¡Olé! (Gran Premio de España 2013)



Bravo! Bravo! Bravissimo!


Porque, que se entienda, Alonso ha ganado el Gran Premio de España y Massa ha quedado tercero. Tutte e due Ferrari nel podio! Bravo!


En segunda posición, un Lotus, el de Raikkonen, que a poco que siga así se nos lleva el Campeonato del Mundo de Pilotos. Mercedes, que dio la sorpresa al marcar la pole position, se ha quedado muy atrás y Red Bull no ha podido ni con Ferrari ni con Raikkonen y se han tenido que conformar con la cuarta y quinta posición.


¡Olé!

P.S.: Las fotografías que acompañan a este apunte se han publicado en la versión electrónica de El País, El Mundo y La Vanguardia.

Alfredo Landa (1933-2013)



Como todos hablan de él, no diré nada nuevo. Son más de ciento veinte películas, un montón de obras de teatro y muchas horas de televisión. En el cine, pusieron su nombre al landismo, ese cine cutre de los años setenta, pero ¡qué grande! Cuando le daban un papel a la altura de su genio, deslumbraba a todos. Yo recuerdo el Sancho Panza que hizo para televisión, que era cosa digna de verse, y uno se preguntaba entonces si ése era el mismo que se iba para Alemania o perseguía a las mozas con minifalda. Pues, sí, era ese mismo, un grandísimo actor.


La lengua aragonesa propia del área oriental (lapao)



¿Qué quieren que les diga? Las cosas por su nombre: eso del lapao es una gilipollez. Emplear un acrónimo para no tener que decir catalán es de gilipollas. Tanto acrónimo suena a rebuzno. No sé qué más decir.


¡No protestan contra mí!


Una hermosa historia de amor entre dos partidos que privatizan lo mismo.

Esta mañana, doña Irene Rigau i Oliver, consellera de Enseñanza de la Generalidad de Cataluña y poseedora de un morro que se lo pisa (no sólo por el bótox) ha dicho que el seguimiento de la huelga en los colegios, escuelas, institutos y universidades ha sido de apenas un 19%, mientras que los sindicatos hablaban de más del 55%. Pero se ha apresurado a añadir, por si acaso, que esas protestas se dirigen contra la política del Estado español (ya que no sabe pronunciar España), no contra ella. Textualmente, que la he oído yo.

En ningún caso protestan contra la Generalidad de Cataluña, ¿verdad? No, no, nunca, qué ocurrencia. No protestarán contra la gestión del gobierno catalán, no, por favor. Sólo contra Madrid, como tiene que ser.

Aunque cabe señalar que desde que la señora Rigau ejerce de consellera, la inversión de la Generalidad de Cataluña por alumno ha disminuido un 20%, 1.200 euros menos por alumno y curso. Aunque ha crecido el número de alumnos, ha despedido a 3.000 profesores. En las universidades catalanas, más o menos lo mismo. Ha reducido su presupuesto en un 19%, ha despedido a 1.300 profesores y el precio de la matrícula universitaria ha subido hasta un 67% después de reducir el número y la cuantía de las becas.

Para que se hagan una idea de lo que estamos hablando, lo que ha recortado la Generalidad de Cataluña a las universidades catalanas equivale al dinero público que sigue dando al F.C. Barcelona y a la prensa escrita en catalán en forma de subvenciones, derechos de televisión, etc.

Pero, tranquilos, que no cunda el pánico, que todo esto es culpa de Madrid y de nadie más que Madrid, faltaría más, hombre.

Para que se entienda



Se discute mucho sin saber de qué se discute. Sobran pruebas de ello. Ilustremos, pues, al personal y señalemos con el dedo la estulticia de la que hacen gala los líderes patrios, los opinadores mercenarios profesionales y los de café.

¿Qué es la soberanía? Sin complicarnos la vida con filosofías, diremos que el soberano es el que ejerce la soberanía. En otras palabras, es el que tiene la última palabra en política. Esa última palabra es la soberanía.

