¿Qué libro quisiera (re)leer?

Los señores lectores de El cuaderno de Luis han respondido amablemente a esta cuestión. El resultado de la encuesta ha sido el siguiente:

La menos apetecible ha sido una gran novela clásica, soberbia, La educación sentimental, de Gustave Flaubert, que se ha llevado un 5% de las preferencias de nuestros lectores.

Le sigue un libro que tiene más de poesía que de filosofía, Así hablaba Zaratustra, de Friedrich W. Nietzsche, que ha sido la obra escogida por un 15% de los participantes.

Empatan dos grandes monumentos literarios, con un 21% de los votos: la cólera de Aquiles y en qué acaba, que narra La Ilíada, de Homero, y la madre de todas las novelas modernas y contemporáneas, El Quijote, de Miguel de Cervantes.

Gana, con un 36% de los votos, un libro de poesía de Manuel Machado, Campos de Castilla. En honor al ganador, unos versos.

El Dios que todos llevamos,
el Dios que todos hacemos,
el Dios que todos buscamos
y que nunca encontraremos.
Tres dioses o tres personas
del solo Dios verdadero.


Llueve

Dijeron que llovería. Llueve. Con persistencia y abundancia, para lavar el recuerdo de un fin de semana límpido, claro y brillante, para devolver al lunes el lustre que le corresponde. Llueve, pues, porque es preciso que llueva, o porque sí.

El color del sol


No me pregunten por qué, pero la obra de Andrea Camilleri me sienta bien y me agrada leerla. El color del sol (Il colore del sole) no es una novela policíaca, ni nada por el estilo, por mucho que la publicidad insista en ello. Mis particulares libreras comentan que el libro se vende solo, por el famoso boca-oreja. A mi entender, es una mezcla entre narrativa y ensayo, un meterse en la cabeza de Caravaggio que resulta muy interesante (especialmente para los caravaggistas).

Hace unos años, se invitó a Camilleri para que escribiera cuatro líneas sobre unos cuadros de Caravaggio expuestos en el Kunst Museum de Düsseldorf en 2006 y 2007.

Véase
http://www.museum-kunst-palast.de/UNIQ126562113402089/SES31122187/lang1/doc375A.html.

De esa invitación, este librito, que va más allá del encargo. El relato cuenta que el autor (Camilleri), en circunstancias que no pienso revelar, tiene acceso a unas notas manuscritas por el propio Caravaggio. El autor copia unas cuantas, que forman el núcleo del libro. Corresponden, estas notas, al final de la vida del pintor, a los dos años que pasó entre Malta, Sicilia y Nápoles.

La parte aventurera del relato (la aparición de los manuscritos) es la más floja; para mí és casi prescindible. Las anotaciones de este imaginario Caravaggio, en cambio, son magníficas. Se ajustan a lo poco que sabemos del pintor y tienen un aire de verosimilitud y poesía que honra la pluma de Camilleri. Aunque sea un Caravaggio imaginario, es un retrato psicológico interesantísimo que bien pudiera ser cierto.

Es una buena lectura, sin más, breve y concisa, un bello ejercicio de escritor.

Reforma polémica



Una vez más, una reforma arquitectónica pone los pelos de punta. En teoría es una restauración; en la práctica, una nueva fachada marítima. La víctima, en este caso, es el pueblo y la villa de Sitges, que se lleva las manos a la cabeza cuando descubre el proyecto de reforma de los museos Maricel y Cau Ferrat.

El museo Cau Ferrat es en sí mismo una pieza de museo, pues nace de la abigarrada y caótica colección de Santiago Rusiñol, poeta, bohemio y pintor. La disposición de las piezas satisface el capricho del coleccionista; la distribución no tiene sentido museístico, sino estético. La reforma ¿pondrá fin a este placentero desorden? La museística moderna ¿destrozará el espíritu de la colección? Temo lo peor.

