Pitos y flautas


El fútbol es un suceso que me aburre. Es difícil afirmar en público que el balompié es una murga y que me importa bien poco si gana el Barça o el Madrí, porque uno es de Ferrari, qué le vamos a hacer, y tanto me da qué hacen o pueden dejar de hacer veintidós tipos en calzoncillos dándole de patadas a un balón, pudiéndoselas dar los unos a los otros. El rugby, por ejemplo, del que me confieso incapaz de comprender las reglas, es mucho más divertido. Pero tengo que reconocer que el mundo del fútbol arrastra tras de sí multitudes y provoca sucesos extraños e inverosímiles, y ésos sí que me interesan.

Por ejemplo, el fenómeno del pulpo Paul, que en paz descanse, del que hablaré otro día, porque me tiene fascinado. Por ejemplo, el caso del portero Pinto, del que hablaré ahora.

Yo ni sabía que existía un portero que se llamaba Pinto, ni que era del Barça, ni que en un partido de la Copa de No Sé Qué, o del Campeonato de No Sé Cuántos, se enfrentó a los delanteros del Copenhague. Pero he sabido que los delanteros del Copenhague se abrieron paso hasta la portería del Barça, dejando atrás a la defensa patria. Pinto, nuestro héroe, un tipo de extraña apariencia, por decirlo suavemente, quedó a solas frente a Santin, un brasileño que se gana la vida como futbolista en Dinamarca.

El señor Pinto, viéndolas venir, silbó con tal suerte y tal arte que el pito se confundió con el silbato del árbitro. El delantero, pronto a meter gol, se quedó de una pieza, quietecito, creyéndose amonestado. Poco después, había llegado la caballería y Santin se había quedado sin balón y con un chasco enorme en el cuerpo. ¡Le habían tomado el pelo! Pinto salvó un gol a golpe de ingenio. ¡Bravo!

El caso es que la UEFA, creo que es la UEFA, o la FIFA, o la ONU, qué importa, le ha metido un paquete al señor portero días después del pitido... del partido, perdón. Dicen los de esa organización que engañar así al señor Santin es hacer trampas. Pues ¡claro que es hacer trampas! ¡Y muy bien hechas! Pero lejos de enorgullecerse de su ingenio, el portero se defiende con mentiras, asegurando que él practica el silbo canario con sus compañeros de equipo, utilizando el sonido de sus pitos para solicitar que vayan hacia aquí o hacia allá para defender la portería. Vamos, hombre, anda allá... ¡No hay de qué avergonzarse! Imitar el silbato del árbitro con tal arte y oportunidad merece un aplauso, y si la UEFA, la FIFA o la ONU no tienen sentido del humor, que les den. En último término, el reglamento no prohíbe silbar, ¿verdad que no?

El debate y la polémica están servidos.

Manifiesto por una Universidad libre de pseudociencia y oscurantismo

Ante la cada vez más abundante proliferación de conferencias, cursos, seminarios y todo tipo de actividades que diferentes corrientes pseudocientíficas están desarrollando dentro del marco de las universidades españolas y latinoamericanas, tendencia que cristaliza en la reciente creación de una Cátedra de Investigación sobre Homeopatía en la Universidad de Zaragoza, los abajo firmantes (científicos, profesores, alumnos y ciudadanos en general) nos vemos en la necesidad de manifestar lo siguiente:

La colaboración entre la Universidad y la Empresa, así como con otros organismos y agentes sociales es enriquecedora, productiva y debe ser considerada como una de las prioridades de la política universitaria. Los acuerdos y contratos para la transferencia de resultados de la investigación a la empresa privada pueden representar una importante fuente de financiación para las universidades públicas; los cuales, desarrollados convenientemente, permiten una mayor productividad científica y la optimización de las aplicaciones de tal actividad. Sin embargo, creemos que no es justificable que la Universidad busque vías de financiación a cualquier precio, y aún menos si con ello pervierte su filosofía y fines fundamentales.

La Universidad Pública, como cualquier otro organismo de la administración, debe estar al servicio del ciudadano, manteniendo un contacto permanente con la sociedad de la que forma parte, mediante una comunicación constante que permita la sintonía entre el mundo universitario y las necesidades sociales. Para cumplir estos objetivos, la Universidad debe ser un adalid en lo referente a innovación y a exploración de nuevos caminos para el conocimiento. La Universidad nunca debe ser una estatua, sino una animación en constante movimiento.

