Forza! (Gran Premio de Singapur 2015)


Camino del podio, a la luz de los faroles de Singapur.

Estos últimos años, la Fórmula 1 ha ido a buscar escenarios exóticos y lujosos, diría que obscenos, en los que montar circuitos para ricos, en vez de popularizar las carreras de automóviles en los circuitos tradicionales. Cuando hablan (¡seriamente!) de no correr en Monza y se van a correr a Abu Dhabi, o como se escriba, a la Rusia putinesca o a Singapur, a mí se me revuelven las tripas. Sí, es verdad, la Fórmula 1 siempre ha sido un circo del glamur, pero también ha sido extremadamente popular. 

En fin, dejaré la discusión para otro día porque ayer, ¡bien!, ganó Ferrari y los dos Ferrari pisaron el podio. La sorpresa vino durante la clasificación: un Ferrari (Vettel) se hizo con la pole. En carrera, nadie pudo con él. Un Mercedes-Benz abandonó (Hamilton) y el otro se lo miró un poco de lejos, tan poco acostumbrado a tener otros colores delante... Acabó cuarto. Cuentan que todo fueron las ruedas, que Mercedes-Benz se las comía a una velocidad de vértigo. 

La carrera fue movida, con dos salidas del pace-car. La primera, pronto, cuando un accidente (sin consecuencias) se llevó por delante a un par de coches. La segunda, después, cuando a un tipo le dio por cruzar la pista sin pedir permiso, a pie. Pero Ferrari aguantó y aquí lo tienen, campeón. Me alegro. 

Malos argumentos y desesperación


Que me digan que si Cataluña se va de España, el Barça no juega más en la Liga (y, de paso, así se acaba con el fútbol en Cataluña) es uno de los pocos argumentos que se me ocurren a favor de la secesión.

Que me digan que los mismos que han mandado hasta ahora serán los que entonces seguirán mandando, en cambio, es el argumento más poderoso e irrebatible que conozco en contra. Porque lo único que he aprendido y me han enseñado veinte años de trabajo en la Generalidad de Cataluña es que nunca, nunca, has de dejarlos solos al frente de un país, que no se pueden hacer ni idea de su nivel de maldad y estupidez, que entre todos juntos no pueden desenroscar una bombilla, pero, si pudieran, la robarían.

El nivel de estas elecciones es asquerosamente bajo, desde un punto de vista intelectual y político. La gilipollez se ha adueñado del país, la estulticia se impone, la crítica se esfuma, es imposible sostener una conversación civilizada y me siento desamparado.

Codornices por un tubo


La caza despierta pasiones. Lo comprendo. Nada es tan emocionante como liarse a tiros contra todo lo que se mueve, bien lo saben los cazadores. Pero nada es tan feo como acribillar a balazos a una pobre criatura indefensa y nada más que por capricho. La ética y la estética frente a frente con la emoción y el instinto. 

La caza es instintiva. El hombre ha cazado la mayor parte de su historia. Sólo hace diez mil años, a más estirar, a mucho estirar, que cultivamos la tierra o cuidamos del ganado. Antes de eso, si queríamos comer teníamos que liarnos la manta a la espalda y echarnos al monte. Con una particularidad, que íbamos de caza pero ¡válgame Dios!, también podíamos ser cazados, que los osos de las cavernas, los tigres dientes de sable y quién sabe quién más también tenían hambre y ganas de comer.

Aquí Rambo, liándose a tiros.

Por eso, la imagen de un cazador que más bien parece un marine de la última generación, completamente equipado de la cabeza a los pies y superarmado con una escopeta del doce para liarse a tiros contra una pobre codorniz de granja que han dejado suelta a sus pies no es que sea moralmente aberrante, sino que es algo peor: es ridícula.

Pero lo de cazar codornices al tubo es todo eso y más. Es aberrante. Es una gilipollez extremadamente repulsiva, una idiotez suprema, el colmo de la estulticia, que llega a ese punto en que lo cruel, por ser tan absurdamente cruel, pertenece al género de lo espantosamente estúpido.

