Sueldos públicos


Les presento un sitio web interesante. Se dedica a publicar los sueldos y salarios de los cargos públicos en España. También se dedica a denunciar abusos, ya verán. Lo mejor es que los datos que emplea son públicos; lo peor, que los gobiernos estatales, autonómicos y locales luchan por no hacerlos demasiado públicos. Peor todavía, los periodistas no insisten en descubrirlos.


Como ejemplo, las dos noticias que hoy presiden el apartado Autonomías. Las dos van, qué casualidad, de Cataluña.


La primera, que la Generalidad de Cataluña gasta al año 1,57 millones de euros en dietas a sus cargos directivos para asistir a reuniones de los entes que dirigen... y a las que están obligados a asistir. 

Quizá alguno de ustedes no sepa que el cargo de director general de esto, secretario general de lo otro o consejero de tal departamento implica participar en los consejos de administración o reuniones de seguimiento de entes autonómicos que dependen de uno. Va con el cargo, es obligatorio, es parte del trabajo. Todo consiste en asistir a varias reuniones al año. Lo normal es que sean tres o cuatro, pero hay consejos que se reúnen todos los meses excepto en las vacaciones de verano. 

Allá te sirven café y pastelitos, explican cómo va todo y reparten fotocopias. Es muy aburrido y nadie se lo toma en serio, pero se cobran entre 250 y 600 euros por reunión, sólo por asistir. Nadie espera que usted haga nada, si asiste. De hecho, preferirán que no pregunte, no intervenga o no quiera saber más de lo que le explican, porque la reunión se alargaría y esas ganas de notoriedad son mal vistas por sus compañeros de partido. Todos quieren volver a casa.

La verdad es que son simulacros de control, son trámites que han de soportarse. El director o gerente de este ente autonómico sabe quién manda de verdad y qué quiere y si tiene miedo a los consejos de administración es porque ese mandamás suele estar presente y aprovecha para a) hacer una demostración de su poder (humillándole, normalmente) o b) reunirse antes o después con el jefe para pedirle un favor o decirle qué quiere que haga en verdad, decida lo que decida el consejo. 


Muchas veces están encantados con pagarle las dietas, aunque no asista. Le envían la documentación a la oficina (donde será convenientemente archivada en la papelera) y un papel que será el comprobante de asistencia. Lo firma y lo devuelve y le pasan el ingreso a cuenta. Lo he visto hacer muchas veces, he perdido la cuenta. He organizado muchas de estas reuniones en las que no se reunían más que la mesa y las sillas, sin nadie a bordo. Dicen que ahora se vigila un poco más, pero yo voy y me lo creo. Puede que sea así, que ahora todos vayan a las reuniones, pero visto cómo funcionan, como si no fueran. 

Si estas reuniones vienen con el cargo y forman parte de su trabajo, ¿por qué se les paga de más por asistir a ellas? Son los gastos de desplazamiento, la comida... me cuentan sus asistentes (he conocido a algunos). Pero, caramba, los viajes en taxi y las dietas por comidas de trabajo se cobran aparte. ¡Valiente excusa! ¡Sinvergüenzas!


La segunda noticia tiene tela. Eugeni Sallent es uno de los cargos públicos mejor pagados de España. ¿Quién es Eugeni Sallent? Es el señor que cobra 164.965 euros al año por ser director de la CCMA (TV3 y Catalunya Ràdio). Es una rebaja sustancial si se compara con lo que cobró en su día Mònica Terribas, más de 200.000 euros al año. Pero es más de lo que cobra el presidente de la Generalidad de Cataluña y el doble (sic) de lo que cobra el presidente del Gobierno de España. De hecho, el 1% de todo el presupuesto de TV3 va a parar a los 29 (sic) altos cargos directivos que sustenta, y hablamos de unos 2,4 millones de euros.

TV3 es la televisión autonómica más cara (su presupuesto en 2013 fue de 293 millones de euros) y es la que tiene los directivos mejor pagados. Sin saber cuánto cobra Neus Comellas, una de los 29 directivos, porque no quiso que su salario se publicase... Ahora que pienso, qué importa lo que quiera, si cobra de un ente público. A lo que íbamos: cinco directivos cobran más de 100.000 euros al año y la mitad, más de 78.000. Los dos que cobran menos son la directora de comunicación y relaciones institucionales (58.000) y el director de servicios jurídicos (63.000). 

Recuerdo que han echado a muchos trabajadores para reducir la masa salarial y que andan recortándoles el salario a los demás. Tremendo.

Lo dicho, pasen y vean los salarios y las dietas de sus ayuntamientos, sus comunidades autónomas, los del Estado... Hay para dar y repartir.

Consejo Asesor para la Transición hacia la Capital del Estado, y no es broma


La última humorada del señor Trias.
Los alcaldes de Barcelona siempre han destacado por su sentido del humor: la socarronería de don Narciso, las maragalladas de don Pascual, la inefable oratoria del señor Clos, los referéndums del señor Hereu y la socialdemocracia del señor Trias. Hay donde elegir.

No, damas y caballeros, no es broma, va de veras. El alcalde de Barcelona, el excelentísimo señor Trias, o es ilustrísimo, no me acuerdo... El señor alcalde, decía, quiere crear un Consejo Asesor para la Transición hacia la Capital del Estado, ahí es nada.

Me costó creer lo que estaba leyendo. Creía que era una broma. Ya sabemos que el señor Trias es un cachondo (col. Burlón, jocundo, divertido, según la RAE). Siempre bromea con su filiación política: Yo en verdad soy socialdemócrata, dice siempre que hay elecciones, y eso que milita desde hace mucho tiempo en un partido de derechas y nacionalista, hoy compadre de la Liga Norte italiana y que fuera socio del Frente Nacional francés en una cosa que se llamó la Eurorregión. Busquen en las hemerotecas.

Por eso, cuando sale con el Consejo Asesor para la Transición hacia la Capital del Estado... Qué risas. Y luego, oh, resulta que va en serio. Estupefacción. Con la de problemas que hay sobre la mesa y perdiendo el tiempo en gilipolleces, Dios mío.

Este consejo asesor nace en una solicitud del grupo municipal de ERC. Ya que Cataluña sufrirá una transición nacional, dicen, Barcelona tendrá que sufrir una transición de capital de provincia con posibles a capital de un Estado. Venga, pues, el consejo de asesores.

Pero no sabemos qué clase de Estado será: ¿Sólido, líquido, gaseoso, federal, confederal, de buena esperanza, civil, un estado de cosas o nacional, supranacional, plurinacional (por lo del aranés) ...? Como ven, hay donde escoger. Supongo que eso lo discutirá el tal consejo, no sé yo.

