El gran MIAS

El primer carro de combate que se construyó en Italia fue el FIAT 2000, un monstruo de sesenta toneladas que apenas podía moverse por sí solo. Corría entonces 1918; se pretendía que escalara los Alpes y les diera un susto a los austríacos. Cuando los militares vieron al monstruo moverse lentamente y con muchos apuros para salir de la nave donde lo habían construido y luego atascarse en un poco de barro, se llevaron las manos a la cabeza. Sólo se construyeron dos FIAT 2000; los italianos tuvieron que acabar la guerra con los Renault FT 17 franceses, que eran pequeñitos y podían subir montañas.

Desde ese fiasco, los italianos se especializaron en construir carros ligeros, y mejor que nadie. Las tanquetas italianas de entonces hoy mueven a risa, tan pequeñas, pero los italianos las vendían por docenas a los ejércitos de todo el mundo. La idea de un vehículo barato y ligero, capaz de cruzar a toda velocidad un campo de batalla, ametrallar al enemigo desprevenido y correr de un lado al otro del frente detrás de autocarros artillados y camionetas cargadas de tropa era revolucionaria. En los años treinta, los militares y los ingenieros italianos tenían una concepción de un ejército mecanizado y motorizado mucho más completa y avanzada que ingleses, rusos o alemanes.

Tan avanzada que, a veces, los ingenieros se excedían un poco, digámoslo así. Como ejemplo, el MIAS, que llevó a extremos difícilmente digeribles la manía de los italianos por lo pequeño.

El MIAS es uno de los candidatos naturales a ser el carro de combate más pequeño del mundo, con una longitud total de 1,1 metros. Su nombre oficial era Motomitragliatrice Blindata d'Assalto MIAS, según el folleto que lo daba a conocer al público en 1935.



El texto del folleto comienza diciendo: La motoametralladora es un pequeño vehículo acorazado automóvil guiado por un hombre a pie, que lleva una o más armas y su respectiva munición. No especifica el grosor del blindaje del vehículo, pero asegura que la coraza frontal puede detener un proyectil perforante Mauser SMK disparado a 50 metros (no está mal) y el resto, balas de fusil ordinarias. En orden de marcha, el MIAS pesa 470 kg.

El motor del MIAS es otra de las maravillas de la ingeniería italiana del momento, un Frera de 250 cc monocilíndrico de dos tiempos, capaz de dar 5 CV de potencia a 3.000 r.p.m. Gracias a esta potencia, el MIAS puede superar cualquier obstáculo del terreno. El vehículo tiene dos velocidades y marcha atrás. En primera y marcha atrás, alcanza los 2,2 km/h; en segunda, los 4,9 km/h. La dirección es una leva situada a la izquierda del conductor, que actúa de freno sobre una u otra cadena.

Se pensó armarlo con dos ametralladoras ligeras Scotti de 6,5 mm, o con un lanzagranadas (mortero) Brixia de 45 mm. El cliente podía escoger una u otra opción, o proponer una tercera.


En su empleo táctico, el MIAS acompaña a la infantería, a la que cubre con fuego de ametralladoras o mortero. El vehículo avanza y el conductor camina dentro de él; puede hacerlo en posición erguida o casi erguida con los portones abiertos; tendrá que agacharse si los cierra. En caso de apuro, el carrista puede refugiarse en el interior del MIAS. En resumen, la motoametralladora avanza lenta e inexorablemente hacia la victoria.


Pero ¿quién iba a pensar en comprar algo así? Al final, el MIAS no se fabricó en serie, es cierto, pero Ansaldo estuvo negociando las licencias con Moras, una empresa brasileña, donde la idea cayó en gracia y aguantó unos meses hasta desaparecer engullida por la falta de presupuesto.


Si quieren echarle un vistazo al folleto, pueden hacerlo aquí:
http://es.scribd.com/doc/65611355/Motomitragliatrice-MIAS

Paradoja bancaria



La revista Euromoney otorga cada año los Euromoney’s Awards for Excellence a los mejores bancos y banqueros. ¿Cuánta gente conocía esta revista o este premio antes de hoy? Así, de entrada, entre mis amigos y conocidos, gente culta y leída, nadie. Creían que Euromoney era el nombre de los casinos ésos que quieren montar entre las alcachofas del Prat. Pues, no, Euromoney es una revista que leen los banqueros. ¡Caramba! ¡Menos mal que mis amigos no la conocían! Eso quiere decir que todavía tengo amigos honrados.

Ahora que pienso, mis amigos no andaban muy errados, porque algo tienen que ver los bancos y los casinos: en los dos casos, es el cliente quien se la juega.

¡Qué les voy a contar...! Últimamente, todo son malas noticias. Por eso, como se habla tanto del rescate de los bancos españoles y de lo mal que están, ha faltado tiempo para convertir este premio en noticia de primera página. Porque el Euromoney’s Award for Excellence al Best Global Bank ha ido a parar a las manos de don Emilio Botín, presidente del Banco de Santander. El mejor banco del mundo, ahí es nada, es un banco español, tan español como la Roja o la paella. ¡Chincha y rabia, Merkel! ¡Toma...!

Pero doña Angela sonríe por lo bajinis, porque el Deutsche Bank ha ganado el premio al mejor banco de inversiones del mundo. Todos sabemos que ha hecho trampas, pues a preferentes no nos ganan ni los alemanes ni nadie.

Mientras tanto, una polémica un tanto idiota enfrenta a los puñeteros con los maniáticos. Si el Banco de Santander se llevó el premio al mejor banco del mundo, CaixaBank (La Caixa) se llevó el premio al mejor banco español en la misma fiesta. De ahí el lío. Un banco español es el mejor banco del mundo y otro banco español, el mejor de España. ¿Cuál de los dos bancos es mejor?

¡Viva San Fermín!


La partícula Dios, llamada bosón de Higgs, y la Conferencia Episcopal



Hay que ver qué fiesta la de los físicos del CERN, y que alegría la del doctor Higgs, que todavía vive y no esperaba vérselas con su bosón de tú a tú. Ha sido maravilloso, ha dicho. No es para menos, pónganse en su lugar. Lo que era un modelo teórico que pretendía explicar ciertas relaciones entre partículas elementales se ha convertido en una de las aventuras científicas más importantes de la historia, y lleva su nombre. ¡Qué emocionante...!

