El Instituto Coca-Cola de la Felicidad

Palabra de honor, existe. El Instituto Coca-Cola de la Felicidad (www.institutodelafelicidad.com) ha realizado un estudio sobre el nivel de felicidad alrededor del mundo. Resulta que los europeos más felices son los rumanos y después, los españoles. Siguen en felicidad los ingleses, los italianos, los rusos y los belgas. Si consideramos todo el mundo (estudiado), los más felices son los mejicanos, los filipinos y los argentinos. Los españoles vamos en octavo lugar, que no está mal.

El estudio afirma que somos muy felices cuando toca comer, verse con los amigos o hacer arrumacos con la pareja, algo imprevisto, ¿verdad? De la felicidad en el trabajo hablan poco. Será por lo bien que nos va.

Después de las noticias sobre los suicidas europeos, quería compensar. Aunque el Instituto Coca-Cola de la Felicidad proclama gilipolleces como que pensar en positivo hará que todo vaya mejor, sus informes nos hacen sonreír.

El club Bilderberg en Sitges

Cuentan que se reunirán en el Hotel Dolce de Sitges. El Hotel Dolce de Sitges es la prueba fehaciente de que más dinero no implica mejor gusto, y que con dinero puede destrozarse el paisaje que venga en gana, sin peligro de represalias. Pero no hablábamos del hotel, sino de los clientes que acogerá entre el 3 y el 6 de junio. Son los miembros de un club que lleva el nombre de otro hotel, el Bilderberg de Arnhem, Holanda, donde se reunieron por primera vez en 1954.

En origen, el llamado club Bilderberg era la reunión informal de políticos y empresarios europeos, los mismos que entonces impulsaban la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) y la NATO. Un fin de semana a tutiplén con todos los gastos pagados obliga a llevar el asunto con mucha discreción, no fuera a molestarse el común con el gasto. Los invitados se ponían de güisqui hasta el piloro y discutían sobre cómo combatir al comunismo, pues eran los años cincuenta y no tenían nada más de qué discutir. Véase cualquier cena de amigos, cuando la discusión toma una deriva política y nos ponemos a arreglar el mundo. Eso es, básicamente, el club Bilderberg, y sus conclusiones, si existen, no son mucho más serias y rara vez han llevado a alguna parte.

Hoy, la reunión de amigos incluye testas coronadas, primeros ministros jubilados y presidentes de grandes empresas que nadie se atreve a jubilar. En las reuniones del club no existe un orden del día, no se hacen propuestas ni se votan resoluciones. Se charla, se come, se bebe y se relaciona uno. La recompensa es la nota de prensa que informa de los asistentes al evento. Formar parte de esa lista es alimento de la soberbia y premio a la vanidad, pero de ahí a arreglar el mundo... Creo que entre todos los miembros del club no arreglarían ni una tostadora, lo creo firmemente. También creo que viven del cuento como pocos, pero ésa es otra historia.

Se van a reunir en Sitges, a ponerse de güisqui hasta el piloro. En la calle, una tropa de conspiranóicos y anti-lo-que-me-echen protestará ruidosamente. ¿Se animará la fiesta con un ball de bastons?

¿De quién será la culpa?


Una vez más, los grupos políticos representados en el consistorio dicen Diego donde dijeron digo y si te he visto, no me acuerdo. Los vecinos de Barcelona pueden votar toda esta semana qué prefieren que se haga con la Avenida Diagonal. Puede votar la opción A, la opción B o (esto se dice a la chita callando) la opción C, que es ni A ni B. También pueden no votar, si les apetece, porque las tres opciones tienen su intríngulis y no son agua clara. Si fueran agua clara, no andarían todos mareando la perdiz y hubieran echado p'alante. Pero son todos unos cagamandurrias y les puede el qué dirán.

A mí me gustaría la Diagonal con catenarias y trolebuses, porque las catenarias tienen un no sé qué de bello. Esos alambres sosteniéndose sobre el tráfico, etéreos... Pero quieren tranvía sin catenarias, y no es lo mismo. También quieren ciclistas civilizados, que es como pedir la Luna.