No es posible entender la función investigadora y el compromiso social de la Universidad sin la imbricación con su papel fundamental en la formación de ciudadanos libres, capaces de enfrentarse al mundo mediante una mentalidad crítica que les permita escapar de las cadenas de la irracionalidad, la superstición y la ignorancia. Esta función docente, completamente consustancial a la institución universitaria, va más allá de las aulas, al representar la Universidad un referente en cuanto a conocimiento y racionalidad para toda la sociedad.

En este sentido, la Universidad juega un papel muy importante ante el avance que en la sociedad contemporánea están teniendo determinadas corrientes anticientíficas y antirracionales, que pueden suponer un significativo retroceso hacia el oscurantismo y la superstición, algo que se encuentra en el polo opuesto de los objetivos universitarios. Nos preocupa, como universitarios y como ciudadanos, que bien entrado el siglo XXI cada vez prolifere un mayor número de terapias más próximas a la magia que a la medicina, en muchas ocasiones amparadas por instituciones y empresas médicas profesionales; nos preocupa que presidentes de gobierno consulten astrólogos; que pulseras mágicas declaradas oficialmente fraudulentas sean portadas por ministros de sanidad y constituyan el regalo más vendido de las últimas navidades; que cada vez haya más ciudadanos que crean firmemente que las vacunas son tóxicas y nefastas para la salud; que aumente el número de enfermos que abandonan el tratamiento médico para abrazar alternativas esotéricas; nos preocupa muy seriamente que gran parte de la población vuelva a confiar más en los curanderos que en la medicina científica.

Nos preocupa que la Universidad pueda convertirse en un mercadillo que de cabida a cualquier alternativa irracional al conocimiento científico. Sólo una mal entendida apertura de mentalidad puede justificar que se enseñe alquimia en las Facultades de Química, ufología en las de Física o el diluvio universal en las de Historia. Ofrecer el foro universitario a las pseudociencias, en igualdad de condiciones con el conocimiento racional, no se traduce en ningún enriquecimiento cultural, sino en una validación universitaria de la superstición y la charlatanería. Difícilmente podremos educar a nuestros hijos sobre la inexistencia de bases empíricas en la predicción astrológica si van a encontrar en el campus universitario cursos de postgrado en astrología.

Reza una de las máximas en ciencia que la razón no debe aceptar algo como cierto sólo porque lo afirme mucha gente o porque lo suscriban personajes importantes, y que siempre es necesario detenerse ante cualquier afirmación y dudar sobre si es o no cierta. Esto obliga a actuar mucho más despacio, a sopesar cuidadosamente las opciones, a avanzar con cautela ante cualquier tipo de propuesta. Y esta es una de las cosas que creemos firmemente que debe enseñarse en las universidades.

Por todo ello, nos preocupa que la Universidad de cabida a cursos sobre acupuntura, a conferencias sobre creacionismo, a seminarios sobre astrología y a cátedras sobre homeopatía. Nos preocupa especialmente si no se enfocan como un debate crítico y un análisis racional, sino con un presupuesto de funcionalidad y validación científica de los que no sólo carecen, sino que están en frontal oposición al espíritu crítico universitario.

En el caso concreto de la homeopatía, aunque de igual aplicación para el resto de pseudociencias, no se ha demostrado científicamente ni su fundamento teórico (que contradice nuestros conocimientos sobre química y medicina más elementales), ni su efectividad más allá de un placebo. Décadas atrás, se destinaron importantes estudios a buscar una posible base en los postulados homeopáticos, los cuales no han variado significativamente en doscientos años, base que jamás se encontró.

Nos resulta extremadamente paradójico que mientras gobiernos europeos retiran fondos y apoyos estatales a la práctica homeopática, en España se instauren cátedras dentro de las universidades públicas. El aval que esto supone, sitúa a la homeopatía, a la astrología o al espiritismo dentro de la categoría de disciplinas universitarias; máxime cuando no nos encontramos exclusivamente ante una actividad de investigación sobre un fenómeno dudoso, sino ante una institucionalización dirigida a la formación y divulgación de estos postulados.