En una democracia, la soberanía reside en la nación (a veces se dice en el pueblo), el conjunto de los ciudadanos, considerados uno a uno.

Será ciudadano quien pueda ser elegido para administrar los bienes públicos y comunes (la república). Un ciudadano puede ser elegido para ello por los demás o puede elegir él mismo a otro para administrar lo público y común.

España es una democracia y además un Estado Social y de Derecho. Social quiere decir que la política tiene que encaminarse a buscar el máximo beneficio para el mayor número de personas posible mediante sistemas de redistribución de la riqueza. Por ejemplo, la Seguridad Social.

Que sea un Estado de Derecho quiere decir que todos los ciudadanos son iguales ante la Ley. Es decir, gozan de las mismas libertades, pueden ejercer los mismos derechos y están sometidos a los mismos deberes y nadie, ni siquiera una mayoría excepcional, puede privarlos de esas libertades y derechos o librarlos de esos deberes. Por eso, la nación, que es el conjunto de los ciudadanos, es única e indivisible, porque la Ley no distingue entre uno u otro.

Si esa nación no fuera única o se pudiera dividir, unos ciudadanos tendrían o podrían tener más o menos derechos, libertades o deberes que otros ciudadanos. Eso quebrantaría el fundamento del Estado de Derecho y pondría en entredicho el compromiso social del Estado.

Al grano. Este concepto de igualdad ante la Ley es el que se menciona en repetidas sentencias del Tribunal Constitucional cuando se menciona la unidad e indivisibilidad de la nación española, no otra cosa. Pero no falta quien, con muy mala idea, sostenga que el Tribunal Constitucional defiende todavía el lema Una, Grande y Libre del general Franco, que nació en mal día y ahí se pudra.

No es verdad. Quien diga tal cosa es idiota, miente o pretende engañarnos, o quizá todo a la vez.

Anexo. Dos estadísticas.

En números absolutos, votos a favor, en contra y abstención en Cataluña.

 
Tanto por ciento de ciudadanos catalanes que votaron a favor de leyes fundamentales.

El amigo de la muy amiga de un amigo del primo de Zumosol, reelegido


Hace unos días, la entrada más leída del mes en El cuaderno de Luis fue El caso de la muy amiga del amigo del primo de Zumosol y el cónsul honorario de Albania, que ampliaba otros apuntes anteriores. En especial, El caso ITV y el curso sobre corrupción, tal para cual, que también tuvo mucho éxito.

Quisiera volver al caso del señor don Josep Maria Calmet, alias el Becario, que sigue trabajando en el Institut Català d'Energia (www.icaen.net), sigue cobrando un gran sueldo público por ese trabajo y no pega sello. No ficha ni a la entrada ni a la salida, por ejemplo, y raro es el día que se le ve antes de las diez de la mañana o después de las doce del mediodía. Eso puede confirmarse fácilmente llamando por teléfono y preguntando por él. Háganlo y verán.

Me remito a los apuntes de El cuaderno de Luis que he mencionado antes, pero no nos cabe duda que el contrato del señor Calmet con el Institut Català d'Energia forma parte de los intereses políticos y personales de doña Maite Masià y compañía y no responde al interés público. Me sorprendería mucho que fuera de otra manera.

En todo caso, sea como fuere, don Josep Maria Calmet es ahora un empleado público y tiene que responder de su trabajo, como todos los demás. Pues fíjense que, desde que hablé de él, he sorprendido varias veces al señor Calmet en actos públicos de los que dan noticia TV3 o TD8 en sus telediarios. La presentación de un informe económico, la inauguración de unas jornadas empresariales, hasta una rueda de prensa, contaban con su augusta presencia en la mesa de invitados. ¡Es que un cónsul honorario de Albania da mucho lustre a cualquier reunión, caray!

Pero, atención. Esos actos públicos se celebran en horario de oficina. Es decir, el señor Calmet tendría que estar en su despacho, no ahí con sus amigos. Digo esto porque el señor Calmet asiste a estos actos sin representar, repito, sin representar en ellos al Institut Català d'Energia. En estos actos institucionales, el señor Calmet no representa a nadie más que a sí mismo, o quizá a los albaneses (esto último, me permito dudarlo).

En pocas palabras, el señor Calmet falta en repetidas ocasiones a su trabajo, injustificadamente, sin pedir permiso ni requerirlo de nadie, sin que se descuenten esas horas de su salario o sus vacaciones. Todo eso le importa un comino y ahora entra, ahora sale de la oficina con desparpajo, sabiéndose intocable.

Mientras tanto, un lector me ha enviado este recorte de La Vanguardia.


Les traduciré:

Cuerpo Consular
Josep Maria Calmet, reelegido
Josep Maria Calmet ha sido reelegido secretario general del cuerpo consular de Barcelona. El empresario, expresidente de Mútua Intercomarcal y cónsul honorario de Albania, tendrá como objetivo promocionar el polo logístico de Barcelona, en colaboración con Barcelona Centre Logístic. /Redacción.

Ya ven: Empresario, que no empleado público. Se avergüenza de su trabajo, aunque el Institut Català d'Energia le sirve de oficina en horas bajas y le permite un salario para ir tirando. ¿Por qué esconderse? ¡Es una bicoca! Nadie le pide que rinda cuentas de su trabajo, mucho menos doña Maite Masià, que, para contratarlo, ha puesto de patitas en la calle a tres empleados públicos.

Pero ¿creen que le importa a alguien? ¿Creen que alguien se preocupará de denunciar este caso? La verdad es que no, es una causa menor. La corrupción es cotidiana, perversa y perseverante, y así nos va.

Ray Harryhausen (1920-2013)


He leído como noticia de última hora que Ray Harryhausen ha muerto. Me apena perder a un tipo como Harryhausen, especialmente por lo que hizo.

Ganó un Oscar en 1949, por los efectos especiales de Mighty Joe Young (El gorila gigante), que compartió con Willis H. O'Brien, su maestro. Cuidado con O'Brien, el padre de King Kong, que reconoció en seguida el genio de su discípulo.

Harryhausen es hoy visto como un artesano que suplió con imaginación y mucho trabajo lo que hoy hacen ordenadores. Fue un pionero en su género y ayudó a romper muchos moldes. Aunque no me crean, el cine habría sido otro sin él.

 


La bebida del diablo


La moka, un invento diabólico.

La historia del café en Europa es una historia accidentada. El inicio de su apogeo se inicia en el Sitio de Viena, en 1683. Ya expliqué en otra parte que Marco d'Aviano, padre capuchino, aprovechó el café que abandonaron los turcos en su retirada, hizo con él una infusión y la mezcló con nata, hecho tan meritorio y notable que le valió ser santo y un puesto de honor entre los grandes de la historia de Occidente.

Pero el café no era un desconocido en Europa. Ya se conocía y se bebía en Italia, y luego en España, y de ahí pasó a Francia. Se bebía como una infusión, a la turca o más ligero. Hay que ser muy cafetero para beberlo así, pues exige un paladar muy predispuesto. De ahí la importancia del invento de Marco d'Aviano, que en gloria esté, ese mezclarlo con leche que lo hace tan bueno y civilizado.

El café se empleaba como medicina y como afrodisíaco. Pero estos efectos de la cafeína eran mal vistos por algunos, especialmente por algunos miembros de la Santa Madre Iglesia. En Roma, quién iba a decirnos que precisamente en Roma, se inició un movimiento para declarar el café como una bebida del diablo (o diabólica) y prohibirlo. No sólo tenía efectos sobre el deseo sexual, sino que era una bebida popularísima entre los musulmanes. Ambos eran argumentos más que suficientes para garantizar la prohibición.

