Envidia


La Envidia, amargándole a uno

Qué envidia me dan en Madrid. Allá salen a la calle protestando por los recortes del gobierno en sanidad o educación públicas. Aquí, por el contrario, salimos a la calle para apoyar el programa del gobierno, que no se conforma con los recortes al uso en toda España, sino que añade recortes y tasas de su propia cosecha y se sitúa, en la gestión de lo público, en una radicalidad neoliberal y ultraconservadora que produce pánico. Allá piden que se sostenga el Estado del Bienestar; aquí, que se cree un Estado para seguir sosteniendo su bienestar. Qué envidia, qué maldita envidia, por Dios.

Sombras del escultismo



Se habla mucho de la pederastia entre los sacerdotes católicos, que es abominable, pero no tanto de los abusos que padecen los niños a manos de otras organizaciones laicas. Por ejemplo, entre los Boy Scouts. En los EE.UU., esta organización lleva registrados más de 20.000 casos de abusos a manos de casi 1.250 jefes de tropa, y el asunto ha salido a la luz porque los boy-scouts americanos querían mantener estos registros en secreto y la prensa, publicarlos. Naturalmente, se publicarán.

El escultismo (quizá escoltismo sería mejor) es un movimiento paramilitar juvenil que nació en la Guerra de los Boer. Ha sido imitado con mucho éxito en su día por las tiranías comunistas (Komsomol), nacionalsocialistas (Hitlerjugend) y fascistas (Balille, Arditi, Frente de Juventudes, la Mocidade Portuguesa, etc.). El porqué es evidente. Véase.

Se busca el desarrollo físico, espiritual y mental de los jóvenes para crear buenos ciudadanos. En la Gran Bretaña de Baden-Powell (su fundador), el buen ciudadano es una cosa; en otras partes, otra muy distinta. Se pone énfasis en las actividades lúdicas, para que el joven sea formado sin que se dé cuenta, perfecto; el ejercicio y las actividades al aire libre son básicas para formar su carácter y sus valores; es decir, la fuerza pasa por delante del intelecto y además la organización está pensada para fomentar el liderazgo y la obediencia y el trabajo en equipo por encima de la reflexión crítica individual, como en el ejército y sin que se note. En conclusión, fue muy fácil que un sistema totalitario aplicase las mismas técnicas para educar a sus chavales. También fue fácil que algún desalmado hijo de puta practicara abusos sexuales con impunidad, y perdonen ustedes el exabrupto. Apenas comenzamos a saber.

En España, el escultismo nace en agosto de 1912, en Vitoria y Barcelona, donde nacieron los Exploradores Barceloneses. La Guerra Civil supondrá el fin de estas agrupaciones, que nacerán transformadas en cualquier otra cosa. El franquismo creó los Flechas y Pelayos, que pasarían a convertirse en el Frente de Juventudes, los boy-scouts de la Falange. Los boy-scouts de toda la vida quedaron relegados al País Vasco y Cataluña (el único lugar donde habían tenido cierto éxito antes de la guerra, porque en España había sido un movimiento católico tradicionalista). Siguieron adelante, pero bajo el control de la Iglesia Católica, que creó las Delegaciones Diocesanas de Escultismo (DDE) para vigilar de cerca el movimiento escolta. Tendrá que esperarse a 1978 para que el verdadero escultismo internacional regrese a España.

Mientras tanto, el escultismo católico-nacional o nacional-católico forma a nuestros líderes patrios: Jordi Pujol, Pasqual Maragall, Raimon Obiols o Narcís Serra han sido adoctrinados por el escultismo y hasta hace bien poco, dos de cada tres diputados del Parlamento de Cataluña, también. Los más jóvenes, ya no. Cuántos de ellos han sufrido abusos carnales en sus excursiones campestres católico-patrióticas, no se sabe, quizá ninguno, pero la mayoría, como es evidente, no ha sido capaz de ver más allá de sus intereses particulares, y de cooperar solidariamente para el bien común, como pedía Baden-Powell. Eso sí: forma líderes, forma ideología, forma un grupo de intereses comunes y creencias extrañas.

Mejor hubiera sido enseñarles a leer un libro a todos. Otro gallo cantaría.

Sylvia Kristel (1952-2012)



Son batallitas de abuelo. Recuerdo visitas en casa que, sotto voce, confesaban haber viajado a Perpiñán (pronúnciese Perpignan) para ver películas guarras, y susurros en el patio del colegio sobre una tal Emmanuelle, que se pronunciaba Manuel, y que por eso mismo llevaba por el camino de la amargura a Pérez, o quizá fuera Rodríguez, no me acuerdo, que se llamaba Manuel, de Manolo, y estaba de burlas hasta los mismísimos.

La señora ha muerto relativamente joven a causa de varios tumores. Su salud estaba muy delicada y no ha podido más. Durante años ha sido víctima de vicios y adicciones que la han arruinado. Era holandesa y protagonizó una de las películas francesas más taquilleras de la historia del cine galo, Emmanuelle, donde enseñaba las tetas. Era una película erótica que ahora llaman soft, por suave. Es decir, que, tetas aparte, no se veía nada, aunque la señorita Kristel era guapísima entonces.

Qué mal estábamos los catalanes que hacíamos cola en la autopista, cruzábamos la frontera y luego volvíamos a hacer cola en el cine para ver las tetas de la entonces señorita Kristel. Nos poníamos como una moto y en el viaje de vuelta a casa nos calentábamos tanto que no valían alivios con agua fría. Los guardias saludaban a los coches con matrícula de Barcelona con sorna. ¿Qué? ¿A Perpiñán? Recuerdos a Emmanuelle, decían, y los conductores mal disimulaban su embarazo, pillados en falta.

Por suerte, España cambió. Ya no tenemos que pasar vergüenzas para ir a ver películas guarras a Perpiñán, ni fronteras donde pasarlas, aunque hay gente que añora los tiempos de los guardias fronterizos y pide que vuelvan. Es lo malo que tienen las banderas.

En fin, descanse en paz.

Premio para El Roto



Muchas veces, lo mejor de un periódico son los llamados humoristas. Entre éstos sitúan muchas veces a El Roto, que antaño había sido Ops, pseudónimos de Andrés Rábago García. El Roto no es exactamente un humorista y decir que es un ilustrador es quedarse corto. Es mucho más, porque su crítica social y política deja en evidencia a la mayor parte de la prensa diaria. Si se atrevieran a decir lo que dice El Roto...

Hoy publica en El País, como Forges, y los dos valen por todo el periódico. Comenzó publicando en Hermano Lobo, descendiente de La Codorniz. Diario 16, Cambio 16, Tiempo, El Periódico de Catalunya, Informaciones, Pueblo y La Hoja del Lunes le siguieron. Merecidamente, después de una carrera que se inició en 1968, ha recibido el Premio Nacional de Ilustración de 2012.

¡Muchas felicidades! ¡Bravo!

¡Pulgas en el metro de Barcelona!


Nueva vestimenta de los trabajadores de TMB

No es la primera vez que hablo de este asunto. El año pasado, lo mencioné aquí, y no ha cambiado nada. El metro de Barcelona es un criadero de pulgas, hasta de chinches, y los bichos se ponen las botas atacando al personal. La peor línea de todas en número de ataques es la línea 3, la de color verde. Los viajeros habituales de esta línea disfrutan de picazones e hinchazones súbitas e imprevistas; el respetable notará abundantes picores en la zona de los tobillos.

La notícia no aparece en los medios de comunicación no se sabe por qué. Pero un informante anónimo me cuenta que hace tiempo que tendrían que haberse tomado cartas en este asunto. Es una plaga con todas las de la ley.

Una película de miedo



Cuentan cosas espeluznantes de algunas películas. De Superman, que los niños se liaban una sábana alrededor del cuello y se tiraban balcón abajo al grito de ¡Superman! De El exorcista, que algún espectador salía del cine echando espumarajos por la boca. Algunas películas de terror han provocado ataques de pánico en el respetable. Se dice que algún largometraje de Woody Allen ha provocado risas entre el público, algo inédito. Se insinúa que los avistamientos de platillos volantes se incrementaron gracias a las películas de serie B y que las de zombies le amargan a uno un viaje en metro. Etcétera.

Ahora salen con una película española que no parece española, Lo imposible. Cuenta la historia (basada en una historia real) de una familia víctima de un maremoto. Escenas lacrimógenas, una tragedia de aquí te espero, mucha tensión emocional, angustias para dar y repartir y una buena factura; en eso coincide todo el mundo. Pero cuentan los periódicos que el público sufre desmayos y vómitos, mareos, convulsiones, crisis de ansiedad... Que se lo pasa en grande, vamos. El rumor ha saltado a la prensa no se sabe por qué. Es posible que la película, en efecto, tenga efectos nocivos; también es posible que el publicista de la misma sea un lince y nos esté metiendo un gol por la escuadra.