Ni que decir tiene que se inspira en el Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN) que promueve el Gobierno de la Generalidad de Cataluña. Pero el CATN nació muerto el mismo día que se supo que doña Pilar Rahola era una de las consejeras, y no hace falta decir más, sobran las palabras. Lo que diga el CATN vale lo que una tertulia de can Cuní.

El Consejo Asesor para la Transición hacia la Capital del Estado, que llamaremos CATCE, por no escribir tanto, nace cojo. En primer lugar, ¿dónde está escrito que Barcelona tenga que ser capital de ese Estado por definir? ¡En ninguna parte! Es más, en la era de las comunicaciones ¿necesitamos una capital? ¿Queremos reproducir el centralismo español y sustituir Madrid por Barcelona? ¿No será más de lo mismo? ¿No era contra eso contra lo que se luchaba?

Los ponentes de las Bases de Manresa en Manresa.
La capitalidad de Manresa sería muy interesante.

Las Bases de Manresa se escribieron en Manresa porque Manresa es a Cataluña lo que Madrid a España, geográfica y geométricamente hablando; es decir, cuenta con la ventaja de una posición de centralidad. Es el lugar ideal para disponer una capital de una quimérica República Catalana. Es el centro del país.

La imperial Tarraco, la única ciudad capaz de hacerle sombra a Roma.
¡Qué capital más chachi! A pocos kilómetros del gobierno, un casino para blanquear dineros.

Tarragona es otra opción, pues ha sido la capital más capital que hemos tenido nunca, ¡la imperial Tarraco! Si uno cree en la pancatalanidad de todos los pueblos de parla catalana, como los ponentes de la necesidad del CATCE, no tendrían que descartarse ni Valencia ni Zaragoza ni Mallorca ni Perpiñán... ni Nápoles, ya puestos. 

Cardona, una capital muy salada y un merecimiento histórico.

Podríamos señalar que Cardona tiene más derechos de capitalidad que Barcelona. Barcelona se rindió al rey Borbón; Cardona, no. ¿Por qué no podría ser capital Vilafranca del Penedès? O Matadepera. Los antiguos monasterios que salvaguardaron la fe también podrían ser capitalinos, por aquello de Catalunya serà cristiana o no serà! y el Crist, Catalunya! de don Jordi Pujol. Etcétera. Yo propongo Sitges, ya puestos, pero aceptaría una proposición que se demuestre mejor y más justa con el territorio.

Siendo convergentes, podríamos privatizar los derechos de capitalidad. Pregunten a Millet por los detalles.

Gran Premio de España (y de Cataluña, Barcelona y Montmeló) 2014


Repito fotografía. La había empleado hace ya dos años, pero sigue siendo genial.

Ay, San Cristóbal, socórrenos, que este año no nos vamos a comer un rosco. Ferrari ha hecho lo que ha podido, pero qué poco puede. Sexto y séptimo, y gracias. Los Mercedes, intratables, hasta el punto que sólo seis coches han acabado la carrera en su misma vuelta. El último de ellos, un Ferrari, a ochenta y pico segundos de distancia, que ahí es nada. 

La carrera no ha sido entretenida. Tampoco se pretendía que lo fuera. El circuito es técnico y da poco juego a los adelantamientos. Pero este año es peor que los anteriores.

Sigue entretenida la polémica sobre el nombre del circuito. El nombre Cataluña no vende en el extranjero, es apenas conocido. Vende mucho, pero mucho más, la marca Barcelona. Andan todos a vueltas sobre cómo ha de llamarse el circuito, si de Cataluña, como hasta ahora, si de Barcelona, aunque esté en Montmeló, si de Barcelona y Cataluña o de Cataluña y Barcelona, etcétera. Ahora mismo, se corre el Gran Premio de España de Fórmula 1 en el Circuito de Barcelona y de Cataluña, en Montmeló. Pero todo cambia y esto acabará como el nombre del MNAC o el del Barcelona World. Si no, al tiempo.

Sobrecostes Madrid-Barcelona


Los famosos socavones que provocó la línea del AVE cerca de Barcelona.
Socavones en el terreno y en el presupuesto.

Estos días corren voces sobre personas detenidas en relación con el sobrecoste de las obras del AVE entre Madrid y Barcelona. Al parecer, algunos tramos de la provincia de Barcelona costaron un 230% más que lo presupuestado. ¿Se acuerdan de los socavones? La línea tenía que haber costado 6.822 millones de euros y ha costado 8.966. Ahí es nada, 2.144 milloncetes de más. 

El diario El Confidencial nos recuerda los mayores sobrecostes de la obra pública en España y la lista es asombrosa. 

Gallardón inaugurando.
No supo abortar el sobrecoste de la M 30.

Todos tenemos obras públicas en la cabeza y buscamos a ver por dónde caen. Los tertulianos catalanes siempre hablan de Madrid y allá vamos. La M 30 que rodea Madrid; tenía que costar 1.700 millones de euros y costó ¡más de 5.000 millones! ¡Uf! ¡Vaya por Dios! La nueva terminal del Aeropuerto de Barajas, la T4, tenía que costar 4.000 y ha costado 6.185 millones de euros. Ay, esto duele. Hay más ejemplos, como el sobrecoste del Centro Acuático de Madrid, que pasó de 36 a 193 millones de euros. 

La T4 de Barajas. Se empleó bambú importado del Extremo Oriente como material de construcción para parte de un techo ecológico. El resto pueden imaginárselo.

Pero en Barcelona no nos quedamos atrás. Comencemos por el aniversario que todos prefieren olvidar, el del Fórum de las Culturas, que ha cumplido diez años. Ha sido uno de los fracasos emblemáticos del país, un símbolo que contó con el apoyo explícito y presupuestario de Maragall y Clos (Ayuntamiento de Barcelona), Jordi Pujol (Generalidad de Cataluña) y José María Aznar (Gobierno de España), aunque luego todos andan sacándose las pulgas de encima y echándole la culpa al vecino. Las obras del Fórum se habían presupuestado en 2.190 millones de euros y costaron 3.270 millones. El edificio triangular, el que parece un baño hortera de color azul, costó 134 millones en vez de los 48 anunciados. Etc.

La proa del Titanic, otrosí llamada Edificio del Fórum.
Un estrepitoso fracaso que podríamos habernos ahorrado todos.

En Asturias andan muy bien servidos de sobrecostes. En Valencia. En Galicia... Pero yo personalmente me quedo con dos obras que ponen los pelos de punta. El palacio de Cibeles, que es hoy sede del Ayuntamiento de Madrid, se reformó con un presupuesto de 40 millones de euros y ha costado ¡530 millones! ¡Venga alegría para el personal! Quince veces más. Luego, recortan. Entre Gallardón y Botella, reúnen lo mejor del país.