Clemente VIII, papa cafetero.

En éstas, sube un papa al Trono de San Pedro, Clemente VIII. El papa Clemente es un papa polémico todavía hoy en día. Por un lado, era avaricioso y tacaño y no perdía la ocasión de hacerse con la fortuna de los demás. Por el otro, gastó mucho dinero en el mecenazgo de pintores y artistas. Era devoto, devotísimo. Eso dicen. Mandó renovar el Índice (Index Librorum Prohibitorum), condenó a la hoguera a Giordano Bruno por hereje, creó la Inspección (que examinaba las obras de arte expuestas en la calle o las iglesias, por ver si iban contra el decoro y las buenas costumbres), etc.

Le fueron con el cuento de la bebida diabólica. Sus consejeros querían prohibir el café de una vez por todas. Pero el papa Clemente VIII declaró, taza de café en mano: Questa bevanda del diavolo è così buona... che dovremmo cercare di ingannarlo e battezzarlo. Traducción libre: Esta bebida del diablo es tan buena... que deberíamos ver cómo engañarlo y bautizarlo. No hay ni que decirlo: no se prohibió el café, que comenzó a ser consumido con cierta afición por los romanos.

¿Es una historia verdadera? Chi lo sa! Se non è vera, è ben trovata! Es decir, que quizá no, pero no importa.

Si nos ceñimos a la historia, podremos descubrir que el papa Clemente padecía algún tipo de depresión, quizá recurrente (en forma de transtorno bipolar) o más posiblemente aguda o crónica, debido a la ansiedad. Se desprende de su comportamiento en el juicio de los Cenci, por ejemplo, pero también de verlo llorar con frecuencia durante las eucaristías, poseído por una pía emoción, que decían entonces. Esos ataques de nervios durante las misas del papa moverían a su médico personal, Andrea Cesalpino, a recetarle café. Este médico fue también botánico y fue el primero en Europa en describir concienzudamente la planta del café y hacer un elogio de sus cualidades y propiedades medicinales. Conocía los efectos de la cafeína y no se le escaparía que el papa necesitaba un estimulante.

Café para dos. Si no es pecado, ¡poco le falta!

Conste que la idea del café como medicina para el papa Clemente es una hipótesis que me ha venido a la cabeza ligando una cosa con otra. Bien pudiera ser que sí, bien pudiera ser que no. Pero no es una idea descabellada y queda bien contar esta historia en una charla de café.

Los formadores de opinión catalanes


Se vende opinión al mejor postor. Razón, aquí.

Entre los muchos informes que publica Media.cat (www.media.cat), he encontrado especialmente interesante uno que lleva por título (traduzco del catalán) ¿Quiénes son los que nos marcan la opinión? (http://www.media.cat/wp-content/uploads/2013/03/Informe_Mediacat_Opinadors.pdf), escrito por Laia Altarriba i Piguillem. ¡No se lo pierdan! Si pueden, léanlo.

El informe nos descubre quiénes son los formadores de opinión en Cataluña, los que aparecen más a menudo en las tertulias de radio o televisión y escriben los artículos de opinión en los periódicos (de papel o electrónicos) de mayor tirada. Éstos son los que se han atribuido el poder de interpretar lo que piensa el pueblo y el poder de decirle al pueblo lo que pensar. Cuando un político se refiere a la opinión pública, no se refiere a la opinión del pueblo sino a lo que piensan estas personas, que pueden cambiar de opinión fácilmente, según soplen vientos o subvenciones. Son las veletas que marcan el rumbo de la ideología predominante, en pocas palabras.

El informe propone una metodología para considerar quién influye más o menos y los datos para elaborarlo son los de junio del año pasado. Se comprueba que la opinión de estos opinadores mercenarios era una en junio y es otra hoy mismo sobre temas como los recortes, el rescate bancario o esa eterna polémica del soberanismo. Vean un debate del Cuní y podrán comprobarlo en un pispás.

