Una nueva etapa


Hace ya algunos años, me presenté en varias agencias editoriales con el manuscrito de La conjura de Perregaux bajo el brazo. Tuve mucha suerte. Llamé a la puerta de Antonia Kerrigan, Agencia Literaria, y me propusieron contratar un informe de lectura. Como no tenía nada que perder, accedí. 

Entonces, se precipitaron los acontecimientos. Firmé un contrato de representación con Antonia Kerrigan, luego supe que el informe de lectura había salido mejor que bien. A los dos meses, un plazo excepcionalmente corto, había firmado con Plaza & Janés y poco después, como en un sueño, comenzó el trabajo de editar mi novela. Se publicó y tuvo cierto éxito. Es decir, la editorial no se pilló los dedos y cubrió los gastos y yo me pude comprar un ordenador portátil con el resultado de la aventura. 

Desde entonces hasta ahora, Antonia Kerrigan ha crecido mucho y se ha afirmado como una de las más importantes agencias literarias en lengua española. Me he visto rodeado de grandes autores y superventas y he aprendido mucho. Pero también necesitaba una nueva oportunidad y diez años después del inicio de mi carrera como escritor, sumamente agradecido por todo lo que mi antigua agente ha hecho por mí, he creído oportuno y conveniente iniciar una nueva etapa de la mano de otra agente literaria.

A partir de ahora y hasta nueva orden, Lola Gulias et Co., Agencia Literaria, será mi representante. Esperamos divertirnos y aprender. Publicar, también, naturalmente.

El predicador



No saben cuánto agradezco a Editorial Navona que publique las obras de Erskine Caldwell. El predicador (Journeyman, 1935, traducida por Rebeca Bouvier) se considera la tercera de una trilogía sobre los campesinos blancos del sur de los Estados Unidos, misérrimos. Las otras dos patas de la trilogía serían El camino del tabaco y La parcela de Dios, que también ha editado Navona. ¡Léanlas! 

La novela gira alrededor de un tipo que se anuncia como hombre de Dios y predicador seglar. Bebe, fornica, miente, hace trampas a los dados, emplea la violencia si no se satisfacen sus caprichos y su llegada a la casa de Clay Horey, en Rocky Confort, Georgia, inicia el relato. El estilo prescinde de adornos, es directo, escueto e incisivo. Con todo, algunas de las escenas del libro son sencillamente brillantes. Mi escena favorita es la de la grieta en la pared, y no diré más, pero no es la única que brilla con luz propia en este texto. 

Una lectura muy recomendable.

Paradojas a derecha e izquierda


¿Nuevas ideas? ¿Progreso? ¿Izquierda? ¿Conservadurismo? ¿Derecha? 
¿O simplemente ridículo?

El mundo de las encuestas de opinión está lleno de paradojas. Así, por ejemplo, los catalanes confunden el nacionalismo catalán con la izquierda y a los datos me remito. Dos de cada tres catalanes sostienen ser de izquierdas o acaso de centro-izquierda. Eso está mucho más a la izquierda que la media española. A la hora de votar, en cambio, el voto catalán se decanta claramente hacia la derecha y supera en derechismo al voto español (sólo sumando CiU y PP).

En España en su conjunto tampoco se libran de la paradoja. Aprovechando que los militantes y simpatizantes del PSOE se reúnen el fin de semana para ver qué quieren ser de mayores, hoy se ha publicado una encuesta de la Cadena SER (que vamos a suponer fiable y no sesgada, sin entrar en detalles) en la que se pregunta si usted es de derechas o de izquierdas. 

Según esta encuesta, el 40% de los españoles se considera socialdemócrata (sic), uno de cada cuatro se dice de centro y otro de cada cuatro directamente conservador (interpretado como de derechas). El resto, un 10%, se lo reparten minorías extremistas y los que no saben o no contestan.