Que me aspen si sé qué narices es un bosón de Higgs. Intuyo alguna cosa después de muchas lecturas, pero no sé exactamente qué. Un campo, como el electromagnético, que está por todas partes desde el principio de los tiempos, que interactúa con las partículas elementales; en algún caso, no resulta masa de esta relación; en algún otro caso, sí que aparece la masa. Lo mejor de este asunto es que el campo de Higgs, ése que da o no da masa según sea atravesado o no por una partícula, puede interactuar consigo mismo por aquello de que el espacio se dobla y tal; entonces, voilà op!, aparece el famoso y tan buscado bosón de Higgs. El bosón de Higgs dura un visto y no visto, pues muere así que nace. Verlo es difícil y hay que buscarlo por el estropicio que deja a su paso.

Con un margen de error muy pequeño y en dos lugares diferentes, se han recogido pruebas de la existencia de este bosón. Aunque fue el doctor Higgs en 1964 quien apuntó que podría existir, y algunos fenómenos nucleares parecían darle la razón, no ha sido hasta ahora que los científicos se han enfrentado con una prueba sólida y bastante contundente de la mal llamada partícula de Dios.

Ese nombre se lo puso el doctor Glashow, un Premio Nobel. The God particle, dijo, que no es la partícula de Dios, sino la partícula Dios, y usó la expresión para señalarle a un periodista que el bosón de Higgs era, uf, el dios de la física de las partículas elementales, la más importante, la que nos ayudaría a completar de manera coherente el rompecabezas del Modelo Estándar. ¡En mal momento empleó tal nombre, el de Dios! Porque el periodista creyó que los físicos buscaban a Dios, o quizá negarlo. Imagínense los titulares.

Ahora que los físicos se felicitan por el hallazgo de esta partícula divina, los obispos encienden las alarmas y se apresuran a sumarse a la fiesta. Al menos, algunos, como el portavos de la Conferencia Episcopal Española.

En verdad, el bosón de Higgs, sea lo que sea, ni es Dios ni es prueba de su (in)existencia. Pero ¿qué más da? Le ha faltado tiempo a Su Eminencia, don Juan Antonio Martínez Camino, para, cito, dar la bienvenida a la partícula de Dios. Su Eminencia es el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, y el asunto del bosón lo ha pillado en la presentación de un documento de los obispos que se titula La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar, un texto que no tiene desperdicio.

A la vista del revuelo del bosón, Su Eminencia ha despachado el asunto con prisas y ha dicho que Dios está en el origen del Sol y las estrellas, así como del Amor. Acto seguido, ha insistido en querer hablar de su informe.

Pero los periodistas se saben de corrido lo que dice la Conferencia Episcopal Española del amor humano, que es, llanamente, el sexo. Es lo mismo de siempre (es pecado y es malísimo) y ya lo tienen sabido. Los periodistas han insistido con el bosón, que era un asunto más jugoso. ¿Acaso no tienen nada que decir los obispos de la partícula de Dios?

El portavoz de los obispos no podía dar la callada por respuesta. Se ha visto obligado a declarar que le llama la atención que los científicos hablen mucho de Dios (por eso de la partícula) y luego aseguren que en la ciencia no hay lugar para Dios. Luego se ha ido animando él solito y ha añadido que es bueno que la física (o quién sea) hable de Dios. En sus justos límites, se ha apresurado a señalar, no vayan a pasarse.

Luego ha asegurado que ésta [la ciencia] no puede asegurar por qué existe algo en lugar de nada. Más exactamente, ha concluido su observación con la siguiente frase, que guardo para los anales de la oquedad: La física da respuesta a cómo funcionan las cosas en el mundo de lo que se puede medir y pesar, y el Amor no se puede pesar y, sin embargo, ésa es la razón de que exista algo. [...] Dios ha creado todas las cosas por Amor y para que haya seres capaces de responder a ese Amor.

Ay, señor obispo... La ciencia no busca un sentido a las cosas. La ciencia sólo dice que si el Amor no se puede pesar es porque no interactúa con el campo de Higgs, y será así hasta que no se demuestre lo contrario. En tal caso, el Amor, si existe, viaja a la velocidad de la luz.

Pero si no iban por ahí los tiros, y creo que no, la ciencia no tiene nada que decir sobre el Amor y el obispo mejor que hable de su informe y de sus cosas y deje a César lo que es del César y adiós, muy buenas.

Mavis

Mavis es el nombre de un automóvil construido por Chris Williams, un socio del VSCC (Vintage Sports Car Club), que le ha arrebatado al Lion Bastard (que ahora también es de su propiedad) el protagonismo en las reuniones del club.

El Lion Bastard fue construido en 1968 por David Llewellyn. En origen, sobre un chásis Sunbeam; luego fue reconstruido sobre un chásis de un Bentley de 8 litros de 1929. El Lion Bastard tiene un motor de aviación de 24 litros, un Napier Sea Lion de doce cilindros en doble uve (W12). El motor da 550 caballos y el Lion Bastard se hizo famosísimo en las exhibiciones del VSCC en el Reino Unido, donde los Vintage Sport tienen tanto predicamento. De hecho, los Vintage Sport son una cosa tan inglesa como el té de las cinco.

Ahora ya ven ustedes por dónde van los tiros. Los Vintage Sport Cars son un refrito de automóvil de época y locura manifiesta. Se inspiran en unos bólidos de carreras alemanes de los años veinte. El Tratado de Versalles prohibió entonces que hubiera una fuerza aérea alemana, así que sobraban un montón de motores de aviación. Les faltó tiempo a los pilotos y mecánicos alemanes de aquél entonces para poner motores de aviación en chásis de automóviles de carreras y lanzarse a hacer locuras.

Al final de la Segunda Guerra Mundial pasó algo parecido. El Auto & Technik Museum de Sinsheim, Alemania, aprovechó el chásis de un LaFrance americano de 1908 para montarle un motor BMW de 46 litros de 1925, un doce cilindros de aviación que rendían 500 caballos a 1.500 rpm y que alcanzaba los 100 km/h a 800 rpm. Brutus, así se le llamó el vehículo, fue el primero, pero no el último Vintage Sport. Hace poco, Brutus ha cumplido cincuenta años y sigue llamando la atención por donde va.

Mavis se presentó en sociedad en julio de 2010 y tiene fama de ser el más grande desperdicio de tiempo, dinero y mecánica de la historia del automóvil (sic). Es, por lo tanto, un trasto fantástico.

Todo es superlativo en Mavis. Lo primero, su motor. Es un Packard V12 de 42 litros, un 4M 2500 diseñado y construido para propulsar lanchas torpederas en la Segunda Guerra Mundial. El monstruo puede entregar 1.500 caballos de potencia. Supera lo nunca visto. Para ser un Vintage Sport auténtico tiene que basarse en un automóvil de época, y Mavis se ha construido alrededor del chásis de un Bentley de 8 litros de 1930, que ha tenido que ser modificado a fondo, porque el motor Packard... Tiene veinticuatro tubos de escape por los que sale de todo cuando el coche arranca. La columna de dirección está torcida porque el bloque motor se come todo el espacio y su consumo de gasolina debe de ser indecente, cuanto menos.

Pero qué más da, éste no es un Toyota Prius, ni pretende serlo.

El agua (Bezoya) tiene algo que decirnos



El Grupo Pascual comercializa el agua mineral natural Bezoya (http://www.bezoya.es/). Ahora se anuncia con un lema: El agua tiene algo que decirnos. El autor de dicho lema es un japonés, Masaru Emoto, y aquí comienza el lío.

El señor Emoto es un tipo que ha hecho su fortuna (considerable) con una tesis como la siguiente: las palabras, oraciones, sonidos y pensamientos dirigidos hacia un volumen de agua influyen sobre la forma de los cristales de hielo que se formarán cuando éste se congele. Así, si usted transmite vibraciones positivas a una botella de agua y la pone en el congelador, los cristales de hielo que se formen, vistos al microscopio, serán más bellos. Así, como les cuento. Pero hay más: si consumimos el agua embellecida por las buenas vibraciones, nos hidratará mejor (caramba) y nos transmitirá un cierto grado de bienestar. Por lo tanto, cuidado con lo que hacen cerca de una botella de agua, pues lo que piensen, lo que digan, la música que oigan, hasta las etiquetas del envase influirán en ese líquido, que podría ser agua de buen rollo o agua de mal rollo, digámoslo así. Qué tontería.

No hay ni que decir que la tesis del señor Emoto no se aguanta por ningún lado. Todos los experimentos que ha hecho por intentar demostrar que tenía razón han saltado por los aires. De manera manifiesta, fallaban por todas partes. En 2003, la James Randi Educational Foundation, JREF, le retó a probar experimentalmente su teoría, ofreciéndole un millón de dólares si lo conseguía. Masaru Emoto, aunque japonés, se hizo el sueco.

El señor Emoto, mientras tanto, se está forrando a costa del agua. Su empresa (Office Masaru Emoto, GK) trabaja en Peace-creating activities, educational activities, publishing, licensing business, consulting, welfare work, development of original water, and everything which can help to create a world peace (trad.: Actividades creadoras de paz, actividades educativas, publicaciones, franquicias, consultoría, trabajos por el bienestar, desarrollo de agua original y cualquier cosa que pueda ayudar a crear una paz mundial). Olé.

Para ello, dice poder predecir los terremotos según cristaliza el agua de los manantiales al congelarse, pero ningún gobierno se lo ha creído. Como por ahí no se gana la vida, prefiere vender agua Hado, que es agua chachi, buenrollista, que también se llama hexagonal u ortogonal por la forma de sus cristales de hielo, que vende carísima, pero que se puede mezclar con el agua normal para purificarla. Pueden contar ustedes... En 2006, el agua hexagonalmente (o geométricamente) perfecta del señor Emoto se vendía a 140 dólares el litro. A veces, emplea sistemas de venta piramidal. Ahora asegura ser capaz de borrar la radioactividad del agua de Fukushima mediante la purificación con esta agua tan geométricamente perfecta, pero los japoneses del lugar prefieren ir sobre seguro y beber otra cosa. No obstante, el gesto vende mucho fuera del Japón entre miles de crédulos.

El señor Emoto se forra con sus conferencias y seminarios, donde su capacidad de charlatanería arrastra multitudes de bobos. Por ejemplo, El Oráculo de los Cristales de Agua, Los Mensajes Ocultos en el Agua, El Poder Regenerador del Agua, El Verdadero Poder del Agua... Vende libros sobre las maravillas de la memoria del agua y no se olvida de vender camisetas, juegos de vasos para contener agua chachi, pegatinas... y música para purificar el agua. Muchos de estos productos se venden a través de franquicias. Vende el Waterstar, un jarro que armoniza el agua. Lo mejor es una cosa que se llama EMO, que usted tira en un jarrón de agua y, atención, limpia el agua de sus memorias, la reconecta con su frecuencia vibracional original y la carga con nuevas frecuencias. Oh... Esas nuevas frecuencias resonarán en todos aquellos que entren en contacto con el agua que sale del EMO, actuando en sus cuerpos energético, mental, emocional y físico. Lo que hay que leer. También vende Quellvital Water System, un sistema para filtrar el agua y volverla chachi. Etc. Ah, que no se me olvide: el señor Emoto es uno de los apóstoles de la hydro-homeopatía, donde el agua se carga de las influencias curativas de una sustancia apenas recibiendo sus vibraciones... que puede recibir a través de internet, por cierto, con la ayuda de una tarjeta de crédito.

Este cantamañanas, este charlatán de fama y renombre es ahora el reclamo del agua Bezoya.

[El agua] Recuerda los lugares en los que ha estado y ese recuerdo se refleja en la forma de sus cristales. Cuanto más cerca está de la naturaleza, más bella es la forma que tienen. Cuanto más lejos, menos. Eso dice Emoto del agua Bezoya, o los de Bezoya en boca de Emoto, no sé, dando a entender que el agua Bezoya es una agua chachi.

Siguen diciendo los de Bezoya que Emoto documenta sus conclusiones de lo que él llama «la verdadera naturaleza del agua», descubierta en sus estudios de los efectos de la energía vibratoria humana, pensamientos, palabras, ideas y música en la estructura molecular del agua. Caramba, carambita. Eso de la energía vibratoria humana... Brrr...

Creíamos que el Grupo Pascual era una empresa seria. Pero las pruebas indican lo contrario.