Su restauración costó 490 millones de euros de más, sobre los 40 presupuestados. Eso sí, tiene un local muy chachi donde sirven una relaxing cup of café con leche bonísima.

Pero la marca absoluta del despropósito es barcelonesa. Es el no da más. A ver quién nos supera. Es el mayor desvío presupuestario en valor absoluto de toda España y será de los mayores de Europa, así, a ojo. En valor relativo, hablamos de multiplicar por más de cinco el presupuesto inicial, lo que tampoco está nada mal. Pasen y vean.

Los cinco mayores desvíos presupuestarios de obra pública en España se mueven entre los 1.000 y los 3.000 millones de euros. Son la línea del AVE entre Madrid y Barcelona, la T4 de Barajas, la M 30 que rodea Madrid y luego nos vamos a Asturias, con la variante de Pajares. Pero muy por encima de todas estas barbaridades aparece Barcelona, que las supera a todas juntas y algunas más con un solo proyecto, la línea 9 del metro.

La línea 9 se combina con la 10 para rodear Barcelona y tal y cual y 13.500 millones de más y los que vendrán, que aún no hemos terminado.

La línea 9 tiene una longitud prevista de 47,8 km de vías, que unirían Badalona con el Aeropuerto del Prat de Llobregat, rodeando Barcelona. Tendría que tener 39 estaciones y se presupuestó en 2.500 millones de euros. En esta línea ha trabajado Ferrovial (que pagó comisiones a CDC a través del señor Millet y el Palau de la Música) y están todos metidos, CiU, PSC, IC-V y ERC, porque la obra se ha planificado y ejecutado con unos u otros en el poder. El retraso de la obra ha sido y es monumental y lo que queda.

La obra de la línea 9 del metro de Barcelona tiene un sobrecoste (agárrense) de 13.500 millones de euros. ¡13.500 millones! Para que se hagan a la idea, el presupuesto de la sanidad pública catalana era inferior a 10.000 millones de euros, sin recortar, cuando Mas fue elegido presidente de la Generalidad de Cataluña y con tres sobrecostes como éste cubrimos todo el presupuesto de la Generalidad de Cataluña. ¡13.500 millones de euros! ¡La madre!

¿Y saben lo mejor? ¡Que todavía no está terminada! ¡Y lo que falta para terminarla!

Quiero mi euro



Me voy a permitir un berrinche, como los niños pequeños. Sé que no me van a hacer caso, pero venga el berrinche lo mismo: quiero mi euro. Mi euro por receta, naturalmente.

El Tribunal Constitucional pilló la trampa (muchos la pillamos el primer día) y ha dicho que de euro por receta, nada, majo, que es injusto e ilegal. Pero el Departamento de Salud que gobernaba y sigue gobernando don Baudilio Ruiz, con el apoyo del Gobierno de los Mejores y el Líder de la Oposición, cobró cincuenta y pico millones de euros de más a los catalanes.

De hecho, el euro por receta era el plan estrella de don Baudilio, la única medida (repito, la ÚNICA) que impulsó su departamento para poner orden en el sistema de salud pública catalán. El resto fueron, han sido, siguen siendo, los recortes presupuestarios, a destajo, sin más intención que la de despedazar el sistema sanitario público catalán y ofrecer los cachitos al mejor postor (y mejor si es de la cuerda de la familia, ya me entienden).

Que fuera la única medida tomada por don Baudilio para poner orden no quiere decir que fuera buena. Fue la única medida y una mala medida, lo que convierte el balance de la gestión de don Baudilio en un desastre sin precedentes. Un horror. Una mierda. Una catástrofe. Que nadie denuncia lo suficiente.

En fin, que me he ido por ahí y ahora vuelvo. Quiero los euros que he puesto de más. Son míos y me los han quitado. Es más, les digo, el Departamento de Salud ya sabe cuántos euros me ha cobrado de más y por qué medicamentos, y ya está devolviéndomelos y deprisa. Que no tenga que reclamarlos, que eso sería vergonzoso. Ahí están las bases de datos de las que tanto presumen, y el supuesto control del gasto. ¿O eso también es mentira? En fin, que me devuelvan el euro por receta. Ya.

Fin del berrinche y vuelta a la realidad. Don Baudilio no nos devolverá el euro y sigue recortando a discreción y sin piedad. Maldito él y quienes le dan soporte parlamentario o acallan su destrozo cantando Banderita, mi amor. Malditos todos, y así les duela la tripa y no encuentren cama en un hospital.

Las Unidades de Distracción y las Patrullas Suicidas japonesas


Soldados japoneses de una sección de ametralladoras ligeras.

El Ejército Imperial del Japón tenía tras de sí una larga tradición feudal y era una organización conservadora y clasista. Marinos y aviadores, en cambio, valoraban la inteligencia y la formación académica y dedicaban mucho tiempo al estudio de los métodos y la tecnología de sus futuros enemigos occidentales. Los grandes almirantes japoneses hablaban casi todos inglés y habían vivido años en los EE.UU. o el Reino Unido. En el Ejército, no se daba nada parecido.

Tanque ligero japonés víctima de los americanos, en Filipinas.
Los carros nipones eran pocos y malos.

Cuando Japón entró en la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aeronavales tuvieron una oportunidad, pero el Ejército, en cambio, no. El Alto Mando Imperial era más político que militar, y fanático. Los oficiales formados en nuevas tecnologías o conocedores de las tácticas del enemigo eran poquísimos. No había artillería pesada, los carros armados eran pocos y malos y las divisiones de infantería japonesas apenas tenían vehículos a motor. Etcétera. En parte, porque el Ejército despreció el progreso y las novedades.

El ejército japonés dependía de animales de carga para su logística.

Al principio, no importó demasiado. La Marina lo hizo muy bien, pero no podía ella sola con los aliados. Las cosas se torcieron y Japón pasó a defenderse de fuerzas numérica y tecnológicamente superiores. En 1944, la infantería nipona tuvo que plantar cara a los aliados en Birmania y las Filipinas, pero ¿cómo? ¿Con qué sustituir la falta de artillería o aviación?

Se les ocurrió infiltrar pequeños grupos de soldados en la retaguardia enemiga. Estos soldados actuarían como guerrilleros, atacando aeropuertos, almacenes de combustible, depósitos, cuarteles generales... El Alto Mando consideró prioritario el ataque a los convoyes de vehículos de suministro. Los japoneses creían que eran las formaciones enemigas más vulnerables.

