Aeropuertos


Antes, los viajes eran aventuras, la vida era un viaje. Ir de aquí para allá es, hoy en día, un trámite. El viaje, infinitamente más trabajoso, se afrontaba como se afronta lo irrepetible, quizá lo inevitable. El trámite, en cambio, es molesto, aburrido, tediosamente anónimo y por lo tanto, enojoso. Con todo, quedan restos de poesía en los aeropuertos. Hay que ser paciente y perseverante, pasear con los ojos muy abiertos y el ánimo dispuesto para descubrirlos, pero haberlos, haylos, damos fe de ello.

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