Dos por uno



Según dos estudios independientes contratados por el Gobierno de España sobre el sector público, vamos por mal camino. En contra de lo que sostienen algunos, el total de empleados públicos por habitante se mantiene moderado si se compara con los países de la zona euro; en Cataluña, este índice se considera bajo. La retribución salarial de estos empleados públicos también se considera baja en toda España; en Cataluña, por debajo de la media española. Así, pues, ¿qué va mal?

Antes de embestir el trapo, señalemos por qué es tan importante la figura del empleado público en general y del funcionario en particular. En primer lugar, porque garantiza el funcionamiento de las instituciones del Estado y de los servicios públicos con independencia del gobierno de la nación; cuando cambie el gobierno, el Estado seguirá funcionando. En segundo lugar, porque el empleado público realiza sus funciones mediante unos procedimientos que garantizan el mismo trato para todo el mundo, y no se somete a los intereses particulares, sino a los intereses del Estado (i.e., de la nación). A esto le llaman burocracia. Por lo tanto, la función pública es una de las garantías que aseguran el Estado de Derecho.

No se rían. Ésa es la teoría. Sabemos que la práctica es más complicada. Así, por ejemplo, la burocracia, que es en principio una cosa buena, se ha torcido de tal manera que ahora es sinónimo de despropósitos. Existen muchos problemas de gestión, de mala gestión, que conviene resolver, y la racionalización de la función pública tendría que ser un objetivo de todos los ciudadanos.

El problema está en los gestores. Esos informes de los que hablaba aseguran que la burocracia en España está desfigurada por los llamados cargos de libre designación, que en argot se llaman digitales, porque son aquéllos que el poder político escoge a dedo, señalando entre sus amigos. Son los famosos cargos políticos: ministros, directores y secretarios generales, miembros de consejos de administración de empresas públicas, gerentes y presidentes de toda clase de instituciones, etc., a los que sumar cargos de confianza (que, por lo general, merecen poca confianza) y asesores (tribu parásita tan numerosa como inútil).

No es un problema que existan cargos políticos; tiene que ser así. El problema es que exista un cargo político cada dos empleados públicos. Uno por dos. Más exactamente, los servidores públicos en España se dividen en tres grupos igualmente numerosos: uno de cada tres es funcionario; uno de cada tres es un empleado público (contrato laboral); uno de cada tres es un cargo político electo o de libre designación (un cargo a dedo), que, a diferencia de los anteriores, no tiene por qué demostrar su capacidad profesional. En Cataluña, el problema es un tanto más agudo, porque el numero de cargos políticos casi alcanza al total de funcionarios y empleados públicos juntos.

Un problema añadido: los cargos políticos son los que cobran un salario más elevado... pero los que sufren menos recortes. Su número se mantiene, su influencia persiste y pagan el pato los de siempre.

Luis de Guindos o la nova lingua economicae



Sin entrar a juzgar su acierto como ministro, don Luis de Guindos merece toda nuestra atención por el uso que hace del lenguaje. Su retórica marca un antes y un después en la manera de decir las cosas.

Don Luis de Guindos Jurado nació en Madrid, en 1960. Es el actual ministro de Economía y Competitividad del Gobierno de España, y lo es desde el 22 de diciembre de 2011. En su currículum leemos que pertenece al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, lo que no está nada mal. Durante los dos gobiernos del señor Aznar, tuvo responsabilidades importantes en el área económica; durante los gobiernos del señor Zapatero, tuvo cargos de importancia en multinacionales financieras, algunas de las cuáles quebraron.

El caballero en cuestión es uno de los personajes que más ha hecho por imponer en todas partes la expresión crecimiento negativo de la economía. A poco de ser ministro, explicó que la economía española va a tener crecimiento negativo tras el estancamiento del tercer trimestre. Es decir, que nos espera un decrecimiento, una caída, una recesión o un retroceso de la economía el cuarto trimestre. Pero dicho así, empleando la palabra crecimiento, aunque sea negativo, parece que se le resta importancia al asunto, y ésa era su intención.

Hija de esta expresión es esta otra, de la que ya se tiene noticia: decrecimiento negativo del paro.

Pero vayamos a las aportaciones de don Luis de Guindos al lenguaje de la política económica, porque el crecimiento negativo es una expresión que tomó prestada de otros.

Su aportación al género económico-epistolar tiene miga. El señor don Luis de Guindos se lució hace unos días enviando una solicitud de asistencia financiera a don Jean-Claude Juncker; el famoso rescate financiero. La carta se publicó en un comunicado de prensa del ministerio y el diario Público (http://www.publico.es/) señaló que la carta original estaba escrita con faltas de ortografía. Así, por ejemplo, faltaban tildes, había comas que separaban sujetos y predicados y comas que rompían el sentido de los complementos circunstanciales. El uso hasta cuatro veces seguidas de la palabra financiera o financieras en una misma frase también se hacía notar. Poco después, el ministerio retiró el comunicado de su sitio web. Luego, lo ha vuelto a publicar con algunas correcciones. El texto original está disponible todavía en esta dirección.

Donde de verdad don Luis de Guindos está escribiendo páginas gloriosas para la posteridad es en el arte de la oratoria. Su logografía es fascinante. Ha creado escuela en el género deliberativo y ha revolucionado la elocuencia. Su exordio es breve; su proposición, contundente; la narración pone énfasis en la partición y su argumentación, donde brilla con más fuerza el señor ministro, es cuanto menos creativa. Prueba de todo ello serán las frases que copio a continuación, extraídas de sus charlas en público, que sin dudar provocarán pasmo y admiración.

Agárrense, que allá van.

Bien pudiéramos atrevernos a sugerir que el aumento constante, en cantidad y en extensión, de nuestra actividad radica en una elaboración cuidadosa y sistemática de las estrategias adecuadas de las básicas premisas adoptadas. [...] Es obvio señalar que la estructura actual de la organización facilita la creación de las básicas premisas adoptadas. ¡Bien!

Asimismo, el proceso consensuado de unas y otras aplicaciones concurrentes garantiza la participación de un grupo importante en la formación de toda una serie de criterios ideológicamente sistematizados en un frente común de actuación regeneradora. ¡Olé!

Por otra parte, y dados los condicionamientos actuales ayuda a la preparación y a la realización para configurar una interface amigable y coadyuvante a la reingeniería del sistema. ¡Sublime!

