Los "panzer" con motor a gas (I)


Esquema de un gasógeno alemán de la Segunda Guerra Mundial.

El gasógeno, por si alguien no lo sabía, es un aparato donde se produce una combustión pobre en oxígeno de un combustible sólido (como carbón, leña, residuos vegetales, etc.). Se genera un gas combustible, con partes significativas de hidrógeno, monóxido de carbono e hidrocarburos, además de toda clase de porquerías. El gas del alumbrado empleado a finales del siglo XIX procede de un proceso de gasificación del carbón y los gasógenos, capaces de generar el gas que puede alimentar el motor de explosión de un automóvil, nacieron en Francia, hacia 1920. Aunque funciona (porque funciona) es sucio e ineficiente, además de voluminoso y engorroso.

Gasógeno empleado para un autobús de línea.
Este mismo aparato se empleó para mover algunos carros de combate.

El mismo aparato de gasógeno en un carro de combate alemán.
El cuerpo es de un PzKpfw I Ausf B  y la torreta, de un PzKpfw III.
Empleado en una Escuela de Conducción del ejército.

El gasógeno se convirtió en uno de los símbolos de la autarquía franquista y la miseria de la postguerra española. Pero España no fue el único país en echar mano del gasógeno en los años cuarenta. La Segunda Guerra Mundial hizo del petróleo algo precioso y naciones neutrales como Brasil o Suecia tuvieron una significativa parte de su parque móvil movida con gasógenos, a falta de nada más. Por supuesto, los países en guerra u ocupados también echaron mano del gasógeno; en toda la Europa ocupada, pero también en el Reino Unido, incluso en los Estados Unidos y Canadá. En Dinamarca (ocupada desde 1940 por la Alemania nazi), el 90% de su parque móvil acabó funcionando con gasógeno. Es el caso más extremo.

Mercedes Benz 170 de 1940 con gasógeno.
Este modelo fue también empleado por el ejército.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania fabricó unos 200.000 gasógenos para ser instalados en automóviles, camiones... y carros de combate, de los que pronto hablaremos. Además, invirtió mucho tiempo y dinero en producir combustibles a partir del carbón. Es famosa la gasolina sintética nazi (quizá hable de ella otro día), pero no lo es tanto el gas generado a partir del carbón. 

El proceso de gasificación a gran escala sirvió para distribuir bombonas de gas que sustituyeron a la gasolina en muchos vehículos civiles y militares. Sea con gasógeno, sea con bombonas, cientos de miles de vehículos alemanes emplearon gas en vez de gasolina. A la fuerza; una de las razones que explica la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial fue su fracaso a la hora de asegurar sus suministros de petróleo: fracasó la rebelión en Irak, fracasó la invasión del Cáucaso, no pudo cruzar el canal de Suez, perdió los campos de petróleo y las refinerías rumanas entre 1943 y 1944.

Un camión militar con capacidad de carga de cinco toneladas (un estándar) que funcionara con gasógeno necesitaba un kg de madera por km, aproximadamente. El gasógeno tenía que arrancarse al menos media hora antes de partir y la potencia que rendía el motor era un 20% inferior a la que hubiera rendido un motor diésel. Esto explica por qué el gasógeno no es apto para una unidad de combate, pero sí quizá para otros usos. Por lo tanto, el gasógeno o las bombonas de gas se dejaron para las labores de apoyo o de baja prioridad, como los camiones de suministros o los vehículos de las tropas de ocupación. 

El Escarabajo a gasógeno, un invento de tiempos de guerra.
Observen el abultamiento del morro.

El mismísimo doctor Porsche trabajó en la instalación de gasógenos en su criatura más famosa, el KdF Wagen (la versión militarizada del Volkswagen) y su derivado, el Kübelwagen (o Kübel, para los amigos). Empleó un gasógeno modelo T230 y lo instaló en una especie de joroba en la parte delantera. ¡Porsche siempre tan original! La mayoría de los gasógenos se instalaban en la parte trasera o, en algunos camiones, justo detrás de la cabina. 

El Kübel Tipo 239 (o 230). 
Observen el abultado morro, donde se esconde el gasógeno.


El Kübelwagen y el Kdf Wagen (versión militar).
Ambos, con el gasógeno T230.

Un Kübel con gasógeno (Tipo 239) modificado como furgoneta.

Raro entre los raros. Un Kdf Wagen con gasógeno T230 sobre un chasis de Kübelwagen.

La silueta del KdF Wagen y del Kübelwagen con gasógeno es más elegante (digámoslo así) y el modelo de Kübel con gasógeno se denominó Tipo 239 (también, tipo 230) Holzbrenner o Holzgas, por eso del gasógeno. Se construyeron... Bien, no se sabe exactamente cuántos se construyeron, pero alguna cifra entre los 300 y los 700, todos juntos. A modo de curiosidad, los primeros Kübel con gasógeno se enviaron... ¡al desierto! Qué cara pondrían las tropas de Rommel cuando vieron llegar unos automóviles que funcionaban con leña en medio del Sáhara. Un poema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada