El centenario del bibliobús (I)


Un bibliobús norteamericano de 1916.
Todavía no se llamaba bibliobús, pero lo era.

No se asusten: quiero hacer una propuesta, con la que podrían estar ustedes de acuerdo. El 17 de abril, en los EE.UU., se celebra el Día Nacional de las Bibliotecas Móviles. El festejo cuenta con el soporte y la ayuda de la Asociación Americana de Bibliotecas, en especial, su sección de Alfabetización y Servicios de Extensión Bibliotecaria; también, con la Asociación de Bibliotecas Móviles y Servicios de Extensión (Bibliotecaria) y la Asociación de Pequeñas Bibliotecas y Bibliotecas Rurales. Mi propuesta es homenajear a las bibliotecas móviles también aquí, en España. 

Fíjense: el 17 de abril está tocando al 23 de abril, que es el Día del Libro. Suelen ser días libreros y creo que sería bueno recordar y celebrar el esfuerzo de muchos por llevar la cultura a los rincones más alejados de nuestra geografía física y humana.

Las bibliotecas móviles suelen llamarse, familiarmente, bibliobuses, aunque no siempre lo son. Ya verán ustedes. Se trata de instalar una pequeña biblioteca en un vehículo (el bibliobús propiamente dicho) o un remolque (que sería ¿un bibliorremolque?) y llevar los libros a lugares en los que no existen bibliotecas, donde no se lee. 

Un bookmobile de 1922 (EE.UU.) cumpliendo su función social.

Esta suerte de biblioteca itinerante cumple una función social de primer orden, que es ofrecer el mayor número de oportunidades al mayor número de ciudadanos posible y llevar la cultura a todas partes. En los primeros tiempos, los bibliobuses no sólo llevaban libros consigo. Era frecuente que llevaran láminas con paisajes, edificios y obras de arte, discos y un gramófono, hasta un cinematógrafo, para proyectar películas y documentales en el Ayuntamiento o la plaza del pueblo. Entonces, no hace mucho, no había internés ni nada parecido.

Que se sepa, el primer bibliobús fue norteamericano y comenzó su ingente tarea cultural en 1913. ¡Hace un siglo! Otros sostienen que fue antes, con una biblioteca tirada por caballos (1905). Da lo mismo. 

Bibliobús británico, en un museo (c. 1950).

¿Cuál fue el primer bibliobús español? El popovismo regional se impone y todos dicen que fueron ellos los primeros, no los demás. Pero ¿cuál fue el primero?

Lo más temprano y parecido a un bibliobús que conozco aparece en la Segunda República Española. La Barraca de Ugarte y García Lorca, que se habían echado al monte con una compañía itinerante de teatro, llevaba a los pueblos más recónditos no solamente las piezas de Lope de Vega y Calderón, sino también las obras contemporáneas, el cinematógrafo y un montón de diapositivas. No era un bibliobús, pero se le parecía.

Pérez Andújar, en Todo lo que se llevó el diablo, teje una novela alrededor del personal de un bibliobús, emperrado en llevar la cultura a los abismos de la España profunda. Aparte de vernos ante una magnífica novela, nos vemos ante el espíritu idealista y progresista de estos bibliobuseros republicanos. Un espíritu que se ha extinguido, hasta donde yo sé. Qué lástima. Pero el relato nos recuerda que hubo mucha gente comprometida con el progreso, el bienestar y la cultura durante la Segunda República Española, y que hicieron lo que pudieron.

De hecho, el Patronato de Misiones Pedagógicas de la Segunda República inauguró cerca de 5.000 pequeñas bibliotecas populares, algunas de ellas itinerantes. Habían nacido los bibliobuses españoles.

Pues ¡ahora no voy!



Los empresarios catalanes celebraban la fiesta grande. Daban de comer a los socios e invitados y repartían premios, discursos y felicitaciones. Fomento, la patronal catalana de más peso (económico), invitó al presidente del Gobierno de España y al presidente de la Generalidad de Cataluña. 

La patronal tropezó con un inconveniente: el presidente del Gobierno de España tenía un compromiso en las Américas ese mismo día y no podría disfrutar de la agradable compañía de los señores empresarios. Pero ¡tranquilos! La ley dice que, en caso de ausencia del presidente, el vicepresidente hace las veces de éste, a todos los efectos. Y Soraya estará libre, añadieron en Moncloa. Soraya es Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta, una señora bajita y pizpireta con voz de pato Donald que parece salida de una comedia de televisión. 

Informaron al presidente de la Generalidad de Cataluña. Chist, Artur, que vendrá Soraya. Don Artur tuvo un momento de perplejidad y enojo. De todos es sabido que doña Soraya le cae muy mal a don Artur, como una patada en los bajos. Don Artur no puede verla ni en pintura. Entre otras cosas, porque cuando se hacen una fotografía juntos uno descubre que don Artur es también bajito.

Aunque... ¿Vendrá Soraya? ¡Bien!, dijo. Ahora podré presidir el acto. Eh..., dudó su jefe de protocolo. Porque aunque Soraya no sea Mariano, como si lo fuera, dicen leyes y protocolos. Así está escrito. Pero tuvo que morderse la lengua y decirle que sí al jefe, porque su trabajo consiste en darle la razón en todo, no sólo cuando la tiene. 