Aprovechando la ocasión, los encuestadores han preguntado por la intención de voto y les sale que sólo uno de cada cuatro españoles votaría al PSOE. Los periodistas (de la SER) se muestran estupefactos y exclaman: ¿Cómo es posible que un 40% de los españoles se considere socialdemócrata y sólo quiera votar al PSOE un 25%?

La pregunta admite varias respuestas, todas con parte de razón. Por ejemplo, podemos poner en duda que el PSOE sea socialdemócrata. Si me permiten una opinión personal, creo que hace mucho que dejó de serlo. Quizá lo sea, pero entonces tiene un problema: si lo es, no lo parece. 

También sería interesante preguntarle al entrevistado qué entiende por socialdemocracia. Quizá nos llevaríamos alguna sorpresa. Fíjense en el señor Trias, alcalde de Barcelona, que milita en CiU y sostiene en público que él es socialdemócrata de toda la vida (sic) y que por eso está donde está. Si éste, que es personaje leído y ducho en los intríngulis de la política, dice semejante barbaridad, ¿qué no dirá el españolito de a pie?

Aquí unos señores discutiendo sobre socialdemocracia.

Una forma de despistar al entrevistador y sacarse las pulgas de encima es afirmar que uno es de centro. Pero, ¡ojo! El centro no existe, dijo una vez un tipo cargado de razones. El centro es cómodo y libre de compromisos, moderado y muy conservador. No es una ideología, sino una actitud. No una actitud cualquiera, sino una actitud conservadora, que prefiere las cosas tal y como están y sólo cambia de bando si aprecia que el actual gobierno se descalabra.

Cuando un partido político pelea por hacerse con el centro quiere decir que ha perdido el norte. La izquierda o la derecha moderadas no son centro, y una ideología que mezcla un poco de aquí y un poco de allá, tampoco. El centro es en verdad y para que se entienda la posición camaleónica de la gente de bien y de orden que no quiere líos innecesarios. No quiero decir con esto que sea mejor o peor que otra postura cualquiera, porque es una postura válida y razonable. Tampoco quiere decir que el centro es de izquierdas o de derechas; ha sido socialista y hoy es popular. El centro es lo que toca ser. 

Eso me hace pensar en otra confusión habitual. Se dice que los conservadores son de derechas y los progresistas, de izquierdas. En verdad, los conservadores son los que prefieren no tocar nada, que ya está bien así, y los progresistas los que van probando novedades. Por eso pueden imaginar una izquierda conservadora y una derecha progresista. 

Durante muchos años, (parte de) la izquierda progresista se opuso al progresismo del sufragismo por considerar que las mujeres eran mayoritariamente conservadoras y de derechas. Las estadísticas demuestran que las mujeres no son ni más conservadoras ni más progresistas, ni más de izquierdas o de derechas que los varones.

Si analizamos el caso de UPyD, por ejemplo, apreciamos rasgos de partido progresista, porque quiere cambiar muchas cosas. En otras, en cambio, es conservador. Dejo a cargo del lector considerar si UPyD es de derechas o de izquierdas (de centro no es); lo único que quería decir es que el progreso no es exclusivo de la izquierda ni la actitud conservadora lo es de la derecha. 

Un sindicato obrero sostiene con frecuencia posturas conservadoras (pero de izquierdas).

En ocasiones, el PSOE parece más conservador que progresista ejerciendo de izquierda. Veámoslo. Resulta muy difícil decir en voz alta que algunas reformas del PP son progresistas sin acabar tragándose los dientes en una convención sindical, porque esas reformas han provocado un retroceso evidente en los derechos de los trabajadores. Sin embargo, lo son, porque han supuesto un cambio radical en la relación entre los trabajadores y los empresarios. En este caso, la posición conservadora era la posición de la izquierda, que intentó defender estos derechos adquiridos y dejar las cosas tal y como estaban. ¿Pillan qué quiero decir?

Si estos matices ya son complicados en la práctica de la política económica o social, imagínense si nos ponemos a hablar de ideologías o creencias. No entro al trapo, que bastantes tonterías he dicho ya.