El inicio de la acción general de formación de las actitudes ofrece un ensayo interesante de verificación de las actitudes de los miembros hacia sus deberes ineludibles. ¡Oh...!

Queridos compañeros nuestra actividad de información y propaganda cumple un rol esencial en la formación de toda una serie de criterios ideológicamente sistematizados en un frente común de actuación regeneradora. ¡Asombroso!

Pero pecaríamos de insinceros si soslayásemos que, la condición sine qua non rectora del proceso radica en una elaboración cuidadosa y sistemática de las estrategias adecuadas de las directivas de desarrollo para el futuro. ¡No lo habría dicho mejor!

¡Bravo! ¡Bravo! ¡Mil veces bravo! Esto, ni Chiquito de la Calzada.

La Caixa, los fondos de pensiones y los empleados públicos



En los últimos años, más de doscientos mil trabajadores del sector público catalán, todos ellos funcionarios o empleados públicos de la Generalidad de Cataluña, han visto como parte del dinero que tenía que incrementar su salario base era invertido en un fondo de pensiones que gestiona La Caixa a través de VidaCaixa. Esa aportación no era voluntaria y se explicaba como una compensación por el incremento salarial, desde hace años inferior al incremento del IPC.

¿Cómo o por qué VidaCaixa acabó gestionando este millonario fondo de pensiones? No lo sé. No sé si hubo concurso público, ni sé cómo se escogió la mejor opción. Sólo sé que cada trabajador aportaba unos mil euros al año a las arcas de La Caixa, de media, sin saber cómo o cuándo podrían recuperarse.

Ahora, con el cuento de la crisis, la Generalidad de Cataluña ha dejado de invertir en este fondo de pensiones. Eso tiene una ventaja manifiesta: esos mil euros ahorrados por trabajador y año no constan como reducción de salario, así que se añaden a las rebajas salariales de los empleados públicos.

Según los auditores, participan o han participado en este fondo de pensiones 229.997 empleados públicos, que han reunido una cuenta de posición de 229,5 millones de euros. VidaCaixa declara una rentabilidad anual del fondo del 3,02% o del 3.62% a cinco años. No conozco a ningún empleado público que sepa como rescatar su aportación al fondo de pensiones.

Porque lo cierto es que ese dinero podría rendir más y VidaCaixa podría ofrecer un mejor producto. No le falta capacidad para ello. En 2011, VidaCaixa cuadruplicó sus beneficios netos. Sí, han leído bien, los cuadruplicó y ganó más de 800 millones de euros libres de impuestos. Ese mismo año, las cifras de VidaCaixa han sido asombrosamente buenas: el volumen de ahorro gestionado por VidaCaixa se ha incrementado un 7,5%, hasta llegar a los 34.800 millones de euros, más o menos; el negocio de planes de pensiones y planes de pensiones asegurados creció un 17,2%; el volumen de negocio de VidaCaixa ha aumentado por encima del 11%; el negocio del ahorro, un 12%...

Pero VidaCaixa sólo ofrece una rentabilidad anual del 3% a los empleados públicos que se ven forzados a invertir en esta entidad.

Como todos saben, la Generalidad de Cataluña se ha gestionado muy mal y al final, crisis mediante, ha reventado. Ahora mismo, la institución tiene problemas de liquidez y no puede afrontar los pagos más urgentes sin que el Gobierno de España le adelante el dinero. Su deuda suma un tercio o más de la deuda de todas las Comunidades Autónomas. Así que la Generalidad de Cataluña vende los muebles... los inmuebles, perdón, por tener algo en la caja.

Pero el mercado inmobiliario no es el que era. Los vendedores de pisos no se comen un rosco, y los de edificios, menos. Además, la Generalidad de Cataluña vende inmuebles con inquilinos que pagan tarde y mal (son entidades públicas catalanas que venden la oficina donde trabajan para llegar a final de mes), a un precio demasiado alto y en un mercado que no está muy interesado en el producto que se ofrece: oficinas con inquilinos, con problemas de aire acondicionado, de segunda mano, etc.

Es un suponer, una impresión, no más, pero creo que el Gobierno de la Generalidad de Cataluña ha pedido a La Caixa que le devuelva el favor del fondo de pensiones. El favor ha sido pagado, pero no con el dinero de La Caixa, sino con el dinero del fondo de pensiones de los trabajadores, faltaría más.

En efecto, VidaCaixa, en nombre del fondo de pensiones de los empleados públicos de la Generalidad de Cataluña y con su dinero, ha comprado un edificio de la Generalidad de Cataluña, el situado en los números 80 a 86 de la calle del Doctor Roux, Barcelona. Ha pagado por él 14,5 millones de euros.

En el edificio reside la Dirección General del Medio Natural y la Biodiversidad y la Agencia de Residuos de Cataluña. La Generalidad de Cataluña ofrece una renta de 12 euros por metro cuadrado al mes durante veinte años; el precio medio de un alquiler de oficinas en la zona es de 20 euros por metro cuadrado y mes. De hecho, los analistas de inversiones recomendaron invertir en otros inmuebles de la zona, no en ése. Pero eso no ha sido un obstáculo para VidaCaixa, que calcula una rentabilidad media de la inversión que se situaría entre el 3 y el 4% anual, aunque el negocio tardará más de diez años, quizá quince, en rendir beneficios.

Pues ¡no está mal! ¡Valiente negocio! ¿A quién pedimos responsabilidades? Porque las vamos a pedir, ¿no?

Un señor de Murcia



Un juez de Murcia ha fallado que darle de patadas a la señora no es machismo.

Es lo que dicen los periódicos, pero seamos más precisos: El 12 de septiembre de 2011 hubo un altercado (por ahora, dígase así) que acabó en una sala de lo Penal de los Juzgados de Cartagena. Un mes después, el juez falló una condena por un delito de malos tratos en el ámbito familiar. En la sentencia se cuenta lo que sucedió entonces.

El acusado se acercó a su señora y, copio, le propinó una bofetada y la agarró del pelo para introducirla a la fuerza en el jardín de la vivienda. Si eso fuera todo... Continúa explicando el señor juez que, a pesar de los gritos de ella, continuó dándole patadas y puñetazos mientras se hallaba en el suelo.