No sabía que se cazaban codornices al tubo ni qué era eso hasta hace dos días, literalmente. Sé que existía el cañón de pollos, pero no es lo mismo. El cañón de pollos es una máquina que lanza pollos a más de quinientos kilómetros por hora contra un motor de avión, para ver si éste puede resistir un impacto contra un pájaro en vuelo. Es un instrumento útil para salvar vidas de personas y sin él no sé qué hubiéramos hecho. Además, en contra de lo que dicen las leyendas, los pollos se meten en el cañón ya muertos, recién llegados del supermercado.

Pero el tubo de codornices es otra cosa. Una aberración.

La codorniz, que todavía no sabe la que le espera.

Dicen que es una modalidad de tiro deportivo. ¡La madre...! Hay que ser burro para ver deporte en meter una codorniz viva en un tubo conectado a una máquina de aire comprimido. La codorniz, súbitamente embutida en un tubo tal, es impulsada más súbitamente todavía y vuela lo que no había volado en su vida, bien alto y a gran velocidad. Vuela... Es un decir. Va tan rápida que no sabe ni cómo abrir las alas. Si no se muere del susto, morirá por la atención que recibirá de los tiradores apostados, que vaciarán sus escopetas de perdigones contra ella hasta dejarla bien servida. Lo que queda de la codorniz no sirve ni para un piscolabis. Ésa es la caza al tubo.

Un campeonato de codorniz al tubo en Valencia.

Sería deporte, digo yo, si fueran los cazadores los arrojados al aire a gran velocidad y una vez en la parábola de su trayectoria intentaran acertar a un blanco y no romperse la crisma en el aterrizaje. Pero, no, quien pasa por el tubo es la codorniz, que bastante jodida tenía ya la vida antes de eso.

Aunque la codorniz al tubo se estila en toda España, saltó la liebre en Madrid, donde se practica el Campeonato Autonómico de Codornices al Tubo, y no es moco de pavo que el Consejo Superior de Deportes la considere especialidad deportiva. ¡Manda cojones!

El tiro al plato es más divertido, más barato y es lo mismo, a fin de cuentas. Además, es deporte olímpico. Pero lo de la codorniz al tubo no es olímpico, es frenopático.

El informe informe


Un informe es una descripción de algo, de un suceso, de un asunto. Pero que sea informe quiere decir que no tiene forma, que ésta es vaga, que no puede precisarse.

Venga esta nota para explicar que corre entre bambalinas el cuento del informe informe sobre Mas. Es un cuento fascinante.

Fue el señor Antich, que fuera director de La Vanguardia cuando el señor Mas se lanzó a por la Mayoría Excepcional (de la que nunca más se ha vuelto a hablar), quien levantó la liebre. El señor Antich anda tras la dirección de un nuevo periódico, aunque sea digital, desde que perdió el puesto porque La Vanguardia perdió la mitad de sus lectores en un pispás. En ésas, buscando quien le subvencione, hace unos días lanzó el rumor del informe informe. 

El señor Antich hablaba de las elecciones autonómicas y dejó ir que en Madrid los malos estaban preparando un informe como el que prepararon sobre Pujol en 2012, pero que éste atacaría a Mas, directamente. Ahí quedó la cosa. Yo ya lo he dicho, si alguien acusa a Mas de algo, no es que Mas sea malo, sino que el malo es el informe. Pero, por ahora, es un informe informe, que nadie ha visto, que nadie sabe de qué va.

¡Qué viene el lobo! ¡Mira que viene el lobo! Uh, que viene... Y nada, que no viene. Y si viene, ¿qué?

El autor del informe informe, investigando.

La leyenda del informe informe ha corrido como la pólvora, especialmente en los círculos más fanáticos del masismo. ¡Parece que quieran que aparezca un informe informe sobre Mas! Porque a todo buen Mesías le hace falta un martirio, para luego resucitar e imponerse, indiscutible. Sueñan con el informe informe, lo desean, lo piden a gritos, para poder justificarse y señalar al centro de la península gritando como posesos Vade retro! Como si eso fuera suficiente.