Sin embargo, esta reforma del museo no es la que preocupa a la población. Los villanos se muerden los puños por la reforma arquitectónica de la fachada posterior o marítima. La reforma cuenta con el beneplácito municipal y de las autoridades correspondientes de la Generalidad de Cataluña y el arquitecto, Hernández-Cros, asegura que cubrir la fachada marítima con una nueva piel de cristal y situar las rampas en el exterior es la única manera que se le ocurre de cumplir con la actual normativa de acceso a minusválidos. Según este arquitecto, sólo había dos opciones: o trinchar (sic) los edificios por dentro (instalando rampas, ascensores, etc.) o desgraciarlos por fuera.

El arquitecto Hernández-Cros es un gran experto en arquitectura de Barcelona (ha publicado una célebre guía arquitectónica) y entre otras cosas se ha atrevido a restaurar o retocar la Pedrera de Gaudí. Trabaja en el proyecto desde 2007. Me remito a las fotografías para mostrar su propuesta, consistente en una doble fachada; la interior, pintada de blanco, por mantener la imagen; la exterior, de cristal; entre las dos fachadas, rampas de acceso a las diversas plantas del edificio. Compárenla con la fachada existente.

Los que se oponen al proyecto, esgrimen que la fachada es un bien patrimonial protegido, y que el Catálogo del Patrimonio aceptaría una fachada restaurada, no una nueva fachada. Además, esgrimen que la propuesta arquitectónica es fea, y semejante razón no admite muchas discusiones. Se han enrocado, vamos.
Véanse algunos opositores al proyecto en
http://www.plataformasitges.blogspot.com/.

En honor de la verdad, los museos Maricel y Cau Ferrat daban pena y necesitaban una mano de pintura. La fachada que da al mar está que se cae (literalmente) y cualquier día de éstos, si no se hace nada y deprisa, nos encontramos con las colecciones haciendo compañía a los peces. Hay que hacer algo y hacerlo ya. Pero ¿había que hacer esto? Ésa es la pregunta.

¿Qué pienso? Mi opinión no cuenta demasiado, lo sé, pero me apena profundamente que desaparecerá parte de un paisaje de mi infancia y juventud, que es eso que llaman patria, la que forma tus recuerdos. Algunos momentos de íntima felicidad los he pasado flotando en el mar, contemplando esa fachada que se caía a pedazos, encalada y caótica. La echaré de menos. Cuando paso por Sitges y doy un vistazo alrededor, contemplo el destrozo causado por los promotores urbanísticos con el beneplácito del ayuntamiento y los villanos durante estos últimos diez años. Atila era un santo comparado con ellos. Ya nada es lo mismo.

¿Los valores? ¿Qué valores?

El pasado jueves, el PSC de Tarragona organizó un acto de apoyo y homenaje a la alcaldesa de Cunit, y senadora, Alberich, que se ha hecho famosa por intentar evitar la detención de un personaje que acosaba, amenazaba y coaccionaba a una mediadora municipal, por darle cuerda negociando directamente con él, sin contar con su mediadora y violando las órdenes de alejamiento del juez, por no considerar que la agredida fuera ultrajada por ese tipo por no taparse la cara, conducir un automóvil o tratar de tú a tú con personas de otra religión, por intentar mantener el poder que ejercía ese fulano sobre la comunidad inmigrante, poder que ejercía sin haber sido elegido por nadie, por negar el apoyo personal o institucional a esa trabajadora municipal, por proponer a la sufrida y maltratada trabajadora que se largara con viento fresco, pues la alcaldesa y también senadora sostenía que todo el problema había sido culpa de esa mencionada trabajadora, por denunciar a los canallas que pretendían extorsionarla.

El señor Sabaté, delegado de la Generalidad de Catalunya en la provincia de Tarragona, alabó a la alcaldesa, senadora y polémica Alberich por, agárrense, defender los valores socialistas. Delante de cien militantes de Tarragona, añadió que el partido aprobaba y apoyaba su actuación en este asunto.