Como la mujer no presentó denuncia ni solicitó ser indemnizada, el juez actuó de oficio. Condenó al energúmeno a seis meses de prisión. El abogado del bestia recurrió la sentencia, y el asunto llegó a la Audiencia Provincial de Murcia.

La Audiencia Provincial de Murcia ha anulado la pena; a cambio, ha impuesto al cafre una multa de diez días, a tres euros por día. El núcleo argumental de la Audiencia Provincial de Murcia es que no se ha probado que la acción estuviera motivada, cito, por una verdadera situación de machismo o de denigración de la dignidad o la libertad de la mujer. No, no pretendía denigrar la dignidad de la mujer; pegarla un poco, sí, pa'que aprenda, pero nada más. La Audiencia Provincial de Murcia argumenta que la sentencia revocada no hacía constar los motivos de la agresión. Pero ¿qué más da? ¿No le zurró de lo lindo?

La puntilla viene al final de la sentencia, cuando la Audiencia Provincial de Murcia justifica que se cambien seis meses de prisión por una multa de treinta euros, cito, porque no se aprecian razones para fijarla en mayor extensión cuando ni la agredida quiso presentar denuncia en su día ni tampoco reclamar ningún tipo de indemnización, señal de que ella misma tampoco le da a la acción de su marido más relevancia que la de una agresión injustificada, pero puntual y leve.

De lo que se deduce: a) que estaba esperando a que la zurrasen, porque si la agresión había sido puntual, es que había llegado justo cuando la esperaba, y ese anuncio es atenuante; b) que había sido agredida otras veces con más violencia, pues esta vez la agresión había sido leve, y eso es atenuante; c) que las agresiones injustificadas no merecen la misma condición de peligrosidad o alevosía que las justificadas, pues fíjense que agredir a alguien porque sí y no por alguna razón es motivo atenuante en la sentencia; d) que él no sabía por qué la pegaba, pero quizás ella, sí, y la ignorancia del acusado es atenuante; e) que es posible que la agresión no fuera machista, porque, en efecto, no buscaba denigrar la dignidad o la libertad de la mujer en general, sino sólo darle de bofetadas, puñadas y patadas a esa señora en particular, lo que no supone un motivo ideológico en la agresión y no existiendo tal es, en efecto, atenuante.

En resumen, flaco favor hace a la justicia una Sala de la Audiencia Provincial de Murcia como ésta. Hay que ser muy imbécil para razonar así, y no aprecio atenuantes en mi juicio.

Josep Prat, liberado



Hubo un tiempo en que un personaje con responsabilidades públicas pillado en falta era cesado, destituido, expulsado, despedido, incluso con agravantes. Podía serlo fulminantemente, de manera inmediata, deshonrosa, sin remisión o con pesar, en algún caso. Sin embargo, hoy se estilan otras maneras.

Ahora ha salido una expresión nueva, la liberalización. Por lo visto, es lo que hacen los neoliberales; en honor a su nombre, liberan.

Fíjense en las palabras de don Baudilio, a. Bío Ruiz: He aceptado liberarlo para que haga frente a todos sus problemas, dijo. ¡Cuánta bondad...! Es lo que respondió cuando le preguntaron ayer por la dimisión de don Josep Prat Domènech, hasta ahora presidente del Instituto Catalán de la Salud. Recordemos que, a juicio de don Baudilio, lo único que había alrededor del señor Prat era un conflicto estético. El señor Prat, acusado de feo, ha tenido que soportar ese desprecio durante demasiado tiempo y al final, ha pedido ser liberado.

Pues, menos mal que ha liberado al señor Prat, pero ¡cuánto me hubiera gustado que lo hubiera destituido! Razones no le habrían faltado para ello, don Baudilio. Podría haberse cubierto de gloria con una destitución fulminante, contundente, de ésas que no deja lugar a dudas sobre las razones de la expulsión. ¡No sólo era feo, sino que, además, ladrón! Pero eso ¿no hubiera sido tanto como reconocer su culpa? Porque usted o estaba al tanto o era tonto, fijo.

Por eso, don Baudilio, sólo lamento que lo haya liberado tan tarde. ¡Lo que habrá tenido que sufrir el pobrecito, preso de sus obligaciones y acusado de feo! He aceptado liberarlo..., ha dicho. Pues también podría liberarse usted mismo, don Baudilio, y librarnos a a todos de tanto canalla, ladrón y sinvergüenza, de tanto parásito del sistema de salud pública en Cataluña. ¡Libérelos, por favor! ¡Libérese! Y, señor Mas, ¿no piensa usted liberar a nadie más?

Los viajes de la «licenciada» Ortega



La señora Ortega no tiene la licenciatura de Psicología, pero qué importa, porque es la vicepresidenta del Gobierno de la Generalidad de Cataluña. ¡Cualquiera le dice tonta...! Como es la vicepresidenta, si el presidente viaja, ella también. ¿Que cruza el charco? Pues, ella, también. Pero ¿hacia donde?

Como estos viajes sólo sirven para el NO-DO y para generar gasto, la vicepresidenta ha escogido un destino que vende bien en Cataluña: Quebec. Pero ¿a qué va, a Quebec?

La mala gente dirá que quiere salir en el NO-DO, proclamando nuestro inequívoco parecido con los quebequeses. Pero, como en la jota, la Virgen del Pilar dice / que no quiere ser francesa / que quiere ser capitana / de la tropa aragonesa. En este caso, de la tropa aragonesa oriental, que se sitúa geográficamente en Holanda del Sur, quede claro.

Fuera bromas. ¿¡Qué c... hace la licenciada Ortega en Quebec!? Lo explica en una nota de prensa de su departamento.

Se reunirá con su homóloga quebequesa, la viceprimera ministra, Michelle Courchesne, que también tiene las competencias en materia de administración y función pública, para tratar sobre la agilización y simplificación del sector público [sic]. Asimismo, se reunirá también con el presidente de la Asamblea Nacional de Quebec, Jacques Chagnon, y participará en diversas presentaciones para conocer la regulación quebequesa de los procesos electorales y de participación.

¿Qué quiere decir participará en diversas presentaciones?

Ayer, 28 de junio, se reunió con algunos jefes de la Dirección General de Electoral de Quebec (DGEQ) por la mañana, para hablar de sus cosas. Ésta, la DGEQ, es una institución independiente que organiza los procesos electorales locales, excepto los de carácter federal. Su director general es escogido por la Asamblea Nacional de Quebec.