Laia Altarriba nos ofrece el listado de los 501 opinadores más influyentes de Cataluña, que dará paso al Top 10 (los diez opinadores más influyentes) y al Top 50. Luego se analiza el perfil de estas dos colecciones de opinadores profesionales, por ver qué rasgos tienen en común los más influyentes.

Nueve opinadores mercenarios del Top 10 trabajan para el Grupo Godó.
El Grupo Godó recibe cuantiosas subvenciones de la Generalidad de Cataluña.

Siete opinadores mercenarios del Top 10 trabajan para la CCMA.
Todos ellos también trabajan para el Grupo Godó.

Es curioso lo que sigue: Nueve del Top 10 y dos terceras partes del Top 50 opinan para el Grupo Godó (que recibió más de 12 millones de euros en subvenciones de la Generalidad de Cataluña en 2012). Siete del Top 10 y la mitad del Top 50 participan en tertulias de la CCMA (TV3, Catalunya Ràdio, etc.), los medios de radiodifusión de la Generalidad de Cataluña. Aunque se añade que estos opinadores a sueldo no trabajan en internet y que sólo una pequeña fracción trabaja para periódicos españoles (El País). El papel de las mujeres entre los opinadores mercenarios es igualmente bajo. Sólo existe una mujer en el Top 10 (adivinen quién) y diez en el Top 50.

Doña Pilar Rahola sentando cátedra, en un programa de TV del Grupo Godó.
Es la opinadora omnipresente y mediática.

En las conclusiones del informe se evidencia que el opinador mercenario tipo pertenece a un grupo de población muy específico y privilegiado: varón, con formación universitaria y un trabajo estable y desahogado premiado con ingresos muy superiores a la media. Tres de cada cuatro son periodistas o escritores, pero no hay empresarios entre ellos, ni ningún cargo de los sectores industrial, de la restauración, el comercio, el turismo o la agricultura. Ni uno solo del Top 50 tiene formación científica (aunque hay algún economista).

Éste es el programa de TV que reúne a más opinadores del Top 10 y del Top 50.

Por eso, sus opiniones sociales y económicas son casi unánimes (en el Top 10) o claramente mayoritarias (en el Top 50). Corresponden a una ideología conservadora, liberal en lo económico, catalanista sin excesos, poco comprometida socialmente. Si les preguntan por la patria, hay partidarios a favor y en contra de la independencia de Cataluña (empatados en número), pero dos de cada tres no se manifiestan ni a favor ni en contra, no dicen ni sí ni no ni blanco ni negro.

La razón es evidente: Ellos están a lo que caiga y para voceros del que paga, que con las cosas del comer no se juega.

 

Media.cat y los silencios mediáticos



El pasado 3 de mayo fue el Día Internacional de la Libertad de Prensa. No somos conscientes de la tremenda importancia que tiene la libertad de prensa, aunque padezcamos las deficiencias de una libertad imperfecta.

Para celebrarlo, dedicaré este apunte de El cuaderno de Luis a Media.cat (www.media.cat).


Media.cat es un sitio web dedicado a un análisis crítico de los medios de comunicación. Escrito en catalán por periodistas catalanes, valencianos y mallorquines, es un contrapunto necesario a una prensa en exceso ideologizada y subvencionada en estas Comunidades Autónomas. Porque en éstas, aunque se garantiza la libertad de prensa, ésta es deficiente en los medios públicos y manifiestamente mejorable en los privados.

Además, qué caray, siempre es interesante leer una opinión diferente, razonada y razonable, aunque uno no esté de acuerdo con ella, pues se aprende mucho y se gana perspectiva. He ahí por qué Media.cat es un sitio web necesario, pues pone al descubierto la manipulación sistemática de los medios de comunicación y dice cosas que otros no quieren decir.