Los asesores del señor ministro


¡Chachi!

También es mala suerte ser ministro y apellidarse Wert. Salen chistes fáciles: ¡Qué wertgüenza! ¡Lo que hay que Wert! ¡A Wert lo que pasa ahora! y un largo etcétera. Hay quien afirma que peor suerte es tener al señor Wert de ministro, aunque otros aseguran que si no fuera Wert, sería otro igual o peor. Lo de mejor no se contempla, en este caso.

Todo esto porque se ha publicado una encuesta del CIS y resulta que el señor Wert tiene la nota más baja del Gobierno de España. No llega a un 2 de 10. El problema es que repetirá curso, ¿no han pensado en ello?

También se ha publicado que el Gobierno de España ha gastado en asesores nada más ni nada menos que 28 millones de euros de enero a septiembre de este año. ¡Con la que está cayendo! Son muchos millones, es verdad, pero ¿cuánto gastan las Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos...? Un pastón. ¿Con qué resultados? ¿Recuerdan la relaxing cup of café con leche? Pues, con esos resultados.

Dos más dos son cuatro y ya hay quien pregunta cuántos de esos 28 millones se han destinado a asesorar al ministro Wert. Es una pregunta interesante.

Cuestión de números



Así que se habla de los presupuestos de la Generalidad de Cataluña, o de otros cualesquiera, todo el mundo saca el lápiz, hace cuatro números y barre para casa. 

Así, por ejemplo, tanto CiU como ERC aseguran que son los presupuestos más sociales de los que se tiene memoria, pues dedican el 71% del total a asuntos sociales. Habría que ver, en primer lugar, si algunos asuntos que consideran sociales son sociales. En segundo lugar, además, hay que comparar el gasto (o inversión) en sanidad pública o educación, por ejemplo, con los últimos presupuestos conocidos (los de hace dos años). También, calcular los valores absolutos y relativos, pero corregidos por la inflación, para poder comparar.

Conviene recordar quiénes apoyan ahora los recortes y su institucionalización.
También conviene registrar un nuevo significado de la palabra cinismo.

Uno explora en los presupuestos y descubre a la consejera de Educación presumiendo del incremento del total dedicado a becas-comedor. Mejor que calle. Se ha doblado la demanda, pero el total dedicado a estas ayudas sociales ha pasado de 23 a 26 millones (en números redondos), que es tanto como lo que se gastó en el último ejercicio tripartito. En verdad, es menos, por la inflación, y menos también porque la demanda se ha doblado y no se puede satisfacer ni con tan generoso incremento. 

Eso sí, se gastarán de tres a cinco veces más millones en urnas para la Consulta, lo que es una gilipollez. ¿Por qué es una gilipollez? Porque si la Consulta es legal, los gastos corren a cargo del Estado y no le cuesta un duro a la Generalidad de Cataluña; si no es legal, no se hará y se habrán tirado millones de euros a la basura. Una gilipollez.

Si el gasto puramente publicitario de la Consulta se dedicara a becas-comedor, pasaríamos de 23 a 35 millones de euros, más o menos. Podríamos satisfacer decenas de miles de demandas de becas-comedor. A este cálculo se le llama demagogia en círculos próximos a la carcunda nacional catalana, lo que me convierte en demagogo. Vale, mira quién habla.

Examinemos otra partida presupuestaria, importantísima, la sanitaria.

Enseguida sale a la luz que el gasto sanitario por catalán caerá (con suerte) hasta los 1.095 euros en 2014. En 2010 ya era bajo en comparación con la media española, pero aunque casi alcanzaba los 1.400 euros. Dicen que tenemos que ir hacia atrás, hasta 2003 o 2004, para encontrar un gasto sanitario por catalán y año comparable, que resultó ser, entonces, un poco más de 1.100 euros por catalán y año. ¡Hemos retrocedido diez años!, protesta la oposición.