Consideramos por último, que si bien está justificado profundizar y destinar fondos a cualquier aspecto que pueda ser investigado, la especial situación económica actual convierte la inversión de esfuerzo y medios en este tipo de disciplinas totalmente desacreditadas en un acto de puro despilfarro de recursos, que podrían emplearse en líneas de investigación y docencia muchísimo más prioritarias.

Las personas que desde distintos estamentos y colectivos de la sociedad suscribimos este manifiesto, deseamos llamar la atención sobre este importante aspecto al conjunto de la población y, especialmente, a las autoridades académicas y gubernativas, confiando en que la razón acabe imponiéndose sobre la superstición y el oscurantismo.

Firmar el manifiesto

Carta abierta a la Universidad de Zaragoza (II)

En relación con la Carta abierta a la Universidad de Zaragoza, he recibido una primera respuesta, ésta que copio:

Sr. D. Luis Esteban Soravilla:

Recibo su correo electrónico. Me encuentro, en esta fecha, fuera de Zaragoza. Tomaré información acerca de lo que en su escrito manifiesta y de considerarlo adecuado, recomendaré a las autoridades académicas lo que entienda que proceda hacer.

Quedo a su disposición

José Mª Marín Jaime
Defensor Universitario

Los Once


Bravo, bravo, ¡bravo! Sólo puedo censurar una cosa: ¡nunca más podré leerla por primera vez! Es impresionante, genial, me ha dejado sin habla. Es una bellísima y fascinante ficción histórica, y un juego de ilusionismo y artificio que embelesa y atrapa de la primera a la última letra.

Imagínense un cuadro de grandes dimensiones con el retrato de los once miembros del Comité de Salvación Pública, los artífices del Terror, el delirio de la Razón y la Libertad, un cuadro encargado por razones políticas inconfesables a un pintor que había sido alumno de Tiépolo. Tal es la ficción que recrea Michon, y prometo, les doy mi palabra de honor, que incluso conociendo y reconociendo la ficción y el engaño, pasé una buena hora buscando pistas del pintor y del cuadro en mis libros de arte, y no diré nada más, para que caigan ustedes también en la trampa y se pregunten en qué punto, en qué palabra, qué coma, comienza la ficción y dejamos atrás la Historia... si resulta que la dejamos verdaderamente atrás.

Los Once (Les Onze) fue publicada en Francia en 2009, ganó el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y ahora la presenta en español la editorial Anagrama, traducida por Maria Teresa Gallego Urrutia. Son alrededor de ciento cuarenta páginas de Literatura, con mayúsculas, de ésa que te deja tieso, pasmado, incrédulo, que se tiene que leer despacito y que descubre en cada línea un mundo.

Carta abierta a la Universidad de Zaragoza

Sr. D. Manuel José López Pérez, licenciado y doctor en Farmacia, Rector, rector@unizar.es,
Sr. D. José Ramón Beltrán Blázquez, doctor en física, profesor de ingeniería electrónica, Vicerrector de Investigación, vrinves@unizar.es,
Sr. D. José María Marín Jaime, doctor en Geografía e Historia, Defensor Universitario, defensor@unizar.es,

Señores,

La Universidad de Zaragoza ha anunciado el día 27 de octubre que inaugura la Cátedra Boiron de investigación, docencia y divulgación de la homeopatía. He leído la noticia en UNIZAR, el boletín informativo de su universidad, en
http://www.unizar.es/actualidad/vernoticia.php?id=2350&idh=912.

El texto de la noticia dice, y copio textualmente: Los medicamentos homeopáticos que desarrolla [Boiron] son eficaces en un amplio abanico de patologías, tanto agudas (gripes, toses, diarreas, etc) como crónicas o de difícil tratamiento (alergias, dermatitis, asma, etc) e incluso como complemento en cuidados paliativos (náuseas, quemaduras provocadas por radioterapia). Esto es rotundamente FALSO.

Es sabido y se ha repetido hasta la saciedad que la homeopatía no tiene base científica alguna, que vulnera las leyes conocidas de la física, la química y la medicina y que no resiste una prueba de falsabilidad medianamente seria. En el mejor de los casos, sus efectos sobre la salud de animales o personas son exactamente los mismos que puede tener un placebo. En el peor de los casos, la promoción de la homeopatía es un peligro para la salud de las personas, apartando de ellas los únicos tratamientos eficaces conocidos. La mayor parte de las veces, la homeopatía es un timo, un uso fraudulento o deshonroso de la seriedad, el rigor y la profesionalidad que debería caracterizar a las profesiones médica y farmacéutica con el único fin de ganar dinero, ni más ni menos. ¿Que existen homeópatas cargados de buena fe? Seguramente, pero entonces se trata de fanáticos o ignorantes.