Como el concepto independiente no es comprendido por la delegación catalana, la licenciada y su séquito tienen que tragarse varias ponencias en formato power-point, para después de comer. Así, le pasaron Las consultas populares en Quebec. Marco jurídico y experiencias. La mañana del día 29, dos ponencias más: Mapa electoral de Quebec. Proceso de delimitación de circunscripciones y Establecimiento y mantenimiento de la lista electoral permanente en Quebec.

Eso es todo. No hay más. Se acabó lo que se daba. Fin.

Como tres presentaciones en power-point y tres o cuatro entrevistas con gente culta, preparada y con títulos universitarios canadienses puede ser demasiado para la licenciada Ortega, ha viajado acompañada del director general de Relaciones Institucionales, Joan Auladell (abogado y economista), y por el director del Programa de Innovación y Calidad Democrática, Enric Vendrell (abogado). Estos personajes se supone que saben francés (o inglés) y que podrán explicarle a la jefa qué quiere decir circunscripción o jurídico. Es posible, incluso, que alguno sepa quién era De Gaulle. Pero es un suponer.

Lo cierto es que usted, ella o cualquiera tiene toda esa información al alcance de la mano y que no hacía falta gastar una fortuna de nuestros impuestos para que tres jefazos de la Generalidad y su séquito acudan al Canadá para ver tres pases de diapositivas que, además, no comprenderán. Mientras la licenciada Ortega promueve los despidos de empleados públicos, se gasta el dinero de todos en viajes inútiles. Clara y obviamente inútiles.

Hagan ustedes mismos el experimento, si no me creen. Con un poco de pericia en la búsqueda con el Google y algo de inglés (o francés) se planta uno en un web oficial del gobierno canadiense o del Quebec en un pispás, y hay que ver la cantidad de información que obtiene uno sobre las leyes y los procesos electorales canadienses. Tanta, y de tan buena calidad... Si la licenciada Ortega supiera manejar un ordenador y supiera leer lo que aparece en pantalla, en una tarde habría obtenido mucha más información que en esas tres presentaciones powerpointianas con las que ha sido obsequiada.

Pero donde no hay luces, de qué sirven las bombillas.

La gripe A(sesina)



Quién más, quién menos, ha oído hablar de la gripe A. Al principio, como si fuera una cosa malísima; luego, casi con pitorreo. La gripe A (la ocasionada por un virus llamado H1N1 del tipo A) había sido una metedura de pata de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una conjura de las empresas farmacéuticas para quitarnos el dinero, una excusa cualquiera para poner en duda la eficacia de las vacunas...

Poco bueno puede decirse de muchas empresas farmacéuticas, y la gestión de la gripe A por parte de la OMS fue, como dijo alguno, manifiestamente memorable. Pero también podemos criticar el papel de los periodistas, que se pusieron como el Quico provocando alarmas, y no nos olvidemos de la cantidad de cantamañanas que sacaron provecho del momento: monjitas paranoicas, agoreros apocalípticos, antivacuneros peligrosos, adalides de lo alternativo y demás chusma.

Todo empezó cuando el 27 de abril de 2009 la OMS elevó el nivel de alerta de pandemia un punto (de 3 a 4) tras la rápida aparición de casos humanos de gripe debidos al nuevo virus H1N1 de tipo A, un híbrido de cepas humanas, aviares y porcinas, que había aparecido hacía poco en México. En medio de alarmas periodísticas, un día después la OMS publicó que México ya tenía 26 casos confirmados por pruebas de laboratorio, y siete muertos; en los EE.UU. no había muerto nadie, pero había 40 casos confirmados; también se habían confirmado casos en Canadá, el Reino Unido, España, Nueva Zelanda e Israel.

¡Pánico! Cuando, al final, resultó que la mayoría habíamos sobrevivido, del pánico nació la sorna, el desprecio y el terreno abonado a los cantamañanas. Ahora, con algo de perspectiva, nos tenemos que preguntar si la gripe A fue realmente peligrosa, si hicimos bien en lanzar campañas de vacunación y también preguntarnos qué salió mal.

La gripe normal mata preferentemente a personas mayores de 65 años. En cambio, un 80% de las víctimas de la gripe A son menores de 65 años; la mayoría, niños. Es decir, que la pérdida de esperanza de vida que provoca la gripe A es mucho mayor que la provocada por la gripe estacional. Ésta, la gripe estacional, mata cada año de 250.000 a 500.000 personas en todo el mundo. Las muertes se asocian, la mayor parte de las veces, a colapsos del sistema respiratorio o a fallos cardíacos. No es fácil discernir si algunas muertes han sido ocasionadas por la gripe, especialmente en ancianos, y la evolución de la mortalidad causada por la gripe se estima estadísticamente.

Veamos lo que ha ocurrido con la mortalidad de la gripe A. Entre abril de 2009 y agosto de 2010, se confirmaron 18.500 muertes en laboratorio a causa del virus H1N1 de tipo A. ¡Eso no es nada!, clamaba la prensa. ¡Ha sido todo un montaje para forrarse vendiendo vacunas! ¿Qué son 18.500 muertes frente al medio millón de una gripe como la de todos los años?

Sin embargo, muchos científicos creían que la cifra de muertos a causa de la gripe A H1N1 podía ser mucho más elevada. Algunos estudios locales o regionales de la epidemia se inclinaban a considerarla más peligrosa. Hoy, la ciencia médica se inclina ante las evidencias y considera que se subestimó su impacto y su peligrosidad.

Hace pocos días, diecinueve científicos de Europa, Asia, Oceanía, las dos Américas y África, especialistas en epidemias, salud pública, etc., han publicado un estudio conjunto en el que estiman que podrían haber muerto entre 151.700 y 575.400 personas a causa de la llamada gripe A durante los primeros doce meses de la pandemia.

El estudio parte de una evidencia: en algunos países pobres no hubo un registro exhaustivo de los casos de gripe A y no se distinguía entre una gripe y otra. Los científicos analizan los datos epidémicos de los países donde sí que hubo un control exhaustivo del virus y estudian su incidencia mortal a causa de problemas respiratorios o cardíacos. Observan que el virus mata más en unos países que en otros. Tendría que matar en todas partes por igual, o matar más donde la salud pública fuera peor, en los países más pobres. Pero resulta que no había sido así. ¡Caramba! Los investigadores lanzan una hipótesis: en estos países se ha confundido la gripe A con otra cosa, o sencillamente no se ha considerado.

