Quien me sigue sabrá qué pienso de la homeopatía, la acupuntura y los pases mágicos que le curan a uno de todos los males, aunque no esté enfermo. Eso explica por qué me sumo a la publicidad de un manifiesto, que copiaré a continuación y que suscribo plenamente.
La evidencia científica es uno de los pilares sobre los que se asienta la medicina moderna. Esto no siempre ha sido así: durante años, se aplicaron tratamientos médicos sin comprobar previamente su eficacia y seguridad. Algunos fueron efectivos, aunque muchos tuvieron resultados desastrosos.
Sin embargo, en la época en la que más conocimientos científicos se acumulan de la historia de la humanidad, existen todavía pseudo-ciencias que pretenden, sin demostrar ninguna efectividad ni seguridad, pasar por disciplinas cercanas a la medicina y llegar a los pacientes.
Los firmantes de este manifiesto, profesionales sanitarios y de otras ramas de la ciencia, periodistas y otros, somos conscientes de que nuestra responsabilidad, tanto legal como ética, consiste en aportar el mejor tratamiento posible a los pacientes y velar por su salud. Por ello, la aparición en los medios de comunicación de noticias sobre la apertura de un proceso de regulación y aprobación de medicamentos homeopáticos nos preocupa como sanitarios, científicos y ciudadanos, y creemos que debemos actuar al respecto. Las declaraciones de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asegurando que “no todos los medicamentos homeopáticos tienen que demostrar su eficacia” y que “la seguridad no se tiene que demostrar con ensayos clínicos específicos” no hacen sino aumentar nuestra preocupación.
Por lo tanto, solicitamos:
1) Que no se apruebe ningún tratamiento que no haya demostrado, mediante ensayos clínicos reproducibles, unas condiciones de eficacia y seguridad al menos superiores a placebo. La regulación de unos supuestos medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica es una grave contradicción en sí misma y debe ser rechazada. Si no está indicado para nada ¿para qué hay que darlo?.
2) Que la AEMPS retire de la comercialización aquellos fármacos, de cualquier tipo, que pese a haber sido aprobados, no hayan demostrado una eficacia mayor que el placebo o que presenten unos efectos adversos desproporcionados.
3) Que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y el resto de autoridades sanitarias persigan a aquellas empresas que atribuyen cualidades curativas o beneficiosas para la salud a sus productos sin haberlo demostrado científicamente.
4) Que el Consejo General de Colegios de Médicos de España / Organización Médica Colegial, en cumplimiento del artículo 26 del Código de Deontología Médica, desapruebe a los facultativos que prescriban tratamientos sin evidencia científica demostrada.
El filósofo Martin Heidegger fue nombrado rector de la Universidad de Friburgo el 21 de abril de 1933 por el nuevo Canciller alemán. Inauguró su rectorado con un discurso académico (el Rektoratsrede) que ha pasado a formar parte de la historia de la infamia. He aquí algunas cosas que dijo:
[...] La voluntad de la esencia de la universidad alemana es la voluntad de la ciencia como voluntad de la misión histórica y espiritual del pueblo alemán como Pueblo [Volk] que se conoce a sí mismo en un Estado [Staat]. Juntas, la ciencia y el destino alemán tendrán el poder en la voluntad de su esencia. Conseguirán hacerlo y sólo lo harán si nosotros, profesores y estudiantes por un lado llevamos a la ciencia a su inherente necesidad y por el otro somos capaces de mantenernos en nuestros puestos mientras el destino de Alemania se enfrenta a su desafío más importante. [...]
[...] El mundo espiritual de un pueblo no es la superestructura de una cultura más, una mochila cargada de valores e información útil; la tierra y la sangre son los poderes que más profundamente preservan y más profundamente marcan la existencia del pueblo. [...]
[...] Nadie se atreverá a preguntarnos qué queremos y qué no, cuando la fuerza espiritual de Occidente falla y se desmorona, cuando su cultura de semblante moribundo cava, sepulta y sofoca todas sus fuerzas en la confusión y la locura. Aquello que sucederá o no sucedera dependerá solamente de nosotros, como pueblo histórico y espiritual, que todavía y una vez más será él mismo. Cada individuo participa en esta decisión incluso cuando, especialmente cuando, se evade de ella. ¡Pero nosotros conseguiremos que nuestro pueblo complete su misión histórica! [...]
Éste fue un acto puramente académico. Visto en perspectiva, también una grandísima vergüenza.
Lo leo aquí y allá, en español y en inglés, y no acabo de creérmelo. Como saben, el señor Mandela murió hace unos días. En Sudáfrica organizaron un acto de homenaje multitudinario, un funeral, para despedirse de él. Se presentaron docenas de jefes de Estado de todo el mundo. El acto duró horas y fue retransmitido en directo, por televisión y vía satélite.
Hablaron presidentes, primeros ministros y demás personalidades públicas nacionales e internacionales. Qué bueno que era Mandela, cuánto lo echaremos de menos y tal y cual y al lado del orador, en una discreta (quizá no tan discreta) segunda fila, un tipo del que todavía no sé el nombre. Así que alguien largaba el discurso de marras, comenzaba a gesticular, agitaba las manos y movía la cara. Era el intérprete o traductor para sordos.
Digo era porque se suponía que lo era. A poco de empezar a gesticular, se encendieron las luces de alarma. Los sordos sudafricanos contemplaban el televisor con estupor y desamparo. Pero ¿qué hace este tipo? Su indignación fue subiendo de tono cuando comprobaron que lo que decía en esos momentos el orador no se correspondía en absoluto con los gestos de las manos o las muecas del intérprete. Peor todavía: iba inventándose los gestos y las muecas y en verdad ¡no decía nada!
Eso es lo que aseguran, a decir de la prensa, varias organizaciones sudafricanas de sordos y sordomudos, y algunas otras organizaciones internacionales. Por lo que se ve, el escándalo saltó en Twitter, donde un sordomudo exclamó (por escrito, y traduzco) ¡Por favor, desháganse de ese intérprete payaso! A partir de ahí, se desató la indignación de los tuiteros sordomudos y afines. Por favor, sáquenlo de ahí, decía uno; ¿Alguien puede pedirle al intérprete que se baje del escenario?, rogaba otro. Etcétera.
Por si fuera poco ¡no era la primera interpretación del intérprete! En el congreso de la ANC de 2012 (que no es la Assemblea Nacional de Catalunya, sino el African National Congress, el partido donde militó Nelson Mandela) también requirieron los servicios de un intérprete para sordos. ¡Oh, sorpresa! Fue ¡éste! El mismo, sí, señor, que ya entonces provocó un alud de quejas y el cabreo de los sordos sudafricanos. Ha vuelto para vengarse, escribió un tuitero sordo y desesperado.