¡Manda huevos! ¿Adónde iremos a parar?

Efectos secundarios

La revista Medical Hypotheses propone un espacio de debate para que los médicos y científicos expongan teorías poco convencionales y analicen su validez terapéutica o científica. Como dijo el señor Popper, el progreso de la ciencia tiene mucho que ver con la imaginación y la poesía, y Medical Hypotheses se ofrece a ello.

La revista ha publicado recientemente un artículo de John Zenian sobre una neuropatía frecuente, el síndrome del túnel carpiano que ha provocado cierto revuelo. Esta neuropatía consiste en el pinzamiento del nervio que atraviesa la muñeca y llega hasta los dedos: provoca dolor, falta de sensibilidad, etc. El doctor Zenian propone que el incremento estadístico del síndrome del túnel carpiano durante los últimos diez años entre los varones (significativo, porque el síndrome es más frecuente en las mujeres) responde al incremento de la actividad sexual de los varones mayores de cincuenta años.

Según esta hipótesis, la comercialización del citrato de sildenafil (más conocido como Viagra©) ha provocado que un número cada vez mayor de varones entraditos en carnes y de edad avanzada se atrevan a darle gusto al cuerpo, sobrecargando las muñecas, dice el doctor, en la llamada postura del misionero. Ese ejercicio frenético y apasionado maltrata las articulaciones y de tales causas, tales efectos, sostiene.

El artículo ha sido contestado en varias publicaciones médicas y la polémica está servida.

Felicidades, Jaguar


Jaguar cumple 75 años. Muchas felicidades, campeón.

Causa y efecto

Hecho: Existe una correlación estadística probada por las autoridades de Tráfico que asegura que un incremento del paro de un 1% reduce los accidentes de tráfico en un 1,4%.

Análisis optimista: Algún beneficio se obtiene de la crisis.
Análisis pesimista: Salir de la crisis nos costará algunos muertos.

El hombre que camina ¿hacia dónde?


L’Homme qui marche (El hombre que camina), un bronce de 1,83 metros de alto del artista suizo Albert Giacometti, se ha vendido en una subasta por la apabullante cantidad de 74,2 millones de euros, céntimo más o menos. En Sotheby’s, la casa de subastas, no acaban de creérselo (o eso dicen, por disimular), puesto que ha batido la marca absoluta del precio pagado en público por una obra de arte. L’Homme qui marche era parte de un proyecto inacabado de Giacometti, pensado para la Chase Manhattan Plaza, de Nueva York. Curiosamente, la escultura pertenecía a otro banco, alemán, el Commerzbank. El comprador es todavía anónimo.

Una vez más, las obras de arte del siglo XX se imponen sobre las demás. Entre las diez obras por las que más se ha pagado últimamente, sólo hay un Rubens; el resto son obras de Picasso, Warhol, Pollock... Entre las obras que quieren batir la marca de Giacometti, que se anuncian en los foros de arte de todo el mundo, se insinúan cifras de cien millones de dólares para obras post-impresionistas, mientras apenas pasan de los treinta millones de dólares las obras anteriores al siglo XIX. Quizá sea una moda, quizá sea que el mercado del arte adquiere los vicios de los mercados financieros y prima lo inmediato frente a los bonos del Tesoro. También pudiera ser que las buenas piezas clásicas ya estén en los museos mientras las obras contemporáneas andan por ahí buscando un hogar, pobrecitas. Quién sabe.

Il Gattopardo


Lampedusa dejó escrito en su testamento que se consideraría personalmente insultado si Il Gattopardo se publicaba pagando la familia la edición de su bolsillo. No hizo falta que se removiera en su tumba, porque Feltrinelli publicó el manuscrito y se ha convertido, con el pasar del tiempo, en un clásico de la literatura italiana y universal.

