la cadena humana, para que defiendan su postura a favor del derecho a decidir (sic), pero luego añade (no se lo pierdan), añade, decía, que él no podrá participar en la cadena humana porque su compromiso con el derecho a decidir se lo impide (sic). ¿...?

El señor Nadal, recién presidente del pacto gerundense por el derecho a decidir.

El problema se agrava porque nunca, nunca, decimos las cosas por su nombre. El derecho a decidir no se sabe qué es, exactamente. Según el partido político al que se pertenezca, la hora del día o las fases de la luna, el derecho a decidir es una cosa y la contraria. Así, Pere Navarro (PSC) manifiesta que está a favor del derecho a decidir, pero no de la independencia y que él no se apuntará a ninguna cadena, porque las cadenas son símbolos de represión (sic), y los líderes de ERC dicen que los catalanes ejercerán su derecho a decidir aunque sea mediante una declaración unilateral (de independencia) en el Parlamento de Cataluña, peti qui peti (reviente quien reviente). Para ello, encadenarán a quien haga falta.

Éramos pocos y parió la abuela. Òmnium Cultural se suponía que ayudaba a la ANC en esa vía catalana para la independencia. Pues ahora va y sale diciendo que, aunque la manifestación es a favor de la secesión, preparan un manifiesto en el que puedan reconocerse aquéllos que defienden el derecho a decidir (sic), sean quienes sean y sea cual sea ese derecho, y así darle al acto un sentido más integrador (sic).

La jefa de Òmnium Cultural, intentando convencerse de su pluralidad.

¡No van a creerse lo que viene ahora! Visto el berenjenal, y la que se está acumulando, ahora va la ANC y publica un comunicado que afirma que la megasardana del 11 de septiembre es (cito) una movilización abierta a la pluralidad. Lo que es mejor, añade que pueden participar (vuelvo a citar) todas las sensibilidades y proyectos respetuosos con los derechos humanos.

A tal punto llega la confusión que uno ya no sabe si la conga era un, dos, tres, patada, o uno, dos, patada, y nos va a salir el día de la cadena de marras un guirigay de padre y señor mío.

Elysium



Lo malo de las distopías es que tienen más probabilidades de ser reales que las utopías, porque se basan en la realidad tal como es y en nuestros miedos, que son los que son. Elysium es una de estas distopías que ponen los pelos de punta.

Es una película escrita y dirigida por Nell Blomkamp y se considera una nueva muestra del llamado socialismo de Hollywood (sic). No es broma, que así han bautizado a una colección de películas construidas alrededor de uno o más problemas sociales. Otros, con más mala baba, hablan de anarquismo de Wall Street, porque con el cuento de hacer propaganda de las grandes cuestiones sociales, los productores hacen su agosto y llenan las taquillas. ¿Cómo llamarían estos bromistas a Las uvas de la ira, de John Ford?

En este caso, pasan por Elysium problemas como la cada vez más profunda división entre ricos y pobres, la pérdida de derechos sociales, la cuestión de la sanidad pública o la degeneración del medio social y natural de nuestra civilización. También es una película de ciencia-ficción, lo que quiere decir que salen robots, naves espaciales, computadoras que hablan y cosas por el estilo.

He ido a verla porque Blomkamp dirigió también Distrito 9, otra película socialista (permítanme la cursiva) que cargaba las tintas sobre la cuestión de la inmigración y la igualdad de derechos. Aunque esta vez, cáspita, los inmigrantes eran extraterrestres. Distrito 9 me gustó y lo que es más importante, me ha dejado un buen recuerdo.

Elysium me ha gustado, lo que no quiere decir nada, pues que me guste no asegura que sea buena (o mala). Ha cumplido su función, la de distraer(me) y entretener(me) un par de horas. Está muy bien hecha y tiene su intríngulis, muchos cachivaches futuristas, alguna escena espectacular y tal. Si quiere usted ponerse sesudo con el mensaje, póngase, que para eso ha pagado una entrada, que le habrá salido por un ojo de la cara.

Porque, hablando del ruín de Roma, ¡qué caro que resulta ver una película en el cine! ¡Pronto sólo irán al cine los ricos! ¿No van a hacer una película de esto?

El día que el USS South Dakota fundió los plomos


El USS South Dakota en el astillero.
Vista de la popa. Observen la torreta III y las dos catapultas para aviones.

El USS South Dakota (BB-57) comenzó su carrera en la Marina de los EE.UU. (US Navy) el 20 de marzo de 1942. Era el primero de su clase, un llamado superacorazado o acorazado rápido, capaz de andar a más de 27 nudos y responder al desafío de los acorazados rápidos japoneses de la clase Kongo. Se asentó su quilla en 1939 y se botó dos años más tarde, en junio de 1941, en Filadelfia.

Torretas I y II del USS South Dakota.

Era entonces, sin lugar a dudas, el mejor acorazado del mundo. Por una sencilla razón, porque contaba con nueve piezas de 406 mm y un excelente sistema de puntería. Los americanos habían desarrollado un radar y nuevas calculadoras de tiro para sus nuevos acorazados. Donde ponían el ojo, ponían la bala. No había nada igual a flote en todo el mundo.

El USS South Dakota se había diseñado para enfrentarse al enemigo a cañonazos, para batir a los cruceros y acorazados enemigos a pleno día y a gran distancia. Cuando los japoneses atacaron Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941, era sólo cuestión de tiempo que el USS South Dakota corriera a batirse con los nipones.

Así fue. El 21 de agosto de 1942, atravesó el Canal de Panamá y doce días más tarde atracaba en Tonga, un archipiélago de ésos que cuesta encontrar en los mapas. A los dos días, chocó contra un arrecife de coral y tuvo que retirarse a Pearl Harbour. Allá lo repararon y lo dieron de alta el 12 de octubre.

El USS South Dakota en la batalla de Santa Cruz.
Disparó 25 toneladas de proyectiles antiaéreos en media hora.

Participó en la batalla de Santa Cruz, el 26 de octubre, escoltando al portaviones USS Enterprise. En vez de luchar contra acorazados enemigos, tuvo que enfrentarse a sus aviones. Poco después del mediodía se desataron todos los infiernos. El USS South Dakota disparó 25 toneladas de explosivos y metralla contra los bombarderos enemigos en poco menos de media hora de combate. Los marineros presumían de haber derribado 26 aeroplanos, aunque seguramente no fueran tantos. A cambio, los japoneses tocaron la torreta I (la que está más a proa) con una bomba de 250 kg. Aparte del ruido y del susto, poco más.

El USS South Dakota en Noumea, al lado de un buque taller y dos destructores.
Observen la torreta III y las dos catapultas para aviones, a popa.

Recibió más daños cuatro días después, en Noumea. Alguien divisó un submarino enemigo. Para despistarlo, el capitán del USS South Dakota ordenó un brusco viraje. El acorazado (35.000 toneladas) se echó encima del destructor USS Mahan (1.500 toneladas). A Dios gracias, no lo hundió, pero los dos buques se hicieron daño tuvieron que ser reparados a fondo.

En resumen, llevaba tres meses en combate y había sufrido más daños en accidentes de navegación que luchando contra el enemigo. Las grandes piezas de 406 mm seguían mudas y los radares y las calculadoras de tiro, esperando. ¿Cuándo se las verían con los acorazados japoneses?

Pronto, muy pronto.

El 14 de noviembre, el USS South Dakota tuvo la oportunidad de batirse contra dos acorazados japoneses de la clase Kongo en la llamada segunda batalla naval de Guadalcanal.

Los americanos contaban con dos acorazados (el USS Washington y el USS South Dakota) y cuatro destructores. Los japoneses, con un acorazado (el Kirishima), dos cruceros pesados (el Atago y el Takao), dos cruceros ligeros y veinte destructores. Por una vez, los americanos pillaron a los japoneses por sorpresa: los radares del USS South Dakota fueron los primeros en detectar al enemigo.

Sin embargo, el combate no salió como esperaban.

Abrió fuego el USS Washington. El USS South Dakota disparó una salva un minuto después.

Salva de las torretas I y II del USS South Dakota.
Cada cañón dispara un proyectil de 1.200 kg a 33 km de distancia.

Llegados a este punto, un paréntesis. Nos cuesta imaginar la potencia de un cañón de 16 pulgadas (406 mm) y la conmoción que producía cuando disparaba, la cantidad de energía que liberaba. Cuando se daba la orden de disparar uno de estos cañones, sonaba la alarma de disparo. Los marinos se tapaban los oídos y corrían a ponerse a resguardo. Cualquier marino en cubierta sorprendido por uno de estos cañonazos podía ser lanzado tres metros por los aires por la onda expansiva de su disparo. Lo más seguro es que, aparte de magullado, quedara sordo de por vida.

El hidroavión de reconocimiento Kingfisher. El USS South Dakota llevaba dos de estos aeroplanos en las catapultas de popa. En Guadalcanal, la onda expansiva de los cañones de la torreta III los destrozó e incendió..

Después de la primera salva, vino la segunda. El USS South Dakota había maniobrado de tal modo que la torreta III (la de popa) tuvo que disparar por encima de la catapulta de los aviones de reconocimiento.

¡Pumba!

La onda expansiva arrancó a los hidroaviones de sus catapultas, los hizo saltar por los aires y los destrozó. Se incendiaron. ¡Tal era la potencia de aquellos cañones!

Los japoneses, que hasta el momento sólo habían visto llover proyectiles de 1.200 kg de peso, vieron el fuego y supieron, al fin, quién les disparaba. El fuego de los aviones había puesto al descubierto al USS South Dakota. Se aprestaron a devolver los cañonazos.

La tercera salva del USS South Dakota consiguió dar en el blanco un par de veces. Todo un éxito. Después de la batalla se estimó que las calculadoras y radares de tiro americanos permitieron que una de cada cuatro granadas disparadas por los acorazados acertara en el blanco. En el mejor de los casos, los japoneses no acertaban ni una de cada diez.

La tercera salva (¡qué potencia!) arrojó los restos de los aviones al mar y casi apaga el incendio de un soplido, pero un poco más y también acaba con el USS South Dakota.

Porque entonces, justo entonces, en el peor momento, cuando sólo habían disparado tres salvas, los tremendos trabucazos de los nueve cañones de 405 mm fundieron los plomos. Así es: la trepidación de los disparos hizo temblar el cuadro eléctrico central, que se cortocircuitó. El USS South Dakota perdió toda la potencia eléctrica durante tres minutos. No podía disparar sus piezas principales, se había quedado sin radar, sin radar de tiro, sin calculadoras, sin nada, a oscuras todo él y sin timón. Quedó al pairo, a toda máquina. A popa, la gasolina de los aeroplanos seguía ardiendo.

Al menos cinco buques enemigos comenzaron a dispararle y lo alcanzaron 42 veces (repito, 42 veces). Le hicieron mucho daño en el equipo de radio, en el mástil del radar, lo sacudieron de arriba abajo. Se afectó el centro de mando, varias piezas de artillería antiaérea, etcétera.

Tan pronto los chispas de a bordo devolvieron la luz, se encontraron que el USS South Dakota había perdido su puesto en la formación. Peor todavía, ya no podía apuntar sus piezas principales al haberse quedado sin centro de tiro, sin radares, sin calculadoras. Aunque no corría ningún peligro de naufragio ni sufría vías de agua, los daños sufridos le obligaron a retirarse del combate, inútil e inválido.

Informe de daños del USS South Dakota en Guadalcanal.

A Dios gracias, vivió para contarlo. Después de un viaje renqueante y quejoso, llegó a Nueva York el 18 de diciembre. Allá pasaría dos meses, lamiéndose las heridas, hasta que le dieron el alta y pudo hacerse de nuevo a la mar.

Tal fue el bautismo de fuego del USS South Dakota, que sufrió lo indecible por culpa de los plomos.

Más (con mucho detalle) en:

Un suceso desgraciado


Intentó suicidarse, pero murió en el intento. Ésa es la conclusión a la que ha llegado la Guardia Civil después de una investigación que ha durado varios meses. La víctima intentó levantarse la tapa de los sesos con una escopeta, pero la emoción del momento le provocó un infarto y se murió ahí mismo. Mientras se moría, disparó la escopeta sin querer. Quizá fue antes. Nunca lo sabremos.

El finado había sido víctima de una estafa y estaba siendo extorsionado. No pudo soportarlo y decidió quitarse la vida. Pero nada de todo esto era evidente en el escenario del crimen y los investigadores se devanaron los sesos para dar con la solución del caso.

Lean la noticia en


Todo queda en familia


Lean, ustedes mismos. Este Anuncio da publicidad a los contratos de importe igual o superior a 100.000 euros que ha ordenado el Departamento de Presidencia del Gobierno de los Mejores en los seis primeros meses de 2013. Son los llamados contratos a dedo o discrecionales.


Notas:

El Grupo Godó se lleva casi tres millones de euros del pastel en adjudicación directa y El Periódico, casi un millón y medio.

La agencia Media Planning ha trabajado con cuatro periódicos en las campañas publicitarias descritas, que suman algo más de 1,5 millones de euros. Principalmente, con La Vanguardia (que se lleva medio millón de euros de este total), Ara y El Punt/Avui.

Magmacultura fue fundada y está dirigida por Artur Duart, hermano de Brauli Duart, presidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (TV3, CatRadio, etc.), hombre de confianza del inefable señor Homs y antiguo cargo de CDC.
 