Ustedes, como responsables de una universidad que pretende ser excelente en la promoción de la ciencia, la investigación y la lucha contra el fraude y la ignorancia, tendrían que saberlo y actuar en consecuencia. Por eso mismo, me apena, me indigna, me saca de quicio y me avergüenza que su universidad, cualquier universidad española, dé crédito y publicidad a una práctica que puede compararse en rigor, eficacia y fundamento científico a la gente que dice sanar enfermedades con la imposición de manos.

No existe una medicina homeopática, ni existen dos medicinas, una convencional y otra mágica-homeopática, cada una con sus reglas. No. La medicina es una, la que se basa sólidamente en hechos y evidencias, que supera la crítica del experimento y la falsación, algo que la homeopatía hace tiempo que ya no puede superar de ninguna de las maneras. La medicina es una disciplina científica; si no, ni es medicina ni cura ni nada, es magia, metafísica. La medicina, como cualquier otra disciplina científica, está constantemente puesta a prueba, sometida a la crítica, pendiente de nuevos conocimientos y descubrimientos, se hace y rehace constantemente.

Nadie niega los muchos problemas a los que se enfrenta la práctica médica; es cierto que la medicina no alcanza a combatir muchas enfermedades, como también es cierto que no puede con la muerte; es sabido que algunos laboratorios farmacéuticos pueden enriquecerse con prácticas moralmente ofensivas, como Boiron, que se enriquece con la venta de remedios homeopáticos, pese a todas las evidencias en contra de la homeopatía. Pero dicho todo esto, ¿es ésta una razón suficiente para dar crédito a una práctica incapaz de superar la crítica científica? ¿Qué razón mueve a una universidad pretendidamente seria dar pábulo y ejercer de sirena de una práctica paramédica sin fundamento alguno, ni teórico ni empírico? Una universidad ¿tiene que promover remedios ineficaces que sustituirán a los remedios eficaces en la práctica de la medicina a cambio de dinero? ¿Qué están ustedes tolerando? ¿Qué están haciendo?

Es por ello que me apeno, me irrito y me avergüenzo. Ojalá que vuelva a imperar el sentido común y se imponga el criterio que tendría que haberse impuesto el primer día: la práctica de la ciencia médica, no la promoción de los intereses de unos timadores. Seguir adelante en la mencionada cátedra Boiron sería promover el descrédito de la Universidad de Zaragoza, sería sacrificar la ciencia y el rigor que se le supone por un plato de lentejas.

Les envío esta carta por correo electrónico y publico el texto íntegramente en mi blog, El cuaderno de Luis, que está en http://www.luissoravilla.blogspot.com/. Este texto es el fruto de mi pesadumbre e indignación, que creo justa.

Atentamente suyo,

Luis Soravilla.

El descuento sale caro

El folleto dice:

DESCUENTO DE CINCO EUROS POR CADA GRAMO DE COCA QUE ME COMPRES
EL ARREBATO DE MORON
EN CALLE ZAHARILLAS, 35

La ilustración, la fotocopia de un billete de cinco euros.

El lince de semejante promoción comercial del mercado de sustancias estupefacientes e ilícitas, Juan C.M., alias Arrebato de Morón, ha sido detenido por los agentes de la Policía Nacional de la comisaría de Morón de la Frontera, Sevilla, acusado de un delito contra la salud pública (delicioso eufemismo). Ha sido pillado camino de Marchena, adonde iba a por suministro de mercancía, y llevaba consigo un par de bolsas con piedras de cocaína. También viajaba en el vehículo la señora del Arrebato de Morón, Carmen V.M., otra que tal.

Como dicen los periodistas, la policía ha incautado en casa del Arrebato de Morón y señora diverso material para el pesaje, corte, mezcla y distribución de la sustancia estupefaciente de marras, y algo de hachís, como para liarse un porro del tamaño de un Montecristo. Juan C.M. ha acabado con sus huesos en la cárcel por orden del señor juez. De la suerte de la señora del Arrebato de Morón no dicen nada los periódicos, aunque era la distribuidora del material entre los señores clientes en diversos locales de ocio (¿otro eufemismo?).