No, no hemos retrocedido diez años. Hemos retrocedido Mas. Más, quiero decir. Mucho. Consideremos la inflación. 1.100 euros de 2003 son como 1.400 de hoy, más o menos. 1.095 euros de hoy son como unos 850 euros de 2003. Es decir, el gasto sanitario por catalán equivalente de hoy no es comparable al de 2003, sino que tenemos que retroceder hasta los años noventa para encontrar un valor tan bajo. 

Resumen: No hemos retrocedido diez años, sino ¡veinte! 

Como ven, el tema es muy interesante.

Con el total del gasto social sucede más o menos lo mismo. El retroceso no es de una década, sino de una década y media, por lo bajo. 

A veces, tomar la calculadora y echar unos números pone de muy mal humor.

Espiando, que es gerundio



Fíjense en lo que sucede en mi país.

Un pirata informático pone al descubierto un archivo secreto y prohibido expresamente por la ley. Un centro que vela por la seguridad informática de la administración pública, llamado Cesicat, resulta que hace las veces de agencia de inteligencia. Como la NSA americana, pero de andar por casa. ¡Y lo que no sabemos!

El Centro de Seguridad de la Información de Cataluña, Cesicat, tiene un presidente (don Carles Flamerich, CiU, director general de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información) y un director (don Tomàs Roy, acusado de cosas muy feas en relación a un contrato tramposo con Telefónica, también CiU). Ambos dependen directamente de don Felip Puig (CiU), que es consejero de Empresa y Ocupación y lo había sido de Interior, les recuerdo. El Cesicat se arroga funciones propias de organismos estatales (entre los que destaca el CNI o Centro Nacional de Inteligencia).

Por lo que se ha hecho público en la Red, los mossos d'esquadra (la policía catalana) disponen de informes detallados sobre ciudadanos que usan las redes para expresar su descontento (sic). Algunos, es cierto, incitan a la violencia, pero la mayoría sólo denuncian la brutalidad policial o la corrupción política. Los mossos d'esquadra persiguen con especial celo y afición a los que denuncian sus malas prácticas. Si encima las fotografían, ni les cuento.

No me negarán un parecido a Felip Puig, ¿verdad?

Se sabía que los mossos tenían listas de personas no fichadas. Sin permiso del juez, naturalmente. Algo expresamente prohibido por la ley. Aunque contaran con el permiso del consejero o del Consejo Ejecutivo (el Gobierno de los Mejores) esto no sólo es ilegal, sino que es delito. Será por eso que el Gobierno de los Mejores ha negado siempre que existen esas listas. 

Ahora no puede negarlo, porque las pruebas están ahí, y son abrumadoras. Los piratas las han publicado y puesto al descubierto. Lo visto provoca estupor. Lo más tremendo es que las redes sociales son sistemáticamente exploradas en busca de usuarios que serán clasificados ideológicamente. En efecto, la preferencia política de uno es suficiente para que lo fichen.

Repito, sin permiso, ilegalmente. Antes que pregunten, no se trata de terrorismo. Sólo en alguna ocasión han explorado las redes sociales en busca de alborotadores (sic). Por lo general, los objetivos son personas que manifiestan en público una ideología política que no es del agrado de los jefes de los mossos d'esquadra. También son perseguidas las personas que denuncian los abusos policiales. Tal cual.

Ésta es Consulta, la gata que caza ratones.

Aunque esta revelación pone los pelos de punta, hay espacio para la risa. Por ejemplo, el seguimiento a los activistas más activos (perdonen la redundancia) lo realizaban empresas subcontratadas por cuatro perras y eso explica muchas cosas que han sucedido después. Se destapó el pastel cuando se supo, hace más de un año, que el director general (el señor Flamerich) leía los correos electrónicos de sus empleados, creyendo que no iban a enterarse. Tonto.

Pero, claro, sus empleados eran consultores de seguridad informática y se enteraron. Se puso al descubierto que no sólo se espiaban los correos electrónicos del Cesicat, sino los correos electrónicos de los altos cargos de la Generalidad de Cataluña. De dos mil cargos. Dos mil. ¡C...! ¿Qué sabrá Felip Puig de sus directores y directores generales? ¡Quién sabe! Hay una denuncia con investigación judicial en curso, no es broma, pero nadie publica nada.

¿Cómo se han filtrado estos archivos? En principio no tenían que existir y se suponía que eran secretísimos. Pues, no. Al parecer, los trabajadores de Cesicat o de alguna de las empresas subcontratadas podrían haberse vengado de sus jefes, que razones tienen de sobras. Sueldos de miseria, recortes y ninguna hora extra. Además, suponiendo que su trabajo fuera legal y correcto, era un trabajo policial. ¿Por qué subcontratan a empresas privadas para hacer el trabajo de la policía?

¿También vigilan los teléfonos?

La mala gestión e ineptitud de nuestros líderes patrios es endémica hasta cuando juegan a espías o se hacen trampas al solitario. Porque si tienes un servicio de espías ilegal que ficha a los ciudadanos según lo que piensan y busca entre los tuyos algún traidor, ve con cuidado. No hagas nada de todo esto con gente subcontratada por cuatro perras y empleados públicos a los que tratas de tal manera que acabarán odiándote. ¿Qué crees que puede acabar pasando, si te comportas así?

Pero ¿saben qué? Que todos callan y otorgan.

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Etc.

Una situación embarazosa



El miedo es la chispa que enciende los actos más heroicos, me explicó una vez mi padre, y sabía lo que se decía. No contaré la historia de mi padre, pero sí la del sargento de vuelo James Allen Ward, al que todos llamaban Jimmy. 

Jimmy era neozelandés. Comenzó los cursos de piloto de aviación en 1938 y se alistó en la RNZAF (la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda) en 1940, con 21 años. Pronto partió hacia el Reino Unido. En enero de 1941 ya era copiloto en un Vickers Wellington del 75.º Escuadrón (NZ).

Jimmy en la cabina de su Wellington.

Jimmy conoció el horror de la guerra. Las misiones de bombardeo nocturno eran terribles y angustiosas. La primera noticia de los cazas enemigos eran las balas trazadoras de sus ametralladoras agujereando las alas y el fuselaje y rara vez se sobrevivía a uno de estos ataques. La artillería antiaérea era una lotería mortífera de la que nadie se libraba. Poca gente sabe que las bajas de los escuadrones de bombarderos eran tanto o más numerosas que las bajas de una división de infantería.

La noche del 7 de julio de 1941, el 75.º Escuadrón (NZ) bombardeó el área de Münster, en Alemania. De regreso a casa, sobre Holanda, de sopetón y sin previo aviso, un caza alemán ametralló el bombardero de Jimmy. El ametrallador de cola respondió al fuego enemigo. Aseguró que le había dado, porque lo había visto caer fuera de control. Quién sabe. Lo cierto es que le habían herido en el pie. 

Una imagen artística de la aventura de James Allen Ward.

De repente, la herida del ametrallador de cola perdió todo interés. Una explosión estremeció todo el aeroplano. Se había incendiado el depósito de combustible situado justo detrás del motor de estribor (el derecho). ¡Fuego! ¡Fuego! El piloto cortó el suministro de combustible. Si no se apagaban las llamas, perderían el ala entera, el avión se desplomaría sobre territorio enemigo y tendrían suerte si lograban salvar sus vidas lanzándose en paracaídas. Además, la balacera del alemán había averiado casi todo.

La tripulación echó mano de los extintores, incluso del termo de café que llevaban consigo. Abrieron un agujero en la tela del fuselaje para echarle espuma y café al fuego, pero no tuvieron éxito. Apareció Jimmy. Dejadme a mí, dijo. 