En todo caso, entre el IVA y los peligros de la pantalla, mejor me quedo en casa, por si acaso.

Wilco en Barcelona (octubre de 2012)



Wilco ofreció uno de sus conciertos al respetables en el teatro de la ópera de Barcelona, el Liceo. No juzguen lo que sigue con seriedad, porque soy un profano en la materia. Eso sí, me lo pasé bien, porque Wilco en directo es mucho Wilco.

Vayan avisados a un concierto de Wilco: meten mucho, mucho ruido, y decir mucho es poco. El estruendo es tremebundo, pero forma parte del circo. Los chavales (ya creciditos) son de Chicago y los entendidos me dicen que, ahora mismo, son lo mejorcito del rock & roll, el pop o como se llame.

Los críticos hablan de rock alternativo, y yo tengo que creérmelos. También cuentan que Wilco se fundó en 1994, a partir de un grupo de country alternativo (Uncle Tupelo) que había perdido a su cantante y tuvo que reinventarse. Parece que lo hizo bien, porque, me siguen diciendo, Wilco se ha convertido en una referencia musical, ha inspirado a más grupos alternativos de pop, así, en general, y la banda alterna música que podríamos llamar experimental con lo más clásico del rock americano. Llegado a este punto, yo, que soy bastante lerdo, pregunto qué entiende un crítico de música popular por alternativo y me quedo con las ganas de saberlo. Lo cierto es que Wilco puede salirte en medio de un concierto con un country clásico de verdad y de repente, zas, bum, colar en la canción tanto ruido eléctrico que el escenario se viene abajo.

El cantante (los relamidos críticos alternativos hablan de vocalista), compositor y guitarrista, el señor del sombrero en el escenario, es Jeff Tweedy; el bajista, John Stirrat; los dos llevan en la banda desde el primer día; el resto son Nels Cline (guitarra), Glenn Kotche (batería), Pat Sansone y Mikael Jorgensen (que tocan lo que les echen, ya sea piano, guitarra o castañuelas). Todos juntos muestran un oficio que muchos quisieran para sí.

En resumen, fue una oportunidad de oro para ir al Liceo con pantalones tejanos y pasárselo bien. Lo peor que puede decirse del concierto es que, después del espectáculo, uno se descubre sordo como una tapia. ¡La de ruido que meten estos chicos...!

El vuelo del ave Félix


 

Don Félix (permítanme la tilde) Baumgartner ha hecho una de esas cosas que nos hacen dudar de la sensatez del ser humano, lanzándose al vacío desde una altura de 39.000 metros.

Ha batido varias marcas mundiales: ha sido el hombre que ha subido más alto en globo; ergo, ha sido el hombre que ha abandonado un globo a mayor altura (y vive para contarlo); finalmente, ha sido el hombre que ha caído más rápido (llegó a caer a más de 1.300 km/h, me han dicho, no sé yo).

El vuelo del ave Félix ha sido casi vertical, de arriba abajo. Suerte que, al final, se le abrió el paracaídas.

Ay, que no llegamos (G.P. de Corea 2012)



A las tantas de la madrugada, hora de casa, salieron zumbando los bólidos en el Gran Premio de Corea, por ver quién se llevaba el premio. Se lo llevó un Red Bull (Vettel), seguido de otro Red Bull (Weber), pero los dos siguientes fueron los dos Ferrari (Alonso y Massa, por este orden). Como los McLaren tuvieron un día para olvidar, ayer fue una fiesta para Red Bull, que les avanzó en el Campeonato de Marcas, como avanzó Vettel a Alonso en el Campeonato de Pilotos. La diferencia en puntos es mínima, quedan cuatro carreras y puede pasar cualquier cosa; pero, en honor a la verdad, los ingenieros de Red Bull han echado el resto y los de Ferrari lo tienen muy complicado para superar al contrincante estando donde estamos, casi al final.

Sin embargo, lo último que se pierde es la esperanza. Nos lo vamos a pasar muy bien, ganando o perdiendo.

La inútil reivindicación de la geometría

Me han pedido que comente la cantidad de asistentes que han acudido a las manifestaciones nacionales en Barcelona. Pero me sale la vena republicana y contesto que no me da la gana. El debate nacional se lo pueden comer con patatas, digo, porque mi debate es el debate social. Qué más me da que la bandera tenga cinco, cuatro, tres o dos rayas colorás sobre un fondo amarillo si resulta que cierran hospitales, me cago en sus muertos.