Todavía se desconoce qué pista ha llevado a la policía a detener con tanta prisa y contundencia al conocido traficante de Morón. Seguiremos informando.

In memoriam


Stefan Porwoll, director general del acuario Sea Life de Oberhausen, ha anunciado la muerte del cefalópodo más célebre del año, Paul. Paul... ha muerto. El pulpo Paul la ha diñado. Herr Porwoll ha declarado, verdaderamente compungido: Era muy querido por todos nosotros y lo vamos a extrañar muchísimo. Requiescat in pacem, amén.

Roma traditoribus non premia


Me quedó la frase, Roma no paga traidores. La dijo el cónsul Servilio Cepión a los embajadores que regresaban con las manos manchadas de sangre de Viriato (Viriathus). Qué chasco... Está a la altura del lavarse las manos de Pilatos. Se ha hecho lo que conviene a Roma, pero Roma no sabe nada, no ha visto nada y no ha dicho nada, y se permite el lujo de censurar el suceso y llenar las páginas de la historia, que para algo está.

Viriato era el líder de los lusitanos. Según unos, era de sangre real. En aquella época, los pueblos de sangre celta educaban a sus hijos en las prácticas montaraces y militares, y quizá por ello otros dicen que Viriato, de noble, nada, pues sostienen que había sido pastor y había llegado a lo más alto por sus excepcionales cualidades morales y militares. Es que Viriato era todo un tipo, un personaje de mucho cuidado, un líder de mucha enjundia, un soldado que derrotó a varios ejércitos romanos, celtas e íberos y todavía tenía ganas para más. Los romanos dejaron constancia de ello y por eso mismo acabó como acabó, apuñalado mientras dormía.

De ahí a montar la leyenda del caudillo de España contra Roma... En primer lugar, Viriato era lusitano. Cierto que combatió en los campos de lo que ahora es Extremadura, pero también lo hizo Wellington, no sé si me explico. Pero ¿qué más da? En el siglo II aC no existían ni España ni Portugal, ni nada parecido. Ajenos a este detalle, los profesores de historia franquistas se pusieron las botas con eso del caudillo, el héroe, la cruzada contra la impía Roma y demás zarandajas por el estilo. Exactamente lo mismo que ahora hace Antena 3 TV.

Esta emisora ha estrenado Hispania. Es una serie de ficción histórica, de mucha ficción y poca historia, producida por Bambú Producciones para Antena 3. El protagonista, el bueno, bonísimo, es Viriato; el malo, malísimo, Galba. A los anuncios de la serie sólo les falta gritar en plan legionario que Viriato luchó por la libertad de Esp...¡aña! ¡Arribaspaña! Los romanos son tan malos... Fíjense que se conjuran para oprimir a los españoles y matarlos, si hace falta, para quedarse con su oro y tal. Los actores dicen España y españoles con frecuencia; se habla del imperio romano con alegría, considerando que en el II aC Roma era todavía... una república; Galba no es malo, sino idiota; Viriato parece salido de un frenopático, pues viste con falditas e imita más mal que bien los gritos de Leónidas (Gerard Bluter) en 300 (Zack Snyder, 2007). Los personajes son tan estereotipados y los actores los interpretan con tan poca gracia... Horrorosa.

Suerte que inventaron el DVD. Un capítulo de Dexter puso las cosas en su sitio. Mientras me recreaba en los problemas de un psicópata convertido en padre de familia y lo imaginaba degollando guionistas (algo que el código de Harry podría admitir sin problema alguno), pensaba por qué narices Antena 3 TV nos castiga con Hispania. ¿Qué les hemos hecho para que nos traten así? Si quieren hacer buenas series de romanos, que vean Roma (Rome, HBO y BBC, 2005 y 2007). Que vean Roma y aprendan, caramba, pero que no nos den la murga. ¡Viva el DVD!