Yo no sé si dar crédito a la noticia. Me aseguran que es cierta, pero ¿saben qué? Si no lo fuera, ¡merecería serlo! Es tan inverosímil que merece pertenecer a la realidad.
El presidente de los EE.UU. visita las librerías y compra libros.
Acompañado de sus hijas, además. Lo nunca visto.
El otro día, el presidente de los EE.UU., don Barak Obama, de la mano de sus dos hijas, pasó por una librería y compró... muchos libros. Los periódicos hacen un listado de veintiún (21) títulos, pero señalando que compró bastantes más. Hay quien dice que le asesoraron, que le dijeron que comprase ésos y no aquéllos. Personalmente, creo que sí, que se dejó asesorar, quién no, pero que también compró lo que le dió la gana. Parece ser que es un buen lector. En cualquier caso, quiere que sus hijas lean, porque muchos de los títulos que compró eran claramente para ellas.
El señor Obama participó en una campaña de apoyo a las pequeñas librerías y le faltó tiempo para animar a los estadounidenses a comprar libros... y leerlos. Ahora les pregunto: ¿se imaginan a don Mariano Rajoy haciendo lo mismo? Don Arturo Pérez-Reverte, que es escritor de fama y polémica, dijo que no lo imaginaba leyendo. No seré yo quien le lleve la contraria al señor Pérez-Reverte, porque hay que concederle que no tenemos visto al señor Rajoy leyendo.
En general, qué quieren que les diga, aquí leer está muy mal visto y ser culto se considera propio de villanos.
Fíjense, si no. Don Ignacio Urdangarín y señora se han puesto las botas apropiándose indebidamente (eufemismo) de dinero público. Tendría que decir supuestamente, pero no creo que sea una suposición, ni de lejos. En fin, al grano.
Gracias a los cálculos de los inspectores de Hacienda, sabemos cuánto dinero gastaron en tal o cual cosa. Gran parte de esos gastos los pagó una empresa, Aizoon, que era del matrimonio, mitad de él y mitad de ella. Aizoon era la empresa que se hacía con el dinero que cobraba la Fundación Nóos, para que los duques de Palma pudieran vivir la mar de bien a cuenta del latrocinio.
Sin contar con los millones (en plural) de euros que gastaron en su casita, su promedio de gasto entre 2004 y 2011 fue:
3.640 euros al mes en atenciones privadas (sic)
805 euros al mes en billetes de tren y de avión.
214 euros al mes en hoteles.
192 euros al mes en restaurantes.
87 euros al mes en joyas, libros y música.
Llama la atención la partida que Aizoon consignó como atenciones privadas. Pero hablábamos de libros. Fíjense en los relojes que lleva don Ignacio Urdangarín y su cómplice señora, doña Cristina. Esos 87 euros al mes en joyas, libros y música quedan reducidos a nada a poco que uno se fije en la muñeca de uno de los dos miembros del matrimonio.
El matrimonio de sinvergüenzas durante los últimos Juegos Olímpicos.
Sólo el reloj de don Ignacio (un Breitling) se lleva la mitad del presupuesto de joyas, libros y música de la familia durante seis años. El de ella... ¿Cuánto les queda para libros?
La pregunta es: ¿cuántos libros al mes compraba la familia? Recordemos que son marido, mujer y una legión de hijos. Siendo muy, muy, pero que muy optimistas, menos de un libro al mes.
Entre todos, no leen un libro al mes.
Otra manera de preguntar lo mismo es saber cuántos euros, de los más de 670.000 euros que se gastaron en decorar su casa, se destinaron a estantes para libros.
Lo dicho, leer es propio de villanos. A lo que respondo, firme y resuelto, Allons enfants de la Patrie, le jour de gloire est arrive! Contre nous de la tyrannie, l'etendard sanglant est leve! Etcétera. Algo que sólo comprenderán si son leídos.
El otro día, pasé por el Mercadona del barrio a comprar cuatro cosas. En los altavoces, un locutor anunciaba a los señores clientes que si compraban tres yogures pagarían sólo dos y cosas por el estilo. Pronto me planté en la cola para pagar.
En éstas, después de un crujido electrónico, comenzó a sonar un villancico. La cajera que tenía delante de mí alzó la vista, desesperada. ¡Odio la Navidad!, exclamó, mientras la voz acaramelada cantaba el yinguelbels yinguelbels yingueloldegüey... Todo el santo día, una y otra vez, día tras día, yinguelbels yinguelbels... La cajera parecía desesperada. Tenía sus razones.
Hace un par de años, en San Petersburgo, unos ladrones robaron una cantidad impresionante de joyas y piedras preciosas. Para ello, se basaron en uno de los relatos de Las aventuras de Sherlock Holmes, La Liga de los Pelirrojos. El autor, sir Arthur Conan Doyle, lo tenía entre sus preferidos; los ladrones, también, por lo que pudo verse.
Seguimos sin saber quiénes fueron tan leídos delincuentes. El jefe de la policía de San Petersburgo declaró que haría falta un Sherlock Holmes para dar con los cacos; la prensa británica celebró la fama del detective más británico de la literatura.
El caso del robo de joyas en San Petersburgo me ha inspirado para abrir una encuesta entre mis lectores. Se trata de comparar la situación actual de mi país, Cataluña, con un relato.
Los lectores podrán escoger entre:
El proceso, de Franz Kafka,
La conjura de los necios, de John Kennedy Toole,
Elogio de la locura, de Erasmo de Rotterdam,
La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe o
Momentos estelares de la humanidad, de Stefan Zweig.
El cuestionario, en la columna de la derecha de El cuaderno de Luis. De aquí a unos días comentaremos los resultados.
La actividad ferroviaria en la isla de Sodor es intensa.
En la pantalla, Thomas and Friends. El público, mis dos sobrinitos (él, cinco años y ella, dos) y el que escribe. Los trenes hacen chuchú y van de un sitio al otro de la isla de Sodor, al dictado de los libros que, años ha, escribió el reverendo Wilbert Awdry y su bienamado hijo Christopher.
Los capítulos de las primeras series, protagonizados por locomotoras Märklin de escala 1/32, han dado paso a capítulos generados por ordenador, pero no ha cambiado la esencia. La serie muestra los beneficios de la camaradería y la necesidad de cumplir con un horario, que son trenes, caramba. A mí me gustan los capítulos filmados con maquetas; a mis sobrinitos, los generados por ordenador.