El jefe (Artur, el Mesías) o presidía el acto o el acto podía irse a tomar viento. Quien dice el acto, dice la vicepresidenta, España, Fomento o quién sabe. A tomar viento, tal cual. ¡Qué faena! 

A dos horas de la fiesta (repito: sólo dos horas antes), llamaron de la Generalidad de Cataluña a los de Fomento para decir que don Artur Mas no iría a correrse una juerga con los empresarios, que enviaba a don Felip Puig, un consejero, en su lugar. Para mantener la dignidad y el prestigio y tal y cual, dijo el jefe de protocolo. ¡Valiente tontería! Excusas de mal pagador. No podían disimular cuánta rabia le daba al jefe no poder presidir el acto. 

Hacía unos días, tuvo que comerse el no poder presidir la misa de los mártires de Tarragona porque acudió el presidente del Congreso de los Diputados, y eso le dolió. ¡No volvería a pasarle algo así! ¡En Cataluña presido yo, que soy su presidente, y nadie más que yo! Sólo queda responder: ¡Susórdenes! y callar.

En suma, una gilipollez. Daría risa si no diera tanta penita pena. Qué mal va el país que todos (yo también) vamos dándole vueltas al caso, como si fuera una cosa llena de enjundia y sustancia, no siendo más que humo y tontería. Creo que nos aburrimos mucho.

Una gran oportunidad


Tengo el placer, el gusto y el honor de no haber pisado nunca un campo de fútbol. Me gustaría morir así, limpio de pecado, pero nunca digas que de esta agua no beberé, que el mundo da muchas vueltas. Dicho esto, ahora mismo me enorgullezco de ser ajeno a la soez afición por el balompié. Ahora que puedo, presumo de ello.

Por eso celebro como una buena noticia que el F.C. Barcelona haya decidido no dejar entrar gratis a los niños menores de siete años en el campo el día que se juegue un partido. Por lo visto, hasta ahora entraban de gorra con sus papás, que los sentaban sobre sus rodillas para que se envilecieran ya desde pequeñitos, para que se grabara en ellos a fuego el sentir de los colores y la emoción de las masas, ambas cosas tan alejadas de la crítica, la reflexión, la razón y la inteligencia como se pueda concebir.

El fútbol, un espectáculo infantil que educa en los valores cívicos.

Además, me consta, llenar el campo de niños es un peligro. Básicamente, para los niños. La excusa de cobrar entrada a los infantes ha sido, precisamente, la seguridad. Con tanto niño suelto, sería imposible garantizar que ninguno pueda hacerse daño, afirma el club. ¿Nadie había pensado en la seguridad de los niños hasta ahora? Qué maldad. ¿Se indigna el personal porque no les dejan llevar a los niños de gorra? Eso dice mucho del personal.

Gracias al fútbol, el niño adquiere hábitos sociales y de comportamiento.

Es una buena noticia. Todo lo que sea alejar a los niños del fútbol, la televisión y los toros me parece bien. Es sano.

Además, los padres podrán ir al campo a hacer el bestia lejos de la tierna mirada de los infantes. Se ahorrarán el precio de una entrada, que podrán dedicar a la cultura y solaz intelectual de las criaturas. ¿Para cuántos libros da el precio de una entrada? ¡Compren libros, caramba! 

Libres de la influencia de la sarna balompédica a tan tierna edad, las generaciones futuras podrían asomar al mundo más enteras y firmes que las anteriores, más cultas e inteligentes y menos fanáticas y obcecadas con los colores y la borrachera de la multitud, quién sabe. Ojalá. 

Sin fútbol, es imposible concebir una formación crítica, racional y tolerante.

Barcelona es una metáfora


Patinadoras en la Plaza de Cataluña, en pleno centro de Barcelona.

Me cuentan que el Comité Olímpico Internacional se ha llevado a un aparte al alcalde Trias y le ha dicho: Oye, nos hemos reído mucho con eso de las Olimpiadas de Invierno en Barcelona, pero ¿va en serio? Como el alcalde Trias ha respondido que sí, que va en serio, el Comité Olímpico Internacional ha dado a entender que la candidatura de Barcelona no tiene ni pies ni cabeza. Para más inri, añade que Barcelona carece de tradición en deportes de nieve (sic), lo que es cierto. Acaso algunas familias barcelonesas (convergentes y de Pedralbes) van a esquiar cada invierno, pero no esquían en Barcelona. En Suiza, quizá, ya me entienden.

En resumen, que el alcalde Trias se ha quedado sin referéndum olímpico y sin novia. Ha sido un duro golpe para Convergència, el partido del alcalde Trias, que nos ha prometido un referéndum para 2014 y no sabe de dónde sacarlo. Tal como está el patio ahora mismo, ni siquiera podrá preguntar si está usted de acuerdo con celebrar las Olimpiadas de Invierno en Barcelona en 2022, qué triste. 

Como ya le han dicho que no a las Olimpiadas de Invierno de 2022, anda dándole vueltas a volverse a presentar para las de 2026. Para entonces ya nevará en Barcelona, ha declarado un portavoz municipal, muy esperanzado.

Mientras tanto, los periódicos andan todos dándole vueltas al caso de la fotografía de un torero. Como de costumbre, si no hacemos el ridículo de natural, lo buscamos.

La banderola censurada y prohibida por dar una mala imagen de Barcelona.

El Ayuntamiento de Barcelona ha vetado la publicidad de una exposición fotográfica en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) porque salía un torero calándose la montera, en primer plano. Es una gran fotografía, pero el Ayuntamiento de Barcelona sostiene que verla colgada de las farolas dará una mala imagen de la ciudad (sic). 

Ya saben, en Barcelona torean a todo quisque, pero oficialmente no se torea. La fotografía de un torero es perjudicial para Barcelona. Es equívoca, torticera, malintencionada, perversa. Poco importa que cuelguen de las farolas imágenes que nada tienen que ver con la ciudad, mientras no sean de toreros. Torero, caca.

La propaganda de cerveza no da una mala imagen de la ciudad.

Al parecer, si en vez de un torero hubiera sido un esquiador, la cosa hubiera sido diferente. El porqué un esquiador sí y un torero no tiene complejas raíces políticas. Fíjense: aunque el Comité Olímpico Internacional ya le ha dicho por activa y por pasiva al alcalde Trias que se olvide de organizar unas Olimpiadas de Invierno en Barcelona, que no las ganaría ni en broma, él insiste en organizar un referéndum entre los barceloneses para ver si quieren organizar unas Olimpiadas de Invierno. Si los barceloneses quieren, ¿quién nos las podrá negar? ¿El Comité Olímpico Internacional? ¡Quiá, hombre!

Barcelona es una metáfora.

Los autocares de los hermanos Ludewig


La red de autopistas alemana comenzó a construirse en los años 20.

La construcción de autopistas en los años veinte y treinta provocó una revolución en el diseño de los automóviles. La existencia de una carretera diseñada especialmente para conducir a gran velocidad trajo consigo la necesidad de construir carrocerías aerodinámicas. Todo el mundo se puso a ello, pero los alemanes partían con una cierta ventaja.

BMW R7 de 1934. Aerodinámica, por supuesto.

No tardaron en aparecer modelos aerodinámicos con carrocería Autobahn (autopista). El automóvil más famoso de esta escuela aerodinámica es el Volkswagen, pero no fue el único. También hubo motocicletas, camiones y autocares. La fiebre se extendió a las locomotoras, a los buques de pasajeros, a los aeroplanos... ¡Todo tenía que ser aerodinámico!

El Blitzbus Aero Ludewig número 1.

Quiero prestar atención a los trabajos de una empresa, Karosseriebau Unternehmen Gebrüder Ludewig, que, para abreviar, llamaremos Gebrüder Ludewig o Hermanos Ludewig. Aunque éste será un largo apunte en El cuaderno de Luis, será muy breve para glosar los trabajos y la suerte de los autocares y omnibuses aerodinámicos de Gebrüder Ludewig.

La aventura de la firma de carroceros Gebrüder Ludewig se inició en el 199 de la Steeler Straße, Essen, en 1919.  Entonces era el taller Kopp & Ludewig, especializado en reparaciones y plancha. El negocio les fue bien y en 1924 se convirtió en la empresa concesionaria en Alemania de Bugatti. De Bugatti, ahí es nada.

Por aquel entonces, patentaron un techo especial para automóviles, el Aero, capaz de abrirse o cerrarse con el vehículo en marcha. Gebrüder Ludewig comenzó a carrozar automóviles y vehículos pesados, ya fueran camiones o autocares. Su especialidad eran las limusinas (tres ventanas a cada lado) y los cabriolés (descapotables). 

La fábrica de Gebrüder Ludewig en los años treinta.

En 1934, Gebrüder Ludewig dió un paso adelante. Dejó de carrozar automóviles de Bugatti, Horch y Ford y se dedicó en exclusiva a construir autocares. En la fábrica trabajaban unos 300 empleados y el negocio iba viento en popa. 

La decisión era una apuesta de futuro muy arriesgada, pero que resultó acertada. En los años treinta, el transporte interurbano de pasajeros por carretera y autopista creció y creció y no faltó trabajo a Gebrüder Ludewig. 

Un Blitzbus, un autocar construido sobre un chasis de Opel Blitz.

Trabajaban con chasis de Opel y Bussing, principalmente. Su producto más famoso fue el Blitzbus, un autocar construido sobre el chasis de un Opel Blitz. Este chasis tuvo mucho éxito y Opel lo vendió a otras muchas empresas carroceras alemanas y holandesas. Como Blitz es relámpago, en alemán, y simboliza la velocidad, el nombre Blitzbus se empleó muy pronto para designar a cualquier autocar que hiciera la ruta por autopista, tuviera el chasis de un Opel Blitz o cualquier otro chasis.

Gebrüder Ludewig competía con empresas de mucho renombre: Auwärter, Döbler, FaKa, FKF-Werke (que también construía el chasis), Gläser (que también empleaba la base del Opel), KAFA Omnibus Karroserien, etc.

Con tanta competencia, ya fuera para conseguir fama, ya fuera para abrir nuevos mercados, Gebrüder Ludewig se lanzó a construir autocares aerodinámicos ultramodernos. Lo nunca visto, lo más moderno de la modernidad. Así nació el legendario Ludewig Aero. 


El primer modelo del Ludewig Aero.
Observen el techo descapotable (Aero) y el timón de cola.

El primer modelo del Ludewig Aero fue una sorpresa colosal. Desafiaba todo lo visto hasta entonces. Emplearon todo su ingenio e ingentes cantidades de aluminio para reducir su peso. Además, la calandra redonda era distintiva y muy original. En la parte de atrás, en la línea central, una especie de timón de cola le daba un aspecto futurista, aeronáutico.

Interior del primer modelo de Ludewig Aero.
Fíjense en la posición de los asientos.

Era un autocar de veinte plazas, distribuidas en asientos individuales que, en vez de mirar hacia delante, estaban orientados hacia afuera (para entendernos, como las espinas de una raspa de sardina). Se pretendía que, así  sentados, los pasajeros pudieran contemplar tranquilamente el paisaje sin tener que girar la cabeza. El techo era descapotable (de ahí lo de Aero). Todo era luz y comodidad en su interior (aunque a nosotros nos parezca un tanto espartano y frío).

Los alemanes pronto lo llamaron Strassenzeppelin, Strassen Sep, o zepelín de calle, siendo Sep diminutivo de zepelín. Porque los alemanes consideraban que un zepelín era lo más moderno de la modernidad y tenía una forma aerodinámica pura. 

Lo único que nos queda de los autocares Aero Ludewig. Qué pena.

Eran muy caros, todo un lujo, y por eso se construyeron apenas un puñado. Tres, dicen unos; cinco, o más, dicen otros. En cualquier caso, sólo sobrevive un pedacito de uno de estos autocares, el de la fotografía. 

Chasis del Opel Blitz. Así llegaban a Gebrüder Ludewig.

El autocar tenía una batalla de 4.450 mm. El motor era el seis cilindros del Opel Blitz, de 3.625 c.c., que daba 75 CV. El vehículo podía viajar por autopista a 100 km/h, incluso correr un poco más. Una maravilla. 


Exteriormente, es fácil distinguir los modelos 1 y 2 del Aero Ludewig.
En la fotografía, los tres ejemplares del número 2 conocidos.

Interior del modelo número 2.

Al morro cilíndrico del primer Ludewig Aero le sucedió Ludewig Aero número 2, con el morro liso (aerodinámicos, decía la publicidad), el mismo chasis y un interior prácticamente idéntico. Aparte de la calandra, lisa, curvada hacia abajo, que pronto imitaron muchos otros carroceros, tenía no uno, sino dos timones de cola. Se construyeron al menos tres, que a veces aparecen en una misma fotografía.


El Ludewig Aero de dos pisos, para 45 plazas, sentadas de un modo muy curioso.

En 1934, se planteó modificar la carrocería del Aero Ludewig número 2 para construir un autocar de dos pisos. La posición del chófer era peculiar, elevada por encima de la primera planta del autocar. Esta vez, Gebrüder Ludewig no empleó un chasis de Opel, sino un chasis del camión Büssing-NAG de 90 CV, más potente. Los periódicos de la época dijeron que era cómodo, rápido y muy bonito. Lo empleó la empresa Omnibus-Reise-Dienst G.m.b.H., que ofrecía viajes de ida y vuelta a Berlín desde Essen a 25 reichsmarks el billete. ¿Cuántos se construyeron? Probablemente, sólo el prototipo. Como mucho, dos o tres más.

El número 3, con un morro imponente.

A los Aero Ludewig números 1 y 2 siguió el número 3, como era de suponer. Esta vez, el morro era afilado y más convencional, con una calandra que sobresalía por delante y que le daba un aspecto un tanto más agresivo.


Los Mercedes-Benz aerodinámicos de 1934 y 1935.

El diseño aerodinámico de Ludewig creó escuela. Lo imitaron los grandes carroceros alemanes y también, curiosamente, los belgas y los holandeses, que importaron chasis del Opel Blitz hasta que se les echó la guerra encima, en 1940. En plena Segunda Guerra Mundial, ya ven ustedes, Opel seguía exportando chasis comerciales... a sus futuros enemigos.

Sí, había llegado la guerra. ¿Qué fue entonces de los autocares de los Gebrüder Ludewig? La mayor parte fueron requisados y empleados por el ejército, que echaba mano de cualquier cosa con motor que se le pusiera a tiro. Porque, contrariamente a lo que se cree, la motorización del ejército alemán era y siempre fue deficiente y escasa.


Asi acabaron los Ludewig Aero, maltratados, destartalados, averiados, de nieve y barro hasta las orejas en alguna parte del frente ruso.

Se llegaron a requisar tantos vehículos y tan diferentes entre sí que intendencia no podía con todos. Un mínimo del 30% de las bajas de vehículos alemanes entre 1939 y 1941 fueron ocasionadas por averías y falta de piezas de repuesto. Así se perdieron los magníficos Ludewig Aero de los modelos 1, 2 y 3, tirados en cualquier cuneta después de un considerable maltrato.