Se crearon, pues, las llamadas Unidades de Distracción, que bien podrían haberse llamado de otra manera. Su misión, atacar violenta y rápidamente al enemigo, destruir vehículos y suministros... y sobrevivir al ataque. Es decir, atacar y salir corriendo, golpear y desaparecer, para volver al ataque en otro lugar y otra ocasión. Si el enemigo ofrecía resistencia, no había que sacrificar a la unidad, sino protegerla y retirarse.

Las Unidades de Distracción las creaban los generales sobre el campo de batalla, a discreción, con los medios y personal disponibles. Unas unidades llegaron a sumar tantos hombres como una compañía y contaron con apoyo de morteros y ametralladoras; otras apenas sumaban un puñado de hombres. Las bajas eran terribles; sólo uno de cada dos miembros de estas unidades sobrevivía a una incursión en territorio enemigo.

También se crearon las Patrullas Suicidas. A diferencia de las Unidades de Distracción y como pueden imaginar ustedes, las Patrullas Suicidas no tenían más intención que morir matando y prácticamente nadie sobrevivía a una Patrulla Suicida. Salían corriendo de la selva, bayoneta por delante, gritando ¡Banzai! ¡Banzai! y no dejaban de gritar hasta que no quedaba ni uno.

Soldados japoneses celebrando una victoria.
Los oficiales se distinguen claramente de la tropa.

¿Fueron efectivas las Unidades de Distracción y las Patrullas Suicidas? No. Se organizaron tarde y mal. En las Filipinas, los americanos contaban con la ayuda de los guerrilleros y una protección de los convoyes de suministro planificada y ejecutada con mucho esmero. Sorprendían a las Unidades de Distracción antes de que éstas pudieran hacer nada y las perseguían sin descanso. Las Patrullas Suicidas sólo consiguieron matarse estúpidamente.

Tácticas aparte, había una diferencia sustancial entre Unidades de Distracción y Patrullas Suicidas. El Alto Mando del Ejército Imperial ordenó, y consta por escrito, que los oficiales, suboficiales y soldados de buena familia no formaran parte de las Patrullas Suicidas. Las Patrullas Suicidas, seguían diciendo las instrucciones, estarían formadas por soldados rasos de familias pobres o irrelevantes liderados por algún soldado avezado en el combate. Todos serían hombres de los que se pudiera prescindir (sic). 

Infantería japonesa en las Filipinas, a principios de 1942.
Todavía era un ejército victorioso.

Existían prejuicios de clase para obrar así, pues suponían que la inteligencia necesaria para formar parte de una Unidad de Distracción sólo estaba al alcance de los mejores; los tontos e inútiles, mejor guardarlos para las Patrullas Suicidas. Las Unidades de Distracción solían estar formadas por un número inusualmente alto de oficiales y suboficiales, procedentes de familias que habían tenido recursos para proporcionarles una buena educación. La tropa, en cambio, no tuvo ninguna oportunidad de mostrar su inteligencia o habilidad y tomados todos por tontos, corrían al matadero. 

Oficiales y suboficiales japoneses. 
Hombres así formaban las Unidades de Distracción.

Dicho crudamente, mejor que mueran los pobres que los ricos. El Ejército Imperial no había hecho ningún esfuerzo para seleccionar y preparar a los hombres más capaces de su tropa, sino que había seguido fielmente la férrea estructura de clase japonesa. Ésa fue una de las razones por las que perdió la guerra.

La culpa es de mi secretaria


Soborno, cohecho, tráfico de influencias y todo el apoyo del partido.

Comienza el interrogatorio de testigos e imputados en el caso ITV. Me llama la atención qué mal mienten algunos. No, señoría, qué va, yo no fuí, se confunde usted... Más me amostaza cuando los había visto pasar por la oficina y conozco sus andanzas desde hace tiempo. 

Pero hoy he leído, en una noticia pequeñita, casi al margen de las demás, alguna cosa de las declaraciones de un testigo e imputado en el caso, el señor don Enric Marugán. Como sabrá el lector, parte del caso se basa en una buena cantidad de correos electrónicos de los imputados entre sí y con otras personas. El señor Marugán ha tenido que declarar como testigo e imputado porque escribió un correo electrónico en mayo de 2008 a su socio, don Pedro Olabarría, donde decía (copio) Harán campaña mediática y aunque no cobran piden 30.000 euros, así, sin comas ni nada. Todo un Cervantes.

El señor Marugán, imputado e iletrado confeso.

Sabemos quiénes iban a cobrar, don Oriol Pujol y sus amigos. Son los 30.000 euros dedicados a sobornar a don Oriol Pujol, que estaba encantado de dejarse sobornar, todo sea dicho. ¡No tengo ni la más mínima duda! Pero una cosa es lo que yo crea y otra cosa es que las pruebas y los indicios sean incontestables y válidos desde un punto de vista judicial, que no vale con la sola sospecha, por muy fundada que esté. Pero lo escrito está escrito, sobre eso no hay discusión posible, y sobre ello le han preguntado al señor Marugán.

Pues, mirusté, habrá dicho, que donde dije digo digo Diego. Es decir, vuelvo a copiar, la frase no es fiel a lo que quería expresar

Dígase que se entienda: no sé escribir lo que quiero decir. De otra manera: soy incapaz de articular mis ideas por escrito. Quizá mejor sea decir que la expresión escrita no es su fuerte, que es incapaz de redactar una carta de tres líneas... En Suecia, el señor Marugán sería legalmente analfabeto.

Imagino la mirada del señor juez instructor. El señor Marugán, pillado en falta, autoinculpado de burro e iletrado, reaccionó como sigue, sosteniendo que él no fue el autor del correo electrónico. Tal cual. El dictó las ideas generales (sic) del correo electrónico a su secretaria, y las dictó en catalán. Su secretaria tenía que darles forma, traducirlas al español y enviarlas por escrito en un correo electrónico al señor Olabarría.

Atención al dato: Estamos hablando de un correo electrónico que sumando el Querido Pedro del principio y el abrazo del final queda en dos o tres líneas. Tratándose de un pago de 30.000 euros que tenían que hacer Olabarría y él a don Sergi Alsina, amigo y compinche de don Oriol Pujol, para labores de intermediación (sic), me parece increíble o, mejor dicho, estúpida no la excusa, sino la manera de trabajar del señor Marugán. 

Porque la excusa es estúpida, realmente. Es decir: a) La culpa no es mía, es de mi secretaria, porque... b) Mi secretaria es una iletrada que no sabe escribir. c) Sólo soy capaz de enunciar unas ideas generales y soy incapaz de concretarlas y ponerlas yo solito por escrito. d) Las expongo tan confusamente que puedo confundir a mi secretaria. e) O eso, o mi secretaria es incapaz de interpretar correctamente mis ideas generales y escribe luego lo que le sale de... En fin, que escribe cualquier cosa, pero no lo que yo quise decir, señoría. Pero ahí sigue la secretaria, no diré más, y yo que firmo todo. Y las ideas generales son Hay que pagar 30.000 euros a Sergi Alsina.

Es lo que digo. Si va bien, el mérito es mío. Si sale mal, la culpa es de la secretaria.

No hay crispación, hay tensión


Los catalanes estamos ¿tensos o crispados?

No hay crispación, dicen, sólo hay tensión. Pues, maldita la diferencia. 

Todo porque hace unos días el líder del PSC... de lo que queda del PSC, perdón, don Pere Navarro, recibió una hostia sin consagrar cuando acudía a una primera comunión a la que había sido invitado. En vez de un cura con la Forma, se le acercó una señora bien, de mediana edad, de misa, ya saben, y sin más, así tal cual, le dijo Fill de puta! (¡Hijo de puta!, en catalán) y le soltó un puñetazo en la cara. Es decir, resumo: Fill de puta!, zas, pum.

El señor Navarro fue víctima de una agresión injustificada e injustificable. Todavía dolido por la humillante escena, buscó razones que la explicaran y mencionó, cito, un clima de crispación política en Cataluña

Un clima de crispación política, ya ven.

Según la tesis navarrista, los partidarios de la secesión de Cataluña encienden los ánimos del común con soflamas patrióticas que mueven más a la emoción que al raciocinio y alguno se emociona demasiado, como la señora de misa. Comparto esta tesis, porque el discurso político nacional(ista) se aleja de la razón crítica, por definición, pues opone el sentimiento nacional al contrato social y eso se consigue encendiendo los ánimos y apagando las razones. Aquí y donde se dé, que vale para esta nación y esta otra, que no hay nada nuevo bajo el sol, que por no ser, no somos ni originales. Pero no hablaba de filosofía política, sino de calenturas.

En suma, sostienen algunos, todo el día dándole a la matraca nacional aquí, allá y acullá provoca crispación. Decir esto y montarse la de Dios es Cristo ha sido una. Qui paga, mana, que dicen en catalán. Todos a una, los tertulianos y columnistas del Grupo Godó, de la CCMA y afines se han llevado las manos a la cabeza. ¡No, no! ¡En Cataluña no hay crispación política! ¡No! Un poco de tensión... vale, pero nada de crispación. Ni así. Nada.

¿Crispación? No, tensión. Eso dicen.

Los políticos (básicamente, de CiU, ERC e ICV), después de azuzar a los perros de la prensa y preparar el terreno, han tomado la palabra y han aclarado las cosas. El señor Navarro es un exagerado. Como es público y notorio, y ahí está la prensa para corroborarlo, en Cataluña no hay crispación, sólo tensión política. Las palabras son una cita textual de las que dijo el señor Rull, vate convergente. 

Suena que todos se han puesto de acuerdo para decir que no hay crispación política entre los catalanes; si acaso, algo de tensión. Todos dicen lo mismo, todos. Los periodistas, los columnistas, los tertulianos, los correveidiles de los principales partidos políticos que defienden la Consulta... También es casualidad. O unos imitan a los otros y aquí nadie piensa por sí mismo o leen todos la misma cartilla. 

Como pueden ver, el catalán medio no está crispado. Si acaso, tenso.

Me da que alguien se ganará la vida escribiendo: Hay que responder sosteniendo que no hay crispación, sólo tensión política y enviando el mensaje a portavocías, periódicos y cadenas de televisión. Supongo que será el mismo negro que inventó aquello de ajustes presupuestarios para decir recortes. En fin, cada uno se gana la vida como puede. 

La tesis oficial es que la hostia que se llevó el señor Navarro puede que se haya explicado mal. Según los más radicales, el señor Navarro golpeó con su rostro la mano cerrada de una señora bien que pasaba por ahí. Según la opinión publicada y gran parte de la opinión pública, la señora le arreó una hostia, sí, pero menor, de pacotilla, en cualquier caso sin significado político alguno, porque la señora estaba tensa, no crispada.

La sutil diferencia semántica entre tenso y crispado es irritante.

Tengo que reconocer que en este punto de la argumentación ya me he perdido. Me dicen tensión, que no crispación, y yo pongo cara de crédulo. Ah, tensión... digo. No crispación, tensión... Vaya, vaya.

¡No es lo mismo! Caramba, que no, insisten ante mis dudas. Pero el matiz es algo tan profundo, tan sutil, que merece examinarse con atención. Acudamos al diccionario de la RAE y vayamos por partes.

Crispación viene del verbo crispar, del latín crispare, y es una contracción repentina y pasajera en el tejido muscular o en cualquier otro de naturaleza contráctil. Por eso, coloquialmente, se acepta que signifique irritar, exasperar.

Irritar viene del latín, irritare, que es hacer sentir ira o excitar vivamente afectos o inclinaciones naturales como los celos, el odio, la avaricia o el apetito. 

Cómo no, exasperar también viene del latín exasperare y es lastimar, irritar una parte dolorida o delicada, por lo que también significa irritar, enfurecer, dar motivo de enojo grande a alguien. 

Es decir, si me molestan o me duele, me suelo crispar y estoy crispado si me siento airado o inclinado al odio, los celos o la envidia, por mentar emociones al uso.

Tensión viene del latín tensio, -onis, y tiene varios significados que podrían aplicarse al caso. Es un estado de oposición u hostilidad latente entre personas o grupos humanos, como naciones, clases, razas, etc. y es un estado anímico de excitación, impaciencia, esfuerzo o exaltación.

No cuesta adivinar que si existe una oposición u hostilidad latente entre personas, hay crispación en ellas. Si están dispuestos a darse de hostias entre sí, están tensos, sí, pero también podríamos decir crispados, y viceversa. Porque dígase alto y claro: los tensos y los crispados tienen en común andar enfadados los unos y los otros. El enfado es el enojo, un movimiento del ánimo que suscita ira, una impresión desagradable y molesta que hacen en el ánimo algunas cosas. 

¡Así es! Los mismos que sostienen ahora que no hay crispación, sino tensión, y maldita la diferencia, son los que promulgaban la tesis del català emprenyat, o catalán cabreado, enfadado. Cabrear es enfadar, amostazar, poner a alguien malhumorado o receloso, incluso hastiar, aburrir. Ése es el estado catalán por excelencia, y la culpa es de Madrid, naturalmente, aunque los Telenotícies de TV3 hastían y aburren a partes iguales. Por lo tanto, el catalán está tenso, irritado, exasperado, hastiado, aburrido, enfadado... y crispado. Está que mejor no tocarlo ni llevarle la contraria, así está.

El català emprenyat, tenso y crispado.

En suma, si ustedes me dicen que no sale el sol, que sólo amanece, ¿qué quieren que les diga?

Diez estrategias de manipulación mediática


El ilustre pensador al que se le atribuyen estas diez estrategias.

Ha llegado a mis manos un gráfico con las diez estrategias de manipulación mediática que alguien, el que diseñó el gráfico, atribuye a Noam Chomsky. Las faltas de ortografía las atribuyo yo al diseñador, pero Chomsky es un lingüista famoso por sus reflexiones lingüísticas y también políticas, un tipo al que tener en cuenta, se esté o no se esté de acuerdo con lo que dice. No sé si estas diez estrategias las señaló Chomsky o cualquier otro, pero dan en qué pensar. En el fondo, no importa, porque, ay, me parece verlas cada día que pasa.

Enunciaré esas diez estrategias y ustedes mismos.

1) La distracción. Consiste en desviar la atención del público con información insignificante. Así, la audiencia no se preocupa por temas importantes. El fútbol es un ejemplo de distracción.

2) Crear problemas y proponer soluciones. Crear problemas donde no los había y mostrar la solución a los mismos, que es la conveniente para los intereses de quien ha creado el problema, naturalmente. Así, por ejemplo, se recorta la sanidad pública y se propone privatizarla para que no vaya tan mal.

3) Jugar con el premio o el sacrificio futuro. Se dice que es más fácil aceptar un sacrificio futuro que uno inmediato, aunque el inmediato sea menor. Por lo general, el ser humano prefiere lo inmediato a lo que vendrá, si es bueno, y retrasar lo malo. Se juega con esta preferencia. Por eso es imposible cualquier predicción económica a diez años vista.

4) La gradualidad. Para entendernos, en vez de hacer tal cosa de sopetón, hágase poquito a poco y nadie se dará cuenta. Mejor si se hace a la chita callando y sin ruido. La privatización de los servicios públicos y la pérdida de derechos sociales sigue esta estrategia. Véase otra vez el ejemplo de la sanidad pública en Cataluña.

5) Tratar al público como menor de edad. Más exactamente, se trata de tratar al común como si no tuviera capacidad de raciocinio ni criterio propio, simplificando y resumiendo lo que merece una seria reflexión, presentándolo como si fuera elemental e indiscutible. Como haríamos con un niño. El debate sobre el famoso pero inefable derecho a decidir es un ejemplo evidente, pero hay muchos, muchísimos más.

6) El predominio del pensamiento emocional frente al pensamiento crítico. La emoción puede al sentido común. Hay que fomentar el miedo, el odio, la vanidad, hay que favorecer lo impulsivo y compulsivo y no dejar espacio a la reflexión. El populismo se basa en este principio. Nada como un enemigo para manipular al público. Nada como dar alas a la creencia de que uno es el mejor y los demás, un estorbo. Etc.

7) Ignorancia y mediocridad. ¡Ay, Señor...! ¡Cuánto hay de esto! Todo consiste en impedir que el público desarrolle su capacidad crítica y su formación. La excelencia es peligrosa para el poder si no forma parte del poder. Hay que fomentar un pensamiento uniforme y no demasiado complicado. Quien se salga de los parámetros establecidos no será brillante, sino sospechoso, peligroso, raro. Se confunde la igualdad de derechos y oportunidades con la mediocridad, cuando esta igualdad tendría que servir para conseguir que lo mejor salga a la luz, allá donde esté.

8) Conseguir que lo estúpido, vulgar e inculto sea lo normal. Mejor, que sea una moda. Que Pilar Rahola pase por persona digna de ser oída y leída, por ejemplo, y no prosigo, porque son tantos más los ejemplos de esto y lo otro que no acabaríamos nunca.

9) Reforzar la autoculpabilidad. ¿Se acuerdan de la frase Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? Pues, eso. De entrada, nadie puede vivir por encima de sus posibilidades, porque sería imposible; pero ¿qué más da? Los que jugaron con nuestro dinero se sacan las pulgas de encima y nos someten mediante una censura que nos aplicamos nosotros a nosotros mismos.

10) Finalmente, conocer a la audiencia mejor de como la audiencia se conoce a sí misma. Eso es posible, porque nosotros creemos que somos tal cosa y en verdad somos otra muy diferente. La estadística, la demoscopia, la psicología y la sociología nos proporcionan sobrados ejemplos de ello. También, lo que nos rodea. Por ejemplo, el catalán medio se cree progresista y de izquierdas, cuando es conservador y de derechas. Sabiéndolo, será más fácil engañarle y hacerle ver, por ejemplo, que el Barcelona World será chachi, la privatización de la sanidad pública, razonable y que ceder nuestros impuestos a los que menos tienen es algo que no puede tolerarse. 

Sin papeles

Comenzaron y prosiguen las obras sin permiso.

Hoy sale el diario El País con una noticia que no es nueva, que no deja de ser noticia recurrente. A decir del periódico y tal como es sabido desde hace mucho tiempo, la basílica de la Sagrada Familia no tiene permiso de obras. Así, tal cual.

José Ángel Montañés, el reportero, afirma que en el Registro de la Propiedad número 22 de Barcelona sólo consta como solar, como terreno edificable de 14.781 metros cuadrados. La Diócesis de Barcelona es la propietaria del solar, pero sólo lo es desde 1995. 

Siguen las irregularidades: Como ya he dicho, no tiene permiso de obras. Se solicitó en 1882, cuatro años después de haberse iniciado las obras. Se dio la orden de tramitar el permiso... pero no se tramitó. Gaudí modificó el proyecto original, se avisó al Ayuntamiento de Barcelona... y nada. Hay más. 

El edificio es un Bien Cultural de Interés Nacional. Es decir, toque usted una piedra y se le echará encima la caballería. En otras palabras, cualquier obra en este edificio tiene que estar supervisada por los técnicos de la Generalidad de Cataluña. Ahora bien, el reportero de El País nos sale con un dato escalofriante: el Departamento de Cultura catalán no supervisa las obras porque, asegura, no se toca ni la cripta ni la fachada de la Natividad, que son de Gaudí. El resto, no es de su incumbencia. Tal cual, con dos bemoles. 

Pero ¿cómo saben en Cultura que no se tocan las partes de Gaudí si no supervisan las obras? De hecho, hay esculturas nuevas en esa fachada gaudiniana, pero ¿qué importa? El edificio nunca ha sido valorado por la Comisión de Patrimonio, por lo tanto, ya se apañarán. ¡Como lo oyen! Irregularidad sobre irregularidad, avanzan las obras de un proyecto que no es más que la interpretación del proyecto original, perdido y reconstruido hipotéticamente.

Se supone que Gaudí pensaba en algo parecido a esto.
Sólo se supone.

La Sagrada Familia es un negocio. Las entradas para visitarla consiguen 25 millones de euros al año para las obras y éstas prosiguen al margen de la ley y a buen ritmo. La calle Mallorca ha perdido medio metro de calzada por el morro, es decir, por ocho columnas del templo. ¿Creen que hubo aviso, sanción, reprimenda...? Nada, nada, no hubo nada. Los de la casa de enfrente ven cómo se acerca el enemigo.

El templo ya invade, sin permiso, la calle Mallorca.

Porque el templo expiatorio tiene previsto expandirse hacia la calle Mallorca y arrasar con todo lo que encuentre por el camino. Es decir, quiere derribar el hogar de tres mil familias, pues la fachada principal caería sobre la calle Mallorca, la atravesaría y necesitaría enfrente una gran explanada hasta la calle Diagonal. Eso implica echar de sus casas a mucha gente, como ya he dicho. Parece ser que se abrió esa posibilidad en 1976, antes de la democracia en España (y Barcelona), antes de la separación entre la Iglesia y el Estado. Que yo sepa, nadie se preocupa de esta pobre gente. 

La idea de los promotores del templo es arrasar todo lo que pillen por delante.

A ver qué pasará. Yo, qué quieren que les diga, estoy a favor de los vecinos amenazados. Que se queden donde están y si no hay más remedio que echarlos a la calle y derribar sus casas, que les paguen una señora indemnización de Padre y Señor mío, de ésas que permiten una jubilación anticipada y afortunada a cualquiera, además de entregarles un nuevo hogar en el barrio, lo más cerca posible de su antigua residencia. Ah, y que corra con los gastos el templo, no el Ayuntamiento de Barcelona. Como mínimo, esto.

Las catedrales son famosas por cambiar el proyecto original y no veo por qué la Sagrada Familia tiene que ser diferente y por qué se le tiene que dar permiso para andar derribando parte del barrio. En cualquier caso, la Iglesia no tiene derecho a saltarse la ley del César cuando trata cosas del César y si no es la Iglesia, sino un negocio turístico de docenas de millones de euros al año, más todavía. Me da que podrían pagar mucho dinero de indemnizaciones y una buena multa por construir sin permiso, además de una buena porción de impuestos para el bien del común. Porque sus ingresos lo permiten.

Qué pensarían ustedes si levantara el BCN World sin permiso en medio de Barcelona, invadiera las aceras con la obra y amenazara a echar a miles de personas de su hogar porque sí. La basílica no será un casino, verdad, pero ¿qué otra diferencia hay?

Cómo funciona la inteligencia femenina según los publicistas


Se abre el telón y aparece una señora estupenda. Abre un armario y aparecen docenas de zapatos y sandalias de tacón alto. La señora estupenda arruga el ceño. Ay, dice, estos tacones me van a hacer daño. Ergo, me compraré un producto para curar las ampollas. Se cierra el telón con el nombre del producto. Fin.

No digo más.

Feliz 1 de mayo


El 1 de mayo puede ser muy kitsch.



Encuestas, muestras y mentiras



Los que preguntan por la intención de voto en España saben que los españoles mentimos como bellacos. No sé por qué razón, apenas la imagino, el españolito medio desconfía de los encuestadores y miente cuando le preguntan. 

Descubrir la intención de voto real es todo un arte. Hay que cruzar las respuestas de varias preguntas y adivinar lo que piensan de verdad los españoles. En argot, a esto le llaman el cocinado. Algunos cocinan muy bien y sale un caldo estupendo, que acierta con las tendencias y las intenciones de voto de maravilla. Otros cocineros, en cambio, sólo manipulan encuestas, a conveniencia del pagano. 

Se ha acusado de manipulación al Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS, pero el CEO, Centro de Estudios de Opinión de la Generalidad de Cataluña se lleva la palma en andar cocinando y sacar de la cocina una bazofia. Recuerden: pronosticó la victoria aplastante de CiU en 2012, que calculó en 74 o 75 diputados, cuando luego sacó 50 y gracias. Ha sido la peor estimación de voto que se recuerda en la demoscopia profesional desde la Transición y arrastrará durante muchos años esta vergüenza.

Volvamos a nuestro asunto. ¿Mentimos cuando nos preguntan a quién vamos a votar? Pues, sí. Los españoles mentimos como respiramos. Ahora faltaría añadir que en Cataluña no somos diferentes del resto de los españoles y tal y cual... Pues, no, esta vez sí que somos diferentes. ¿Porque decimos la verdad? ¡No! ¡Porque somos más mentirosos! Si no me creen, comparen los informes del CIS y del CEO, como he hecho yo y vean la diferencia entre lo que dice la muestra que votó y lo que votó realmente.

La primera mentira: ¿votó usted la última vez? ¡Oh, sí, naturalmente! Lo que haga falta. Sólo uno de cada cuatro catalanes reconoce no haber podido votar en las elecciones al Parlamento de Cataluña o al Congreso de los Diputados. Pero la abstención fue mayor: no votó uno de cada tres catalanes. Echen cuentas y verán que una tercera parte de los abstencionistas no quiere reconocer en público su abstención.

Los que votaron también tienen vergüenza o miedo de decir a quién votaron. No todos, curiosamente. Dos de cada tres votantes del PP niegan tres veces antes del canto del gallo; la mitad de los votantes de Ciutadans dicen que ellos no han sido; uno de cada tres ecosocialistas (ICV) se avergüenza de su voto.

Sorprendentemente, los votantes de CiU y del PSC no se avergüenzan de lo que hicieron.

En cambio, mola mucho decir que uno ha votado a ERC y los catalanes mentimos lo que haga falta para molar mogollón, que dijo el gran sabio y estadista. Uno de cada seis catalanes dice haber votado a ERC, pero sólo votó a ERC uno de cada diez catalanes en las elecciones al Parlamento de Cataluña o uno de cada veinte en las elecciones al Congreso de los Diputados. 

Ocurre lo mismo con la CUP, pero a menor escala. Solo la mitad de los que dicen haber votado a la CUP votó a la CUP realmente.

