
Hace unos días, los redactores publicaron un número dedicado al auge del islamismo radical en el norte de África, y, en broma, cambiaron el nombre de la revista por Charia Hebdo. El mismo día que llegó a los quioscos, unos tipos lanzaron botellas de gasolina contra el edificio de la redacción y le pegaron fuego. Nadie duda que detrás del ataque se esconden personajes intransigentes, que deberían ser presos y juzgados. No por sus ideas, sino por sus actos, como corresponde a un Estado de Derecho.
Mientras tanto, copiamos la portada de la revista, por manifestarnos en contra de los incendiarios con nuestras escasas posibilidades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario