Masià comienza una purga en Antifraude


¡No me digan que no les avisé! ¿Cuál ha sido la primera decisión de la nueva directora (provisional) de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC)? Tan pronto ha tenido el poder en su mano, ha destituido, de manera fulminante, inmediata e injustificada a la Jefa del Gabinete del Director, la señora doña Maria Assumpció Riba. 

El despido es injustificado, porque no se ha ofrecido ninguna justificación. Ni en público ni en privado. Según la afectada, fue una decisión arbitraria, una demostración de fuerza, un ejercicio de poder absoluto. No existe un porqué. Pero busquémoslo. 

La primera sospecha es que la señora Riba tuviera relación con los oscuros (e ineficaces) trapicheos del señor De Alfonso con el ministro Fernández. Se descarta. La señora Riba fue contratada hace poco más de un año, en abril de 2015, y no tenía relación alguna con el caso. 

La señora Riba tenía competencia para el cargo de Jefa de Gabinete. Había sido (y sigue siendo) secretaria judicial desde 1981 y ha desarrollado toda su carrera profesional en Cataluña, en asuntos de jurisdicción penal. Durante dieciséis años, ha sido Secretaria Judicial de la Oficina del Jurado, Servicios Comunes y de Gubernativos de la Audiencia Provincial de Barcelona, y participó en la creación misma de esa oficina. Su currículum supera con nota al de la señora Masià.

Atención al dato: la Jefa de Gabinete es la responsable de las auditorías internas de la OAC. Es decir, es quien controla los gastos del personal y sus (posibles) relaciones con los asuntos investigados por la oficina. También, su eficacia y efectividad, que no era mucha. Recordemos: veinticinco casos enviados a la fiscalía en cuatro años (uno y sólo uno en 2015); de éstos, rechazados por el fiscal por lamentablemente mal justificados, diecinueve; el juez rechazó uno más, por carecer de fundamento. ¿No es una muestra evidente del buen hacer de De Alfonso y su adjunta?

Otro dato: Cabe consultar los excesivos gastos del personal de confianza de la OAC, en forma de dietas. A modo de ejemplo, la señora Masià viajó a la China para dictar una conferencia de quince minutos y se estuvo ahí durante una semana. Por no hablar de con quién se acuesta o con quién se levanta (véase aquí). A todo el mundo le molesta que le pidan justificar unos gastos, pero cuando esos gastos son de varios miles de euros al año... ¿Y para qué? ¿Para eso?

Cuando se descubrió que el señor De Alfonso conspiraba con el ministro Fernández tan torpe e ineficazmente como se ha visto, el señor De Alfonso, pillado en falta, preguntó si tenía que dimitir o si ése era, como se dice por ahí, un nombre ruso. El señor De Alfonso dijo después que preguntó a todos sus trabajadores y que éstos le pidieron que no dimitiera. Mintió. ¡Claro que mintió!

La señora Riba le dijo al señor De Alfonso que tenía que dimitir, y que su dimisión era inexcusable. Además, defendió que los empleados de la OAC manifestaran públicamente su rechazo al mal hacer del director. Con dos cojones, como tiene que ser. ¡Brava, señora!

Pero la señora Masià se apresuró a comunicar a De Alfonso que todos estamos contigo, quédate, no dimitas y tal. De Alfonso escuchó lo que quería escuchar (no habría querido escuchar nada diferente) y no dimitió. Se presentó en el Parlamento de Cataluña (acompañado por la señora Masià) y amenazó a todos con tantas cosas que sabía... Lo destituyeron y me pregunto por qué no está acusado todavía de algún delito grave. Mientras el señor De Alfonso afirmaba que sus empleados le habían dicho que no dimitiera, éstos enviaban una carta a los parlamentarios desmintiendo la mayor. Ellos hacían su trabajo y no se hacían responsables de las bellaquerías de De Alfonso y sus secuaces. 

Un nuevo tirano en la oficina.
La triste banalidad del mal.

Pero, atención, la carta no la firmaron trabajadores particulares, sino todos en conjunto. Temían las represalias. Y como ven, éstas se han producido, inmediatamente. Conocían a la señora Masià de haberla visto antes y su comportamiento sociópata era de sobras conocido. La señora Riba ha sido su primera víctima y un aviso. Es el régimen del Terror, pero ajeno a la grandeza revolucionaria y próximo a la vileza de un personajillo banal, mediocre en el mejor de los casos, que hace lo que sea para arrimarse a quien manda. 

La señora Riba molestaba. Controlaba las dietas a las que tan aficionada es la señora Masià, era crítica con la mala gestión de De Alfonso (que era también de su adjunta) y (¡eso sí que no!) quiso que los empleados de la OAC se manifestaran libremente a la hora de emitir un juicio sobre la (nefasta) gestión de De Alfonso... y su adjunta. 

El pasado lunes, la señora Masià firmó el cese con efecto inmediato de la señora Riba. ¡Fuera! Aquí mandó yo. Y seguirá mandando si el Parlamento de Cataluña no lo evita. Por ahora, ojalá me equivoque, no parece tener prisa en arreglar el estropicio.

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