Aunque... Existe otra explicación. Mentimos, sí, es verdad, pero ¿tanto? ¿Mentimos más que el resto de los españoles? No veo por qué. Si no mentimos tanto, ¿qué ocurre? La única respuesta posible es que la muestra no es representativa, que tiene un sesgo. En pocas palabras, están sobrerrepresentados en la muestra los votantes de CiU, ERC y la CUP e infrarrepresentados los votantes de PP, C's e ICV. 

A esto, en Cataluña le llaman territorio y en Madrid, provincias.
Un voto en el territorio vale por dos votos en el Área Metropolitana de Barcelona.

Hábitat típico de la clase obrera, que no se da en el territorio.
El voto de un obrero vale la mitad que el voto de un pagès.

En la ficha técnica de la encuesta se apunta una posible causa. Para tener mayor fiabilidad de los resultados en eso que en Cataluña llaman el territorio y en España las provincias, es decir, para poder evaluar mejor los resultados en Tarragona, Lérida y Gerona, se toman más muestras en el territorio que en el Área Metropolitana de Barcelona. Es así porque la Ley Electoral Catalana no es proporcional. En efecto, da más peso al voto del territorio que al voto de Barcelona y un mismo margen de error no nos permite adivinar con la misma exactitud el número de diputados que pueden salir elegidos en Barcelona y el número de diputados que pueden ser elegidos en el territorio. 

Si la recogida de muestras fuera proporcional al número de habitantes y valiera el mismo margen de error en la capital y en el territorio, tendrían que estrevistar a un 70% más de barceloneses y reducir a la mitad los entrevistados tarraconenses, a un tercio los gerundenses y a sólo a uno de cada cinco de la muestra leridana. No es así, y existen razones para ello. Luego, en el cocinado, se emplean unos correctores estadísticos para ajustar las muestras a la población real. 

Manifestación popular en el territorio.
Conservadora, tradicionalista, nacionalista.

Manifestación popular obrera.
Progresista, cosmopolita, internacionalista.

Como es sabido, el nacionalismo político tiene más éxito en un ambiente rural, en pequeñas ciudades y en un ambiente conservador que en una gran ciudad cosmopolita o en un ambiente obrero. También en Cataluña: Sucedió con el carlismo, sucedió en el siglo XX, sucedió con el pujolismo y sigue sucediendo. 

Aunque quizá les cueste comprenderlo, la mayor parte de los votos del PP proceden de barrios obreros de las grandes ciudades catalanas. Porque, en Cataluña, en España, en Europa, hasta en los EE.UU., la principal base del voto de la derecha son las clases obreras. Cuesta de comprender por qué, ¿verdad?

También proceden de un entorno urbano los votos de ICV y parte de los del PSC. C's recoge muchos votos procedentes tanto del PSC como del PP, por lo que también se da en la gran ciudad y no en el campo. Etc.

Si los correctores estadísticos no son suficientes, los resultados de la encuesta mostrarán una sobrerrepresentación de CiU, ERC y la CUP, que triunfan en el campo y las pequeñas ciudades del interior, que sacan sus diputados del territorio (las provincias), y una infrarrepresentación del PP, C's e ICV, que recogen votos mayoritariamente en el Área Metropolitana de Barcelona. Si a esto sumamos la ley electoral catalana... Pero ¡ésa es otra historia!

Esta muestra sesgada, o este sesgo mal corregido, también cuestionaría el margen de error de las preguntas sobre los sentimientos nacionales, pues es bien sabido que en la ciudad los ricos son más nacionalistas que los pobres y en el campo son más nacionalistas que en la ciudad. No es una observación gratuita, es un fenómeno universal que se da en cualquier país donde exista un movimiento nacionalista y Cataluña no es una excepción. Si sobrerrepresentamos al campo...

Pero, ojo, no digo que sea así, sólo digo que podría ser así. Tendría que ser un técnico el que valorase todo el proceso a conciencia, con datos que no tengo en la mano. Ahora bien, o los catalanes tenemos más miedo o más vergüenza que los españoles a manifestar nuestras opiniones políticas o el CEO emplea muestras sesgadas hacia un lado. También es posible que sea la suma de nuestras mentiras y silencios y una manipulación estadística. Les dejo el asunto planteado para que piensen sobre ello.

Quedan más mentiras sobre el tintero.

Siempre me ha llamado la atención que los catalanes digan ser más de izquierdas que de derechas. De hecho, somos los ciudadanos españoles que nos consideramos más a la izquierda. Nuestra media nos sitúa algo más a la izquierda que la socialdemocracia, tal cual. Vamos por la calle cantando La Internacional y Bandiera Rossa todo el día, cuanto menos.

Según el CEO, los catalanes creemos que estamos muy a la izquierda.
Luego votamos lo que votamos.

Aunque, ojo: un 29,3% de los catalanes no se mojan y dicen ser de centro, ni de izquierdas ni de derechas. Es decir, o se niegan a admitir que son realmente de derechas o les importa un carajo serlo o no serlo, lo que viene a ser lo mismo. El centrismo es y siempre ha sido conservador. De izquierdas, verdaderamente de izquierdas, los centristas no son, seguro, pero ahí están, centrados. Sólo un 9,8% de los catalanes se considera de derechas, pero apenas un poquito, lo justo. El resto, de izquierdas, les juro que sí. De izquierdas izquierdas.

Luego se vota lo que se vota y no coincide lo que uno dice ser con su elección política. ¿Por qué? Yo adivino dos causas. La primera, que ser de derechas no se considera chachi y no es chachi dejar de ser chachi. Ergo, se miente. ¿De derechas? ¿Quién, yo? ¡Nooo...! La segunda, que se confunden churras con merinas y un catalán medio cree que ser nacionalista catalán es ser de izquierdas. ¿No me creen? Los votantes de CiU (y los de ERC) se consideran ellos mismos... ¡de izquierdas! No diré más.

Es creencia común en Cataluña que esto es no ser nacionalista catalán.

El CEO está manipulado políticamente, sí. La muestra está sesgada hacia un lado, creo que sí, pero no puedo asegurar que sea así y si lo fuera, tampoco puedo asegurar que sea queriendo o sin querer, que todo es posible. Que ojalá el CEO fuera un agente neutral, también, porque, si no, ¿para qué sirve? 

Pero mentimos, carajo, mentimos. Por eso les arriendo la ganancia de dedicarse a encuestar a la tropa de mentirosos compulsivos con esquizofrenia político-conceptual que somos los catalanes. Qué forma más perra de ganarse la vida, Dios mío.

Ya lo dijo el doctor House: Todo el mundo miente.
Pero ¿los catalanes más que el resto?