Lo vieron quitarse el paracaídas, para asomarse a la ventanilla que empleaba el navegante para orientarse con las estrellas (una ventana muy chiquita). ¿Qué haces, loco? Le convencieron para que no se quitara el paracaídas, le ataron una cuerda al cinturón y el piloto redujo la velocidad todo lo que pudo. ¡Vamos, Jimmy!

Se lo creerán o no, pero así fue. Jimmy salió afuera y agujereando la tela del armazón del ala fue buscando apoyos para pies y manos hasta llegarse al fuego. Con la tela que servía de funda para los motores, apagó el incendio. En éstas, la tela se hinchó con el viento y de poco que no arrastró consigo a Jimmy. ¡Le fue de muy poco! Por suerte, ya se habían apagado las llamas. Jimmy se había jugado la vida, pero había salvado a sus compañeros. El depósito siguió perdiendo combustible, pero ahora podrían regresar a casa... con suerte.

Jimmy se enfrentó entonces al problema de regresar de nuevo al avión. Aterido de frío, golpeado y maltratado por el viento, apenas lo consiguió. A pocas millas de Newmarket, donde aterrizarían poco después, volvió a inflamarse el combustible, con mucho ruido y aparato, pero tan pronto se inflamó como se apagó. Sobrevivieron.

La fotografía del escenario de la hazaña de James Allen Ward.
A) Agujero en el depósito de combustible. B) Ventanilla del navegante, por donde salió y entró Jimmy. 1, 2 y 3) Agujeros que hizo Jimmy en la tela del fuselaje para afianzarse y no caer. 

Se propuso para la Cruz Victoria (la máxima condecoración al valor del Reino Unido) al sargento de vuelo James Allen Ward, por salvar a sus compañeros en circunstancias sumamente adversas y con riesgo de su vida (sic), pero el caso no se resolvió enseguida. Fue polémico, de hecho. Jimmy no se sacrificó por sus compañeros, dijeron los críticos, sino que se la jugó para salvarse también él. ¡Maldita la diferencia! Como decía mi padre, el miedo que le entró a Jimmy de morir ahí mismo lo empujó al suicida paseo por el ala, haciendo de bombardero bombero. Fue un héroe muerto de miedo, un héroe de veras, no un loco homicida.

Por un ventanuco como éste entró y salió Jimmy.

El caso, por insólito, tuvo mucha fama. Poco después de merecer la mención para la Cruz Victoria, Jimmy se vio vestido de veintiún botones y en presencia del primer ministro en el número 10 de Downing Street. El héroe resultó ser un chaval tímido y parecía acobardado ante tantos mandamases. Churchill, el primer ministro, supo verlo y se le acercó. Ésta debe de ser una situación muy embarazosa para usted, pues se sentirá cohibido ante mi presencia, dijo. Sí, señor, tartamudeó Jimmy. Pues imagínese entonces cómo me siento yo ante la de usted, respondió Churchill, rindiéndole un merecido homenaje.

Por desgracia, Jimmy murió en combate, el 15 de septiembre de 1941, muy poco después. Su Wellington fue alcanzado por la artillería antiaérea sobre Hamburgo, se incendió y se estrelló. Sobrevivieron dos de los cinco tripulantes. Fue la undécima misión de combate de Jimmy. Un año más tarde, en octubre de 1942, la familia recibía los honores de la Cruz Victoria a título póstumo.

Un Vickers Wellington muy parecido al de Jimmy. La burbujita en el lomo es la ventanilla del navegante por la que salió y regresó Jimmy. 

Jimmy está enterrado en Hamburgo, en el Commonwealth War Grave Cemetery de Ohlsdorf. Las condecoraciones que recibió en vida y después de muerto fueron cedidas por la familia al Auckland War Memorial Museum, y la maqueta de su Wellington, la que tallaba en madera cuando murió, se exhibe en el RNZAF Museum. 

Más en:
Sobre su tumba,

Se hace lo que se puede (Gran Premio de Abu Dabi 2013)


Durante los entrenamientos, al salir de boxes.