En éstas, oigo que los pequeños comienzan a abuchear la pantalla. Buuu, buuu, dicen. La pequeña señala y exclama ¡Tonto! El pequeño se suma a la protesta. ¡Sí, tonto!
Sir Topham Hatt, en versión original, tal como lo describió el reverendo Awdry.
En la pantalla, el personaje conocido como the Fat Controller en unos capítulos o como the Fat Director en otros, sir Topham Hatt. Esos dos epítetos responden a una cuestión económica y política. Cuando el reverendo Awdry escribió los cuentos de Thomas y sus amigos, sir Topham Hatt era el director gerente de la red de ferrocarriles de la isla de Sodor. Poco después, se nacionalizó el ferrocarril en el Reino Unido y hubo que cambiarle el cargo y hacerlo Controller. Con Thatcher y los conservadores de vuelta a Downing Street, el ferrocarril volvió a privatizarse. Todo, en medio de una gran polémica. Los guionistas de la serie han preferido evitar el enfrentamiento político y llamar al personaje sir Topham Hatt, simplemente.
Por mucho azúcar que le echen, el jefe sigue siendo el jefe.
Pues, como decía, pitos y abucheos. ¡No! ¡No! ¡Tonto! gritaba la pequeña. ¡Buuu! ¡Buuuu! protestaba el mayor. Sir Topham Hatt, impertérrito, repartía órdenes entre las locomotoras. Éstas, atemorizadas, asentían. Nuevas obligaciones y horas extras no retribuidas.
Mi hermano asomó las narices y contempló la escena. Sonrió y me dijo: Nadie es capaz de engañar a los niños.
Cada año, Art for Amnesty, una división de Amnistía Internacional, entrega el Premio (traduzco) Embajador de Conciencia, para reconocer el esfuerzo de artistas o activistas de cualquier parte del mundo a favor de los derechos humanos. Muchos conocíamos el premio, pero la mayoría no habían oído hablar de él hasta ahora y la verdad sea dicha, provoca sonrojo el por qué ahora oyen hablar de él.
El Ayuntamiento de Barcelona anunció, el mes de julio pasado, que Amnistía Internacional entregaría este premio el 19 de marzo de 2014 en el Palau de la Música (un marco incomparable). Ocurre que el anuncio pasó casi desapercibido, porque esa entrega de premios era uno más de ochenta actos previstos para celebrar que han pasado tres siglos desde que Barcelona se rindió y entregó las llaves de la ciudad a las tropas de Felipe V.
La cuestión es que Amnistía Internacional había mostrado interés en celebrar el acto en Barcelona, pero también en otras ciudades, y todavía no se había decidido. De hecho, el anuncio del Ayuntamiento de Barcelona les sorprendió (y no agradablemente, por cierto). Pidieron explicaciones a los munícipes. Ni el Ayuntamiento ni los responsables de los festejos tricentenarios admitieron haber metido la pata. ¡Todo lo contrario! Insistieron en la presencia de Amnistía Internacional para dar lustre al aniversario y munición a las reivindicaciones patrias.
Los comisarios políticos de los actos patrióticos del 2014.
A la izquierda, el comisario Soler, del Ayuntamiento de Barcelona.
A la derecha, el comisario Calçada (antes, Calzada), de la Generalidad de Cataluña.
El comisario de los actos del aniversario bélico, el señor Soler, declaró (cito): Era un acto de ellos, pero les cedíamos el Palau de la Música. [...] Teníamos la fecha. Amnistía Internacional Cataluña estaba al corriente. [...] El acto del organizaban ellos, el guión y los contenidos dependían de ellos. Más garantías no podían tener. Lo declaró en RAC 1, una emisora del Grupo Godó. Cabe decir que malhumorado y nervioso.
Porque los premios no se entregarán en Barcelona. No sé dónde, pero no en Barcelona. Amnistía Internacional España, a través de su presidente, don Alfonso López Borgoñoz, ha asegurado que el Ayuntamiento de Barcelona sabía desde principios de octubre que los premios no se iban a entregar en medio de los actos patrióticos a los que se han entregado los munícipes y el resto de las autoridades del lugar.
Explicó con pelos y señales que ya se había informado de ello al comisario Soler y a los responsables municipales, que, pese a la negativa, habían insistido durante dos meses más para que los premios se entregaran en Barcelona. Porfa, porfa, porfa, decían, y la respuesta ha sido siempre que no, caramba. No. No estaba entre nuestras prioridades, declaró el señor López.
La decisión de Amnistía Internacional se ha tomado en su sede central, en Londres, no en Madrid. Así se anunció el pasado jueves, provocando el enfurruñamiento del comisario Soler. Nunca hubo un compromiso formal para celebrar el evento en Barcelona, dice la nota de prensa.
El acto en Barcelona (cito) no responde en estos momentos a las prioridades de trabajo de la organización en España, centrada en el seguimiento de la crisis económica y en su impacto sobre los derechos humanos. [...] Amnistía Internacional consideró no comprometerse con la celebración de un evento muy costoso y de indudable riesgo económico. [...] Las celebraciones de carácter histórico, como el Tricentenario, no son el marco natural que corresponde al trabajo de Amnistía Internacional, una organización que salvaguarda ante todo su imparcialidad y no quiere en ningún caso ser malinterpretada en su trabajo, incluyendo las autoridades estatales y catalanas. [...] No organizamos actos junto a organizaciones políticas. Ahí queda eso. Evento caro y costoso, alejado de las prioridades sociales, manipulado políticamente, dicen. Uf.
Según algunos periodistas de El País, por ejemplo, en Amnistía Internacional consideran un insulto a las personas que viven sometidas a regímenes autoritarios y sin garantías ni libertades civiles que se diga que en Cataluña no se vive en libertad, ahora mismo. A poco que echen un vistazo al Anuario de Amnistía Internacional, sabrán por qué dicen estas cosas.
Después de hacer el ridículo, las culpas son de Madrid, por supuesto. Le ha faltado tiempo al comisario Soler para sostener esta tesis universal en la radio y donde convenga. Amnistía Internacional Cataluña estaba al corriente, pero hace cosa de unas semanas se nos hizo saber que Amnistía Internacional España no quería que se hiciera en Barcelona coincidiendo con los actos del Tricentenario, dijo en la radio, con un cabreo evidente. Estoy enfadado y frustrado por el veto de Amnistía Internacional España, añadió.
Con la oratoria ciceroniana que caracteriza al comisario Soler, verbo culto y conciso, concluyó: Ha sido un palo (sic).