No caen en la cuenta que el mesianismo masista ya tiene sus mártires, que somos nosotros. Daños al Estado del Bienestar aparte, que son muchos y muy severos, imperdonables casi todos, buscados la mayoría por la ideología imperante, el mesianismo masista es un coñazo. ¡Un verdadero coñazo! ¡Eso sí que no tiene perdón! ¡Basta ya, hombre! ¡Hablad de cosas serias y con inteligencia! No sé si tener que aguantar el coñazo es martirio suficiente para ganarse el cielo, pero debería sobrar, tal y como va esto.

Personalmente, no me extrañaría nada que Mas tuviera pecados bien guardados en el armario. Al PP le han salido con detenciones y escándalos a pocos días de las elecciones, y al PSOE, también. CDC no iba a ser menos. Si el PP tiene eso de la Gürtel y el PSOE eso de los EREs, CDC tiene para dar y repartir. Entre el Palau, Innova, Torredembarra, la Diputación de Lérida (y todas las demás)... ¿Sigo? ¡No he citado ni un tres por ciento de la mierda que anda por ahí, a la vista de todo el mundo! 

El señor Mas tenía un padre con un millón de euros en un paraíso fiscal, Lietchenstein (¿lo he escrito bien?) y era consejero cuando Pujol y luego Mesías cuando el antiguo presidente de Banca Catalana se retiró a sus reales. Era el mandamás cuando a su alrededor sus apóstoles se ponían las botas un tres por ciento por aquí, un tres por ciento por allá. 

Yo, simplemente, no me creo que no lo supiera. Si no lo sabía, es que es tonto, tonto, tonto de veras, o ciego del todo. Si lo sabía... 

También creo sinceramente que se ha aprovechado de ese poder para dar y repartir favores. Personalmente, quizá sí o quizá no, no pondría la mano en el fuego; políticamente, seguro, segurísimo. ¿Se han olvidado del caso de las prótesis caducadas, que asomó en el caso Innova? ¿Qué le ocurrió al empresario que las vendió? Fue entrevistarse con Mas y volver a vender prótesis. Ahí lo dejo. Por lo tanto, que exista un (por ahora) informe informe sobre el Mesías llamado Mas no me extrañaría nada. Nada de nada. Que dijera verdades, tampoco.

Se cita el informe sobre Pujol de 2012. ¡Qué maldad! ¡Cuántas mentiras! ¿Cuáles? Sólo diré que cuando se publicó no me extrañó nada de lo que decía. Mi paso por la Generalidad de Cataluña me había demostrado eso y más y para mí que se quedó corto, porque he visto en vivo y en directo alguna de las actuaciones de los personajes implicados. Añadiré que ya nadie duda de que Pujol, su familia y amigos se forraron a base de bien con el tresporcientismo catalán y que guardaron sus ahorros en cajas fuertes del extranjero, para no pagar impuestos. ¡A partir de ahora, de ética hablaremos nosotros! fue el lema del pujolismo, y miren qué bien. Lo bueno es que ¡siguen hablando! ¡Por favor...!

La pregunta es: ¿existe el informe informe sobre Mas? Es decir: ¿dejará de ser informe y se materializará delante de nuestros ojos? Si se materializa, tengo ganas de saber qué dice, porque nos vamos a divertir. Sea verdad o sea mentira lo que cuente, la chirigota está asegurada. Pero mucho me temo que no aparezca y el informe informe sea un cuento más, otro relato de fantasmas y conjuras. El informe informe es un suma y sigue a nuestro esperpento diario, a la ridiculez extrema de nuestra política, a la risa tonta que a uno le viene para no tener que ponerse a llorar. ¿No queda nadie normal ahí afuera?

Temo que nuestros descendientes, cuando estudien lo que nos pasó a principios del siglo XXI,  se lleven las manos a la cabeza. A esta gente, ¿qué les pusieron en el agua? ¿O le daban todos al vino?

Según se mire


Dancing in the Campaign!

¿De verdad creen que lo más ridículo de esta campaña es el baile de Iceta? ¡Por favor! Como que no son ridículas tantas promesas y falsos argumentos, como que no es ridícula tanta bandera y tanta tontería...

Hablando en serio, ojalá todos los ridículos fueran como ése. Pero son los que son y puestos a comparar, me quedo con el bailón. Al menos, se ríe uno y se lo pasa bien.