Además, si uno no cree en el derecho de los pueblos, porque no cree, porque cree que sólo las personas tienen derechos, si uno defiende que un pueblo no decide, sino que deciden las personas que lo forman, etcétera, etcétera, defenderá que la política, la gestión de lo público, es ajena a la unión de destino en lo universal que Hegel describió como naturaleza de una nación, porque cada uno es dueño (o víctima) de su propio destino, hasta donde llega, y la nación hegeliana, y a Hegel mismo, enterito, pueden confitárselo, les digo.

Pero estos lectores son como la carcoma, insisten. Saben que me pierde una cosa, mi escepticismo sobre la cantidad de asistentes a una manifestación y mi manía de estimar su número basándome en la razón y las imágenes. Al final, me pueden.

Recordemos: cinco manifestantes por metro cuadrado son una congestión tal que se asumen avalanchas, muertos por asfixia y aplastamientos en algún punto de la concentración. Cuatro, son una gran congestión, con múltiples urgencias médicas por sofoco; los manifestantes van tanto o más apretados que en el metro en hora punta. Tres por metro cuadrado, se respira un poco más, pero no demasiado; la concentración sigue inmóvil. Dos personas por metro cuadrado es el límite superior sensato para una manifestación multitudinaria; apenas se moverá y los apretones serán constantes, un agobio. Una persona por metro cuadrado es la concentración de una formación de combate de la época napoleónica o de las legiones de César; es decir, que se podrá mover, pero todos irán justos de espacio. Las manifestaciones que aparecen en televisión donde la gente camina tranquilamente con su banderita y la familia en pleno, tienen concentraciones del orden de una persona cada tres, cinco o diez metros cuadrados.


Granaderos de la Guardia Imperial en formación de columna de ataque, una persona por metro cuadrado.

Ahora veamos esas manifestaciones nacionales.

La más reciente, sumó... Por Dios... Según la Delegación del Gobierno, 65.000 personas. Según la Guardia Urbana de Barcelona, 6.000. Según don Felip Puig, conseller de Interior, es un escándalo que las cifras sufran una manipulación política, y mira quién fue a hablar. Fue el pasado 12 de octubre y se manifestaban en la Plaza de Cataluña con banderas de dos y de cuatro rayas colorás.

Examinando las fotografías aéreas me da que no pasaron de 5.000 personas, siendo muy, pero que muy generoso. La plaza mide 30.000 metros cuadrados, pero los manifestantes sólo ocuparon el centro, que mide alrededor de 10.000 metros cuadrados. En resumen, un manifestante cada dos metros cuadrados, una cifra alta, correcta y acorde con las fotografías.

Digo esto y los partidarios de las dos rayas colorás se irritan, pero yo respondo que ya tienen material para cargarse a los partidarios de las cuatro rayas colorás. Fíjense y observen.

Si quieren una manifestación de un millón de personas, necesitan sumar 200 manifestaciones como la del viernes. Es decir, necesitan ocupar 2.000.000 (dos millones) de metros cuadrados. Sería una manifestación muy densa, si me permiten decirlo.

La superficie de (toda) la ciudad de Barcelona es de 101.400.000 metros cuadrados, metro más o menos. Grosso modo, sus calles y plazas transitables, excluyendo la montaña de Montjuic, el Tibidabo, la zona portuaria, los solares edificados, etc., tienen una superficie transitable próxima a un millón de metros cuadrados, que no dos.

Ergo, es materialmente imposible que se haya manifestado un millón de personas en Barcelona en lo que llevamos de siglo y en todo el siglo pasado. A ojo, a lo más estirar, siendo muy, muy optimistas y geometría mediante, se han sumado cien o doscientos y pico mil manifestantes, haciendo turnos.

Dejo los números a su discreción y les ruego que me propongan asuntos más serios que éste. Hablar de manifestaciones millonarias en Barcelona equivale a sostener que la homeopatía cura, los extraterrestres levantaron las pirámides o cosas parecidas.

El banco y los turistas



Ayer, una manifestación convocada por movimientos asamblearios, ácratas y alternativos paseó por Barcelona. En sus mejores momentos contó con numeroso público, quizá con dos mil personas. Protestaban por el llamado rescate. Se quejaban de cosas de las que yo también me quejo: mucho rescatar bancos, pero los de a pie pagamos los platos rotos.

Me crucé con los manifestantes en el Paseo de Gràcia, cuando sumaban dos o tres centenares de personas, no más. La oratoria asamblearia de megáfono es un género literario esperpéntico que merecería un doctorado, en serio; la Brigada Móvil de la policía, toda, en pleno; los pijos y los turistas cenando en las terrazas, con bolsas de Gucci, Yves Saint-Laurent y Loewe mientras los melenudos protestaban contra los ricos; banderas republicanas, ácratas y diversas, pero ninguna catalana entonces; los altavoces propagaban una canción alemana anarquista; etc. ¡El mundo es un espectáculo!

Antes había pasado por la sede del Deutsche Bank, en la esquina entre Diagonal y Paseo de Gràcia. Los manifestantes la habían dejado echa unos zorros. La habían bombardeado de pintura y porquería, la fachada parecía una sinagoga en los tiempos de la Kristallnacht. Ladrones, decían las pintadas. El pueblo no debe, el pueblo no paga, añadían.

Me llamó poderosamente la atención la cantidad de turistas alemanes, más de una docena, que se habían parado a fotografiar el destrozo. En silencio, sacaban fotos y más fotos del evento, con teléfonos móviles, con cámaras compactas, con réflex y con lo que tuvieran a mano. Chas, chas, chas, lo grabaron todo.

¿Es viable (económicamente) una Cataluña independiente?



Pues, sí, es viable. Además, este punto es indiscutible. Cataluña sería una república económicamente viable y eso no lo puede negar nadie.

Según los diccionarios, viable significa que puede vivir, que tiene probabilidades de llevarse a cabo o que se puede transitar. Lo que no explican los diccionarios es bajo qué condiciones tal cosa o tal otra es viable. Véase, pues Haití y Suiza son viables económicamente, pero Haití lo es a cambio de una miseria tremebunda entre los haitianos, mientras que la viabilidad económica suiza permite a los helvéticos dedicarse a la restauración de relojes de cuco en sus ratos libres.

Ahora que sabemos que A es A (como diría Wittgenstein), por favor, planteen preguntas más interesantes, porque el debate sobre este asunto es de una estulticia insoportable.

Feministes Indignades contra la independencia



Como pueden leer ustedes mismos, el colectivo Feministes Indignades, un grupo catalán de mujeres políticamente ácratas, asamblearias y feministas, proclama abiertamente que el amor romántico perjudica gravemente tu autonomía. En los tiempos que corren, este mensaje está abierto a todo género de interpretaciones y no todas tienen que ver con el sexo.

De todos modos, el texto me recuerda a los Padres de la Iglesia, que advierten que el sexo y la lujuria son enemigos de la libertad. ¿Quién nos iba a decir que las feministas catalanas estarían de acuerdo con la doctrina del pecado de San Agustín?

Qué tiempos que nos ha tocado vivir. Ver para creer.

El Día de la Raza (vaya nombre)



El 12 de octubre, Colón descubrió América. Mejor dicho, Rodrigo de Triana, uno de sus marinos, subido a una de las cofas, gritó ¡Tierra a la vista! y de la emoción le faltó poco para caer y partirse la crisma.

En eso están casi todos de acuerdo, aunque los italianos tienen el corazón dividido. Colón era genovés, ergo, italiano, pero también sostienen que América se llama América y no Colombia porque el primero en apreciar que aquellas islas y aquellas costas eran un continente y no otra cosa fue Americo Vespuccio, también italiano. De ahí el nombre de América. ¿Cómo no se llamó Vespucha o Vespuccia al nuevo continente? También podría haberse llamado Triana, por el avistador. Váyanse a saber.

A lo que íbamos. En 1913 amanece uno que había sido ministro español, don Faustino, y como preside una sociedad llamada Unión Ibero-Americana, propone (cito) efectuar activa propaganda de las celebraciones que el propone organizar el 12 de octubre. Su intención (vuelvo a citar) es exteriorizar la intimidad espiritual existente entre la Nación descubridora y civilizadora y las formadas en el suelo americano, hoy prósperos Estados. En fin, así se hablaba entonces. La primera Fiesta de la Raza Española se organizó en 1914; en 1915 perdió el adjetivo Española; en 1917, el Ayuntamiento de Madrid la declara festiva; en 1918, Alfonso XIII, juerguista irredento, se suma al carro y la declara fiesta nacional.

Pero los argentinos se habían adelantado al rey, porque tenían un presidente que se llamaba Hipólito que declaró ese día fiesta nacional, que siguió llamándose Día de la Raza. Dos vascos, el señor embajador del Reino de España y un sacerdote, ambos residentes en Argentina, promovieron un cambio de nombre, porque el término Raza les daba repelús. Propusieron Día de la Hispanidad.

