La defensa del buen ciclista (III)

En 1894, Galand, fabricante francés de municiones, sacó a la venta el primer cartucho Velo-Dog. Galand quería competir con los cartuchos de grueso calibre del British Bull Dog. En vez de diseñar un proyectil lento y pesado, como el inglés, diseñó un proyectil más ligero, pero mucho más rápido. Velo-Dog viene de velox (veloz) y dog, del British Bull Dog. Sin embargo, la leyenda dice que el origen de Velo-Dog es, en verdad, velocipede (velocípedo) y dog (perro). Y algo habrá de todo eso, porque Galand diseñó el cartucho pensando en los ciclistas. Se vendió como rosquillas y fue tal fue el éxito del cartucho que los revólveres que se construyeron a su alrededor (en su mayoría, belgas, españoles o alemanes) fueron bautizados como velo-dog, y se les ha quedado el nombre.

Los revólveres velo-dog eran pequeños y compactos. Todos eran de doble acción y el martillo permanecía oculto en el interior del revólver. Se cargaban y descargaban con un eyector diseñado por Adams en 1872. La mayoría tenían el gatillo plegable y no tenían guardamontes. En pocas palabras, no tenían aristas, no se enredaban en la ropa, disparar con ellos era muy fácil y era precisamente eso lo que buscaban los ciclistas.

Los ingleses no tardaron en protestar. La bala era blindada y pequeña (5,5 mm, del calibre .22), y aunque el cartucho era más largo que el .22 corto tan común entonces, utilizaba pólvora negra. Decían que un Velo-Dog no podría detener la embestida de un perro, mientras el .442 de Webley, sí. Bah, protestaron en vano. El proyectil era capaz de matar a un perro y la pólvora negra hacia ruido y humo; si no se le acertaba de lleno, se le daba un buen susto.

Poco a poco se amplió la gama de calibres velo-dog. Del 5,5 mm Velo-Dog al 5,75x30 mm R, el 5,6 mm Velodog, el 5,6x29,5 mm Velodog, el 5,8 mm Velo Dog, el 6 mm Velodog, etcétera.

El cambio de hábitos de los ciclistas y la venta del cartucho del .22 largo (.22 LR), más la precaución de los perros en relación con los ciclistas, hizo que las pistolas ciclistas pasaran a mejor vida. Hoy, los ciclistas visten de colorines horteras, no como caballeros que se precien de serlo, y los perros ya no son lo que eran. Si un ciclista esgrimiera uno de esos artilugios para defenderse del ataque de un chucho, no sería bien visto. Así que las pistolas ciclistas se han quedado para disfrute y deleite de los coleccionistas de armas y demás artilugios mecánicos.

3 comentarios:

  1. Hola, Tengo un Velodog Galand que se carga retirando el cañón.
    Tenés idea donde conseguir cartuchos?
    Gracias

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  2. Hola, Tengo un Velodog Galand que se carga retirando el cañón.
    Tenés idea donde conseguir cartuchos?
    Gracias

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    1. Por lo que sé, los cartuchos de estos artilugios son objeto de colección en sí mismos, tan raros son. Hay webs especializadas en munición en internet.

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