The No Fog Countries Meeting


Los holmesianos de Francia, Italia y España están un poco hasta las narices de los holmesianos anglosajones. Quieren brillar con luz propia y han organizado una reunión de lectores maniáticos de las aventuras de Sherlock Holmes en Barcelona, este fin de semana, The No Fog Countries Meeting (la reunión de los países sin niebla), para reivindicar las raíces y las conexiones latinas del personaje y su entorno. Nos recuerdan, por ejemplo, que Sherlock Holmes tenía una abuela francesa, de donde provenía esa sangre apasionada y esa vena artística del detective asesor, que no es posible en un inglés; también mentan los casos en los que Holmes se enfrentó a adversarios españoles, italianos y franceses, incluso lationamericanos. A decir de Holmes, el tercer hombre más peligroso de Londres era español; el primero era el doctor Moriarty, quién, si no, el segundo era el coronel Moran, su mano derecha, y el tercero, un tal García, delincuente por cuenta propia. A los dos primeros, los pilló. Al tercero, que se sepa, no.

Modestia

En mi caso, el egoísmo está completamente justificado.

En la película Laura, de Otto Preminger.
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«Avanti!» (GP de Corea 2010)


Imagínense el escenario: un circuito por estrenar en medio de ninguna parte, en los parterres apenas ha crecido el césped, lluvia, la negra noche avanzando por el horizonte, los bólidos yéndose ahora hacia aquí, ahora hacia allá, en cada curva, sucios de barro que parece que vengan de rally, no de una carrera de fórmula 1, el safety-car asomando el morro a la primera de cambio... Aún así, o precisamente por eso, una carrera muy entretenida y emocionante. Además, los Red Bull han tenido que retirarse y los Ferrari han quedado primero (Alonso) y tercero (Massa), con Hamilton en medio. Alonso es ahora el primero en la carrera por el Campeonato del Mundo de Pilotos, pero está todo por decidir. En la vuelta triunfal, Alonso ha gritado por radio Avanti! Adelante, pues, que la cosa se pone emocionante.

El queso y los gusanos


El título original es Il formaggio e i vermi. Il cosmo di un mugnaio del '500 (El queso y los gusanos. El cosmos según un molinero del siglo XVI). Es la obra más conocida de Carlo Ginzburg, uno de los padres de la llamada microhistoria.

En vez de analizar las grandes páginas de la historia, Ginzburg se vuelca en un caso particular y explora todas sus ramificaciones, para intentar captar cómo era la vida y la moral de las gentes sencillas en una determinada época, y oponer esa microhistoria a la historia oficial, que, ésa es su tésis, escribieron los poderosos para dejar constancia de su poder, para argumentarlo, justificarlo y regodearse con ello. Añado que Ginzburg es un materialista histórico... y muy bueno.

El queso y los gusanos narra la particular cosmogonia de un molinero del Friuli, por ahí por el Véneto, en Italia. Acusado de herejía, es interrogado por un tribunal de la Inquisición y las suelta tan grandes y de tal tamaño que los doctores de la Iglesia, pasmados y curiosos, prosiguen y alargan un interrogatorio que da mucho de sí y que queda registrado para la posteridad. La teología de Menocchio (así llamaban todos al molinero Domenico Scandella) es materialista y utiliza a partes iguales un aplastante sentido común y una fantástica metafísica, que despista a propios y extraños. El mundo es como un queso... dice. No se lo pierdan.

¿De dónde salen tales creencias y argumentos? Ginzburg deduce que no salen ni del anabaptismo ni del islamismo, ni de los libros que ha leído el molinero. Ginzburg propone que Menocchio deja asomar una mentalidad pagana, de raíces precristianas, opuesta a lo oficial, que las autoridades se esfuerzan por suprimir, por aquello del poder y tal.

Es un libro interesantísimo y se lee bien. Esto último tiene mucho mérito, porque los materialistas históricos tienden a escribir que no se les entiende una letra, pero Ginzburg es muy correcto, claro y conciso. La única crítica es conceptual, y poco consistente. Ginzburg busca desesperadamente una mentalidad de clase (llamémosla así) y no tolera que Menocchio, influido ciertamente por esa mentalidad campesina (que existe e influye, nadie lo niega) e influido también por muchas otras cosas, sea un tipo curioso con ideas particulares. Ginzburg digiere mal que lo dicho por Menocchio sea simplemente fruto de su meditar e hijo de su ocurrencia. El materialismo histórico sostiene que las ideas de los individuos son una consecuencia de la relación material (económica) con los demás, su estructura económica (de clases) y el entorno, o algo parecido. Las ideas no son algo que pueda surgir de ellos mismos por su cuenta... a pesar de tantos Menocchios que parecen contradecir la tésis.

