La ristra de tuits de Muller, de soltera Kintelberger



Sigo con el relato de las aventuras y desventuras de algunas mujeres que empuñaron un sable a caballo de los siglos XVIII y XIX. Esta vez le toca el turno a una mujer de la que no tendríamos noticia alguna si no fuera porque un estudioso, profesor de una universidad americana, pudo reconstruir su historia, descubierta casi por casualidad revolviendo en viejos archivos.

En esta ristra de tuits, se narra la historia de Madeleine Muller, de soltera Kintelberger, cantinera del 7.º de Húsares, que se enfrentó a los cosacos en noviembre de 1805.

Véase en:
https://twitter.com/CuadernodeLuis/status/1173290585320566787?s=20

La #RistraDeTuits de Langevin



Para quien me siga en Twitter y para quien no, aquí está el enlace de mi última #RistraDeTuits:

Trata de la historia de una mujer de armas tomar, Renée Bordereau, llamada Langevin, que luchó en las guerras de la Vendée, y en los años que siguieron, primero contra la República Francesa, luego contra el Consulado y finalmente, contra el Primer Imperio, sin desfallecer un momento. 

Su historia es de aquéllas que no dejan indiferente.

La ciudad de los congresos y las diadas


Queridos lectores:

He aquí un artículo que Metrópoli Abierta ha tenido a bien publicar. Se titula La ciudad de los congresos y las diadas, y espero que les guste. Añado que no es obligatorio que les guste, pero eso ya lo sabían, ¿verdad?

Cataluña y el gasto social, una vergüenza


La Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales ha publicado estos días un informe sobre la Evolución del gasto en políticas sociales en cuantías absolutas (2009 / 2018)

Pueden leer el resumen y nota de prensa en:

El texto del estudio (pdf) lo podrían ver en:

Recomiendo leerlo. Es muy corto, claro y se entiende todo, de pe a pa.

Teóricamente, se consigna un crecimiento económico desde 2014, que en muchos casos no se ha traducido en un incremento del gasto en políticas sociales (sanidad, educación y servicios sociales). Recordemos que la mayoría de estos gastos sociales son responsabilidad de las Comunidades Autónomas, que gestionan estos gastos y su presupuesto.

Otros datos preocupantes son las diferencias en el gasto entre Comunidades Autónomas, que pueden llegar a ser de un 37% (sin considerar los conciertos económicos vasco y navarro). Esta diferencia no se explica sólo por la diferencia del coste de los servicios aquí o allá, sino por los diferentes criterios y preferencias de los diferentes gobiernos autonómicos.

Nueve Comunidades Autónomas gastan hoy más que en 2009. Son Baleares, la Comunidad Valenciana, Navarra, País Vasco, Cantabria, Murcia, La Rioja, Asturias, y Extremadura. Sin embargo, el gasto social en España ha disminuido, estos diez años, en un 3,4%. 

Más concretamente, ha disminuido un total de 4.190,2 millones de euros en toda España. 

Pero el 98,4% de estos recortes (repito, el 98,4%) son los recortes en gastos sociales en Cataluña.

Si el gasto social en España ha disminuido un 3,4%, en Cataluña ha disminuido un 19,91%. 

Cataluña es, en números absolutos y relativos, la que más ha reducido sus gastos sociales, y la que menos ha hecho para incrementarlos. Ahí están las cifras, indiscutibles.

De hecho, si el gasto social ha disminuido en España es porque ha disminuido casi un 20% en Cataluña. Si no, habría aumentado.

De los 4.190,2 millones de euros de recorte, 4..124,4 millones corresponden a los recortes de los gobiernos de la Generalidad de Cataluña.

En tanto por ciento del presupuesto público, la media del gasto de las Comunidades Autónomas es del 60,7%. Pero el presupuesto de la Generalidad de Cataluña sólo dedica a gastos sociales un 54,2% del presupuesto. Es la tercera por la cola (quizá la segunda) en tanto por ciento. 

En números absolutos es la segunda por la cola, con 2.181,92 euros per cápita contra 2.420,15 euros de la media española.

Mención especial al recorte sanitario, que supera el 27,5%. Es el menor gasto por habitante, un 11% inferior a la media española. En valores absolutos, son más de 3.300 millones de euros menos que en 2009, un 86% de todos los recortes en sanidad pública en España.

Aunque no aparece en este estudio, cabe notar que las Comunidades Autónomas donde la privatización y la concertación con las empresas privadas es más alta, la sanidad pública es menos efectiva. Cataluña es el ejemplo más llamativo, con un 25,1% privatizado, muy por encima de cualquier otra Comunidad Autónoma. 