Cuando analizan las muertes en estos países, descubren un incremento de las muertes cardiorrespiratorias. Un análisis estadístico afinadísimo propone el número de personas que deberían de haber muerto por determinadas causas y las que realmente murieron a causa de ellas. Se observa un patrón que coincide con la mortalidad prevista de haber actuado el virus de la gripe A en los países pobres como había actuado en los países ricos. Et voilà! Las hipótesis de los investigadores se sostienen cuando se comparan con otros estudios independientes a más pequeña escala.

Los autores sostienen que más de 200.000 muertes respiratorias y más de 83.000 muertes por insuficiencia cardíaca fueron ocasionadas por el H1N1. Eso, de media. Podrían ser más. En todo caso, siendo precavidos, el H1N1 fue quince veces (15) más mortal de lo que se creía hasta ahora, y no tuvo nada que envidiar a una gripe normal como mensajera de las Parcas. La mitad de las muertes se produjo en África y el Sudeste Asiático, donde un nuevo análisis estadístico es posible que descubra cifras de mortalidad más elevadas (es la sospecha de los investigadores). Lo peor del caso es que la pérdida en esperanza de vida del H1N1 ha sido tremenda, porque ha atacado a los más jóvenes.

No sé si han pillado el quid del asunto. Les dejo con el artículo.

Lo publica The Lancet Infectious Diseases, Early Online Publication, el 26 de junio de 2012. Su doi es 10.1016/S1473-3099(12)70121-4. Se titula Estimated global mortality associated with the first 12 months of 2009 pandemic influenza A H1N1 virus circulation: a modelling study.

El busto del presidente



Don Félix Ballesteros, alcalde de Tarragona, defiende la moción. Sostiene que es una tradición en Tarragona que los plenos municipales estén presididos por un busto del presidente de la Generalidad de Cataluña. Se ha hecho así desde los tiempos de Tarradellas, dice. Es decir, que ya llevamos cuatro bustos, el del señor Tarradellas, el del señor Pujol (el más amortizado), el del señor Maragall y el del señor Montilla, que ahora están por ahí, en alguna parte de las dependencias municipales.

Ahora, don Félix quiere 12.600 euros para pagar un busto del presidente de Holanda del Sur, otrora llamada Cataluña, don Artur Mas More van Meer. Es la tradición, insiste. Fíjense si viene de lejos que en la Imperial Tarraco ya se empleaban bustos del Divino Emperador para imponer respeto a los súbditos hispanos.

La única persona que se ha opuesto ha sido doña Arga Sentís, representante de IC-V en el Ayuntamiento de Tarragona. Ha dicho que ése no era el momento para gastarse 12.600 euros en un ídolo, pero se ha quedado sola defendiendo que 12.600 euros podrían tener un mejor uso. Gracias, señora Sentís, por poner un poco de sentido común sobre la mesa en el debate.

Se vota la moción y se aprueba por mayoría. A favor de comprar un busto del presidente Mas More van Meer, los representantes del PSC-PSOE y del PP. CiU se abstiene. La única en votar en contra ha sido la señora Sentís.

Sin embargo, el busto del presidente Mas More van Meer todavía no preside los plenos municipales de Tarragona. Observen la fotografía, si no me creen. Todo porque el alcalde, don Félix, ha echado el freno y espera a que se enfríe un poco la polémica. ¿Qué polémica? La que ha encendido los ánimos de algunos tarraconenses. Con la que está cayendo, y levantando ídolos... Así que don Félix ha aplazado (sólo aplazado) el encargo. A veces uno se equivoca con la mejor de las intenciones, ha escrito en un tuit, aunque ha insistido en la tradición histórica de la idolatría municipal ante las huestes de iconoclastas.

El asunto ha tenido más repercusiones que la simple anécdota. El Ayuntamiento de Tarragona había pedido permiso a la Delegación del Gobierno de la Generalidad de Cataluña para colocar el busto del presidente Mas More van Meer en su pedestal. Ésta, generosamente, lo había concedido. Como ahora el señor alcalde se ha echado atrás, se ha creado un conflicto entre instituciones. Don Joaquim Nin, el delegado, ha mandado publicar una nota de prensa para simular que no ha pasado nada.

La nota dice, traduzco:

En relación al acuerdo adoptado por el Ayuntamiento de Tarragona, sobre la colocación de un busto del Muy Honorable Presidente de la Generalidad para presidir la sala de plenos de la corporación, como ha sido la tradición mantenida por los diferentes alcaldes democráticos, y ante la polémica interesada que ha suscitado el caso, desde la Delegación del Gobierno de la Generalidad en Tarragona, se quieren hacer las siguientes precisiones:

Que la iniciativa surge de la Alcaldía de Tarragona, por la voluntad de mantener una manera de hacer que se mantiente en este municipio y que han seguido todos los alcaldes democráticos. Por lo tanto, remarcar que en ningún momento de este proceso ha existido ninguna intervención por parte de la actual Presidencia de la Generalidad.

Que dado el momento temporal en que el Ayuntamiento de Tarragona ha decidido hacer esta escultura, se comunica que no se encuentra ningún inconveniente en el hecho de que el Ayuntamiento posponga o revise el acuerdo de mantener la tradición municipal de colocar en el salón plenario un busto del Presidente del país.

Los subrayados son míos. A mí, personalmente, me encanta el momento temporal, y me fascina la voluntad de mantener una manera de hacer que se mantiene, pero ahí les dejo el texto, para que opinen a discreción.

Ah, un detalle. El alcalde, don Félix, es socialista, del PSC-PSOE.

Éste es un país de locos.

Una pieza de museo



Trabajar tocando a la funeraria tiene sus momentos. Imagínense cómo me quedó el cuerpo al contemplar este espectáculo a tocar de la oficina. Bajo la inclemente canícula, los operarios de la fábrica de ataúdes montaban la carroza en medio de la calle. Memento mori...

La fotografía la tomó mi amigo Ernest, compañero de oficina y penalidades, con una pequeña cámara digital, cosa que agradezco mucho.