Entonces, el comisario Soler cargó contra Amnistía Internacional. ¿Cómo? Como lo oyen. Mostrando que los actos del Tricentenario son (atención) un homenaje a los derechos civiles como valor de carácter universal (sic), un símbolo de la lucha contra el absolutismo (sic) y preguntándose por qué Amnistía Internacional (España) se niega a participar en este aniversario.
El comisario Soler reconoció que había habido un fallo de comunicación. Pero ¡atención! ¡Ojo al dato! Dijo: Ha habido un fallo de comunicación entre ellos (sic). Han oído bien, entre ellos, entre Amnistía Internacional y Art for Amnesty, no entre Amnistía Internacional y el comisario Soler. Porque el comisario Soler, en fin, no concibe poder haberse equivocado y concibe menos todavía que Amnistía Internacional haya dicho que no a tan gran oportunidad de reivindicación nacional. Incapaz de concebir una, otra o ambas opciones, tiene que buscar las culpas de su ridículo fuera, en Madrid. En su defecto, en un fallo de comunicación de ellos.
Como se dice vulgarmente, se pasó dos pueblos criticando a Amnistía Internacional y tuvo que corregirse. Amnistía Internacional en Cataluña no tiene culpa de nada, se apresuró a decir después de dejarla a la altura del betún. Pero no se arrepintió del todo, porque bien pronto añadió un comentario un tanto amenazante: No me daré de baja de Amnistía Internacional, pero la próxima asamblea intentaré ir para protestar, de alguna manera. Feo discurso para un comisario político, en suma.
El alcalde Trias y el Ayuntamiento de Barcelona no se han quedado atrás. Amnistía ha vetado el acto [sic] y ha cambiado de parecer, sostiene un comunicado del Ayuntamiento. ¡Ahí es nada! ¡Ha vetado el acto!
El alcalde tampoco se muerde la lengua: La decisión de Amnistía Internacional está equivocada. [...] No nos lo hemos inventado nosotros, habíamos quedado que sería así, nos dijeron que sí y ahora se han puesto nerviosos. [...] Creo que se equivocan. La ciudad de Barcelona, si uno no se mete en estos líos [sic], es muy atractiva. [...] Pese a todo el proceso que estamos haciendo [sic], mucha gente apuesta por Barcelona. [...] Han suspendido el acto por razones políticas extrañas que no comprendo. Así, con todas las letras: por razones políticas extrañas que no comprendo.
¿Quiénes se han puesto más nerviosos? ¿El alcalde, el comisario y compañía o los dirigentes de Amnistía Internacional? Dejo las respuestas a discreción del lector.
Se trata, una vez más, de un ridículo mayúsculo. Un palo, que diría el comisario Soler, haciendo gala de una magnífica prosa.
No es la primera vez que Amnistía Internacional se enfrenta a la política de CiU. Hace un par de años, denunció al consejero de Salud, don Baudilio (a. Bío Ruiz), por sostener que la salud no es un derecho de las personas (sic). Allá sigue, el consejero, incrementando la mortalidad en Cataluña, recortando y privatizando.
El otro día me escribió un amigo y amable lector de El cuaderno de Luis. Me remitió a un titular que decía El papa trabajó de portero de discoteca, con letra grande a varias columnas. Se reía pensando en las barbaridades que sería capaz escribir sobre esto.
Yo, también, porque el chiste es fácil. Particularmente, cuando todo el mundo sabe que el portero de discoteca de verdad es San Pedro, que se planta en las puertas del Paraíso y se arroga el derecho de admisión. De ahí las llaves con las que siempre se le representa, de ahí que el escudo del Vaticano lleve dos llaves cruzadas, porque el papa es Pedro. Porque, simplifiquemos, la Iglesia hace de portera de la discoteca paradisíaca en la religión católica, y lo digo sin ánimo de ofender, que conste. Lo dice en Juan 20, 23, si no me equivoco.
Lo cierto es que el papa Francisco sale con lo de portero de discoteca cuando el papa Benito (o Benedicto) que le precedió insinuó que el rocanrol estaba inspirado por el diablo (sic). La curia vaticana está desconcertada, de aquí para allá, y los católicos más carcas, confusos. Quizá Francisco nos está diciendo que los Bee Gees y la disco de los sesenta y setenta no eran músicas rocanroleras. Me pierdo en estos debates teológicos.
Dicho esto, acudo a las fuentes. Los titulares de varios periódicos, en efecto, anuncian uno de los oficios que ejerció el joven Bergoglio para ganar cuatro perras e ir tirando. Sabíamos que había trabajado en un laboratorio de química, como mozo, pero portero de discoteca... Buttafuori, que dicen en italiano, el que te echa fuera. ¡Qué titular tan goloso! Pero ¿cuándo, cómo lo dijo?
El papa Francisco saltándose el protocolo en el barrio de Tor Sapienza, Roma.
Como Obispo de Roma, se ha aficionado a visitar las parroquias de la ciudad, prescindiendo de muchos protocolos, a decir de los vaticanistas. L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano, tiene dificultades para explicar lo que hace el papa Francisco, porque sale por donde menos se le espera. El asunto del papa portero de discoteca lo ventiló diciendo que Su Santidad aleccionó a los feligreses con (cito) una especie de cuento biográfico a través de pequeñas imágenes. ¡Vaya con las imágenes!
La visita del papa alborotó todo el barrio y nadie quiso perdérsela.
Vayamos al grano. Confesó su antigua ocupación en la parroquia de San Cirilo Alejandrino (San Cirillo Alessandrino), en el barrio de Tor Sapienza, en Roma. Esto es mucho decir. El barrio es difícil (eufemismo). Quiero decir que es un barrio proletario urbano, un barrio de periferia o extrarradio, encajado entre autopistas y líneas de ferrocarril y de alta tensión, con bloques de edificios anónimos, impersonales, de mala calidad, donde malviven los romanos menos favorecidos por la suerte o las circunstancias, y muchos inmigrantes.
Que el papa Francisco se lance de cabeza a esos barrios y prescinda de protocolos en estas visitas da en qué pensar. Hay quien afirma que Su Santidad echa mano del populismo; hay quien sostiene, en cambio, que intenta cambiar el rumbo de la Santa Madre Iglesia, inclinándola hacia los pobres. Dejo el debate al gusto de cada cual. Yo sólo diré que, ahora mismo, hay pocos personajes públicos que manifiesten en voz alta que la misión de la política es ayudar y proteger a los que menos tienen y acabar con la injusticia social y económica.
Luego podremos hablar de sexo, de pecado y de lo que quieran y estar de acuerdo o en desacuerdo con el papa Francisco; pero habrá que darle la razón (al menos, en parte) cuando señala con el dedo la vergüenza de la discriminación o la injusticia.