Ésa es una de las conclusiones de la Federación de Asociaciones por la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). Hace unas semanas, publicó un informe muy pormenorizado y demoledor sobre la situación de la sanidad pública. Cataluña queda muy mal parada, muy mal parada. Pueden verlo aquí:

Cabe recordar que estos recortes fueron votados en su día por CDC, ERC, JxCat y la CUP, y los llevaron a cabo y siguen sosteniendo los gobiernos de Mas, Puigdemont y Torra. Es decir, los responsables tienen nombre y apellidos y son conocidos por todo el mundo. Podrán decir lo que quieran, porque esto es lo que han hecho.

En otro orden de cosas, abro un paréntesis. Mientras procedían a este destrozo, mientras se abría el campo a la privatización de lo público, mientras dinamitaban el Estado del Bienestar, se activaba el narcótico del procés. No es casualidad. 

En cualquier caso, esta situación es vergonzosa.

¡Monza! (Gran Premio de Italia 2019)



Mientras Ferrari celebra los 90 años de la Scuderia Ferrari, aquélla que corría antaño con los Alfa-Romeo contra las Flechas de Plata, se acercaba una cita del campeonato que los italianos y los ferraristas siempre esperan con emoción, Monza.

Monza es, por muchas razones, una leyenda en sí mismo. Es uno de los circuitos más rápidos, y siempre lo ha sido, y este siempre es considerablemente largo, porque Monza es, junto con Mónaco, Silverstone y poco más, uno de los circuitos más antiguos y con más historia de la Fórmula 1. Era el circuito favorito de Enzo Ferrari, que primaba la velocidad por encima de todo.

La cuestión es que Ferrari no ganaba en Monza desde 2010. Eso es tanto como decir que no se comía un rosco en casa desde hacía ocho años. Este año... ¡se lo han comido! Es verdad que el Ferrari de Vettel no ha podido puntuar, porque el teóricamente primer piloto del equipo no se ha sentido cómodo y ha cometido varios errores seguidos y demasiado importantes. Ha quedado muy atrás. Pero Lecrerc, que es joven y teóricamente inexperto, ha conseguido la pole position y en carrera se ha llevado la primera posición como un campeón de toda la vida. 

Los italianos, felicísimos. Los ferraristas, más. Este año no nos llevaremos ningún campeonato a casa, pero los más optimistas ya dicen que ya tenemos coche y piloto para el año que viene. ¡Calma! Todavía falta, pero sí, ganar en Monza anima a cualquiera.

La cosa está chunga


Queridos lectores:

He aquí un nuevo artículo para Metrópoli Abierta. Se titula La cosa está chunga y no hay más que decir, porque la cosa está chunga, ¿no? En fin, ya leerán y juzgarán ustedes mismos.

La ristra de los sables: ¿filo o punta?



He publicado una #RistraDeTuits sobre sables y sablazos que ha tenido una buena acogida. La encontrarán en Twitter, siguiendo este enlace:


Espero que les guste.

Una triste alegría (Gran Premio de Bélgica 2019)



Este fin de semana ha ganado, por fin, un Ferrari. Ha sido la primera victoria del joven Lecrerc; su compañero, que sufrió una mala estrategia de neumáticos (y no se encontraba tan cómodo en el Ferrari), hizo de segundo piloto y frenó lo suficiente a los Mercedes-Benz para asegurar esa victoria. Sin embargo, ha sido triste, porque el día anterior, Anthoine Hubert, un piloto de Fórmula 2, se mató en un accidente tremendo y horrible. Le dedicaron la victoria. Estas cosas pasan, pero no tendrían que pasar.

Gazmoñería


Queridos lectores míos, ocasionales o de toda la vida, que de todo hay:

Aquí tienen otro artículo publicado por Metrópoli Abierta donde hablo de una cosa muy peligrosa en política y en la vida pública en general. Se titula Gazmoñería, y espero que les guste.

14 de julio


Éric Vuillard saltó a la fama en España con El orden del día, que fue Premio Goncourt. Hablé aquí de esa obra, cuando la leí. A la grupa de ese éxito, Tusquets ha publicado 14 de julio (14 Juillet), una novela con un planteamiento parecido, al menos formalmente. Vuillard opta por un texto narrativo próximo al ensayo, sin serlo, por una novela, llamémosla así, que es más una narración histórica (de la historia, quiero decir) bajo un prisma particular. Ni ensayo ni historia ni novela, pero todo a la vez, o un poco de todo a un tiempo.

El examen del pasado nos plantea las cuestiones del presente, dirán. Algo así. En este caso, Vuillard señala la rebelión de los estamentos más bajos de la sociedad, agobiados por el hambre, los impuestos y la miseria, mientras la aristocracia y la más alta burguesía vivía con un lujo desaforado. Comienza hablando de la revuelta de los trabajadores de la manufactura Réveillon, meses antes del asalto a la Bastilla (un hecho del que pocos de ustedes habrán oído hablar) y acaba narrando el estallido de la indignación popular que acabó con el asalto a la Bastilla, el 14 de julio de 1789.