El príncipe de Salina tiene cuarenta y cinco años y es un señor feudal de la vieja escuela, un caballero ilustrado y sensual, y temeroso de un Dios que trata de igual a igual. Ahora se enfrenta a la lenta, inasible, imperceptible decadencia de su estirpe y su mundo. En verdad, se enfrenta a su propia decadencia. La monarquía napolitana cae bajo el impulso de la unificación de Italia, surgen nuevos ricos, oportunistas, pescadores en aguas revueltas que Salina acepta como un molesto peaje, pues sostiene que todo tiene que cambiar para seguir lo mismo. Pero a él le salen canas y sus hijos ya no son los niños que fueron, y la novela es, en sí misma, una metáfora entre lo viejo, lo nuevo y lo mismo.

No es una novela política, sino un ejercicio de sutil ironía, de elegancia. Un hombre magnífico (un Hércules Farnesio, dice de él el autor) se enfrenta a su propio fin y al fin de una manera de comprender y vivir el mundo. La historia del Gatopardo transcurre con la lentitud y la belleza propia del paisaje siciliano, nítido, brillante, en apariencia simple, pero saturado de matices sutiles, de aromas y perfumes, de amor, de muerte. La enérgica alegría y la persistente melancolía compiten en el paisaje del sentir de Salina, que es el paisaje de su patria, Sicilia.

Lean Il Gattopardo, que aprenderán mucho de la condición humana y del buen hacer de un escritor.

Gente con estudios

Entre los currícula de los políticos españoles en activo abundan los que tienen estudios de esto y lo otro. En otras palabras, son políticos que comenzaron y abandonaron una licenciatura, pero presumen de esos estudios, por no ser menos que el vecino. La dedicación a la política les ha permitido prescindir de una sólida formación académica y en muchos casos, de una brillante carrera profesional. Sin ir más lejos, la alcaldesa (¡también senadora!) de Cunit es una persona con estudios de Ciencias Políticas, que combinaba con un trabajo como administrativa en una gestoría. La actividad política le permitió prescindir de la licenciatura, mejorar su tren de vida y conocer mundo, y su caso es relativamente frecuente.

Así, por ejemplo, el Presidente y el Vicepresidente del Parlamento de Cataluña sólo tienen estudios, y las tres cabezas visibles del Tripartito suman una licenciatura en filología y dos personajes con estudios. Ninguno de ellos ha destacado en una carrera profesional ajena a la política. Pero ¡ánimos! Hay tres consellers que son doctores y dos más con dos carreras universitarias cada uno.

¿Qué libro no quisiera leer ahora (quizá nunca)?

El autor de estas líneas gasta muy mala leche y algunas veces pone a sus lectores en un brete, comprometiéndolos con preguntas realmente estúpidas. Ésta es una de ellas: ¿Qué libro no quisiera leer ahora mismo (quizá nunca)? Es posible que el autor quisiera poner a prueba una tesis de Nietzsche: no es más sabio el que sabe más cosas, sino el que decide qué cosas no quiere saber. El autor es un tipo bastante raro.

El Ulises, de Joyce, se llevó el 4% de los votos. Es una novela que narra la vida del señor Bloom el 16 de junio de 1904, haciendo de su vivir un presunto de la Odisea de Homero. Con respecto a esta novela, la población de lectores del ancho mundo se divide en dos grandes grupos y una minoría. El primer grupo no la ha leído, pero asegura que es un pastiche, una mierda, tal cual. El segundo grupo tampoco la ha leído, pero asegura que es la mejor novela en lengua inglesa del siglo XX, que no es poco. La minoría ha leído Ulises, pero calla cuando le preguntan, por no verse en medio del fregado entre ambos grupos mayoritarios.