Los periodistas pintaban el Gran Premio de Abu Dabi muy negro para los ferraristas. El coche no corre, Alonso no está de buenas, se queda en la Q2... En fin, que si hemos acabado la carrera es porque San Cristóbal, previamente sobornado por el Commendatore (que si no está en el Cielo, dónde se habrá metido), porque San Cristóbal, decía, ha hecho horas extraordinarias. 

Como es tradición, Red Bull ha ganado todo lo que ha podido y nadie les discute que son los mejores este año. Los dos Ferrari han acabado en la zona de puntos, pero es posible que puedan sancionar a Alonso por una salida de boxes, ay, demasiado ajustada. En cualquier caso, vamos a por el subcampeonato de Marcas (hay que batir a Mercedes) y de pilotos (no hay que dejarse batir por Hamilton). Mientras tanto, nos divertimos.

Una opinión personal. No me gusta Abu Dabi. El lujo es obsceno, desmedido, va más allá de lo soportable.

El posmodernismo ¡vaya timo!



Editorial Laetoli, en colaboración con la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, edita una colección de ensayos, ¡Vaya timo!. Tiene títulos como El creacionismo ¡vaya timo!, Los ovnis ¡vaya timo!, El psicoanálisis ¡vaya timo!, La homeopatía ¡vaya timo!, La acupuntura ¡vaya timo! y demás. 

Se ha atrevido, en los últimos números, con algunos fantasmas que ponen nerviosos a los más guays. Por ejemplo, Los productos naturales ¡vaya timo! o El nacionalismo ¡vaya timo! El primer libro que leo de la colección es el último que se ha publicado (hasta ahora), y es El posmodernismo ¡vaya timo!, de Gabriel Andrade, con prólogo de Mario Bunge. 

Me ha sorprendido el libro del señor Andrade. Especialmente, sus primeros capítulos. Me ha sorprendido agradablemente, quiero decir, y además me ha hecho sonreír. Cualquiera que se haya visto obligado a estudiar filosofía, o la haya estudiado por amor al arte, y se haya enfrentado al postmodernismo (a mí me gusta escribirlo con t), sabrá por qué.

Lo cierto es que el texto es ameno, sintetiza muy bien las principales tesis postmodernistas... y las desmonta contundentemente. Quizá no estén de acuerdo con las tesis de Andrade. Alguna de ellas, por ejemplo, no me ha convencido o la encuentro poco convincente, aunque mis simpatías están de este lado del campo de batalla. Pero se trata precisamente de eso, de pensar y criticar. Como es un libro divulgativo, también ayuda a conocer e interesarse por el asunto. Es de fácil lectura y por lo general, bastante claro.

Por lo tanto, es un libro recomendable.

Asesores diplomáticos (privados, naturalmente)



Se conocen popularmente como embajadas, aunque no lo sean. Durante años, CiU y ERC, los dos partidos que se disputan el espacio de la derecha nacional-populista catalana, han creado una red de oficinas de representación de la Generalidad de Cataluña en Madrid y el extranjero.

En los últimos treinta y tantos años no ha habido gobierno sin uno u otro partido y eso explica que existan más de 50 oficinas de éstas repartidas por todo el mundo. Cada una de ellas cuestas, de media, más de dos millones de euros al año. No existe (ni ha existido nunca) una estadística oficial que nos informe de los beneficios obtenidos por estas oficinas en Madrid y el extranjero. 

Dicho de otra manera: nos gastamos más de cien millones de euros al año en esto y no sabemos si funciona. 

Estén o no estén de acuerdo con el llamado Proceso, esa murga épica, patriótica y mesiánica que nos aburre todos los días, es ahora, digo, ahora mismo cuando todos esos embajadores de pacotilla tienen que dar el callo y ganarse el sueldo (que no es pequeño). Ahora se los necesitará para (cito) dar fe de nuestra voluntad de expresar el derecho a decidir libremente nuestro futuro, sea lo que sea eso que acabo de decir. No estaré de acuerdo, pero supongo que para eso se han gastado cien millones al año durante años, para esperar pacientemente este momento de gloria del servicio exterior que han estado esperando años y más años.

Pues... no. No, damas y caballeros. No, nada de eso. ¡Nada más lejos! 

No nos olvidemos del verdadero carácter del Gobierno de los Mejores y sus aliados de ERC. No creen en el Estado, son neoliberales en grado sumo. Quieren privatizarlo todo y no confían en los empleados públicos. Recuerdo al consejero del Tripartito, ése de ERC, al que le preguntaron qué haría con el aeropuerto de Barcelona si finalmente conseguía que lo gestionara la Generalidad de Cataluña. Subastar los servicios y privatizarlos, respondió. ¿Para eso lo quería?

Así que, a la hora de la verdad, cuando toca organizar la agenda exterior del Presidente de la Generalidad de Cataluña, conseguir entrevistas, elevar informes de situación, preparar el terreno para Eso..., a la hora de la verdad, decía, nos gastamos lo que tenemos y lo que no tenemos, todo un pastón, en contratar un lobby privado (que pasa por ONG, manda huevos), que se llama ID, Independent Diplomat. Diplomáticos independientes, manda carajo. Mercenarios.

Asesores de postín. Cobran, asesoran y se largan, dejándole a uno bien servido.

Sus servicios cuestan un huevo y parte del otro. El inefable señor Homs se niega a decir cuánto vamos a pagar por los servicios de esta gente. Tranquilos, se sabrá. Serán millones. 

Resumen: Creamos una red de empleados públicos y de cargos para los amigos y parientes que nos cuesta una pasta tremenda. Muchos millones de euros después, acudimos a unos consultores privados para que hagan el trabajo para el que hemos contratado a esos empleados públicos, ni más ni menos trabajo que ése. El mismo trabajo, insisto, y me remito a la información pública y publicada. Un espabilado se lleva la pasta y deja un copy-paste. Es la costumbre.

Así trabajan con lo que les importa e interesa. Ahora imagínense cómo trabajarán con lo que no les importa ni les interesa (la sanidad pública o los servicios sociales, por ejemplo) y vislumbrarán el porqué de muchas de las cosas que nos pasan. Hay que acabar con ellos. No por lo que dicen, sino por lo que hacen.

Persianas




Desencuentro




Qué ocurre con nuestra policía


El origen del suceso es un tanto confuso, pero cómo acabó está claro. La policía se echó encima de un individuo y le dió una soberana paliza. Atado e inmovilizado, recibió porrazos y puñetazos en la cabeza, quizá patadas, repetidas veces. Varios agentes se sumaron a la tunda. 

Se lo llevaron en volandas, inconsciente. Dejó atrás un charco de sangre, que uno de los policías limpió vaciando una botella de agua. Mientras le daban de hostias, algunos policías tomaban nota de los vecinos que presenciaban el suceso asomados a los balcones. Luego, una pareja de uniforme y otro de paisano pasaron casa por casa para preguntar si habían grabado la escena e instaron a borrar las imágenes a los vecinos que las habían filmado. Tal afirman algunos testigos. Los otros, callan.

El detenido amaneció cadáver. Murió. La primera versión oficial negó la mayor. La segunda, también. Los policías declararon que el sujeto se desmayó en el automóvil y que no le habían golpeado en ningún momento.

El responsable político de la policía y la misma policía quedaron en evidencia cuando los periódicos publicaron las películas de la paliza. La víctima es golpeada con saña y repetidas veces. No hay duda. Pero el responsable político insiste: la policía no tuvo nada que ver con la muerte de la víctima. Los policías implicados en este homicidio siguen en la calle, patrullando. 

¿De qué policía hablamos? Del cuerpo de los Mossos d'Esquadra, la policía autonómica catalana. Qué pena.