Media.cat se anuncia como El observatorio crítico de los medios y tiene una relación intensa con la Universidad Autónoma de Barcelona, la Pompeu Fabra, la de Vic o la de Valencia, el Colegio de Periodistas, etc. Publica, desde hace ya tres años y gracias a un programa de micromecenazgo, un Anuario.

El Anuario de Media.cat recién publicado lleva por subtítulo Los silencios mediáticos de 2012. Es la suma de quince reportajes sobre asuntos que han sido... ¿silenciados? Que no han merecido la atención de la mayoría de los periódicos, la radio o la televisión, digámoslo así. Pueden ver el último anuario en esta dirección: http://www.media.cat/anuari/. No se lo pierdan. Algún artículo seguro que les llama la atención.

¿Sujeto, objeto o estulticia?


 

El señor Mas parece Cantinflas hablando de filosofía política. En una ocasión reciente, su verbo mesiánico se (pre)ocupaba de una cuestión en apariencia enjundiosa, sosteniendo la necesidad de que Cataluña fuera sujeto político, que no objeto político. El discurso se convirtió en una enumeración: el sujeto hace esto o lo otro, pero el objeto padece tal o cual imposición, y venga ejemplos, uno tras otro.

En resumen, el señor Mas, una vez más, expone al público una profunda e inabarcable estulticia conceptual. Como dijo Nietzsche, parece profundo lo que dice porque detrás de esa palabrería se abre el abismo de la nada.

Visto lo visto, después de tanta confusión de ideas, considero conveniente recordar quién es el sujeto político en un Estado democrático, social y de derecho, como el nuestro, y qué es un objeto político. A partir de ahí, que cada uno piense lo que quiera.

Vamos a comenzar por la parte más fácil: quién es o puede ser sujeto político.

El sujeto político es el ciudadano. Punto.

Es decir, Cataluña no puede ser sujeto político. España, tampoco. Ni siquiera Europa. Los territorios no son sujetos políticos, en general. Tampoco son sujeto político ni pueden serlo los catalanes, los españoles o los europeos en su conjunto. Un grupo de gente considerado en su totalidad o en su mayor parte no puede ser sujeto político. Los sujetos políticos serán los ciudadanos catalanes, españoles o europeos uno a uno.

Porque el sujeto es quien ejerce sus derechos políticos, los derechos que le concede la sociedad en la que vive, y éstos son personales, individuales y no colectivos. Existen discusiones sobre quién o quiénes pueden ser ciudadanos, por ejemplo, pero en democracia el sujeto político es siempre y únicamente el ciudadano, individualmente considerado. Sólo las tiranías que niegan los derechos de las personas consideran que el sujeto político pueda ser un Líder, un Partido, una Nación o un Dios.

¿Y el objeto político? Hay más de un objeto político, sea dicho de entrada.

El territorio no puede ser objeto político; ni Cataluña ni España ni Europa son objetos políticos; tampoco el conjunto de las personas o ciudadanos, como un todo o en su mayor parte, puede ser objeto político; nunca será objeto político el ciudadano considerado individualmente. No es ni puede ser objeto político un Líder, un Partido, una Nación, Dios o algo parecido.

El sujeto político emplea un objeto político para hacer política. La política es la gestión de la res publica, la cosa pública, lo que es de todos y de nadie en particular. Lo que pongan en común los sujetos políticos para hacer política será el objeto de la política. Es decir, el objeto político será el método escogido para gobernar y controlar el gobierno, para legislar y para juzgar, y podrá ser el Parlamento mismo, la Ley, la Justicia, etc. Aquello sobre lo que actuará el sujeto político, en suma, para mayor beneficio propio y del común.

Algo tan elemental, básico y fundamental en teoría política y hay que ver lo que se oye por ahí. Es para llevarse las manos a la cabeza.


Método drástico




Walt Disney y Pinocho


Pinocho cobra vida gracias al Hada Azul, con gran susto.

En el apunte anterior, mencioné los dos personajes más famosos de Collodi, Bambi y Pinocho. Hoy en día siguen en nuestra memoria porque un genio, Walt Disney, hizo una película con ellos.

Quien conozca la historia de Walt Disney, sabrá qué es la locura de Disney. Una película de dibujos animados, el primer largometraje animado de la historia, el primer largometraje en Technicolor y con cámara multiplano, la película más revolucionaria de los años treinta, Snow White and the Seven Dwarfs (Blancanieves y los Siete Enanitos). Arrasó. Tuvo un éxito tremendo. Fue una apuesta muy arriesgada y dejó el listón muy alto para cualquiera que quisiera seguir en el mundo de los dibujos animados, Disney incluído.

Después de echar mano del cuento de la princesa exiliada entre siete enanos mineros y solteros (ejem) pensó que sería una buena idea presentar la de una marioneta de madera que quiere ser un niño y se ve tentada por el mal. Así nació Pinocchio (Pinocho, en español), que se estrenó en 1940.

Como Blancanieves, Pinocho fue estrenada por la RKO. Ganó dos Oscar, el de la mejor banda sonora original y el de la mejor canción (When You Wish Upon a Star).

A título anecdótico, para dibujar al Hada Azul que otorga la vida a Pinocho, los dibujantes de Disney representaron a Marjorie Belcher, bailarina, que ya había sido Blancanieves pocos años antes. De ahí el parecido. Cuentan que, cuando no miraba el jefe, dibujaron en blanco y negro una película picante donde esa Blancanieves... En fin, pueden imaginárselo.

Pinocho no tuvo mucho éxito cuando se estrenó, pero a largo plazo ha sido uno de los puntales más sólidos del éxito de Disney. Su calidad es excepcional.

Walt Disney revolucionó el mundo del cine con sus películas.

Pinocho nació en 1937, mientras se estaba dibujando todavía Blancanieves. Disney leyó el cuento de Collodi y quedó fascinado. Sería el tercer largometraje, después de Blancanieves y Bambi. Pero como Bambi se retrasó, porque Disney se obsesionó con imitar exactamente el movimiento de los animales en escena, Pinocho se le adelantó.

Los guionistas tuvieron un trabajo muy difícil. Porque el personaje original, Pinocho, es un tipo antipático, un poco bruto, desagradecido, egoísta, que sólo aprende a base de golpes y castigos. El Pinocho de Disney, en cambio, es una buena persona, aunque un poco atontado. Guionistas y dibujantes trabajaban codo con codo y se hicieron y filmaron muchos metros de pruebas para dar con el personaje adecuado.

Comenzó a filmarse en 1938, dibujo a dibujo. Para facilitar el trabajo de los dibujantes, se esculpieron los principales personajes para poder copiarlos desde cualquier perspectiva. Bajo la supervisión de un director de escena, se filmó la mímica de los protagonistas, para poder dibujarla después. El realismo de los movimientos era una obsesión en Disney. Se vigiló hasta en los más mínimos detalles.

Fue, además, la primera película donde la animación va más allá de los personajes, pues se mueve todo. Se consigue, ¡vaya si se consigue! Además ¡sin ordenadores! Nieve, máquinas, paisajes... Los dibujos y efectos visuales de las escenas marinas del final de la película ¡duraron todo un año!

 

Algunas escenas, como las de los relojes de cuco o las del carruaje, son de una complejidad técnica que echa para atrás y se resuelven con una perfección que quita el hipo. Se construyeron modelos a escala de los relojes y del carruaje y se filmaron moviéndose, animados por un movimiento foto a foto. Una vez resultó una película satisfactoria, los dibujantes copiaron, dibujaron y pintaron los fotogramas de la película, uno a uno, y los convirtieron en dibujos animados.

Para rematarlo todo, Disney contrató actores y locutores famosos para doblar las voces de los personajes y por primera vez, a un niño para hacer de Pinocho.