Primer asalto



Ayer me estrené al primero de cinco asaltos con uno de mis maestros. 

Saludos, En garde!, y chas, chas, chas y no mucho más, que duré lo que un pastel a la puerta de un colegio. Sablazo va, sablazo viene, me defendí como pude y mal, pero cerramos el encuentro con un cinco contra dos, lo que no está nada mal. Y yo, tan contento por haber perdido, más feliz que una perdiz.

Quizá llegue el día en que gane, pero aún queda para eso. Ahora toca, simplemente, disfrutar de las agujetas y del gusanillo de repartir sablazos.

En garde!, pues.

Nuevas aventuras



Ya dije que sería éste un mes de cambios. Con todos los huesos doloridos y hecho un cisco, espero con ilusión la próxima clase. Ahora todo es cuestión de tiempo, perseverancia e ilusión. ¡Ojalá vaya todo bien!

Argumentos extraños


La Vanguardia, en su versión digital, ha publicado este miércoles el siguiente titular (sacado de una captura de pantalla):


Mucho me temo que una declaración como ésta podría inclinar la balanza hacia el lado que no pretendía inclinarla. A más de uno, acabará de convencerlo. ¡Vaya pedazo de argumento! 

Me parece que, como dicen en catalán, nos hemos bebido el entendimiento. Todos, sin excepción.

Recapitulemos




Medio millón


Hoy, a las 13 horas y 55 minutos, hora local, El cuaderno de Luis ha llegado al medio millón de visitas. 

¡Medio millón! Se dice pronto. No serán tantas, dirá alguno, pero a mí me parecen muchas.

En cualquier caso, gracias.

Dos históricos (Grandes Premios de Spa y Monza 2015)


Nostalgia: Los peraltes de Monza.

Dos de los mejores circuitos del calendario de la Fórmula 1, y además dos circuitos históricos, son los de Spa, en Bélgica, y Monza, en Italia. Da la casualidad que ambos circuitos tienen una intensa relación con la Scuderia Ferrari. Cuando ésta se retiró oficialmente de Le Mans antes de que Ford pudiera con ella, la escudería Spa Francorchamps corrió con los Ferrari que resistieron un poco más el embite yanqui, pintados de amarillo (que es el color de Bélgica). De ahí que si un Ferrari no se pinta de rojo, se pinte de amarillo, si uno quiere sostener la tradición de las carreras.

Nostalgia, el asfalto de Monza.

Pero, al grano. Estos dos grandes circuitos no han sido la excepción. El dominio de Mercedes-Benz y de Hamilton, su primer piloto, ha sido apabullante. No hay quien los saque de la primera posición. En Spa, los dos Mercedes-Benz y un Lotus, con un Ferrari séptimo, el de Räikkönen, porque Vettel... ¡paf!... pinchó la rueda a una vuelta del final, yendo segundo, que también es mala suerte. Aún así, quedó duodécimo.

Nostalgia: ¡Las retransmisiones como las de antes...!

En Monza, los dos Ferrari salían segundo y tercero de la parrilla de salida. Al arrancar, Räikkönen se queda clavado por un problema con la programación del embrague, o algo así. Sale antepenúltimo y dará mucha guerra en toda la carrera. Un Mercedes-Benz, el de Rosberg, ¡rompe su motor a pocas vueltas del final! Además, la presión de sus neumáticos se ha descubierto que estaba por debajo de lo permitido. Pero los jueces de la carrera han decidido no sancionarlos demasiado y la victoria de Hamilton (pese a una sanción) ha sido posible. Al final, Mercedes-Benz (Hamilton), Ferrari (Vettel) y Williams (Massa) en el podio, y el finlandés errante, quinto. Pudo haber sido mejor, pero no ha estado mal.

Llegaron las nubes



Quien se haya quedado en Barcelona este agosto, habrá valorado el abandono de la ciudad y la invasión de guiris, que son gentes que han abandonado otras ciudades para pasar un rato en ésta y luego volver, después de haber explorado a fondo nuestra cultura patria, asentada en tres puntales inamovibles: sol, playa y sangría. Ahora, que el otoño llama a las puertas y ya asoma las narices, vuelve la ciudad ruidosa y ajeteadra de siempre. También, la lluvia. Muchos guiris permanecen, persistentes.