En fin, me viene a la cabeza una cita de Joseph Roth, que recordaba un chiste vienés. La culpa es siempre del ciclista... o de los judíos, decía el chiste. Pronto dejó de tener gracia alguna. En fin... Cuando salga la opción C, o gane una arrolladora abstención, ¿de quién será la culpa? De los ciclistas, sin duda. En Barcelona, de los ciclistas.

Montmeló 2010


Dicen que hemos quedado segundos y sextos por chiripa, porque a Vettel se le acabaron los frenos y Hamilton se comió las vallas. Cuentan que ha sido una carrera muy aburrida (o muy técnica), y lo ha sido. Pero nos lo pasamos bien viendo cómo Schumacher aguantaba a Button, cómo pinchaba Hamilton (somos malos mala sombra, somos malos de verdad) y cómo nos ha tocado la lotería. Queda mucho por delante y hay que hacerlo mejor, pero ya estamos a un par de puntos en el Campeonato de Marcas. ¡Que se preparen! (La fotografía es de http://www.ferrari.it/.)

Estadística funesta

La Alianza Europea contra la Depresión (EAAD, www.eaad.net) afirma que en Europa se suicidan diez de cada cien mil habitantes cada año. Con la que está cayendo y los que menos se suicidan son los griegos y los chipriotas, dos o tres cada cien mil, y los italianos, cinco de cada cien mil. Los más suicidas son, era de suponer, los húngaros (veintitantos de cada cien mil), los letones (diecinueve), los finlandeses (diecisiete) y los franceses (la sorpresa de la lista, con catorce de cada cien mil). Alemanes y rumanos se suicidan por igual, justo en la media europea. Los españoles nos suicidamos tanto como los ingleses, relativamente poco (seis de cada cien mil). Los países bálticos y centroeuropeos son más deprimentes que los países mediterráneos y no existe una marcada relación entre la renta per cápita y el suicidio.

No serán indoloras

Un sesudo artículo de opinión firmado por un economista en El País anuncia en el subtítulo algo que sospechábamos: El problema es que ya no puede retrasarse el comienzo de unas reformas que no serán indoloras, dice. Pero, no. No. Se esté o no se esté de acuerdo, tanto da, el problema es que ya no puede retrasarse el comienzo de unas reformas que serán dolorosas. Ése es el problema, no otro. ¡Qué maldita manía de no decir las cosas por su nombre!

Os está bien empleado, por tontos

Hace un año, la prensa vino con la noticia de una estafa en Lérida. Decía que un brujo (sí, un brujo) se las había apañado para hacerse con miles de euros de algunos empresarios de la ciudad. Ayer mismo, la prensa anunció la absolución del brujo. Como los empresarios timados todavía pueden presentar un recurso contra el archivo de la causa, la sentencia no es firme. Pero el caso demuestra que todavía quedan jueces con dos sentidos: el sentido común y el sentido del humor.

El brujo, A.Q., fue denunciado por estafa. Era un brujo exótico, de origen mauritano, que practicaba auténtica brujería africana y decía tener dotes de vidente, ahí es nada. Sus habilidades habían llegado a los oídos de un empresario leridano. Entre una cosa y otra, el empresario de marras se dejó 39.000 euros en brujerías y ya ven ustedes, sin resultado alguno. El empresario se picó y denunció al brujo por estafa. Sólo entonces, tres empresarios más se atrevieron a sumarse a la denuncia contra A.Q. La prensa no cuenta cuántos más callaron, ni cuánto dinero ofrecieron entre todos a A.Q. En todo caso, una pequeña fortuna.

La policía y los caballeros que se dejaron los cuartos en la consulta de A.Q. han sostenido en el juicio que el brujo iba pidiendo cada vez más y más dinero. Pedía cifras extrañas, obtenidas multiplicando la fecha de nacimiento por la edad o qué sé yo. Los empresarios pagaban religiosamente (nunca mejor dicho). A.Q. negó esta acusación. Nunca cobró más de 700 euros por consulta, declaró.