Francisco, charlando con los feligreses de San Cirillo Alessandrino de tú a tú.
A decir de los periodistas italianos, Su Santidad dió la misa y después se quedó a charlar con los feligreses, despreocupadamente, ¡durante cuatro horas! ¡Cuatro! ¡Argentino tenía que ser! Imagino a los guardaespaldas de la Guardia Suiza, desesperados, pobrecitos, qué trabajo les ha caído encima. Pero también imagino a las pobres gentes que pudieron charlar de tú a tú ni más ni menos que con el Santo Padre, que además fue buttafuori y ahora es inmigrante por obra del Espíritu Santo y un colegio de cardenales.
El automóvil que emplea el papa en sus desplazamientos, con matrícula vaticana.
Francesco ha prescindido del Mercedes de Benito y no le dejan emplear el Renault 4 que le regalaron.
Término medio, un Ford Focus.
L'Osservatore Romano dijo, con ese lenguaje tan demodé, lo que sigue: Enseguida se entendió que sería una visita fuera de los esquemas dictados por el protocolo. En cuanto salió del utilitario azul [un Ford Focus] a bordo del cual llegó, antes de entrar en el edificio parroquial, Francisco se paró a saludar a un grupo de fieles que llevaban un buen rato esperándole, a pesar del viento frío que barría la ciudad. Así, toda la visita. Saltándose las reglas. Hasta dejó ir un chiste de curas: Se sabe que los mejores confesores son los curas desconocidos o los que están sordos. Ahí queda eso. Parece ser que una confesión con un cura al que no conocía de nada lo inclinó al sacerdocio, eso dice.
Se despidió saludando a unos okupas. Eran inmigrantes sin techo. La última sorpresa: fue hacia ellos y escuchó lo que tenían que decirle. Un poco después, se fue de vuelta a casa. Quedaron los periodistas, que corrieron a los teléfonos para dictar la noticia. ¡Apunta! ¡El papa fue portero de discoteca! Caramba.
No solemos dar importancia a los recortes sanitarios y sociales hasta que uno se fija en los detalles. Nada como tener a un pariente muy próximo con una enfermedad crónica para ver que la revisión que antes se hacía cada tres meses ahora es cada medio año, y comprobar que la ayuda por la dependencia ya va por el segundo año y sigue sin llegar. Tampoco está mal tener hora para un análisis de sangre y verlo retrasarse semanas (sic) en un CAP privatizado porque, ay, tenemos problemas informáticos. ¡Un análisis de sangre!
Lo peor no es eso. Lo peor es que en 2012 se registró un incremento de la mortalidad en Cataluña del 5,6%. Este incremento de la mortalidad de los catalanes no se debe ni a su edad ni a una enfermedad contagiosa especialmente virulenta. La única razón lógica que lo explica es una pérdida de eficacia del sistema sanitario público debido a la falta de medios y a la mala gestión.
En pocas palabras, los recortes mataron a 3.000 personas en 2012. A las estadísticas me remito.
Doña Irene se queja del informe PISA, porque examina a los pobres y eso baja la nota.
El informe PISA pone al descubierto lo mejor de cada casa. La consejera balear metió la pata hasta el sobaco hablando del informe TREPITJA, pero doña Irene Bótox Rigau, la consejera de Educación catalana, merecería otro estirón de orejas. Pronto verán por qué.
Los alumnos catalanes suspenden en ciencias. Los resultados de las pruebas de ciencias en Cataluña están entre las cinco peores de las diecisiete Comunidades Autónomas de España en el informe PISA 2012. También suspenden en matemáticas y los resultados son peores que los de 2009 (tres milésimas). Aún así, siguen por encima de la media española. Es curioso: han mejorado en comprensión lectora (tres milésimas) y tienen un aprobado justito, quedando entre los mejores de España a la hora de leer. ¡Cómo serán los peores!
No se dice en voz alta, pero el informe PISA señala que los alumnos pobres que van a la escuela pública sacan peores notas que los alumnos ricos que van a escuelas de élite subvencionadas. Se amplía la diferencia entre clases sociales y por causas económicas. En 2012 la distancia es mayor que en 2009. El sistema de enseñanza pública padece los recortes: las pruebas se realizaron en pleno apogeo del tijeretazo. El Gobierno de los Mejores inclina la balanza hacia la desigualdad social y una enseñanza pública de peor calidad. Los resultados están ahí para demostrarlo.
Según don Joan Mateo, que es director general de Políticas Educativas, las muestras de alumnos de las pruebas PISA de 2009 y 2012 han sido prácticamente idénticas. Los diferentes tipos de alumnos y su procedencia social o escolar es muy parecida y el empeoramiento de los resultados no puede atribuirse a las diferencias entre una u otra muestra. Tendrá que atribuirse a otras causas, pues.
Pero la consejera de Educación ha dicho, agárrense, que los resultados han sido los que han sido porque (cito) Lo primero que tiene impacto en los resultados es el tipo de alumnado. Arqueamos las cejas incrédulos cuando seguimos atendiendo a sus explicaciones.
Según la señora Rigau, la culpa de un peor rendimiento escolar que en 2009 la tienen (atención) la alta proporción de alumnos no nativos (i.e., inmigrantes), la cantidad de repetidores (la misma que en 2009) y el bajo número de escuelas de barrios acomodados que han participado en el examen (sic).
En pocas palabras, la culpa la tienen los pobres y los inmigrantes, ha dicho la señora Rigau, que es la principal y última responsable de la escuela pública en Cataluña. Es decir, la principal y última responsable de proporcionar a todos los niños catalanes la mejor educación posible.
Qué quieren que les diga. Me produce más asco oír esto en boca de una consejera de Educación que oírla decir informe TREPITJA. Esto último es una idiotez, pero lo que dice la señora Rigau es repugnante.
¿Han oído hablar alguna vez del Informe PISA? ¡Seguro que sí!
Les hago notar que PISA suena igual que pisa, del verbo pisar. En catalán, sin embargo, PISA, de informe PISA, se dice PISA, y pisar, el verbo, se dice trepitjar, por lo que pisa, de pisar, se dice trepitja. En español, se dice informe PISA y en catalán, también.
Pero Joana Maria Camps, consejera de Educación y Cultura de las Baleares no opina lo mismo. En una intervención parlamentaria, la señora Camps sorprendió a propios y extraños con las conclusiones del informe TREPITJA.