El problema se veía venir y el programa Schell quiso ponerle freno, estandarizando los vehículos del ejército. Como el ejército necesitaba un autocar, Gebrüder Ludewig presentó, en sociedad con Opel, el Ludewig Wehrmacht (Ejército), modelo 1, al que siguieron más modelos (2, 3, hasta 4, y modelos especiales).

El algún lugar de Francia, en 1944.


En el desierto libio, hacia 1942.

En el frente ruso. Éste no es un Ludewig Wehrmacht, sino un Blitzbus aerodinámico requisado. El soldado a la izquierda contempla con disgusto la abolladura de la parte de atrás.

Entre 1939 y 1943, se construyeron 2.880 autocares Ludewig Wehrmacht con el chasis del Opel Blitz 4.7 Niederrahmen (más largo que el empleado por el Ludewig Aero). El motor era el mismo de 3,6 litros de cilindrada y 75 CV. Tenía siete ventanas a cada lado y quince bancos de madera en el interior, para treinta plazas. Podía recorrer 280 km por carretera antes de repostar. 

Estos autocares se emplearon para transportar soldados de un lado al otro (lo normal), para transportar heridos o modificados como ambulancias... El modelo W39 se modificó para emplearse como puesto de mando, con radio, sala de mapas y centralita telefónica en su interior. De los primeros sobreviven algunos ejemplares; del W39, ni uno. 

Un Ludewig de 1952. Es un modelo de juguete, pero vean qué moderno.

Gebrüder Ludewig sobrevivió a la guerra. También la casa Opel en Alemania. En 1949, volvían a fabricarse los Blitzbus en Alemania, Bélgica y Holanda. Gebrüder Ludewig construyó, en los años cincuenta, autocares con unas líneas modernísimas y vistas panorámicas, que no tenían nada que envidiar a los streamliners americanos. Siempre estuvo por delante en el diseño de autocares. Sin embargo, lo que no pudo la guerra, lo pudo la crisis del petróleo. En 1975, Gebrüder Ludewig cerró.

Fuga sin fin


Nota: La portada de mi libro es otra.
Además, dice que el apellido del traductor es
Vermal, no Vernal.

Acantilado edita Fuga sin fin (Die Flucht ohne Ende) traducida por Juan Luis Vermal y revisada por José Vivar. ¡Cuánto agradecemos a Acantilado que publique tantas obras del gran Roth! Hablamos, naturalmente, de Joseph Roth. De quién, si no.

Fuga sin fin narra las peripecias de Franz Tunda durante diez años, aproximadamente. Éstas se inician en Siberia. Tunda, entonces un oficial austríaco, ha sido hecho prisionero. Se escapa. Guarda en un bolsillo la fotografía de su novia, Irene. Así da comienzo un viaje que le llevará de Siberia a Ucrania, de Ucrania a Moscú, de Moscú al Cáucaso... Conocerá la Alemania de los años veinte, luego Berlín y acabará en París. Durante diez años vivirá la Revolución Rusa y el ambiente de la postguerra en Alemania. Se moverá entre soldados y nuevos ricos, entre artistas y amantes, siempre buscando algo... huyendo de algo.

Sin lugar a dudas, la última página de Fuga sin fin es una de las mejores páginas, y uno de los mejores finales, que he leído últimamente. Bravo, ¡bravo! 

Antes, uno se ha enfrentado al afilado humor, que a veces orilla el cinismo, de Roth, que no tiene contemplaciones a la hora de retratar la Europa de los años veinte. Muchas de las líneas de Fuga sin fin nos llevan hasta los artículos que escribió Roth sobre Rusia, sobre Berlín, sobre París, y a su faceta de corresponsal y periodista, pero aquí son novela, literatura. Pocos escritores consiguen obsequiarnos con una descripción tan precisa de la decadente Europa, de la nueva Europa, como Joseph Roth. Brillante.

Hace doscientos años de Leipzig


El Völkerschlachtdenkmal o monumento a la Batalla de las Naciones en Leipzig.
Fue construido en 1913, un siglo después de la batalla.
Mide 91 m de altura, de cemento y granito.

Hace doscientos años, tal día como hoy, comenzó la batalla de Leipzig, que más de uno llama la Batalla de las Naciones. Fue, con diferencia, la más grande batalla de las Guerras Napoleónicas. En el campo de batalla de Leipzig se lanzaron a matarse entre sí más de seiscientas mil personas. Nunca antes se había visto nada parecido. 

La cripta del monumento.

En la carnicería que siguió, murieron quizá más de cien mil hombres, franceses, austríacos, húngaros, rusos, polacos, prusianos, alemanes de uno y otro bando, suecos, ingleses... De ahí lo de Batalla de las Naciones. 

Fue el fin de Napoleón Bonaparte, se mire como se mire. Leipzig ha sido también el referente del nacionalismo alemán. Además, la pesadilla de los románticos, un violento darse cuenta de lo que significa la guerra, pues tan grande fue la matanza que durante semanas no supieron qué hacer con tantos muertos ni cómo librarse de ellos y los miles y miles de heridos no hacían más que morirse, mientras tanto, sin que nadie pudiera atenderlos. Las imágenes del horror sacudieron Europa de la cabeza a los pies.