El pensamiento postmetafísico, de Habermas, obtiene un 8% del desprecio de los lectores. El título ya echa para atrás, aunque promete mucho. Sin embargo, Habermas tiene fama de ser uno de los escritores más crípticos que parió madre, y su lectura provoca jaquecas y desórdenes estomacales incluso en pequeñas dósis. Se explica de tal manera que una obviedad parece profunda, y nadie se atreve a levantar la mano para preguntar qué ha dicho exactamente, no fueran a volvérselo a explicar.

La opus magna del inefable Heidegger, Ser y Tiempo, se lleva el 13% de los votos. A nadie le apetecen las cuatrocientas cincuenta páginas de relación entre el tiempo y el ser, que es siendo, en el tiempo, como es evidente, pues si fuera cuando no es, o no fuera cuando es, no sería, o poco más o menos. No se oculta el mérito a pasar por genio con semejante majadería.

El 30% de los votos se los lleva Hegel, con su Fenomenología del Espíritu. Me ahorro los comentarios y me remito a Schopenhauer, que rebate a Hegel en un pispás, además de llamarle de todo menos guapo. La Fenomenología del Espíritu es uno de esos libros que provocan desazón.

El libro que menos apetece leer a mis lectores es el de las Memorias, de Jordi Pujol i Soley, que provoca un rechazo del 43%. Supera a Hegel, lo que tiene su mérito, quizá por aburrido... Hasta el momento, sólo se han publicado dos terceras partes de sus Memorias, dejándonos a todos en 1993. Pujol no escribe sus memorias, sino que habla, habla y habla y Manel Cuyàs, un periodista de El Punt, transcribe lo que puede y como puede, suprimiendo toses y guiños. Por si alguien no tiene noticia de ello, el señor Pujol es aquel político que consiguió mantenerse veintitrés años como President de la Generalidad de Cataluña (lo que no es fácil) justo antes del trístemente famoso Tripartito. Durante su mandato, consiguió que un país con un gran potencial cultural e industrial, bastante por delante del resto de España, pasara a ser un país normalito, en la media en economía, en la cola en educación, tarea en la que también se ha empeñado el actual gobierno. Creó el pujolismo y una costumbre insólita en los países democráticos, el avui no toca. Mucha gente lo echa de menos y considera que es un personaje entrañable, mientras los analistas políticos insisten en apuntar que todavía vivimos a remolque del pujolismo, con todo lo bueno y lo malo que se deriva de ello. Sus memorias son soporíferas, aunque el personaje es interesantísimo y resume qué nos ha pasado y porque estamos como estamos.

Consecuencias imprevisibles

La prensa ha anunciado que Charles P. Brainbridge, de Oxbridge, Massachussets, es el hombre más anodino del mundo. El anuncio ha puesto fin, súbitamente, a la condición del señor Brainbridge.

Buen rollo, mal rollo (y van tres)

Estos días, sigo con mucha atención las crónicas que Ferran Balsells escribe para El País sobre el lamentable asunto de la mediadora cultural del Ayuntamiento de Cunit. El periodista denunció que esta mediadora, la señora Ghailan, había sufrido amenazas, coacciones y violencia, y que el asunto había acabado en los tribunales. El imán de Cunit, su mujer, su hija y el presidente de una asociación islamista del pueblo se enfrentan a penas de dos a cinco años de prisión. A primera vista, parece que se trata de una cuestión religiosa: el imán pide que despidan a la señora Ghailan porque no lleva velo, viste pantalones y se relaciona con infieles. Como no la despiden, la acosa y azuza a la población contra ella y su familia. ¿Una cuestión religiosa? Muchos musulmanes de la población afirman que es una cuestión de poder: el imán pierde influencia sobre la población marroquí, quizá también dinero, si una trabajadora del municipio ayuda a los recién llegados a reconstruir su vida... gratuitamente. Los musulmanes que presenta Balsells son gente normal y corriente que contempla con recelo la labor del imán. Un verdadero creyente no se comportaría así, afirman. Si no es capaz de convencer con la palabra, no sirve como imán, dicen. Es una cuestión de poder, concluyen, como ya he dicho.