Es una obra muy recomendable.

Las guerras privadas del clan Bonaparte



Arpa Editores publica una selección de las Mémoires de Madame de Rémusat, 1802-1808 muy bien introducidas, comentadas y traducidas por Xavier Roca-Ferrer, que publica bajo el título (muy apropiado) de Las guerras privadas del clan Bonaparte y con el subtítulo de Memorias de una dama de palacio en la corte de Josefina y Napoleón Bonaparte. La autora, Madame de Rémusat, fue, en efecto, dama de compañía de la emperatriz Josefina y testigo de excepción de la evolución de la vida cortesana tanto en el Consulado como en el Imperio. Por desgracia, murió antes de poder completar su obra, dejándonos en 1808.

El matrimonio Rémusat fue afortunado y pudo entrar al servicio del Primer Cónsul Bonaparte en 1802. Fue favorecido por éste. Madame de Rémusat se convirtió en dama de compañía de Josefina de Beauharnais, la mujer de Napoleón, y su marido, Monsieur Rémusat, ostentó cargos en el palacio y en el gobierno hasta el final del Imperio. Fueron testigos de excepción de uno de los momentos más interesantes de la historia de Francia y Europa, del paso del Consulado al Imperio, y del auge y el declive de éste, visto desde dentro, como suele decirse.

Estas memorias tienen que ser leídas con ciertas precauciones, que la introducción y las notas de Roca-Ferrer hacen bien en recordar. Madame de Rémusat quemó muchos diarios, anotaciones y correspondencia cuando cayó el Imperio, por miedo a sabe Dios qué (aunque nos lo imaginamos). Luego, como tantos otros, si dije digo digo Diego y pasó a ser realista borbónica de toda la vida, claro que sí. Sus memorias, pues, aparte de un recuerdo y una anotación de la vida en la corte bonapartista, son también un manifiesto de descargo y justificación (yo no sabía, yo no fuí, yo hice ni más ni menos lo que los demás, nunca hice esto, etc.). Son, dicho de otra manera, la rúbrica de un notable cambio de chaqueta, necesario y forzoso para no perder el estatus ganado en tiempos imperiales.

Pero, dicho esto y tomando las debidas precauciones, la lectura de estas memorias es un caramelo para las personas interesadas en la época o el personaje de Napoleón. Presenciamos sus manías, sus caprichos, sus arranques de furia, el recreo en contemplar las peleas de los demás entre sí, sus dudas y desconfianzas, pero también sus arranques de generosidad. Contemplamos, no sin cierta sorpresa, algunas crisis nerviosas, incluso el miedo, del héroe imperial, al tiempo que sus pequeñas miserias. Descubrimos que no sabía hablar en público y que siempre tenía prisas. También que, forzado a instaurar un ritual monárquico, firmó la sentencia en que se condenó al aburrimiento. Las ceremonias imperiales y la vida cortesana, en efecto, aburrían en exceso a Bonaparte.

Pero también contemplamos las intrigas de los demás Bonaparte. En aquella corte volaban los puñales, que diría uno: maledicencias, rumores, acusaciones, celos, envidias... Josefina era (a decir de Madame de Rémusat) el objetivo de muchos de estos ataques, pero no el único. La política se mezclaba con la alcoba y el poder con la familia. Napoleón no lidió guerra más difícil que ésta y nos cuesta mucho creer que pudo salir vencedor de ella.

Para el público en general, contiene páginas muy interesantes y curiosas. Para el aficionado es una verdadera joya.

Fin de fiesta




Paseo y para casa, que se hace tarde



Bartolo se lo estaba pasando la mar de bien yendo de angarillas de aquí para allá por todo el pueblo, acompañado por las autoridades civiles, militares y eclesiásticas (porque España es un Estado aconfesional y tiene que notarse en algo) y arropado por los pasodobles de la banda municipal. ¡Qué suerte tiene Bartolo al viajar sin el martirio de la chirimía en el cogote! Supongo que para martirio tuvo bastante con el suyo, el de morir despellejado, que ya es forma de morir, y que se puso serio con la chirimía, porque sufrir tormento una vez, vale, pero dos ya no. En fin, desconozco los intríngulis del caso.

La cuestión es que Bartolo sólo sufre hacia el mediodía del día 24 por culpa del señor rector, que obsequia a la parroquia con el sermón de la Fiesta Mayor, que no se acaba nunca. Pero compensa el desfile de la tarde, su última vuelta por el pueblo, que finaliza con una entrada en la iglesia donde forman todos los bailes y se queman todos los petardos y algunos fuegos de artificio. 



Ha sabido a poco, piensa Bartolo. Un paseo y para casa, que se hace tarde. Pero ya falta menos para el año que viene, ¿no?

