La que nos espera en Antifraude


Así espiaron al ministro y al señor De Alfonso.

El escándalo de las conversaciones del ministro Fernández con el señor De Alfonso, director de la Oficina Antifraude de Cataluña, nos ha proporcionado una idea muy clara de lo espesa que es la capa de mierda en las altas instancias del poder, tanto en Madrid como en Barcelona. La única víctima, por el momento, será el señor De Alfonso, que en sede parlamentaria (nada menos) ha amenazado con hacer públicas las conversaciones que ha tenido con al menos cien personas... De esto se dice que es de todo, menos bonito. Como en un par de días el señor De Alfonso se verá apartado del cargo (sobran razones para ello), verán qué pronto vamos a quedar todos salpicados.

Mientras De Alfonso pretende morir matando, es ya casi seguro que ascienda a los cielos de la dirección de la OAC su hasta ahora directora adjunta, doña Maite Masià. Esa señora no es trigo limpio. En su anterior etapa en la OAC redactó un informe en el que sostuvo que no había ni pruebas ni indicios de que CDC se financiara a través del Palau de la Música. Como directora del ICAEN, un ente público que dejó hecho unos zorros, contrató a empresas demasiado cercanas a CDC, contrató al cónsul honorario de Albania (íntimo de Prenafeta, Pujol y compañía) cuando pasaba por momentos apurados, quiso facilitar el trabajo de los implicados en la trama ITV y hasta les concedió una subvención de 200.000 euros (previamente denegada por el técnico que evaluó la propuesta)... que al final no cobraron los compinches de Oriol Pujol porque la señora Masià se explicó mal. Etcétera. Un etcétera lleno de favores a los amigos y de una gestión pública nefasta. No está en los tribunales porque el caso ITV tuvo que cerrarse en falso y con prisas. A tenor de las conversaciones grabadas, la dejamos un poco más y hoy se sentaría en el banquillo, como los suplentes.

Esa fulana de tan turbio origen ético y escasas habilidades técnicas será la nueva directora (provisional) de la OAC. Puede estar mucho tiempo ahí. Tal y como está ahora el Parlamento de Cataluña y con la posibilidad de liarla parda en una moción de confianza en septiembre, que no se descarta, no habrá ni tiempo ni manera de ponerse de acuerdo para nombrar un director decente (en todos los sentidos) de la OAC. Cuidado, pues, porque nos va a alegrar los días.

De Alfonso reconoció en sede parlamentaria que la nombró directora adjunta sin haber leído su currículum (sic), porque la propuso para el cargo el consejero Gordó y De Alfonso dijo que si lo proponía Gordó, adelante. Así, con un par, se saltó la independencia de la OAC y los deberes de su cargo, con las consecuencias que pronto pagaremos todos. Revisen las actas parlamentarias, si no me creen. Ahí está dicho.

Esto tiene su enjundia, porque el señor De Alfonso, en 2014, en esas conversaciones con el ministro, presume de estar al tanto de una conjura para echar a Mas de la dirección de CDC y, de paso, de la Generalidad de Cataluña. La conjura, en la que participaban el señor Fainé (La Caixa) y un grupo de empresarios, pretendía echar a Mas... ¡y poner en su lugar al señor Gordó! El mismo que le propuso, meses antes, poner a la señora Masià de segunda de a bordo de la OAC. Digo esto para que vayan haciéndose a la idea de cómo irán las cosas en el futuro próximo. El señor Gordó, naturalmente, lo niega todo, pues ¿qué va a decir, si no? ¿Y qué hará la señora Masià?

Cuando salieron a la luz las grabaciones de las conversaciones entre De Alfonso y el señor ministro, De Alfonso dijo, y luego repitió en sede parlamentaria, que él preguntó a sus subordinados si tenía que dimitir o no. Como le respondieron que no dimitiese y le dijeron que estamos todos contigo, no dimitió. Eso dice él.

Está publicado cómo fue en verdad. Se reunió con los cinco mandamases de la OAC y les preguntó qué pensaban. Se retiraron y media hora después recibe un mensaje (o una llamada telefónica, según la versión) de la señora Masià que le dice: Aguanta, que estamos todos contigo. Tienes nuestro más completo apoyo. De fondo, el ras, ras, de las puñaladas. Así que De Alfonso, con dos cojones, se lo creyó y dijo que iba a dimitir Rita, la cantaora.

Hago notar que inmediatamente después se registro en el Parlamento de Cataluña un comunicado de los empleados de la OAC en el que éstos aseguran no haber dicho tal cosa, que ellos no han sido preguntados ni consultados, que ellos hacen su trabajo lo mejor que pueden y que nadie les ha pedido la opinión sobre si De Alfonso tiene o no tiene que dimitir. Si alguien dijo que ellos aconsejaron que permaneciera en el cargo, ese alguien miente. Así de claro. La nota está firmada sin nombres propios, por miedo a las represalias de la próxima directora, a la que tienen más que vista y saben de qué pie calza. 

Cuidado, que por ahí asoma.

¿No les parece un buen comienzo para el nuevo capitán de barco de la OAC? En su línea... de flotación. Que no se diga que yo no les avisé.

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