¿Tuvo éxito? Entre la crítica, sin dudarlo. Todos felicitaron a Disney. Pero no tuvo el éxito que se esperaba en taquilla. Había costado filmarla más de dos millones de dólares y no pudo recaudar más de uno y medio. Además, estalló la Segunda Guerra Mundial y las taquillas se fueron abajo. Mal año para estrenar una película tan cara.

Después del trabajo en Pinocho, los trabajadores de la Disney organizaron una huelga que duró tres meses. Se quejaron de haber trabajado muchísimo sin ninguna compensación económica, pero la principal queja era que el trabajo de muchos dibujantes, técnicos y guionistas no aparecía en los títulos de crédito. El público se puso a favor de los huelguistas, la imagen de los estudios quedó tocada y Disney tuvo que comerse las reivindicaciones. Luego, cuando la Caza de Brujas, se vengó.

Con el tiempo, Pinocho ha sido una película muy rentable. Sólo su pase por las pantallas de cine en los EE.UU. ha rendido cien veces su coste inicial (actualizado), y ya no les digo nada de vídeos y merchandising.

Se la considera o la primera o la segunda mejor película de animación de todos los tiempos y se la incluye casi siempre entre las cien mejores películas de la historia del cine. ¿No la han visto? ¡Véanla! Véanla, háganme caso.

Bambi fue la siguiente. Se estrenó en 1942 y se la considera una película de propaganda de guerra, aunque no lo fuera en origen. Pero ésa es otra historia.

Pinocho, el libro


Carlo Lorenzini, más conocido como Carlo Collodi.

No se si sabían que el final previsto para Las aventuras de Pinocho era que Pinocho muriera en la horca, condenado por sus muchos crímenes. Les juro que es verdad. Luego cambió el final y todos fueron felices y comieron perdices.

Porque hay que señalar que las aventuras de Pinocchio, la marioneta, no estaban pensadas para los niños, sino para los mayores. Las aventuras de Pinocho son la metáfora de un relato de iniciación masónico y una guía en el camino hacia la virtud, ahí queda eso. Pero ya saben qué pasa, que los adultos no están por la virtud y las andanzas de un monigote de madera que habla con un grillo son un cuento magnífico para los chavalines.

Pinocho, preso por sus muchos delitos, camino del juzgado.

Pero ¡quién iba a imaginarlo! ¡El camino de la virtud...! Ya hay algo de eso en La flauta mágica, de Mozart, no es ningún secreto, pero no me lo esperaba en Pinocho. Pero nótese que Las aventuras de Pinocho pertenecen a una época convulsa y llena de cambios en Italia, la Unificación, cuando ser masón era una declaración de intenciones y casi una obligación.

Carlo Lorenzini, que tenía por alias Collodi, fue un periodista y escritor florentino de familia noble, educado en un seminario. Fue en el seminario, qué cosas, donde, gracias a estudiar filosofía y retórica, pudo leer muchos libros listados en el Índice (prohibidos por la Iglesia). Es decir, se empapó de Ilustración y Romanticismo antes de echarse al mundo a luchar por Italia.

Una de las primeras ediciones del Pinocchio.

Trabajó mucho en muchos periódicos y publicó varias novelas, pero nosotros conoceremos siempre a Collodi por dos obras, Storia di un burattino (la historia de un cervatillo llamado Bambinino, Bambi) y Le avventure di Pinocchio. De la Storia di un burattino nació el primer periódico infantil de Italia y uno de los primeros del mundo, Il Giornale dei Bambini. El personaje de Bambi fue tomado por otros autores y cobró mucha fama en Europa.

Cuando murió, Lorenzini fue enterrado en la Basílica de San Miniato al Monte en Florencia. No conozco mejor camposanto.

Recordatorio



Los trabajadores no tienen patria. [...] Abolid la explotación del hombre por el hombre y abolireis la explotación de una nación por otra.

Karl Marx y Friedrich Engels
Manifiesto Comunista