En los periódicos y la televisión todo vuelve a ser lo mismo. ¡Qué poco ha durado la feliz pausa de las vacaciones! Los líderes patrios y los tertulianos en nómina regresan con el rostro bronceado en las calas más selectas y los pastos de montaña más caros, donde han hecho el besugo y la cabra, ahora en privado. Son unas vacaciones que no se explican, si es cierto que ahora mismo nos espera una cita con la historia. ¡No parecen tomársela muy en serio! No imagino a Lenin yéndose de vacaciones a Crimea justo antes de la Revolución de Octubre, por citar a uno cualquiera. 

Ese tono más oscuro en la piel es la única diferencia, que todo sigue como lo habían dejado, enquistado y ensimismado. Los que nos hemos quedado cuidando la ciudad, no fuera a escaparse, lucimos un blanco nuclear. Afuera, el mundo sigue dando vueltas y no importa.

Literatura, periodismo


Un maravilloso ejemplo de literatura y periodismo. El más certero análisis, escrito con una magnífica prosa. ¡Qué pocos escriben tan bien!

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/09/02/catalunya/1441221559_275903.html

Hay para felicitarlo.

Previsión de novedades


Oficial del 5.º Regimiento de Húsares (francés) sentado a la bartola.

Se iniciará el curso con novedades, de ésas que se han ido gestando durante el verano. No hablo del curso político, que es aburridísimo y de nuevo no tiene ni el barniz, sino del curso de la vida, la que nos ha tocado vivir. A su tiempo, irán descubriéndose. Una de ellas tendría relación con los aceros y otra, con el birrete de pensar. Que Dios reparta suerte y valor. ¡Al toro!

El Romeva Style

Los catalanes somos la leche. Así, sin querer, nos sale una idea genial cuando menos la esperábamos. La última, el Romeva Style.

A poco que se piense, esta organización del discurso político está basada en Hegel (y ya saben qué pienso de Hegel). 

¿Se acuerdan? Tesis, antítesis, síntesis. 

Pues, lo mismo. Fíjense, que el discurso se divide en tres fases: no, sí, sólo un ratito. 

La transición entre una y otra fase requiere un ejercicio de digodieguismo, como se verá en los dos siguientes ejemplos.

Qué guapo que soy, pero qué guapo. .

El primero, el de don Raúl Romeva, que dijo que en ninguna parte estaba escrito que el señor Mas iba a ser el presidente de la Generalidad de Cataluña que votaría su lista (no). Luego dijo que él no había dicho lo que había dicho, sino que había dicho lo que en verdad no dijo. Es decir, donde dije Diego digo digo chinpún y nada por aquí, nada por allá y sí que será presidente el señor Mas, sí, hombre, claro que sí (segunda fase, sí). Entonces, se matiza: pero sólo un ratito, en un período transitorio (tercera fase, sólo un ratito).

¿Sánchez o Sánchez? That's the question.

El segundo, el señor Sánchez, que a éste lo oí yo en vivo y en directo metiendo la pata. El señor Sánchez es hoy el líder de la Asamblea Nacional de Cataluña y para refrendarlo suele inclinar la tilde sobre la a hacia el otro lado, avergonzado de llamarse Sánchez y creyendo que Sànchez consigue disimular el apellido original. Eso ya dice mucho del personaje y del ambiente en que se mueve. Pero decíamos del Romeva Style... 

Pero una Cataluña independiente quedará fuera de la Unión Europea, le dijo el periodista. Sánchez respondió que, como era lógico (sic) sí. Poco después, al ver la que había organizado, corrió a hacer un ejercicio de digodieguismo: sí, pero no, pero sí, en cualquier caso yo dije lo que no dije... Total, que no saldría de la Unión Europea. Luego, otra matización: saldría, vale, de acuerdo, pero sólo un ratito, apenas nada, lo justo.

Si, no, sólo un ratito y la variante no, sí, sólo un ratito. Romeva Style. Ya les digo yo que tendrá éxito.

Dejadlos que hablen. Se refutan solos y nos proporcionarán tardes de gloria.