Ante el asombro y pasmo del personal, la señora Camps iba diciendo, con ese acento mallorquín tan propio, con ese deje de consejera y ese salero y olé, que el informe TREPITJA esto, el informe TREPITJA lo otro y el informe TREPITJA lo de más allá. Del pasmo, a las risas. Al menos entre los periodistas, el cachondeo ha sido general y el pitorreo del informe TREPITJA va a durar años, como ése de los miembros y miembras de tan jocosa memoria.
Quedan muy claras algunas cosas:
a) La señora Camps (o alguien en su nombre) escribe los discursos en español y emplea un traductor automático para pasarlos al catalán.
b) Nadie corrige la traducción automática y así dice lo que dice.
c) Hay que ser una consejera de Educación muy, muy, pero que muy inepta para no darse cuenta de que el informe TREPITJA es en verdad ¡el informe PISA!
d) La competencia lectora de la señora Camps, consejera de Educación y Cultura, es pésima, pues da sobradas muestras de no saber lo que está diciendo. Podría haber estado leyendo las instrucciones de una lavadora a los señores diputados, que no se habría dado ni cuenta. (Probablemente, la mayoría de los señores diputados, tampoco, todo sea dicho.)
La oposición al actual gobierno mallorquín pide a gritos la cabeza de la señora Camps. Piden su inmediata dimisión; en su defecto, un cese inmediato, fulminante. Redundante, la inmediatez, pero contundente. No encuentro palabras para este despropósito, dice un diputado, las manos en la cabeza, descompuesto el rostro, con los surcos de las lágrimas en sus mejillas.
El follón ha sido de órdago. Tantas han sido las risas que la señora Camps ha tenido que pedir excusas en público. A su manera. Como comprenderán, fue un error, ha dicho. ¿Un error? ¡No me diga!
Los periodistas ya dieron por supuesto que ella no había escrito el discurso. Será que la ven incapaz de ello. Por eso le preguntaron si no se lo había leído ella en privado antes de leer lo de TREPITJA a los señores diputados en comisión. Qué guasones, los periodistas. Qué mala leche Sí, lo leí, les ha respondido la señora Camps, como si nada. A fin de cuentas, ha finalizado, no es una palabra lo que cuenta, sino la gestión del gobierno. Así, con dos bemoles.
P.S.: El informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (en inglés, Program for International Student Assessment, de ahí lo de PISA) se basa en unas pruebas estandarizadas para estudiantes de 15 años. La OCDE organiza estas pruebas cada tres años y se emplean para comparar la eficacia de los sistemas educativos nacionales en competencia de lectura, matemáticas y ciencias naturales. Hay quien critica la metodología del informe, hay quien considera que es lo suficientemente objetiva. No entraremos en esta discusión, pero el informe PISA es el principal argumento a favor (o en contra) de todas las reformas educativas locales, regionales o estatales en España.
Los catalanes trajimos de Nápoles la tradición del Belén, o pesebre, un diorama con figuritas que representa el nacimiento del Cristo. Hay quien dice que fue San Francisco de Asís el primer pesebrista, hay quien dice que el pesebre nació de verdad después de las recomendaciones de San Carlos Borromeo, en plena Contrarreforma. Chi lo sà!
La cuestión es que el pesebrismo es una manifestación cultural italiana muy arraigada en Cataluña. Muy típica. De hecho, creemos que el pesebre lo inventamos nosotros.
No, no lo inventamos nosotros, lamento decirlo, pero sí que le añadimos una singularidad propia. Uno de los personajes más entrañables del pesebre catalán es el caganer, el cagón. Así, como les digo. El caganer de toda la vida viste el traje típico folclórico de un pagès catalán de finales del siglo XIX, con gorro frigio (barretina) por sombrero. De tradición milenaria, nada, pues nace con el paso del siglo XIX al XX.
Puesto de venta de caganers, el año pasado.
Los hay de toda clase y condición.
Dicen que era un pastor que, apremiado por la urgencia, fue a buscar alivio y por aliviar las cosas de la carne se quedó sin ver al Salvador, que alivia las cosas del espíritu, qué mala suerte. Ante el cagón, los antropólogos se frotan las manos y se dejan ir. Dicen cosas sobre la tierra, la fertilidad y no sé qué más, porque gustan de buscarle tres pies al gato y la escatología es fuente de inspiración freudiana.
En general, los catalanes de a pie consideran que el cagón trae alegría y buena suerte y se dispone en un lugar destacado del pesebre catalán. Que se vea. Quien no conozca la tradición, se lleva un susto al contemplar la figurita, doy fe.
Si no te pillan cagando, no eres nadie.
Con el tiempo, la entrañable figurita del caganer se ha convertido en un símbolo. Se ha puesto de moda honrar a las más egregias figuras nacionales e internacionales representándolas enfrentadas a un apretón. Así, por ejemplo, celebrados jugadores del Barça, presidentes de la Generalidad de Cataluña y famosos de todo tipo, han sido esculpidos cagando, en cuclillas. En mi país, ya ven, se considera un gran honor ser esculpido con el culo al aire dejándose ir. Me parece bien.
Aunque a veces se va un poco lejos.
La polémica figura de caganer.com. Rescatada de las memorias virtuales.
Este año, El racó del caganer (El rincón del cagón, en español), una empresa de Torroella de Montgrí dedicada a fabricar caganers para los pesebristas catalanes, ha asombrado al mundo con una figurita de la Moreneta cagando. La Moreneta (la Morenita) es ni más ni menos que la Virgen de Montserrat, una talla oscurecida por los cirios y el paso del tiempo, una virgen negra como algunas otras veneradas en Europa.
¡La que se ha organizado! ¡Qué revuelo!
A decir de Marc Alós, el escultor de la figurita, Nuestra intención era hacer un homenaje. Pues, vaya. Luego ha añadido: Queríamos ser inclusivos, no exclusivos. Eso ya no lo entiendo, no sé lo que quiere decir, pero sí sé que el fabricante de caganers la ha liado parda.
Porque les ha faltado tiempo a los obispos catalanes para saltar como si les hubieran pinchado en el culo (perdón, pero nunca mejor dicho). La Conferencia Tarraconense, que es la conferencia episcopal catalana, ha publicado un comunicado que lamenta profundamente el escarnio al que ha sido sometida la Moreneta. No exclaman ¡Sacrilegio! porque quedan pocos catalanes que sepan exactamente qué es un sacrilegio.
De la figurita dicen que es un elemento grotesco (sic) y una falta de respeto a un símbolo religioso querido por todos los fieles católicos (sic). En cambio, de las figuritas de los papas cagones Benito XVI o Francisco I no han dicho nada. O no las han visto o no las creen ofensivas.