De seguir todo como el primer y el segundo día, la batalla se habría convertido en una retirada táctica y nadie podría haberse hecho con la victoria, pues los atacantes la habrían pagado muy cara, demasiado, y los defensores habrían podido mantener su fuerza y cohesión. 

Pero el tercer día ocurrió una catástrofe: la voladura del puente de Elster. Fue antes de tiempo y por error. Parte del ejército francés quedó atrapada en la orilla oriental del Rhin. La retirada se convirtió en una huída y la matanza fue tremenda. Miles murieron ahogados intentando atravesar el río a nado. Miles más, acuchillados y ametrallados, no sin mucho esfuerzo. Los aliados hicieron 36.000 prisioneros. Napoleón había sido vencido.

La fotografía de la cripta el 8 de abril de 1945. Un soldado americano contempla los restos del monumento. El káiser Guillermo lo había levantado para honrar a la nación alemana y los nazis se apropiaron de esta idea. Las SS convirtieron el lugar en un templo para sus ritos paganos y en un símbolo de la Gran Alemania. Cuando las tropas americanas llegaron a Leipzig, unos ciento cincuenta soldados de las SS se habían atrincherado en su interior, con vituallas y munición para resistir durante meses. Los rindieron a cañonazos en un par de días. La República Democrática Alemana respetó el lugar porque en Leipzig habían combatido juntos rusos y alemanes y lo convirtieron en un lugar de enaltecimiento de la amistad socialista ruso-germana. Hoy pretende honrar la unidad de Europa... aunque los franceses... En fin, eso.

Recortes submarinos

No he seguido la noticia de cerca y desconozco muchos detalles, pero he sabido del grandísimo fiasco de Navantia metiéndose a diseñar y construir submarinos. El S-80 terminado por unos 1.500 millones de euros y el 70% del S-81 construido y resulta que la distribución de masas no es la que correspondería. Es decir, que una vez bajo el agua, a la hora de querer volver a la superficie, el submarino se desequilibraría y giraría como una peonza alrededor de su eje. Es posible que esa curiosa maniobra acabara echando el buque a pique.

Para solucionar semejante capricho náutico, está previsto un gasto extraordinario de 200 millones de euros ahora mismo y en total, quizá 800 millones. Una barbaridad. Hay que considerar que España se juega unos 15.000 millones de euros en este programa de construcción de submarinos. Público el fiasco, ya podemos despedirnos del negocio. 

Llueven las tortas y las culpas se reparten a diestro y siniestro, pero ¡caramba! ¿Quiénes han sido responsables del desaguisado? No se sabe, no se contesta. Tampoco se investiga, ni se busca a quién echarle las culpas. Fíjense qué silencio. Cuentan los periódicos que los (ir)responsables han sido muchos: 

De entrada, la Marina, que no supervisó el proyecto adecuadamente. El ministerio de Defensa y el resto del Gobierno de España tampoco se libran de ésta, pues nadie controló el proyecto y además se escindió la colaboración con los franceses (que saben hacer emerger sus submarinos). La dirección de los astilleros... En fin, no digamos nada más.

Sin embargo, parece que uno de los puntos que más problemas ha causado es que, con esa manía de recortarlo todo, un buen puñado de ingenieros navales y técnicos cualificados fueron jubilados antes de tiempo. No quedó nadie en la empresa de la vieja escuela, capaz de vérselas con un submarino o con lo que le echaran.

Quizá convendría aprender y enmendar, ya sea fabricando submarinos o curando enfermos. La tijera es una arma de destrucción masiva.

Sin comentarios


El discurso del rey



¿Han visto la película El discurso del rey? La acabo de ver en video y ha vuelto a obsequiarme con un buen rato. Como podrán imaginar por el mismo título, el clímax de la película es el discurso del rey Jorge (George) VI del 3 de septiembre de 1939, radiado por la BBC. 

He buscado el discurso original, y me lo ha proporcionado la Corona Británica, a través de su sitio web. Lo copiaré a continuación, en inglés. Si no saben inglés, cuánto lo siento, porque se pierden un gran discurso.

Ay... ¡Ya no se escriben discursos como éste! Pero éste ¿quién lo escribió? ¡Cuánto me gustaría saberlo! Si alguien lo sabe, que lo apunte en los Comentarios a esta anotación. Gracias.

Allá va el discurso: 


GEORGE VI (r. 1936-1952) ---Broadcast, outbreak of war with Germany, 3 September 1939

In this grave hour, perhaps the most fateful in our history, I send to every household of my peoples, both at home and overseas, this message, spoken with the same depth of feeling for each one of you as if I were able to cross your threshold and speak to you myself.

For the second time in the lives of most of us we are at war. Over and over again we have tried to find a peaceful way out of the differences between ourselves and those who are now our enemies. But it has been in vain. We have been forced into a conflict. For we are called, with our allies, to meet the challenge of a principle which, if it were to prevail, would be fatal to any civilised order in the world. 

It is the principle which permits a state, in the selfish pursuit of power, to disregard its treaties and its solemn pledges; which sanctions the use of force, or threat of force, against the sovereignty and independence of other states. Such a principle, stripped of all disguise, is surely the mere primitive doctrine that might is right; and if this principle were established throughout the world, the freedom of our own country and of the whole British Commonwealth of Nations would be in danger. But far more than this - the peoples of the world would be kept in the bondage of fear, and all hopes of settled peace and of the security of justice and liberty among nations would be ended. 

