Antifraude, del negro al gris


A la izquierda, la directora interina de la OAC en el acto de perder su trabajo.
A la derecha, el nuevo director, ganando su último asiento antes de la jubilación.
Fotografía del señor García, en El País.

Me equivoqué, lo admito. El Parlamento de Cataluña ha encontrado bien pronto un nuevo director para la OAC (Oficina Antifraude de Cataluña). 

¿Quién es? Un viejo amigo de la señora de Gordó, consejero de la antigua CDC; un juez que se negó a condenar al señor Crespo, también de CDC, por prevaricación, aunque admitía que el señor alcalde de Lloret había recibido regalos, en efecto, de la mafia rusa. En fin, un tipo con sus más y sus menos, que ha merecido el visto bueno de la cámara.

Se llama Miguel Ángel Gimeno y pretende jubilarse como director de la OAC. Su intención confesa es promover acciones preventivas contra la corrupción (sic), que incluyen la formación de cargos públicos (sic), aunque no ha entrado en detalles sobre la investigación y la persecución del fraude. 

A partir de ahora, el negro panorama de la OAC cambia a gris. Qué gris, ya se verá. Clarito, oscuro... Más luminoso que ahora, seguro. Pero Eliminado De Alfonso, ahora uno se pregunta cuándo dejará la oficina la primero directora adjunta y luego directora interina, la señora Masià. ¿Antes o después de irse de vacaciones? Después de la publicación del nombramiento en el DOGC, seguro. Imagino los brindis en la proximidad de la máquina del café, cuando nadie mira, y las sonrisas amagadas tras miradas de complicidad en la oficina. Felicidades.

Ampliación de la noticia, 5 de agosto.

Publica La Vanguardia que el señor Gimeno ya ha escogido un nuevo director adjunto de la OAC, el también juez Tomàs Salàs. La señora Masià tiene las horas contadas en el cargo.

También consta que una de las primeras acciones que llevará a cabo en la OAC será una auditoría interna, visto el estropicio causado por los últimos directores, directores adjuntos e interinos. Se menciona especialmente el abultado coste de los viajes que llevaron a cabo director y directora adjunta a China, los EE.UU., etc., que, a fin de cuentas, no han servido para nada que no sea un paripé.

Por otro lado, corren voces sobre lo mucho que el señor Gimeno tiene que agradecer a la antigua CDC, pero todavía es pronto para juzgar si responde a los favores o mantiene su independencia. Sí que parece, sin embargo, que el perfil de la futura OAC no será tan activo en la lucha contra el fraude y la corrupción porque intentará poner el acento en las tareas preventivas. ¿Qué son las tareas preventivas? Repetir ante los potenciales ladrones: Portaos bien, sed buenos. La pregunta es si alguno podrá aguantarse la risa ante la efectividad de tales medidas. Se verá.

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