Estos conflictos son habituales en el ámbito de la inmigración. Se resuelven con paciencia y con justicia, con la ley en una mano y el respeto en la otra, y todos salen ganando. En cualquier caso, la autoridad tiene que mantenerse firme en la defensa de los derechos de las personas y en la aplicación de la legalidad vigente.

Pero la alcaldesa de la población, la senadora (¡también es senadora!) Alberich, retiró todo su apoyo a la mediadora social, a la que acusó de crear problemas y de ser ella misma un problema, por no ceder ante las amenazas del imán. Pero ¿qué es esto? ¿Dónde se ha visto? No contenta con semejante vileza, hizo lo posible por evitar el arresto de los acusados y se negó a renovar la orden de alejamiento, que quebrantó convocando una reunión con los acusados a pocos metros del despacho de la señora Ghailan. De hecho, mantenía reuniones periódicas con los acusados, a los que consideraba los únicos interlocutores válidos. Me parece a mí que la alcaldesa (¡y también senadora!) ha causado mucho daño a la víctima, a la justicia y a la reputación del municipio, y se ha mostrado claramente inepta para el ejercicio de una responsabilidad pública, sin entrar a valorar cuestiones éticas.

En sus reportajes, Balsells deja que los hechos y las personas hablen por si mismas, y no hay más que leer la entrevista que le hizo a la señora alcaldesa (¡y senadora!) para comprobar que no da la talla para un cargo público. Miente, se contradice, niega lo evidente, acude a lugares comunes, asegura que obró con buenas intenciones... para acabar causando más mal que bien. Para llevarse las manos a la cabeza, vamos. La entrevista que hoy dedica a la señora Ghailan es todo lo contrario. Muestra a una mujer responsable, firme en sus convicciones, que sabe qué tiene entre manos, valiente, pero también triste y destrozada por la traición y la miseria con que se ha visto obsequiada por la autoridad municipal. La alcaldesa lo ha sabido todo, siempre, dice. Ella siguió reuniéndose con ellos, pero nunca me explicó de qué hablaban. [...] Su mediación se resume en que si yo retiraba la denuncia se acabaría todo. Dijo que todo era por haber denunciado al imán. Éstas fueron sus palabras. [...] Me han dicho que si quiero irme de aquí me facilitarán las cosas. Les he dicho que no, que no tengo por qué marcharme. Si la alcaldesa quiere despedirme, que lo haga. Primero está mi dignidad. ¡Brava!

Después de leer todas las crónicas del señor Balsells, renuncio al adjetivo pánfila para calificar a la alcaldesa (¡y senadora!) de Cunit. Creo posible, lamento, que no haya infringido ninguna ley, pero seguro que su buen rollo merece una severísima censura. Me reservo qué adjetivos le reservo en la intimidad: sería muy desagradable enunciar en público qué pienso de ella, ahora mismo. ¡Qué mal rollo!

Pronóstico

El meteorólogo anunció a bombo y platillo que Barcelona amanecería nevada, nubosa, encapotada, fría y gris. Hace frío, no diré que no, pero luce un cielo azul clarísimo y la nieve, puf, se esfumó. Se esfumó o no llegó a caer, no sé, no puedo asegurarlo, porque estaba en la cama, soñando con el lunes que se me echaba encima, ajeno a los incidentes atmosféricos. De camino a la oficina, he preguntado por la nieve. ¿Es posible añorar algo que no ha ocurrido? Me temo que sí.

P.S. (horas más tarde). Mi hermano, que vive en Gerona, me ha llamado para chincharme y hacerme rabiar. Gerona ha amanecido con una capa de nieve, espolvoreada de blanco como si se tratase de un gigantesco bizcocho azucarado. Ha dicho que en Olot la capa de nieve era más notable, y que los campos han amanecido silenciosos y sutiles, como siempre que despiertan nevados. En Barcelona, un sol alegre y burlón se ríe de mis anhelos.