Elemental, querido Gillette (II)


Propaganda de la obra de teatro de Gillette.
En la ilustración, Sherlock Holmes y Billy, el botones del 221b de Baker Street.
Charlie Chaplin fue una vez el botones de la función.

Así que el personaje de Sherlock Holmes debe mucho a William Gillette. Éste era un actor que había estudiado ingeniería y que patentaría varios inventos geniales (o del tebeo, según se mire). Hijo de un senador abolicionista y de una mujer militante en la Liga Antialcohólica, salió actor y le dio un disgusto tremendo a su papá... aunque fue un actor de mucho éxito e hizo una gran fortuna con su oficio. Se codeó con los grandes (con Mark Twain, por ejemplo), pero descubrió que él también podía escribir guiones y libretos y dirigirse a sí mismo. Tenía lo que entonces se decía un gran sentido de lo dramático, que quiere decir que montaba unos pollos melodramáticos en escena, lo más exagerado que uno pueda echarse en cara, que hacían las delicias del público de aquel entonces.

Gillette coincidió con Arthur Conan Doyle cuando éste, hasta las narices de Sherlock Holmes, lo había arrojado de arriba abajo de las cataratas de Reichenbach bien agarrado al profesor Moriarty. Pero el dinero es el dinero y su necesidad, perentoria. El autor tuvo que escribir El sabueso de los Baskerville y cuando Gillette le fue con la idea de hacer de las aventuras de Sherlock Holmes una obra de teatro, dijo que sí. (En verdad no fue Gillette, sino Frohman, el empresario y productor teatral.) 

En la apoteosis de su éxito, Gillette.

Gillette no quedó satisfecho con el guión y comenzó a cambiarlo todo de arriba abajo. El doctor Watson aparecía en escena, pero en el tercer acto y sin demasiado protagonismo. Creó a Billy, el botones del 221b de Baker Street, que luego Doyle incluiría en uno de sus relatos (La piedra de Mazarino). Gillette se entrevistó personalmente con Doyle para conseguir su visto bueno y se presentó delante del escritor caracterizado de Sherlock Holmes. Eso impresionó mucho al autor, que no dudó en darle permiso a Gillette para que hiciera lo que quisiera. Doyle y Gillette se hicieron grandes amigos. Aunque el Holmes de Gillette no era el Holmes de Doyle, ¡era todo un personaje!

Por cierto, una de las primeras apariciones de Charlie Chaplin en un escenario fue su interpretación de Billy, el botones, en la obra de Gillette. Es un detalle que queda para la historia y la anécdota.

Gillette haciendo de Holmes.
Curiosamente, no fuma en pipa, sino un cigarro.

Fueron, en total, 1.300 interpretaciones de Gillette de la obra en inglés, delante de un numeroso público tanto en los Estados Unidos como en el Reino Unido (aparte de un tour que visitó media Europa). Es la tercera marca de este género en la historia del teatro. Hay que añadir las representaciones de la misma obra por otros actores en los Estados Unidos y otros lugares de habla inglesa... y una película.

Gillette en su casa de campo.
Tenía una línea de ferrocarril propia que daba la vuelta a la finca, con dos locomotoras.

Gillette hizo tanto dinero con Sherlock Holmes que mandó construir un castillo en Seven Sisters, Hadlyme, Connecticut. Cómo será el caserío que en los jardines construyó una línea de ferrocarril de 4,5 km de longitud para dar vueltas y vueltas alrededor de la casa, en la que podían circular dos locomotoras. Hoy en día, una de ellas sigue en funcionamiento (completamente restaurada) y el castillo es propiedad del Estado, que lo considera monumento.

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