Lo que cobró o no cobró por consulta no es significativo, ha dicho el juez. Ha sobreseído la causa. Cito: Sólo hace falta recordar que los denunciantes acudieron al denunciado porque, a través de rituales de magia, solucionara sus problemas económicos y personales. El juez considera que esto no es engaño suficiente y recuerda la condición de empresarios de los clientes de A.Q. La señora abogada del acusado recordó que el Tribunal Supremo afirma que (cito de nuevo) no existe estafa cuando el estafado acude a médiums, magos, poseedores de poderes ocultos o tiradoras de cartas. Que se ve de lejos que todo eso es una engañifa, vamos.

El juez concluye diciendo que no se aprecian suficientes indicios que justifiquen la concurrencia de engaño en los hechos denunciados. Dicho de otro modo, el engaño era tan obvio que no puede ser calificado como estafa. Una manera muy elegante de decir que os está bien empleado, por tontos.

El paseo de Rostock a Siracusa


La editorial Sajalin (http://www.sajalineditores.com/), casi una recién nacida, nos sorprende con un catálogo breve, pero contundente. Ha caído en mis manos El paseo de Rostock a Siracusa (Der Spaziergang von Rostock nach Syrakus), de Friedrich Christian Delius (http://www.fcdelius.de/), traducida por Lidia Álvarez Grifoll. ¡Magnífica!

Dicen que la novela (la consideraré novela) se basa en un caso real. Un camarero de Rostock, Gompitz, un hombre culto y leído, con un trabajo y una vida cómoda en la República Democrática Alemana (RDA), tiene una pequeña obsesión: viajar a Italia, siguiendo los pasos del viaje del poeta sajón Seume en 1802. Pero la RDA no le permite salir del país y Gompitz se rebela. Durante siete años planea cómo huir del país y llegar hasta Italia... para luego ¡volver a casa! El desconcierto a uno y otro lado de la frontera es notable.

Delius traza un retrato magnífico de Gomptiz y su circunstancia, y se distancia del suceso para narrarlo en un tono neutro y documental muy apropiado. La distancia permite describir el socialismo de la RDA y el terror de la Stasi sin golpes de efecto, con normalidad. También señala el desprecio que los alemanes occidentales dedican a Gompitz, aquí no se salva nadie. Con todo, esa distancia no es ningún obstáculo para meternos en la piel del camarero viajero y celebrar sus éxitos y lamentar sus fracasos. Seguiremos su aventura con muchísimo interés hasta el final y un poco más allá. El viaje será otra vez la metáfora de la vida; el héroe se transformará poco a poco a cada paso, hasta el final. El lector, con un poco de suerte, también.

El paseo de Rostock a Siracusa es un libro muy recomendable. Se lee muy bien, da mucho que pensar y la aventura que narra es emocionante, en todos los sentidos.

¿Por qué nadie llama la atención al FEGA?

En mi entrada anterior, ponía en evidencia que vivimos en una sociedad en la que sobra de comer y nos aburre tanta comida. Pero entre nosotros, aunque pasen desapercibidas, hay personas que pasan hambre. Digo hambre, con todas las letras.

Por eso se creó el Banco de Alimentos de Barcelona, que hoy cuenta con la ayuda de 293 entidades benéficas para dar de comer diariamente a más de 102.000 personas en Barcelona. Repito: 102.000 personas.

Estas cifras se han dado a conocer porque la Cámara Arrocera del Montsià, una cooperativa agrícola, ha donado 75.000 kg de arroz al Banco de Alimentos de Barcelona y se ha comprometido a donar una cantidad equivalente al 10% de sus ventas de arroz a la entidad. (En www.lacamara.es, el sitio de esta cooperativa.) Bravi!

El Sr. Sansalvador, presidente del Banco de Alimentos, ha aprovechado la ocasión para denunciar la excesiva burocracia, algo de desidia y no poner medidas de urgencia en una situación de urgencia como es el hambre, mentando al FEGA, el Fondo Español de Garantía Agraria (www.fega.es).

El FEGA gestiona en España el Programa Europeo de ayuda a personas necesitadas. Lo gestiona, pero mal, digo yo, porque el Sr. Sansalvador afirma que en seis meses no ha recibido nada (nada) del FEGA. Pintan bastos: el 40% de lo que reparte el Banco de Alimentos procede del FEGA. En 2009, el Banco de Alimentos ofreció sus servicios a 50.000 personas; en 2010, ya van por 102.000. En un año, la crisis ha doblado el número de clientes y la demanda sigue creciendo, afirma el Sr. Sansalvador. Añade que en veintidós años de vida del Banco de Alimentos nunca se había visto una cosa igual, y las perspectivas son poco optimistas. La situación es crítica y si el FEGA no espabila...

Pintan bastos. No se ve el final de la crisis. Si tocamos fondo, estaremos un rato arrastrándonos por él y las cifras son preocupantes: 676.200 catalanes en paro en marzo de 2010; 687.100 hogares sin ningún miembro en activo. En 2008, un 18% de la población vivía en riesgo de pobreza (i.e., cobraba menos de 600 euros al mes) y más de 133.000 hogares no tuvieron ingresos suficientes como para poner en marcha la calefacción en invierno. No se conoce la estadística de 2009 y 2010, pero será mucho más dramática.

Que no curan, caramba

La EFSA (Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria) ha dicho que hasta aquí podíamos llegar. El año pasado se encontraron con 40.000 alimentos que aseguraban curar alguna dolencia, prácticamente cualquiera, del estrés a la osteoporosis, del estreñimiento a la colesterolemia, de la burrada a la tontería. Así que la EFSA se ha puesto las pilas y ha dicho que, a partir de ahora, nadie anuncia que su alimento cura tal cosa o tal otra si no lo demuestra científicamente. O pasan las pruebas que pasa un medicamento o se van a acordar de lo que vale un peine.

No sé si la EFSA y sus equivalentes españoles tienen tanta fuerza y tanta autoridad como para sacar los colores y los cuartos a base de multas y prohibiciones a la Danone, a Unilever y demás. Pero ahora se podrá denunciar a la empresa que asegure que su yogur mejora las defensas del organismo, pongamos por caso, sin especificar cuáles, cómo o de qué manera, o que regula el tránsito intestinal, reduce el colesterol o le pone a cien cuando se trate de mantener bien alto el pabellón. Nada de eso. Como mucho, después de pruebas de doble ciego, estudios, pruebas y más pruebas, el yogur de marras sólo podrá anunciar qué hace exactamente.

El meollo del problema, y a ver si se enteran, es que ningún alimento cura.

Lo diré de otra manera: no comer mata (de hambre) y comer algunas porquerías complica la existencia; pero comer no cura, sólo te mantiene vivo.

Hemos resuelto la cuestión de la subsistencia: no parece que vayamos a morir de hambre. Tenemos tantas delicatessen a nuestro alcance que la glotonería ya no es un aliciente (aunque para mí siga siéndolo). ¿Qué puede movernos a comprar un yogur y no otro? Que el nuevo yogur cumpla una nueva función. Que cure, por ejemplo. Que nos permita ser más guapos, más inteligentes, más jóvenes, cagar más y mejor, contar con la alianza de los lactobacilos, que son bonísimos, aunque no se sepa exactamente qué cosa es un lactobacilo ni para qué sirve. ¡Qué argumento de venta! ¡Cuánta estupidez!

La EFSA intenta (sin demasiado éxito) controlar tanta tontería y limitar el engaño (perdón, la publicidad) de algunas empresas. Es una buena noticia, aunque temo que publicistas y engañabobos seguirá habiéndolos un paso por delante de la norma.

Queremos estudiar en El Raval (2)

Hace unos días, publiqué Queremos estudiar en El Raval
Hoy leo en la prensa que el Consorci d'Educació de Barcelona deja la decisión para el año que viene en tres centros: el IES Montjuïc (Distrito Sants-Montjuïc), el Flors i Calçat (Nou Barris) y el Miquel Tarradell (Raval). La carta que copié se refería a este último centro. Otros centros amenazados por el cierre mantienen las protestas, como el IES Rambla Prim.

Los padres de los alumnos, los mismos alumnos y los profesores de estos centros se habían dejado el pellejo para protestar y hacerse oír. Tenían en contra el silencio administrativo y el silencio de los medios de comunicación públicos y de muchos otros que, antes de incomodar, prefieren prevaricar. También han tenido que luchar contra la indiferencia y la incomprensión de la mayoría del común. Han tenido que superar un pesimismo fundamentado en la experiencia. Pero han insistido y persistido, y han triunfado.

Todavía les queda mucho por delante. Por eso, desde estas líneas, les hago llegar mis felicitaciones y muchos ánimos.

Venga, ¿quién da más?


Don Pablo Ruiz, a. Picasso, era mujeriego y vivalavirgen, pero también un artista de la cabeza a los pies. Mezclando ambas características, pintó Desnudo, tréboles y busto, que adjunto con esta entrada. La señora aparentemente estupenda que posó en pelota picada para goce y disfrute del personal fue Marie-Thérèse Walter, una de las mujeres que ostentó el título de amante del pintor a finales de los años veinte y principio de los años treinta.

El cuadro se dató el 8 de marzo de 1932. En los años 50, un tal Brody, coleccionista de arte y promotor inmobiliario de Los Angeles, Ca., se hizo con él. Se expuso en público una sola vez. El año pasado, Brody nos dejó y a los herederos les ha faltado tiempo para presentarse en Christie’s con la colección, por ver si sacaban unas perras. ¡Vaya si las han sacado!

En nueve minutos, el cuadro, valorado en 58 millones de dólares, alcanzó un precio de 95 millones de dólares. Media docena de postores se enfrentaron a cara de perro (telefónicamente) y la puesta ha sido de infarto. Ha superado todo lo que esperaban y hoy se anuncia como una de las obras de arte más caras de la historia, junto con un Giacometti y un Van Gogh, que todavía siguen insuperables... en cuanto a precio.

Libertad de prensa.

Me cuentan que hoy es el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Si no fuera hoy, tendría que serlo. Si no hoy, mañana, todos los días. Mis queridos y esforzados periodistas: ¡muchas felicidades! Qué bien más preciado, poder opinar públicamente sobre lo humano y lo divino. La libertad de prensa no es lo mismo que la libertad de expresión, quede dicho, pero algo es algo. Porque donde no existe libertad de prensa, no hay libertad de expresión, y la libertad de expresión es la madre de todas las libertades. Como dijo Kant, si la libertad de expresión fuera absoluta y lo expresado se razonara, no podrían existir ni guerras ni tiranías.

Quizá sea el momento de recordar esos países donde uno no puede decir lo que quiere decir en la prensa, la radio o la televisión. Son tantos que no caben aquí. Lástima.

Queremos estudiar en El Raval

Estos días, el Departamento de Educación de la Generalidad de Cataluña ha hecho pública la intención de cerrar más de una docena de centros de bachillerato que daban clase en horario de tarde o nocturno en barrios de gente sencilla, por no decir en barrios míseros y degradados, guetos. Quizá ahora estos centros no tienen ni el éxito ni la calidad que se espera de un instituto, pero si los cierran, cierran la puerta a la única oportunidad de algunos chavales que tienen tantos derechos, y muchas más necesidades, que los demás.

Será la nueva política de la izquierda: concentrarse en lo irrelevante y marginar al necesitado. Venga banderas, que son ideales para tapar vergüenzas. Pues así se pudran, la verdad les digo.

Por eso, excepcionalmente, copiaré la carta abierta de un profesor al alcalde de Barcelona, el Excmo. Sr. Hereu, que publican algunos medios en internet. Sé, como saben ustedes, que este buen hombre tiene la batalla perdida y que sus razones se las van a pasar por el forro tanto el alcalde como el conseller y compañía, pero quede aquí una copia de su carta, para que no se diga. Ojalá me equivoque y le vaya bien. Ojalá.

Queremos estudiar en El Raval
por Luis de Gibert Atienza, Barcelona

Soy profesor del Instituto Miquel Tarradell y le escribo en representación de la Comunidad Educativa del Raval para hacerle partícipe de la gran preocupación que hay en nuestro barrio por la decisión del Consorcio de Educación de Barcelona de suprimir el bachillerato en el Instituto Miquel Tarradell. Es por ello que nos dirigimos a usted públicamente.

Como probablemente recordará ya intercambiamos algunas palabras, en relación a esta cuestión, la tarde de la diada de Sant Jordi, en la Rambla del Raval. Entonces, usted se mostró sensible a nuestras inquietudes. Usted conoce mejor que nadie la situación socio-económica de nuestro barrio, así como el alto riesgo de exclusión social que sufre, una exclusión social que todavía puede agravarse más en la población joven.

El IES Miquel Tarradell, con ratios que se acercan al 98% de alumnado inmigrante, lleva trabajando desde que abrió puertas en 1996 para acoger, integrar y orientar a los chicos y chicas del barrio, con la voluntad y el deseo de que en un futuro próximo todos ellos puedan desarrollarse con naturalidad y en igualdad de condiciones dentro de nuestra sociedad. Nuestro trabajo, aunque estimulante, no es en absoluto fácil. Los ingredientes que la hacen posible son la ilusión, el esfuerzo, la dedicación y el trabajo colectivo, siempre en sintonía con la red asociativa y las entidades del barrio.

En este sentido, recordarle que nuestro centro fue distinguido con el Premio Catalunya Educación 2005 por "las experiencias de innovación pedagógica que lleva a cabo, un buen ejemplo de cómo resolver con éxito la escolarización del alumnado recién llegado a pesar las dificultades del entorno" según se recogía en el acto de entrega.

Para sorpresa de todos y todas nosotros y de todo el barrio, el Departamento de Educación y el Consorcio de Educación de la ciudad de Barcelona, nos han comunicado la decisión de suprimir los estudios de bachillerato en este centro.

Una decisión que justifican en base a criterios de rentabilidad economicista, que no tienen en cuenta ni la estructura social del barrio, ni la tipología del alumnado, ni sus necesidades educativas. De la misma manera que a usted a la Comunidad Educativa del Raval no nos gusta la economía que se aprovecha de Ciutat Vella.

Piense, Sr. Alcalde, que la vinculación afectiva y la cohesión que se logra en este centro es justamente lo que permite motivar, animar y tutelar el progreso educativo del alumnado, un progreso que mermará mucho si el alumnado tiene que cambiar de centro para seguir sus estudios. No se trata tanto de la separación física en cuanto a distancia, se trata de la separación afectiva y relacional en un alumnado muy falto de estos estímulos. Piense también en la importancia que cualquier familia de nuestra ciudad le da al hecho de que sus hijos puedan seguir sus estudios en un mismo centro. Esta importancia en el caso del Raval se multiplica ya que a nuestro alumnado lo que menos le conviene es perder el referente afectivo para volver a empezar de nuevo en otro centro.

La ciudad es de todos y la construimos entre todos. Es por ello que nos dirigimos a usted como Alcalde de nuestra ciudad y como responsable, que lo es junto con el Departamento de Educación, del Consorcio de Educación de Barcelona, para que atienda estas reflexiones. Otros alcaldes, como el de L'Hospitalet de Llobregat o el de Montcada i Reixac, lo han hecho, intercediendo ante el Departamento de Educación y consiguiendo la paralización de estas medidas en sus municipios. Nosotros, Sr. Alcalde ni queremos ser menos ni nos lo podemos permitir. En sus manos está conseguir para la juventud del Raval una atención educativa que tenga en cuenta su singularidad.