El ridículo de la Universidad de Gerona (UdG)

Va la Universidad de Gerona (UdG) y anuncia un curso de post-grado, pensado para treinta alumnos y 120 horas de clase, a 1.175 euros por alumno, titulado Salud y armonía del hábitat. Un vistazo al programa echa para atrás. Un estudiante de ingeniería electrónica inicia una campaña en internet contra la charlatanería barata que publicitaba el máster.

La Fundació Universitat de Girona intenta disimular ante la avalancha de correos electrónicos que recibe en señal de protesta. La prensa toma cartas en el asunto. De repente, la descripción del curso cambia. Donde ponía geometría sagrada (sic) desaparece sagrada. Donde ponía feng-shui ya no pone feng-shui. Expresiones como conciencia global holística, telurismo, geobiología, radiestesia, la flor de la vida, aura, etcétera, han sido disimuladas o eliminadas del programa. Eso sí, las asignaturas y las ponencias van de lo mismo, y las imparten las mismas personas.

La universidad es sorprendida in fraganti en esta burda maniobra, tanto por el estudiante escéptico como por otros muchos avisados. La prensa se hace eco de la trampa. Entre la presión de unos y otros y la evidencia de haber hecho el ridículo, la magnífica señora doña Anna Maria Geli, hermana de la que fue consellera y rectora de la Universidad de Gerona (de ahí lo de magnífica), no ha tenido más remedio que retirar el máster, devolver los dineros a los estafados... digo, a los alumnos, y encargar un informe para, cito, averiguar el origen de la polémica y ver si el contenido [del máster] es o no científico.

Yo creo que no hace falta ningún informe para ver si el contenido es o no es científico. Salta a la vista que no lo es, ni de broma. Lo que sí que hace falta es un informe para descubrir cómo es posible que una universidad seria se deje colar estos goles por una tropa de espabilados, charlatanes e iluminados. También merecería un informe para saber cómo es posible que un arquitecto acabe su formación técnica y crea en semejantes majaderías. Si realmente no las cree, también sería conveniente dejar al descubierto que entonces se gana la vida estafando a los demás. ¿Cuál de las dos cosas es más grave? ¿Un profesional inepto o un sinvergüenza? Quizá una funesta combinación.

Quédense con el nombre, Gabriel Barbeta, arquitecto, que muchas veces firma como Gabi Barbeta. Es el director del máster de marras. Se defiende con ira, pues se le ha ido el negocio al traste. Considera que la campaña en contra del despropósito que impulsaba ha sido, cito, un ataque con tono amenazador, y también incitador a la violencia. Se siente, dice, insultado y calumniado. Luego afirma: El Feng-Shui genera rechazo, pero no por eso hay que dejar de tratar estos temas y extraer lo que pueda ser útil. La pasta que se saca engañando a los incautos e idiotas, por ejemplo, es muy útil, digo yo.

Sin ir más lejos, el ínclito señor Saura, antiguo conseller de Interior y Participación Ciudadana, se gastó tres millones de euros (¡tres!) en decorar à la feng-shui la nueva sede de su departamento. Mucho dinero, mucho feng-shui, pero, visto lo visto, no le funcionó nada al señor Saura, que se cubrió de gloria ejerciendo inútilmente su cargo.

Lo peor es que el arquitecto Barbeta dice lo siguiente: Cuando se habla desde la ignorancia, uno no puede juzgar superficialmente lo que otros investigan, quejándose del alumno de ingeniería don Alberto Fernández Sierra, que fue el que denunció el hecho y dijo clarito y con todas las letras que el presunto máster no era más que una tomadura de pelo.

Otro que tal, el señor Chamorro, director del departamento de Arquitectura e Ingeniería de la Construcción de la Universidad de Gerona, afirma sobre el feng-shui, la cosa telúrica ésa y demás tonterías lo siguiente: Hay bibliografía sobre el tema y artículos publicados en revistas contrastadas. Luego añade, para cubrirse de gloria y mostrar al público el gran alcance de su (in)cultura científica: En la tierra hay campos magnéticos y puntos de energía máxima y mínima. Si te sitúas en un cruce de puntos de energía no te sentirás tan bien. Este caballero ¿en qué rifa ganó el título académico que ostenta? ¿Cree lo que dice? ¿Bebe, fuma o simultanea ambos vicios? ¿O insiste conscientemente en engañarnos? ¡Qué miedo me da dejar la formación de futuros arquitectos e ingenieros en manos de semejante tipo!

Me despido con las palabras del estudiante que puso al descubierto este escandaloso fraude, Alberto Fernández Sierra. Que me demuestren ahora mismo que lo que dicen es científico, dice. No basta con publicar un artículo para que algo quede demostrado. En ciencia, otros muchos deben llegar a las mismas conclusiones que tú. Añade, al final: Me parece poco ético que cambien los títulos de la asignaturas. Y me duele que la universidad no diga que retira el curso porque no cumple los parámetros de la ciencia.

A nosotros también nos duele, Alberto, pero también nos felicitamos por tenerte a nuestro lado. ¡Bravo! ¡Has hecho muy bien y estamos contigo!

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8 comentarios:

  1. Me parece que antes de criticar hay que estudiar el tema ya que hay muchas cosas que los "sabios científicos" no saben.
    la ciencia es evolución y si no se promueven espacios para ver el mundo de forma diferente no se podrá avanzar, ademas la influencia de los campos magnéticos en la salud es una realidad, la tierra posee magnetismo medible con un gaussometro, asi que papitos sabelo todo a investigar antes de criticar,

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  2. En efecto, señor Anónimo, los científicos no saben muchas cosas, pero no viven de engañar al personal. Éstos, sí.

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  3. Vale, ya lo entiendo. Esto es una estafa. Lo de cobrar 4500 euros por un master sabiendo que el mercado laboral está completamente saturado no. Por otra parte no creo que se obligara a nadie a punta de pistola a estudiar el master. Imagino que antes de escribir habrás averiguado algo sobre el Síndrome químico múltiple, o el síndrome de edificio enfermo, enfermedades reales producto de los mejores saberes científicos del siglo XX, impartidos en las universidades. O simplemente, sobre los zahoríes y como localizan el agua sin más instrumentos que su propio cuerpo. O sobre el efecto placebo y las remisiones "espontáneas". O sobre lo que hacen hoy mismo en el MIT Media Lab. Lo que ayer era ciencia hoy es superchería y viceversa. El resultado que aplaudes es el de siempre: la universidad atrincherándose en posiciones decimonónicas mientras la innovación se hace en otras partes. Gabi Barbeta tiene una tesis doctoral en construcción en tierra y ha construido,en España, una escuela sin hierro ni cemento, algo que la ortodoxia no se hubiera atrevido ni a plantearse. Creo que se había ganado al menos el beneficio de la duda. Como dice anónimo, si no dejamos que la gente haga cosas diferentes, acabamos haciendo todos lo mismo. Finalmente, el dar por supuesto que todos los asistentes al master eran estúpidos, me parece como mínimo condescendiente. Es una universidad, no un parvulario. La biodiversidad es buena y siempre se aprende algo. Un saludo, Miquel Ramis.

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    1. Cobrar 4.500 euros por algunos de los "másters" que corren por ahí es, estoy de acuerdo con usted, una estafa, o algo parecido. Pero también lo son algunas de las cosas que menciona o que se relacionan con ellas.

      Sobre el señor Barbeta, una cosa es construir sin hierro ni cemento (ya lo hacían nuestros antepasados, fíjese en cualquier catedral) y otra es vender la construcción envuelta en un paquete de fantasía, pseudociencia, magia y tomadura de pelo. ¡Son dos cosas muy diferentes! Conozco el tema por haber trabajado en él y sé que las casas se sostienen, pero la teoría que las vende, mágica y esotérica, por ninguna parte. ¡Con lo fácil que es decir cosas sensatas...! Puede hablar de materiales reciclados, economía, aislamiento térmico... pero ¿de "energía telúrica" y "corrientes geomagnéticas"?

      Por otro lado, la biodiversidad será buena, pero no por eso tenemos que dejar que los burros se hagan con la universidad, aunque sea una batalla perdida.

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    2. Se suele decir que "la merda de la muntanya no fa pudor" aquí en Catalunya.

      Ya que cuando hay espacio ésta se ventila rápido, y en general en la montaña se goza de una compensación en aire del entorno.

      Aquellos que seáis técnicos en arquitectura pero no sepáis si huele o no cagar en la montaña quizá no sepáis lo bien que sienta vivir en una casa que no te enferma, que no conserva humedades, que no necesita de aire acondicionado, que también le sienta bien al paisaje y que genera poca carga para el medio ambiente. O quizá no pensáis en duplicar las cañerías para separar por fin la mierda de los jabones químicos. O quizá...

      Pensamientos para la salud de las personas y del medio ambiente que no se enseñan en carreras técnicas a mi pesar, pero que sí han tenido consideración por otra gente también sensible como ustedes.

      Ayudad a pensar como evitar el cáncer cerebral por emisiones que ya se da en la sociedad, aportad algo, por favor.

      Gerard Mateu Benet.

      Estudio de Bioconstrucción AVANÇ.
      -Artes y Curvas-

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    3. Estoy de acuerdo en casi todo lo que dice hasta que llega el final y menciona el cáncer cerebral por emisiones, típico temor de algunos movimientos naturalistas que dejan a un lado la ciencia.

      Vivir en el campo es un ideal, pero para la gran mayoría de la población, una utopía. Además, imagínese el territorio sometido a la presión demográfica de una población (la misma población que ahora) dispersa. ¡Insostenible!

      Sé muy bien lo importantes que son la racionalidad y los criterios ambientalistas en arquitectura y urbanismo. Soy muy consciente de ello. Lo que me pone de los nervios es que se arruine el trabajo serio de muchos técnicos con discursos cercanos a la magia o la superstición. Eso es y era todo.

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  4. cuanta ira... cuanta saña... pero se te ve esa cara de cerdo que tienes, imagino que nadie podrá darte cariño y por eso atacas al mundo con tanta rabia y falta de pudor... eres un pobre infeliz luis soravila, falto de amor y supongo que de sexo

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    1. Su argumentario habla por sí solo, y en vez de borrarlo, lo dejaré donde está para que el público contemple su razonamiento lógico, su educación y su honestidad intelectual y sea consciente de la magnitud de la tragedia.

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