Secretos y discretos



Estos días hemos asistido a un número de circo (uno más) de los payasos del prusés (de aquí y de allá). Todo comenzó cuando uno afirmó que el Gobierno de España negociaba en secreto (sic) con el Gobierno de la Generalidad de Cataluña. Lo dijo alguien que sabía lo que se decía, al menos en teoría, pues era el delegado del Gobierno (de España) en Cataluña. Inmediatamente, como disparados por un resorte, salieron los del Gobierno de la Generalidad de Cataluña (que también tienen un delegado en Barcelona, por si no lo sabían) negando la mayor: aquí nadie negocia con Madrid, y menos en secreto, dijeron. 

Esa negación tan rápida y encendida demuestra, absolutamente, que que se está negociando con el Gobierno de España. Seguro. ¡No falla! Es lo mismo que cuando un presidente del Gobierno (éste, ése o aquél) niega que exista una crisis de Gobierno antes de que nadie le pregunte; es señal inequívoca de que existe una crisis de Gobierno, y de las gordas. ¡Así funciona la política! 

Luego salieron los representantes en Cataluña del partido del Gobierno de España negando lo mismo; un punto más a favor de que en verdad se negoció y se sigue negociando. Hubo voces que seguían afirmando que sí, que había habido y siguen habiendo tales negociaciones... y eso me confundió un poco al principio. El líder del PSC en Cataluña, por ejemplo, afirmó que las ha habido. Secretas, además. Tan secretas que las conoce cualquiera, hasta él mismo, que no salía de su asombro. Además, salen en los periódicos. 

La mejor respuesta de todas fue con mucho la que dio el presidente del Gobierno (de España), don Mariano Rajoy, que afirmó que si las reuniones eran secretas, no podía decir si se habían reunido o no, porque entonces dejarían de serlo. ¡Ahí está la clave! Todos los que han negado esas negociaciones, han negado que fueran negociaciones secretas. ¡Ojo al dato! ¡Secretas! Como a estas alturas ya sabemos que todo el mundo sabe de esas negociaciones, es cierto que (ya) no son secretas. ¿Lo pillan? Nadie miente cuando dice que no ha habido negociaciones secretas, aunque es evidente que lo de guardar un secreto es una utopía.

El gran Maquiavelo dejó por escrito que si quieres hacer algo en secreto, hazlo rápido y hazlo con muy poca gente si no puedes hacerlo solo. Porque los secretos no existen y tarde o temprano, más pronto que tarde, salen a la luz. Cuanta más gente participa del secreto o cuanto más tiempo intente guardarse, menos secreto será. Pero, como es bien sabido, nuestros políticos no leen a los clásicos y se creen más listos que el hambre, cuando entre todos juntos no saben cambiar una bombilla. ¡Es lo que hay!

A todo eso, ¿de qué van las negociaciones? Quién sabe. Porque son secretas, ¿no?

Imagen de la cena (secreta) entre las partes. 
Reacción ante la noticia de su publicación.

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