Resulta curioso que el Día de la Raza se emplea todavía en América, mientras que el Día de la Hispanidad tuvo éxito sólo en España, que lo adoptó como oficial en 1958, bajo la tiranía de Franco.

Los mejicanos se sumaron a la fiesta en los años veinte, y su presidente, el señor Vasconcelos, fue el primero en decir de qué raza estábamos hablando (hasta el momento, nadie se había preocupado de ello). La raza iberoamericana nace del sincretismo y el mestizaje, aseguró. Se quedó tan contento. Vino a decir que lo que distingue a la raza iberoamericana es que no tiene rasgos distintivos propios de una raza, y ése es precisamente el rango distintivo de la raza iberoamericana. Una vez más se demuestra que el racismo es una solemne estupidez, la que Vasconcelos denuncia con ironía... o en la que quizá cree, no sé.

Vasconcelos ataca al espíritu del racismo europeo basado en las ideas de Hegel (de quién, si no), de los románticos alemanes y los franceses que habían leído a Gobineau, que, en su Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, sostenía que el declive de la sociedad y la civilización provenía del envejecimiento de las razas; es decir, de la mezcla, la diversidad y el respeto que se debe al prójimo. No me extenderé sobre este asunto: la gilipollez no conoce límites.

Día de la Raza en Méjico, cierto, aunque de la raza que no es raza, por definición. Día de la Raza en prácticamente toda América, aunque oficialmente conoce otros nombres. En el Caribe, puede ser el Día del Descubrimiento o el Día Panamericano; en Argentina, desde hace dos años, será el Día del Respeto a la Diversidad Cultural; en Bolivia, Dia de la Liberación, de la Identidad y de la Interculturalidad, y luego Día de la Descolonización; en Chile ha sido siempre el Aniversario del Descubrimiento de América, aunque ahora sea el Día del Encuentro de Dos Mundos; en Costa Rica, el Día del Descubrimiento y de la Raza se ha cambiado por el Día de las Culturas; en el Ecuador será el Día de la Interculturalidad; en Perú, Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural; Día de la Resistencia Indígena en Venezuela; etc.

En los EE.UU., por cierto, los italianos o los americanos de origen italiano celebran el 12 de octubre. Será el Columbus' Day, el Día de Colón. Colón era italiano, Colón fue el primero, de qué presumen, pues, esos blanquitos anglosajones, caramba, quieren decir.

Lo cierto es que en la mayoría de tantas naciones, los ciudadanos celebran que no tienen que ir a trabajar.

La casa Planells, de amarillo



Un edificio de Barcelona merece mucha más atención de la que se le ha prestado hasta el momento. Es la casa Planells, que construyó el arquitecto José María Jujol en los años veinte. Disponía de un solar pequeño y retorcido, materiales considerados pobres y mucho ingenio a su disposición. Levantó una casa original, moderna y práctica que merece un puesto de honor en los libros de arquitectura de todo el mundo.

Por desgracia, los vecinos de esta esquina de la avenida Diagonal con la calle Sicilia han tenido que afrontar solos muchos desastres. El último, cuando las lluvias de la primavera del año pasado provocaron unas goteras tremendas y dejaron a la vista problemas estructurales en el primer piso. La casa se cubrió de andamios justo cuando comenzaban a reconocerse sus muchos méritos. Ya hablé de este asunto en otra parte.

Un año y pico más tarde, la casa Planells luce un color amarillento y limpio que llama la atención. La fotografía es de El País. Ya ven, parece nueva, pero los vecinos esperan sacar dineros de alguna parte para poder restaurarla del todo como merece: falta recuperar el buen aspecto de las maderas, rehacer o reparar los mecanismos de las persianas de libro, abrir los aireadores de la fachada (unas oberturas que permitían ventilar los pisos), etc.

Pero son seis vecinos más el dueño de un local y no son millonarios, precisamente. Las obras requieren tiempo y dinero y ya veremos si reciben alguna ayuda de quien sea. Hay esperanzas, pues el alcalde se gastará cinco millones de euros en rehabilitar el Paseo de Gracia para uso y disfrute de las tiendas de lujo; se supone, entonces, que podrá sacarse de la manga algunos miles de euros para poner bien hermosa una de las joyas arquitectónicas no sólo de Barcelona, sino de Europa entera y también de Cataluña, que no falte.

A ver si así suelta el parné, el muy tacaño.