El doctor Fútbol


El balompié promueve los más altos valores de la sociedad.
Salta a la vista, no me digan que no.

Estos días, las selecciones nacionales de fútbol europeas se enfrentan no sé en qué torneo para ganar no sé qué copa y ya no sé cuántos muertos y heridos llevan ya en sus cuentas los hinchas de uno u otro equipo, que se están dedicando con afición y frenesí a partirse la cara mutuamente. En las televisiones, las broncas entre mal llamados periodistas en peor llamadas tertulias muestran hasta qué punto es humillante el fanatismo. 

La lección de humanidad que nos están brindando tales aficionados se suma a la que nos proporcionan los jugadores y los clubes de fútbol. Porque entre escándalos entre futbolistas y prostitutas (algunas, menores de edad) y evasiones fiscales sumamos y seguimos la larga colección de desmanes balompédicos. Dinero fácil, drogas, sexo del sucio, evasión de impuestos... ¿Quién dijo que el fútbol era un deporte sano?

Los médicos, y no es broma. Con guasa, eso sí. Fíjense que un numeroso grupo de médicos y personal sanitario que trabaja en Urgencias, habla del doctor Fútbol. ¿Por qué? Porque han echado las cuentas y resulta que cuando hay un partido de fútbol importante bajan los ingresos en Urgencias ¡en más de un 40%! Un 40%... Ahí es nada.

Si toda la gente que grita por el fútbol gritara por la situación que se vive en Urgencias, otro gallo cantaría. ¡Vergüenza! 

Luego el país va como va y nos preguntamos por qué.

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