Nunca llueve a gusto de todos


Estos días han sido sonados por eso que llaman juicios políticos, y lo seguirán siendo. Pero ¿qué es un juicio político? Por definición, político será lo que afecte al conjunto de los ciudadanos, a la comunidad política, digo yo. Si esto es así, se pone cuesta arribar pensar qué recurso a la justicia podría no ser más o menos político. 

Pero cuando uno habla de un juicio político suele ir con mala idea e insinuar que el recurso a la justicia es un mecanismo corrupto que tienen unos para ir contra las ideas de otros. Esta acusación (muy grave en una democracia) suele dirigirse contra el personaje que está en el gobierno y suele añadirse que se recurre a la justicia (o se presiona a los tribunales) para favorecerlo a él o perjudicarme a mí. Dicho de otro modo, se acusa a la justicia de parcialidad, algo realmente feo.

Lo mío ha sido un juicio político, se dice ahora cuando te pillan.

Que el sistema judicial español tendría que ser más independiente del poder ejecutivo en España es una opinión que comparto con muchas personas, pero también es cierto que muchos gobiernos nacionales, regionales o locales se sienten incómodos con la independencia que ahora mismo exhiben los tribunales de justicia. Como no entiendo mucho de estos asuntos de abogados, ahí dejo la cuestión, porque la que me interesa es otra. Fíjense.

El señor Mas y compañía acusan al Gobierno de España de presionar a los tribunales porque son juzgados por algo que, diga lo que diga la sentencia al final, es público y notorio: se pasaron por el forro una prohibición del Tribunal Constitucional. Presumen y han presumido de ello en público, con mucho ruido. Ahora bien, luego van y delante de los jueces se achantan y dicen que donde dije digo digo Diego, dando grandísimas muestras de integridad, coherencia y valentía. En resumen, para no alargarnos, dicen ser víctimas de un juicio político. Pero cuando reúnen a los suyos delante de los tribunales con gran aparato, trayendo a miles de personas en autocar para llenar el hueco (porque la gente de Barcelona no parece tan propicia a manifestarse como la gente de pueblo), cuando se ponen a largar discursos institucionales, cuando la policía tiene que proteger a uno de los fiscales de las agresiones de algún exaltado... ¿no presionan ellos también a los tribunales?

Reunión de tresporcentistas catalanes víctimas de juicios políticos.

También es un juicio político el que está tirando del hilo del 3%. Los mismos se quejan de ser perseguidos otra vez por sus ideas en este otro juicio. Ciertamente, esas ideas hay que perseguirlas y acabar con ellas. Porque no puede ser que la idea de tanta gente sea trincar lo que le pongan por delante y forrarse comisión arriba y abajo, y luego rasgarse las vestiduras y acudir a la patria si les acusan de latrocinio. ¡Fuera con eso!

Ya verán: también será un juicio político el caso Palau o el ITV. ¡Ya verán como sí! Incluso el caso Pujol (que tiene extrañas conexiones con otros casos que afectan al PP) es considerado regularmente político, pensado (se dice) para fastidiar a los convergentes, cuando trincó quien trincó y nos robó a todos. Hay tantos casos pendientes... Ha sido (y es) tan corrupto el aparato convergente... Y es norma de la casa robar a destajo y acusar de juicio político a quien te pilla con las manos en la masa y nos avisa.

Pero ¡calma! Ése es un mal desgraciadamente común. 

La sentencia de un juicio menor de la trama Gürtel, con un montón de años de cárcel como resultado, se ha hecho pública cuando el PP celebraba un congreso de autobombo. ¿Adivinan que expresión ha salido a la luz? ¡En efecto! ¡Ha sido un juicio político! Todo el caso Gürtel y otros tantísimos que han afectado al PP han sido, en uno u otro momento, juicios políticos y no han faltado voces que acusan a los jueces de actuar contra el partido, exactamente igual que hacen en Barcelona los convergentes de turno. En el PSOE (incluyendo el PSC) no se libran de lo mismo, porque también han sobrado juicios políticos cuando los acusados robaban a destajo en Andalucía o en los ayuntamientos de la Región Metropolitana de Barcelona, por decir algo. No hay región, autonomía o provincia que se libre de la maldición de un juicio político, porque nunca llueve a gusto de todos.

III Congreso Anual de Tesoreros y Comisionistas Hispanos.
Hoy, El juicio político y sus consecuencias.

Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Eso, de entrada. Luego, cuando una formación política se vea perseguida por los tribunales... Eso de perseguida... ¡No haber hecho lo que hizo! Si vas robando por ahí o pasándote la ley por el forro, suelen pasar estas cosas. Además, son tantas las faltas cometidas que cuesta encontrar una sola fecha libre que no moleste a nadie a la hora de enviar a la policía a investigar en la sede del partido, algún ayuntamiento o alguna oficina de la administración pública. Imagínense al señor juez preguntando cuándo le va bien que pase para detener al tesorero de su partido. La próxima vez, no hagas maldades y verás como se acaban tus problemas.

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