La vida es sueño



¿Qué puedo decir? No me había leído La vida es sueño, de Calderón de la Barca. La había estudiado, había oído hablar de ella, hasta he visto escenas de la obra aquí o allá, pero leerla no la había leído, hasta ahora. 

Si esperan una entrada académica que diga que se escribió en tal año, que es la cumbre del teatro barroco, etcétera, van vendidos, porque no es mi intención hacer aquí un trabajo de escuela sobre lo mucho y muy bueno que hizo Calderón de la Barca con esta obra. Tampoco me meteré en los berenjenales metaliterarios y hasta filosóficos, que pretenden significar la obra así o asá. No.

Simplemente diré que la he leído y he quedado deslumbrado.

Y ya está. No hay más que decir.

Austerlitz (Napoleón, Europa y Rusia)



Avant la lettre, que dicen en francés, éste es un libro magnífico, sin discusión. Pero ha sido retirado del catálogo por la editorial a la vista del horrible crimen que perpetró su autor, el profesor Oleg Sokolov, que relato aquí:

Austerlitz (Napoleón, Europa y Rusia) fue escrito en 2006, en francés, y enseguida despertó la curiosidad y la admiración tanto de los estudiosos como de los aficionados a la época napoleónica. Relata la relación entre Rusia y Francia y cómo el emperador (zar) Alejandro I acabó provocando la guerra de la Tercera Coalición. El papel de Rusia en esta guerra y las siguientes que cita Sokolov merece ser considerado y nos muestra que el principal error político de Napoleón fue confiar demasiado en la bondad (valga la cursiva) de Alejandro, que era, en verdad, un mal bicho.

El libro se lee como una novela, es hasta emocionante, pero es riguroso y está muy bien documentado. Muestra muy bien los problemas de la política europea de los primeros años del siglo XIX y su retrato de la estrategia militar y las batallas es realmente bueno. Recomendaría este libro sin dudarlo un instante a cualquier persona interesada en el tema.

El horrible crimen de Oleg Sokolov


El 9 de noviembre del año pasado, la policía rusa rescató del río Moika a un hombre completamente borracho. Su ebriedad le había hecho caer al río mientras intentaba deshacerse de una mochila. La policía dio con la mochila y descubrió pedazos de carne humana (al parecer, dos grandes trozos de las extremidades inferiores). El personaje fue inmediatamente arrestado y llevado a comisaría, donde confesó atropelladamente, y a veces contradiciéndose. 

Era un profesor universitario con un gran prestigio internacional. Había sido condecorado por la Federación Rusa y por otros gobiernos; era, por ejemplo, Caballero de la Legión de Honor. Pertenecía, además, a varias organizaciones académicas y se le consideraba uno de los principales impulsores de la recreación histórica del período napoleónico, su especialidad académica. Profesor en San Petersburgo, había conocido a una joven de diecinueve años, Anastasia Yéschenko. El profesor tenía entonces 58 años, pero eso no impidió convertirse en amante de aquella estudiante. 

La relación había durado cinco años. Ella estudiaba y preparaba el doctorado y él seguía con sus libros e investigaciones, participando de vez en cuando en reuniones de clubes de recreación histórica, disfrazándose ahora de general francés, ahora de Napoleón, ahora de oficial ruso...

Pero la cosa comenzó a torcerse. Surgieron las peleas. Él tenía fama de autoritario y era muy celoso y ella no le iba a la zaga, porque el profesor tenía dos hijos con su antigua mujer y la joven no los veía con buenos ojos. En alguna ocasión habían acabado a empujones y gritos. Tenían planeado casarse.

Una noche, el asunto se les fue de las manos. Durante la pelea, aseguró el profesor ante la policía, ella llegó a empuñar un cuchillo de cocina con la intención de hacerle daño. Eso, según su confesión, le obligó a actuar en defensa propia. Para ello esperó a que cayera la noche. El profesor sacó una pistola que tenía en casa y se acercó a la cama, donde su amante entonces dormía a pierna suelta. Le acercó la pistola a la cabeza y disparó. Luego disparó tres veces más, las tres también a la cabeza. 

A continuación, la mañana siguiente, compró una sierra en la ferretería y procedió a deshacerse del cadaver descuartizándolo y echando los trozos al río. Para entonces, el estado nervioso del profesor estaba completamente desquiciado y ya bebía sin parar, mientras meditaba si, después de librarse de los restos de su amante, iba a suicidarse disfrazado de Napoleón. En uno de los primeros viajes que hizo al río Moika (al número 82 del malecón que da al río, más concretamente), al ir a sacar dos pedazos de la carne de su amante de su mochila, tropezó, cayó al río y tuvo que acudir la policía a rescatarlo.

Confesó todo.

Es más, pretende escribir un libro relatando su caso, dicen los periódicos. Se llama Oleg Valeryevich Sokolov, se graduó en física e ingeniería, se graduó con honores en el Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad Estatal de Leningrado, se doctoró en 1991, se convirtió en profesor de dicha universidad en 2000... y ha hecho todo esto.

Esto viene a cuento porque he leído una de sus mejores obras, y la comento aquí:
http://luissoravilla.blogspot.com/2020/01/austerlitz-napoleon-europa-y-rusia.html

Creía que el comentario estaría incompleto sin este apunte.

Cositas importantes


Hola, queridos lectores:

He aquí un nuevo artículo para Metrópoli Abierta. Se titula Cositas importantes y de nuevo mete el dedo en la llaga de la política cultural de unos y otros, inexistente.

No sé si esperar que les guste. Sólo espero que despierte su interés o les haga pensar.

Resumen estratégico


Un regidor de Junts per Catalunya del Ayuntamiento de Cardedeu, Barcelona, lanzó en un tuit un resumen de la estrategia procesista que merecería pasar a los libros de historia. 

Corrijo la ortografía y la traduzco a continuación, para todos mis lectores:

Los tenemos donde queríamos. Ahora mismo, la policía y el Gobierno de España no tienen ni puta idea de qué planes tenemos los independentistas. Que nosotros tampoco lo sepamos es una anécdota a la que no daría mucha importancia.

La ristra del Panjandrum



Queridos lectores:

He aquí mi última #RistraDeTuits sobre un arma secreta aliada, el Panjandrum. Un arma secreta muy aparatosa y que no llegó a ninguna parte, y de la que, hace ya tiempo, hablé en El cuaderno de Luis.

Espero que les guste.

El enlace para ver esto en Twitter es:


La alternativa de mirarse el ombligo


Queridos lectores:

¡Otro artículo para Metrópoli Abierta! Se titula La alternativa de mirarse al ombligo y señalo que si uno quiere cambiar algo por otra cosa, será conveniente examinar qué otra cosa es. 

La visita del paje de SS.MM.


Estaba escribiendo un artículo para un periódico y me salió un cuento. Lo aparqué, porque no me pedían un cuento, sino un artículo, pero no lo borré. Le he dado algunas vueltas y al final he pensado que mejor lo dejo aquí. Un artículo que no fue, un cuento de Reyes con algo de retraso. Sírvanse ustedes mismos.

* * *

La visita del paje de SS.MM.
por Luis Soravilla

Amaneció el día de Reyes y corrí al comedor, para montar el tren eléctrico que había pedido. ¿Y qué creen que encontré? Una ingente cantidad de caca de camello en medio de la habitación. No me lo pensé dos veces y envié una reclamación a SS.MM. los Reyes de Oriente. Fue echar la carta al buzón, regresar a casa, ponerme las zapatillas y llamar a la puerta. Era un tipo anodino, con corbata, que me presentó una tarjeta que decía: «Wilhelm Page, Assistant Delivery Manager, Melcior, Kaspar und Balthasar GmbH, Oasis of Kimera, East». «¡Caramba, un paje!», exclamé. «Creo que ha hecho usted una reclamación, ¿no es cierto?», me preguntó el paje Page, directo al grano. Le hice pasar al salón, le enseñé la montaña de estiércol y protesté, porque se suponía que eso iba a ser un tren eléctrico. 

El paje Page ni se inmutó. «Comprendo su estupor, caballero, pero comprenderá que no hemos podido traerle el carbón que se merece», me explicó. «Como usted sabrá, los munícipes de la Ciudad Condal están a punto de declarar la emergencia climática y si se enteran de que estamos repartiendo carbón, se nos cae el pelo. No se andan con chiquitas. No sé si sabe que la grúa se llevó el trineo de Santa Claus por no tener la etiqueta energética, y todo porque los renos se tiran pedos. ¡Imagínese si nos pillan repartiendo carbón!». «¿Y los camellos no se tiran pedos?», pregunté. «Son camellos híbridos enchufables», argumentó el paje Page, y no insistí.

Estuvimos hablando un rato mientras rellenaba el formulario de reclamaciones. Hablamos de los regalos que había pedido la gente a SS.MM. Unos habían pedido un gobierno y otros, otro, y el paje Page me explicó que la política de SS.MM. es no meterse en política desde que confiaron en Herodes y luego ya ven la que organizó. Así que si unos pedían la bufanda amarilla, amarilla la bufanda, y si roja, roja. «Yo una vez pedí una a cuadros», apunté.

Firmé los papeles y lo despedí en la puerta mientras oía las voces de los niños de mis vecinas de enfrente. «¡Un tren eléctrico! ¡Un tren eléctrico! ¡Nos han traído un tren eléctrico!», gritaban, ebrios de alegría. El paje Page y un servidor nos cruzamos las miradas. Sin decir ni mu, ni falta que hacía, me entregó la hoja de reclamaciones, que hice trizas ahí mismo. «Que pase usted un buen día», se despidió.

La ristra de Schulmeister



Queridos lectores, asiduos u ocasionales:

En Twitter inauguré el año con una #RistraDeTuits que hablaba un poco por encima del espía más famoso de Napoleón y de la organización de su servicio de espionaje. El asunto tiene su interés, aunque aquí apenas se apunte por encima. 

Espero que les guste. 

El enlace es el siguiente:

Las tradiciones paganas del Año Nuevo


Con el nuevo año, nuevos artículos. 

Esta vez, en una revista de historia que tiene pocos números a cuestas, a la que auguro un interesante futuro. Se trata de Historia Hoy (http://historiahoy.com/index.php?), una revista de divulgación histórica.

Mi primer artículo para esta revista es uno cortito, de dos páginas, que se titula Las tradiciones paganas del Año Nuevo. Aparece en el número 5 de Historia Hoy.

Espero que compren la revista, que no está mal, y que les guste mi artículo.

Santa Claus is coming to town


Dicen que escribir un cuento de Navidad es una tradición, pero no sabría decirles. Aquí va, en forma de artículo para Metrópoli Abierta, el mío. Se titula Santa Claus is coming to town, así, en inglés. 

Miedo extraño


Existe un miedo que no puede ser pronunciado por quien lo padece. 

Es la hipopotomonstrosesquipedaliofobia.

¿Qué es? ¡El miedo a las palabras largas!