Los bailes de chirimía



Ellos y ellas con el uniforme de baile tradicional.
Pastorcillos, arriba, y gitanas, abajo.
Están esperando fuera de la iglesia a que el señor rector acabe de una maldita vez con el sermón de la Fiesta Mayor, el sermón más irremisiblemente largo de todo el año. El autor sospecha que el pregonero de la Fiesta Mayor y el señor rector compiten por ver quién es capaz de hablar más tiempo seguido en su respectivo discurso cuando llega la Fiesta Mayor.

Los bailes de chirimía son los bailes que no gastan pólvoras. Suelen ir acompañados por chirimías, que aquí llaman gralles, un cacharro que hace un ruido espantoso, tambores y en algún caso las chirimías son sustituidas por gaitas, que, afortunadamente, no son tan potentes como las cornamusas escocesas o las gaitas gallegas y suenan más bajito que las chirimías (lo que tampoco resulta tan difícil).

Uno de los bailes de chirimías, delante de la casa de Bartolo.

Bailes de chirimías los hay con gigantes y cabezudos, muy celebrados. Este año corría una polémica sobre el orden en que deben desfilar los gigantes. No sé quién (no pregunté) elevó a las autoridades la siguiente afirmación: que en el baile de los gigantes desfile delante el gigante y detrás la giganta es machismo. Se montó la previsible reacción a favor o en contra de que eso fuera machismo o de que se invirtiera el orden del desfile. Los bailarines de los gigantes son todos varones, excepto los Cubanitos, que son movidos por bailarinas. 



Arriba, los gigantes de toda la vida, ella y él.
Los bailarines, todos varones.
Abajo, los Cubanitos, movidos exclusivamente por bailarinas.

Sea como sea, los gigantes de toda la vida llegaron a desfilar unos metros con la giganta delante, pero apenas unos metros. Se regresó muy rápidamente al orden tradicional heteropatriarcal etcétera. Los gigantes Moros y los Cubanitos ni se plantearon saltarse el orden por polémicas de género. Éstas, en Fiesta Mayor, con la juerga que lleva el público encima, mejor no tocarlas.


Evolución de los bailarines en el baile de bastones.
El bailarín le da a uno, al otro y al otro y corre, corre, para cambiar de pareja y volver a dar bastonazos. Así van haciendo, perseguidos por las chirimías.

Reproduciendo la Pasión de Cristo.
Un baile exclusivamente varonil, la moixiganga.

Eso me lleva a señalar que existen bailes masculinos y bailes femeninos, pero tengo que hacer algunas puntualizaciones. El baile de bastones, por ejemplo, era propiamente masculino, pero ahora hay un grupo de bailarinas que lo ejecuta. Los pastorcillos sigue siendo masculino, pero otros bailes son femeninos casi exclusivamente, como las gitanas o las pastorcillas (aunque en alguno interviene un varón, que hace las veces de jefe del harén). Por lo general, los bailes folclóricos tradicionales se llevan muy mal con el discurso igualitario de género, tan mal como la chirimía con un oído amante de la música.

Pero son bailes muy populares. El de bastones, por ejemplo... ¡llega a sonar en las discotecas! ¡Chirimías, en una discoteca! Tierra, trágame. Es que no soy indígena, sino turista de toda la vida, y eso marca la diferencia.

Las bestias




Las bestias, en Sitges, son dos. Uno es un dragón. Nació en 1921 como una bestia marina, pues salió del mar todo pintado de azul, casi como un cuadro de arte contemporáneo. Pero luego, con el pasar de los años, se tornó una bestia terrestre, dejó de ser azul y se tornó verde. Muchos indígenas recuerdan el dragón de color verde, porque era el dragón de toda la vida. ¡Qué sorpresa se llevaron todos cuando, al restaurarlo a fondo, recuperaron los colores y pinturas originales! Más de uno quedó patidifuso, pero el dragón sigue siendo igual de amado que antes, aunque haya salido del armario y resulte no ser un lagarto, sino un anfibio.

La segunda bestia es un grifo, que este año lucía un color naranja espectacular. Es mucho más moderna, pero su notable potencia de fuego y su agilidad en el baile ha hecho que sea admirada y querida. He dicho un grifo, porque parece que es lo que tendría que ser, aunque los indígenas digan que es una águila. Pero, claro, esa cola de reptil mitológico...




Ambos bailes cuentan con tambores y bombos como única música de acompañamiento. Se agradece la ausencia de chirimías, que cuando hay polvoras de por medio se demuestran innecesarias.

La cuestión es que el grito de Foc a la bèstia! (¡Fuego a la bestia!) es el más coreado cuando uno de estos bichos se detiene un momento para cargar las carretillas. Eso lleva su tiempo, el suficiente como para que se congreguen los chavales del pueblo justo delante y pidan fuego. 

Muy pronto son satisfechos.