Cuidado, que vienen tijeras

Los científicos de nuestro país no ganan para disgustos. Mejor dicho, apenas ganan para comer, y ésa es la historia. El Gobierno de España ha reducido el gasto (no la inversión) en ciencia, investigación e innovación en más de un 25% de un año al siguiente. En Cataluña, donde se concentran algunos laboratorios importantes, la reducción supera el 29%, pero nadie se libra de reducciones del 24% o más. Las Comunidades Autónomas tampoco ponen un duro y España en general y cada una de sus partes en particular se encuentra en uno de los furgones de cola de la ciencia y la tecnología europeas. Fíjense que, en tanto por ciento de PIB, la Ciudad del Vaticano invierte más en ciencia que España, y no es broma.

P.S.: El Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte sufre una crisis de caballo, de ésas de agárrate fuerte. Los remedios pasan por una reducción del gasto inmisericorde, en todas partes, pero el Gobierno de Su Graciosa Majestad se ha comprometido a congelar la inversión (no el gasto) en ciencia y tecnología los próximos cuatro años, asegurando 6.300 millones de euros cada año. Alguien propuso reducir esa partida un 25%, como aquí. El ministro Osborne, el de Finanzas, se negó en redondo. Gran bretaña es un líder mundial en investigación científica y esto es vital para nuestro futuro éxito económico, dijo, y no pudo decirlo mejor.

¿En qué quedamos?

En política, se llama crisis al cambio de gobierno; en cambio, cuando la situación es crítica y esto se nos va de las manos, se dice que la situación está bajo control y no se va ningún ministro. Es más, se dice que se perciben signos de una evolución positiva cuando esto se hunde y las ratas hace tiempo que ya han abandonado el barco. En fin... La cuestión es que el presidente Rodríguez ha sufrido (ha provocado, mejor dicho) una crisis de gobierno porque se ha cepillado a unos cuantos ministros y ha puesto a otros en su lugar. Está en su derecho y tanto nos da que a esto se le llame crisis o lo que sea, mientras funcione y la cosa vaya a mejor. Pero ¿irá a mejor?

Veamos qué dicen los expertos, hagamos una visita al quiosco. Zapatero contraataca, dice una portada. Zapatero se atrinchera, dice la otra. Ah, bien... ¿En qué quedamos? Prosigue mi huelga periodística.

Los gedeones

Creo que en español se llaman así, gedeones. Son los miembros de Gideons International, una asociación evangélica, pero no exactamente una iglesia, fundada en 1899, en Boscobel, Wisconsin, allá por los EE.UU. Siguiendo una tradición anabaptista o similar, y perdonen, que en cosas de teología soy algo lerdo, comenzaron a distribuir biblias gratuitamente, aquí y allá. ¿Nunca han visto en una película de Hollywood una biblia en la mesita de noche de un motel? Pues esa biblia, seguramente, la dejó un gedeón. Por eso son tan conocidos.

Cuento todo esto porque hoy, en Bellaterra, al salir del tren, me han regalado una biblia pequeñita, la versión estándar para regalar en español, con el Nuevo Testamento completo, los Salmos y los Proverbios. Es la versión revisada de la biblia de Valera, la que suelen utilizar las iglesias protestantes, que echan pestes de la Vulgata, por aquellas sutilezas de la traducción del griego, el hebreo y el arameo que tanto los distancian de los católicos. Los estudiantes universitarios que bajaban del tren a mi lado no sabían qué hacer con ella, con la biblia, digo. Sospecho que muchos no habían tenido nunca una biblia en la mano, sólo había que verles la cara, pero los gedeones seguían en sus trece, repartiendo ejemplares. Creen que cualquiera que se enfrente con la palabra de Dios puede, zas, convertirse, y lo sorprendente es que a veces, pasa.

Yo no sé si me voy a convertir, ni en qué. Seguramente, me convertiré en un viejo gruñón, pero agradezco el gesto. Me hubiera gustado que el librito incluyera el Eclesiastés, probablemente uno de los libros más bellos de la antigüedad (Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, etc.). Pero los gedeones tienen todo el derecho del mundo a preferir los Proverbios (Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría). En el Libro se lee El viento sopla de donde quiere, y no hay más que decir.