Redistribución, malnutrición y hambre


Para acabar con la malnutrición infantil, el Gobierno de los Mejores recortó el presupuesto de las becas-comedor en Cataluña.
A eso se le llama... ¿cómo se le puede llamar?

Hay palabras que empleamos a diario dándoles un sentido determinado, pero podrían tener otro. Así, la malnutrición infantil es como la redistribución de la riqueza.

Se interpreta que un niño está malnutrido cuando pasa hambre, como se interpreta que la redistribución de la riqueza es que la diferencia de rentas entre ricos y pobres disminuya, cosa que puede conseguirse, por ejemplo, haciendo que los ricos paguen más impuestos que los pobres (porcentualmente), o reciban menos servicios a cambio de los mismos impuestos. En Cataluña, este intento de justicia social se llama déficit fiscal, por si preguntan.

Pero un técnico sanitario observará que un niño gordo es también un niño malnutrido, porque se nutre mal, come demasiadas grasas y azúcares, más de la cuenta. Un economista le explicará que hoy en día también existe una redistribución de la riqueza: los ricos son cada vez más ricos a costa de los pobres, que son cada vez más pobres, y se da la circunstancia que la renta de un rico paga menos impuestos que la renta de un pobre asalariado.

Ambos problemas están relacionados. Está más que probado. Cuando los ricos se hacen más ricos y los pobres, más pobres, se incrementan los problemas de malnutrición (desnutrición) infantil y aparece el hambre.

En Cataluña no íbamos a ser menos, pero aquí se pervierte el lenguaje. Lo dicho, a que el rico pague más que el pobre se le llama déficit fiscal y se considera malo. ¡Ay! Así, no solucionaremos nada.

Cuando el Síndic de Greuges expone el problema de malnutrición de unos 50.000 niños catalanes, no habla de niños gordos, sino de niños que pasan hambre. Hay que decirlo claramente, hambre. No morirán (literalmente) de hambre, pero sufrirán deficiencias físicas y psicológicas el resto de sus días por no tener que llevarse a la boca en su niñez. Hablamos de Cataluña, damas y caballeros, de nuestra casa. El Síndic de Greuges podría haber empleado hambre o desnutrición, pero prefiere emplear un término más neutro, malnutrición. Así evita hablar de hambre, pero eso es lo que hay, hambre, demasiada.

El consejero de Economía y Conocimiento (sic) sufre problemas de malnutrición, porque se alimenta de bolígrafos. Éste, al menos, tiene algo que llevarse a la boca.

¿Qué provoca ese hambre? La redistribución de la riqueza que apoya CiU desde el Gobierno de los Mejores, que no es la de Robin Hood, sino la de Félix Millet, Oriol Pujol o don Baudilio Ruiz, la que, con el apoyo implícito y evidente de ERC, suprime ayudas sociales y limita la educación y la sanidad públicas, la que deja sin trabajo a miles de empleados públicos, pero incrementa notablemente el número y el sueldo de los cargos políticos y asesores y promueve el saqueo y la corrupción de éstos, la que subvenciona el Barça, TV3 o la prensa amiga, pero aplaza sine die la subvención de plazas de residencias de personas dependientes, por ejemplo.

Esa hambre la provoca una política que también suprime impuestos para los que más tienen, la que defiende en el Congreso de los Diputados la reforma laboral o un montón de medidas liberalizadoras y privatizadoras (a beneficio propio, naturalmente) que, al final, hacen de los ricos riquísimos y de los pobres, legión. La provoca un gobierno que gestiona tan mal que provoca vergüenza ajena y deja tras de sí una administración pública enmarañada, despedazada, desanimada y endeudada, incapaz por muchos años que vengan de hacer algo serio, por culpa de los daños hoy sufridos. Si no me creen, les pongo deberes y busquen cuánto dinero nos va a costar la privatización de Aigües de Ter-Llobregat. ¿Cuántas miles de personas incrementarán la lista de espera en la sanidad pública por culpa de esta (mala) privatización?

Que en Cataluña hay pobreza no es ninguna novedad. La había (¡y mucha!) antes de la crisis y ahora, sencillamente, alcanza cotas tremendas. La cifra de 50.000 niños que pasan hambre ha sido sólo un toque de atención, pero es sólo la punta del iceberg. Hay quien dice que es un cálculo optimista. 

Pero ¡tranquilos! El presidente Mas dijo, textualmente, que en Cataluña ningún niño pasa hambre. Si él lo dice ¡será verdad! Pues también dijo que él no sabía nada del caso Palau, que se enteró por la prensa. Luego pacta con ERC no tratar el tema del hambre en el Parlamento de Cataluña y adiós, hasta luego, que me voy a la playa y allá os dejo.