El señor Alós no entiende la censura de los obispos, porque dice que ha obrado con buenas intenciones. Si la gente viera que es una cosa mala, ¿nos la pediría?, argumenta. A 15 euros la figurita, es la más vendida, ahora mismo.
Ahora bien, por si acaso, la figurita de la Moreneta cagando ha desaparecido del web de los fabricantes de caganers. La censura eclesiástica funciona en Cataluña a las mil maravillas.
Beatos, salvapatrias y partidarios de la censura.
Será también porque el asunto ha ido a más. La organización ultramontana, reaccionaria y catalanista e-Cristians, que representa lo más rancio del catolicismo catalán y convergenteyunionista, antes franquista y preconciliar, ha presentado una querella contra la empresa que comercializa la Moreneta cagando. Argumentan los ultraconservadores que la figurita atenta contra el más elemental respeto a las creencias religiosas (sic) y está provocada sólo por un miserable afán de lucro (sic). ¡Mira quién habla!
Que no falte una mención a la Patria: Una sociedad como la catalana, que tiene en sus símbolos el fundamento de su continuidad como país, está perdida si no es capaz de respetarlos. Ahí queda eso. La Moreneta caganera es un atentado contra Cataluña. Una doble traición a las dos fes verdaderas, la del Espíritu Nacional y la del Espíritu Santo.
El líder de esta carcunda, don Josep Miró i Ardèvol, está doblemente indignado por el ultraje, porque (cito) hay que provocar una ola de rechazo contra la gente que para ganar dinero es capaz de ultrajar símbolos religiosos y nacionales. Le falta saludar a la romana gritando ¡Arribaspaña!... Perdón, que me he equivocado de Patria, aunque no de fondo y forma.
La Moreneta caganera puede gustarme o no gustarme, puede incluso ofenderme, irritarme y sacarme de quicio. Puedo considerar que poner un tipo cagando cerca del Niño Jesús es una bella tradición o algo sumamente infame. A poco que se piense, la figura del caganer... En suma, puedo considerar atroz la figurita de la Moreneta cagando, puede resultarme repugnante esta idea, pero no puedo, no debo poder, no puedo tener la potestad de prohibirlo. Lo siento, es así. O somos libres o no lo somos.
¿No se acuerdan cuando pedíamos libertad de expresión?
Pues, la tenemos o nos la quitan, no hay más.
La censura sólo se explica en este caso por un fanatismo religioso-nacional que no admite discrepancias, que es contrario a la más elemental libertad de expresión. Es una ideología que fomenta el repudio del que piensa diferente, que justifica su castigo, su exclusión, su expulsión de la sociedad. Es una mierda, en suma. Una mierda nacional.
La libertad de expresión siempre ofende.
La cuestión es qué hacemos cuando nos ofenden.
Los más viejos recordarán un numerito de Els Joglars en televisión, donde apareció la Moreneta y don Jordi Pujol. ¡La que se organizó!
No sé qué hizo más daño al Espíritu Nacional, si ver aparecer la caricatura del Barça, de Jordi Pujol o de la Virgen de Montserrat. Se montó un escándalo de primera especial, que todavía colea.
¡Qué pitote! Los catalanes pidieron las cabezas de Gurruchaga y Boadella. ¡Sacrílegos! Los políticos hicieron declaraciones altisonantes, indignadas, se sintieron muy ofendidos. Fue un linchamiento público, el triunfo del carcatalanismo.
En 1977, uno iba a prisión por reírse del Ejército.
La prisión de Boadella inició la campaña Llibertat d'expressió!
Eso fue en 1988. Hasta ese día, Boadella había sido el símbolo de la lucha por la libertad de expresión. Recordemos que había sido encarcelado por mofarse del ejército durante la Transición. Escapó de la prisión y su caso fue comentado en todas partes.
La bufonada suprema, escaparse.
Sus bufonadas eran molestas para la cuerda de Jordi Pujol, el de Banca Catalana y la Generalidad de Cataluña. Tener un cómico crítico ejerciendo de mosca cojonera pone de los nervios, pero c'est la vie! ¿No querías libertad, democracia? No la hay sin libertad de expresión. Hay que resignarse a vivir con un tipo que te sacará las vergüenzas, si quieres vivir en un país libre.
Pero don Jordi Pujol nunca tuvo sentido del humor, jamás sintió aprecio por la crítica y era, sigue siendo, carca, populista y autoritario. Le faltó tiempo para emplear el caso de la Moreneta en televisión contra Boadella. El acoso concluyó con su expulsión del Paraíso y su condena ad aeternum al ostracismo. Se inició una persecución que ha provocado lo que ha provocado.
El provocador es imprescindible y necesario.
Otra cosa es que nos guste cuando provoca.
Es posible que el personaje les resulte pedante, cargante, que les caiga pesado, antipático o crean que es simplemente imbécil. ¡Nadie es perfecto! Pero cuando hizo ese chiste sobre el Barça, Jordi Pujol y la Moreneta... Si le hubieran reído la gracia... Si no la hubieran reído, si no hubiera provocado más que indiferencia... Si Cataluña no fuera tan beata y conservadora, si el señor Pujol no fuera tan resentido y hubiera sido más tolerante, hoy Boadella dirigiría Terra Baixa en el Teatre Nacional de Catalunya y sería uno más del stablishment catalán. Vamos, seguro, y no me digan que no.
Pero pasó lo que pasó y todavía hay quien se pregunta por qué Boadella parece resentido. ¡No iba a parecerlo!
Me apena comprobar que seguimos ahora como entonces, idiotizados. Parafraseando el lema hoy de moda, la censura de la Moreneta caganera no es propia de un país normal. No vamos bien, nada bien.
William Wilkie Collins (1824-1889) fue un precursor de la literatura contemporánea; mejor dicho, de la industria del libro contemporánea. A tal punto que algunos (entre los que no me cuento) lo consideran creador del género de la novela policíaca, que adornaba con ingredientes que hacían las delicias del gran público. Ya saben: muchos misterios, unas gotas de relato terrorífico y fantástico, fuertes dosis de melodrama y una cuidadosa atención a los detalles. Plantea emociones fuertes e instantáneas más que una semilla que fructificará con el agua de la reflexión. Creó escuela, no hay ni que decirlo.
La edición de Penguin Classics de la novela.
En inglés, que es la versión original.