This is the ultimate issue which confronts us. For the sake of all that we ourselves hold dear, and of the world's order and peace, it is unthinkable that we should refuse to meet the challenge. It is to this high purpose that I now call my people at home and my peoples across the seas, who will make our cause their own. I ask them to stand calm, firm, and united in this time of trial. The task will be hard. There may be dark days ahead, and war can no longer be confined to the battlefield. But we can only do the right as we see the right, and reverently commit our cause to God. If one and all we keep resolutely faithful to it, ready for whatever service or sacrifice it may demand, then, with God's help, we shall prevail. 

May He bless and keep us all. 

Gran Premio del Japón 2013


¡Mira que son raros los japoneses...!

No está nada mal partir octavo y acabar cuarto, entre los dos Lotus, delante de Sauber (con motor Ferrari), pero detrás, ay, del victorioso Vettel y de Weber, segundo. Ferrari se lleva una cuarta y una décima posición, pero no gana, lástima. Alonso hace un carrerón y grandes figuras quedan en la cuneta. Pero Red Bull está lejos, muy lejos, ahora mismo. Primero y segundo, fíjense.

Dicen que el año que viene cambian tantas cosas. Que Ferrari ya se dedica en exclusiva a tener un buen coche para el año que viene. Pero Red Bull, que va sobrada, ¿qué creen que está haciendo? ¿Macramé? Los ferraristas estamos hechos para sufrir, caramba.

Recortando, que es gerundio


El letrero dice Horrible Sr. D. Baudilio Ruiz. Nunca mejor dicho.

Se publica que este año, de enero a junio, el ICS ha recibido 168 millones de euros menos para pasar 2013. Dicen que falta lo peor de los recortes, que corresponderán a la segunda mitad de 2013.

Pero ¡atención! Si no quisiéramos llevar a cabo estos recortes, ¿de dónde podríamos sacar todo ese dinero? ¿Acaso de subvenciones? Veamos algunas. 

El Grupo Godó ha sumado 12 millones en un año y el total de subvenciones a la prensa y la radio (afines) suma otro tanto. Las instituciones presentes en la Mesa por el Pacto Nacional por el Derecho a Decidir han merecido 68 millones de euros en subvenciones en 2012 y 2013 (siendo conservadores).

Hay otras partidas que podríamos considerar. El total de nuevos asesores del Gobierno de los Mejores suma más que todo eso. El número de asesores y cargos de libre designación (a dedo) que han contratado los responsables de los entes públicos catalanes (sólo de entes y empresas públicas, no de la Administración Pública) suma un gasto de más de 80 millones de euros al año. Los casos de corrupción hoy en los tribunales relacionados con el sistema sanitario público catalán suman más de 150 millones de euros. Etcétera.

Una de las consecuencias de preferir esto a lo otro la publica hoy el diario El País. Anuncia que el ICS ya ha despedido a 5.000 empleados públicos, más del 12% de su plantilla. El recorte presupuestario del ICS ha superado el 16% desde que manda CiU con el beneplácito del PP primero y de ERC después. El recorte sanitario de los Mejores, todo él, supera el 20%. Si se cuenta el déficit sanitario, será más del 25%. En dos años y medio.

¿Cómo es posible semejante dislate? La escabechina sanitaria en 2013 ha sido posible sin trámite ni control parlamentario alguno porque CiU y ERC se negaron a presentar los Presupuestos de la Generalidad de Cataluña de 2013 y el gobierno recorta a discreción, sin pedir permiso. Dicen, prometen, juran, que en 2014 no habrá más recortes (¡ja! ¡y yo me lo creo!), pero eso será así porque en 2013 habrán recortado lo propio y lo del año siguiente. 

Pero fíjense que lo poco que sabemos de los recortes de 2013 acaba a mitad de año, en junio. Lo que ha pasado durante el verano hasta ahora todavía no lo sabemos. Pero los recortes del ICS de enero a junio de 2013 ya son un 50% mayores que los de todo 2011 o 2012. Han contado, cuentan y contarán con el soporte parlamentario de ERC. ¡Por sus hechos los conoceréis! ¡También por sus recortes! 

¡Vergüenza! Así les duela la tripa.

Pol Xart: una carrera fulgurante



Ya dije hace apenas unos meses, este verano, que Rigau los prefiere jovencitos. 

Véase en:

Rigau es doña Irene Bótox Rigau, consejera de Ensañanza, una de las Mejores de la Mesa Redonda del rey (perdón, mesías) don Artur. Es decir, una mujer que ha colaborado activa y eficazmente en el destrozo de la escuela pública en Cataluña.

Rigau, en la Mesa Redonda, explicando por qué los prefiere jovencitos.

Cuenta El País que la mamá de Pol es amiga de doña Irene y que doña Irene le ha dicho que no se preocupe por el nene, que ella se cuidará de todo. Así ha sido, fíjense.

Pol, que es Pol Xart Terradellas, cuenta con 24 añitos recién cumplidos. Hace un año había estado unos meses becado en el Parlamento de Cataluña, para conseguir los últimos créditos de Ciencias Políticas de la Pompeu Fabra, fábrica de líderes patrios catalanes neoliberales en economía y casposos en ideología. Conseguidos los créditos, vendió seguros durante un par de meses, se cansó y acudió a mamá. Mamá acudió a doña Irene y el mayo pasado, ¡caramba!, el señor don Pol Xart salía en el DOGC (Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña). Doña Irene lo había nombrado asesor, y el nene, tan contento, se llevaba una pasta a casa cada final de mes que echaba p'atrás.

Así comienza la ficha del jovencito en Linkedin. Todavía sin actualizar.

Ahora, ahora mismo como quien dice, ha sido nombrado jefe de la Oficina de Relaciones Institucionales. Tal decía el DOGC de ayer, viernes, aunque el 1 de octubre ya estaba en su nuevo despacho, relacionándose institucionalmente. Por si acaso, sigue presidiendo el Frente de Juventudes de CDC en Gerona, no le quiten el puesto. En Gerona, aunque su currículum diga que él es de Mataró y alrededores (sic). Pero él, agarrado al puesto, no se lo quiten. Porque ¡vaya mamadera que es el Frente de Juventudes, por Dios! Todos sus cargos tienen la vida solucionada, o casi.

Véase en:

De mayo a octubre, al chaval le han subido el sueldo en veinte mil euros al año, más o menos, lo que no está nada mal. Que no son veinte mil, que son quince mil... Tanto da, oigan, tanto da.

El nuevo jefe de la Oficina de Relaciones Institucionales tendrá que gestionar las peticiones de información del Parlamento o del Síndic de Greuges y hacer el seguimiento de la actividad parlamentaria del Estado, por decir algo. En pocas palabras, al Departamento de Enseñanza le importa un comino responder al Parlamento o a la institución que defiende los derechos de los catalanes ante la Administración Pública. Si le importara, el responsable de la Oficina de Relaciones Institucionales no sería Pol. Lo siento, Pol, pero es así. 

Doña Irene no se cansa de explicar por qué los prefiere jovencitos. 

El cachondeo y el pitorreo con el que nos trata nuestro gobierno prosigue más allá. El Departamento de Enseñanza asegura que Pol tiene (copio) un curriculum y una titulación adecuada. ¡Venga ya ! Además, asegura que (vuelvo a copiar) está preparado para el cargo después de cinco meses trabajando en Enseñanza y como becario en el Parlament. Pues, vaya birria de cargo.

Les copio el currículum de Pol, para que juzguen ustedes.


No digo más. No digo más porque me pierdo y me va a dar algo. Es ofensivo, insultante. Es una vergüenza.

Secreto de empresa


Se ha publicado en los diarios, pero sin demasiado ruido, que la Unidad de Delitos Informáticos de los Mossos d'Esquadra, la policía autonómica catalana, ha detenido a un trabajador de TV3. Al reo se le acusa de revelación de secretos.

Según la acusación, el tipo había conseguido información de mucha enjundia del ordenador del presidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), don Brauli Duart, y quizá de otros directivos. Obtuvo, fíjense, los sueldos de la plantilla de la CCMA (TV3, Catalunya Ràdio, etc.) en 2012 y el cálculo de las indemnizaciones que habría recibido cada uno de llevarse a cabo el expediente de regulación de empleo del ente público. Ni corto ni perezoso, hizo público el listado y organizó un escándalo. Si se hubiera callado lo que descubrió, no habría habido denuncia. Es más, creo que nadie se habría enterado.

Me da, pero es un suponer, que estaba buscando precisamente ese listado, o que lo encontró de casualidad. En cualquiera de los dos casos, hizo lo que el presidente de la CCMA menos quería, hacerlo público. ¡Cómo le cabreó al señor presidente y compañía que se supiera este secreto! De ahí la denuncia y la detención.

Don Brauli Duart, 129.678 euros al año, dietas aparte.

Porque no sé si sabrán ustedes que las víctimas más numerosas del expediente de regulación de empleo del No-Do... perdón, de la CCMA, no son los directivos, que permanecen en sus puestos prácticamente todos, con unos sueldazos... sino los trabajadores que cobran por debajo de la media salarial del ente, que son la mayoría de los perjudicados. 

Los trabajadores de la CCMA, después de conocer el listado.

No es nada nuevo: Es una constante en la Generalidad de Cataluña: interinos y empleados públicos a la calle y los directivos, en sus puestos. Es más, se crean puestos de trabajo a propósito para ineptos, como éste.

Volviendo al espía pillado por la policía, el personaje habrá cometido un delito, puede que sí, no lo sé, pero algunas circunstancias de su caso me producen asombro. 

La primera, la mentira constante del presidente de la CCMA, que mientras negaba el expediente de regulación de empleo, calculaba las indemnizaciones para seleccionar las víctimas de su política. Cómo miente el presidente de un ente público, por Dios, cómo miente.

La segunda, una tontería: la facilidad con que le birlaron la información. Tonto, no más. 

La tercera, para mí la más preocupante, es que no sea pública la relación de salarios de un ente público, que sea considerada un secreto. ¿Un secreto? Ahí me duele, mucho.