Como apuntar con el dedo (y II)


En la entrada anterior hemos visto que Colt y Savage fueron finalistas en el concurso que el ejército de los EE.UU. organizó para ver cuál sería su pistola de reglamento de ahí en adelante. Lo que no hemos visto es que Colt partió de un modelo existente de uso civil y un calibre más pequeño.

La pistola en la que se inspiraron los modelos militares de Colt funcionaba con un cartucho de calibre 32 Browning (7,65 x 17 mm) diseñado por Browning (por quién, si no). También es conocido como calibre 32 Auto o 32 ACP, de Automatic Colt Pistol, aunque el cartucho fuera diseñado cuando Browning trabajaba para FN-Herstal, en Bélgica, después de pelearse con Winchester, en los EE.UU. 

La Colt M1903, niquelada, para uso civil.

La Colt M1903 fue esa pistola en la que se inspiró la M1911 del ejército de los EE.UU. En 1908 se puso a la venta el modelo M1908, una versión de la M1903 con munición de calibre 38 ACP o 9 mm (corto). Se conoce como la Colt Hammerless o Colt Pocket Hammerless, una pistola con el martillo oculto por la parte trasera de la corredera, para que no se enganchara en los bolsillos del personal. 

Bogart echando mano de una Colt M1903 en las escenas finales de Cayo Largo.

Fue una arma célebre, que empleó el ejército (como pistola de cinto para oficiales de alto rango hasta 1970), los agentes secretos (fue reglamentaria en la OSS durante la Segunda Guerra Mundial), los gángsters y la policía y los actores que hacían de gángsters o policías en las películas. Al Capone llevaba una encima a todas horas, Bonnie y Clyde también y Dillinger murió con una en el bolsillo mientras Bogart la empuñaba en Cayo Largo, El halcón maltés o Casablanca, sin ir más lejos. En total, se fabricaron más de 570.000 pistolas de los modelos M1903 y M1908 durante cincuenta años, más o menos.

Una pistola Savage M1907 en su caja, tal cual se vendía.

Pero el modelo que sorprendió a propios y extraños fue la Savage M1907 en calibre 32 ACP. Cuando Savage se apuntó al concurso del ejército vio que la misma pistola que proponía para los militares podría tener un gran éxito entre los civiles. La modificó y la sacó a la venta en un calibre más pequeño, el 32 ACP. 

Folleto publicitario de Savage.
¡Disipa el miedo! dice el titular.
Lo disipa a tiros, naturalmente.

Esa versión civil tenía ventajas sobre la Colt de bolsillo. Tenía más balas en el cargador (diez contra siete) y era instintivamente más fácil de apuntar y manipular que la Colt. Una persona cualquiera podría armarla y desarmarla en segundos sin ninguna instrucción. Hubo varias versiones y variantes. La más común, la M1907, que fue sustituida por la M1915 y la M1917 (a la venta en 1920), éstas en dos calibres, el 32 ACP y el 38 ACP. Sólo la M1917 empleaba dos tornillos, uno a cada lado, para sujetar las cachas. Ninguno más.

Tan fácil como apuntar con el dedo. El señor Dock, un novato, disparó a un maleante y acabó con él.
Eso es lo que dice la publicidad de Savage, ni más ni menos.

Alguien dijo que era una arma con un diseño de Art Decó y la frase tuvo éxito. De hecho, la frase y la pistola. Entre 1907 y 1928 (cuando dejó de fabricarse) se vendieron más pistolas Savage que Colt de bolsillo, más de 230.000 pistolas del modelo M1907 (y 10.000 más en calibre 38 ACP) entre 1907 y 1920. 

Las variantes de la Savage M1907 (arriba).

Cuando se sustituyó la M1907 por los nuevos modelos, éstos también se vendieron bien. Entre 1920 y 1928 se vendieron 45.000 pistolas Savage de los modelos M1915 y M1917, 14.000 de ellas en calibre 38 ACP. El ejército francés compró 40.000 M1907 en calibre 32 ACP entre 1914 y 1917 (de ahí nacería el modelo M1917) y el portugués, algo más de un millar. El ejército de los EE.UU. la aceptó como arma de cinto de oficiales de alto rango en la Gran Guerra.

La mano de una señorita empuña una Savage M1907 en un anuncio.
Diez tiros rapiditos, y un blanco para cada uno, dice el anuncio.

Gran parte del éxito de la Savage se debió a una intensa campaña publicitaria que merece una especial atención. De entrada, personajes del Far West hablaron muy bien de la pistola, justo cuando el Far West, gracias al cine y al pulp-fiction, se había convertido en una leyenda. Bat Masterson, sheriff de Dodge City, y Buffalo Bill Cody, cazador de búfalos y director de circo, no dudaron en aparecer en toda clase de anuncios en la prensa. También (eso es tirar alto) Teddy Rooselvet, presidente de los EE.UU. La famosa Agencia Pinkerton de Detectives optó por la Savage M1907 y faltó tiempo para que la compañía lo anunciara a bombo y platillo.


Los técnicos publicitarios de Savage se inventaron un lema: Ten shots quick! Aseguraban que una persona cualquiera en apuros era capaz de vaciar el cargador de diez balas sobre cualquier maleante que se le echara encima en un santiamén, y diez balas son muchas balas. También decían que apuntar con una Savage era tan fácil como apuntar con el dedo. Los anuncios de la Savage se insertaban en los números de las principales revistas del país, como hoy se insertan los anuncios de coches, perfumes o rosquillas, con lemas fáciles de recordar, muy efectivos.

Una mujer indefensa echa mano de su mejor amiga, la Savage Automatic.
¡A salvo!, exclama el anuncio. 
No me digan que no mola.

Una de las claves del éxito de la Savage fue dirigirse especialmente al público femenino. La Revolución Industrial y la Gran Guerra habían creado un tipo de mujer independiente y generalmente soltera, indefensa ante el acecho de abusones y machos en celo. Una pistola ligera, manejable, fácil de manipular y disparar era precisamente lo que estaban buscando todas, para defenderse de tan mala gente, y fue ponerlas a la venta y ver cómo se las llevaban a docenas. Savage también empleó el miedo a los vagabundos y maleantes, fruto precisamente de esa Revolución Industrial y de la ruina de muchas familias de granjeros. El miedo ayuda a vender armas y la Savage metió miedo a todo el mundo, al tiempo que proponía un sacamiedos del calibre 32.

Qué hacer cuando un maleante asoma por la ventana, dispuesto a mancillar tu honor.
Echar mano de la Savage, naturalmente, y echarle diez balas al desgraciado.

A la luz de las personas civilizadas de hoy en día, la publicidad de la Savage pone los pelos de punta. No sé ustedes, pero yo no estoy acostumbrado a este comercio de pistolas como si fuera un comercio de pastillas para la tos. Ver los anuncios de Savage da grima, en serio, y más si uno piensa en lo que se compra y se vende. Una cosa es ser tan friqui como yo y otra es andar por ahí comprando y vendiendo pistolas, no sé si me explico.

Colt lo intentó, pero no llegó a la altura de Savage.
Añade un Colt a tu equipo de chófer.
Qué soso, por Dios.

Pese a tanto éxito, las pistolas Savage apenas salieron en las películas. En Road to Perdition (2002), Jude Law, en el papel de un asesino implacable, utiliza una y no creo haber visto otra pistola Savage en ninguna otra película digna de mención. 

Jude Law intentando coser a tiros a Tom Hanks con una Savage M1907 en Road to Perdition (2002).

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