Su obra Woman in White (La mujer de blanco, o La dama de blanco, según el traductor), escrita en 1859, es una de sus novelas más famosas. A decir verdad, es un folletín, porque se publicó primero por capítulos y luego, entera, en 1860, una práctica muy de su época. Dicen que Woman in White es de las primeras sensation novel, que es como los ingleses llaman a este género melondramático, fantástico, misterioso y tal. Se vendió como rosquillas.
Ahora surge la leyenda. Entre los editores y los publicistas, el caso de la dama de blanco es un mito fundacional. Dicen que un librero de Londres tuvo el libro entre sus manos y se preguntó qué hacer con él. Esto es lo que hizo.
Ahora, como hace un siglo, seguimos contemplando los escaparates de las librerías.
Puso un atril en el escaparate y mostró el libro. La dama de blanco. Al día siguiente, sin moverlo del escaparate, lo abrió por la primera página. Era el último día de julio... Al día siguiente, pasó página y mostró las dos páginas siguientes. Así, día a día, iba pasando página, una a una, y mostrando la novela al público. El público se paraba a ver el escaparate, leía lo mostrado, seguía su camino. A los pocos días, se congregaban multitudes delante del escaparate, preguntándose cómo seguía la historia. Al final, los lectores entraron en tropel a comprar el libro, pues querían saber qué iba a ocurrir a continuación sin tener que esperar al día siguiente. La dama de blanco fue un éxito de ventas gracias a la astucia del librero (y al texto, naturalmente).
Esta historia ¿es cierta? Pues ¿qué más da? Así la cuentan, así la cuento.
Algunas observaciones me dejan patidifuso. Una de ellas, que las capas más bajas de la cultura no están cubiertas en catalán (sic). Dice tal cosa doña Patricia Gabancho, una argentina afincada en Cataluña, que pronostica que, si no ponemos remedio a este asunto tan peliagudo, nuestra cultura milenaria desaparecerá en un par de generaciones. La cultura milenaria a la que se refiere es la catalana, no la argentina, aunque todo pudiera ser.
Belén Esteban, símbolo hispánico y reina del cutrerío hortera.
También, de las capas más bajas de la cultura catalana.
Por las capas más bajas de la cultura entiende algo tan cutre como que los catalanes no tenemos una Belén Esteban que hable con acento de Olot y diga Òndia! Cagun l'olla! en vez de ¡Vete a j... a tu p... madre! Esa carencia, a juicio de doña Patricia, puede acabar con (lo que queda de) la cultura catalana en un par de generaciones, insiste. ¡El caso es gravísimo! Alarmante. La señora lo dice y lo deja por escrito en El preu de ser catalans (2009). Eso es lo que me deja patidifuso.
No tendría que asustarme tanto. A fin de cuentas, doña Patricia es una cebolluda sobrevenida y subvencionada y una de las más entusiastas asistentes a las jornadas del Institut Nova Història. Con eso está todo dicho. Es un personaje que se crea y se recrea a partir de tertulias à la catalana, donde todos piensan lo mismo y cobran todos del señor Godó. La oquedad de la mayoría de los argumentos de doña Patricia (y demás tertulianos) se sostienen con la cáscara del tópico, pero lo de las capas más bajas de la cultura catalana... De verdad que eso me ha asombrado. Es original.
Tertulianos à la catalana. La argentina de la izquierda es doña Patricia.
Son siempre los mismos hablando de lo mismo y diciendo las mismas cosas, sempiternos, incombustibles.
Presumían los tertulianos del régimen pujolesco y siguientes de vivir en una Cataluña chachi y superguay. Prueba de ello es que cuando TV3 intentaba competir con Tele5 en cutrerío hortera, fracasaba siempre y estrepitosamente. La televisión pública catalana era capaz de emitir seriales a la sudamericana, rosas y ñoños, pero incapaz de reproducir la cutrez hispana. Presumían de esto último, sostenían que la sociedad catalana era una sociedad mucho más avanzada que la española (también, más ñoña). En Cataluña, decían entonces, no existen esas capas tan bajas de la cultura.
¿No? No sólo no existen, sino que los catalanes somos los principales productores y consumidores de basura televisiva y del corazón de toda España. El cutrerío hortera hispano nace en Barcelona y se vende al por mayor. De hecho, si mañana desapareciera Cataluña del mapa de España, los españoles se quedarían sin telebasura y sin revistas del corazón y la industria audiovisual catalana se arruinaría en un par de días, porque viven de eso.
Las estrellas mediáticas de la industria cultural catalana.
Un doctorando de Historia del Arte, don Andreu Pujol, leyó la reflexión de doña Patricia sobre las capas más bajas de la cultura catalana e investigó sobre este asunto. Ha publicado un libro, Ministeri d'Incultura, Catalunya a la recerca d'un kitsch nacional (Ministerio de Incultura, Cataluña en busca de un kitsch nacional), que explora este asunto y descubre el elevadísimo consumo de telebasura y revistas del corazón en Cataluña o la importancia de esta industria en nuestro país. Aquí se vende un millón largo de revistas del corazón cada semana, y más de la mitad de éstas las publican editoriales catalanas. A cambio, sólo se venden entre tres o cuatro millones de libros al año. ¡Así nos va!
Preocupa muchisimo al nacionalismo que Belén Esteban no sea catalana.
Don Andreu Pujol es partidario de la independencia de Cataluña y cree necesario lo que el llama un kitsch nacional para preservar la identidad catalana. Sin un cutrerío hortera catalán propio, dice, poco podrá hacerse para construir una identidad cultural efectiva y arraigada en todas las capas sociales. Un poco en la línea de doña Patricia, pero mucho más riguroso y serio que la tertuliana argentina. Aunque no defienda lo mismo que él, porque lo de una identidad cultural me lo paso por el forro, que allá cada uno con sus identidades, aunque piense esto, decía, este joven autor merece todos mis respetos, porque se ha tomado la molestia de investigar y de sostener su tesis con argumentos contrastados, cosa inédita en doña Patricia, alumna del Institut Nova Història.
Mientras todos estos personajes se preocupan por las capas más bajas de la cultura catalana, las capas que están por encima agonizan. El presidente de Banca Catalana y posteriormente de la Generalidad de Cataluña, don Jordi Pujol, hizo todo lo que pudo para desterrar del país cualquier cosa relacionada con el pensamiento crítico, la creatividad o la inteligencia. Casi lo consigue, el daño que hizo ha sido enorme y ahora pagamos las consecuencias.
Sus sucesores todos se han sumado a la fiesta y la cultura en Cataluña, incluyendo la cultura catalana en catalán, ha quedado reducida al provincianismo y el folclore. A tal punto está mal, tan mal, que doña Patricia se considera socia de la inteligentsia catalana. Qué mal me lo ponen.