Cosecha georgiana



Todos quieren saber quién ha vendido más libros el día de Sant Jordi. La competición y el negocio persiguen el éxito y en demasiadas ocasiones no dan con las buenas letras. No me meto en esas disputas, aunque reconozco el íntimo placer que produce satisfacer la curiosidad y ver quién ha sido esta vez y llevarse las manos a la cabeza, como si fuera algo terrible.

En mi caso, me regalo y me dejo regalar libros y mi cosecha georgiana poco tiene que ver con estas listas de triunfadores. No pretende uno ser pedante y presumir de ello, porque cada uno gusta de lo que prefiere y para gustos, colores. De algo han de vivir las editoriales y si me propusieran ser uno de esos autores tan vendidos, preguntaba ahora mismo dónde firmar, seamos honestos.

¡Al grano! Mi cosecha georgiana de este año ha sido la siguiente: El vértigo de Babel, de Pascal Bruckner; Después del baile, de León Tólstoi; Y eso fue lo que pasó, de Natalia Ginzburg; Conversaciones con Arthur Schopenhauer, de varios autores, editado por Luis Fernando Moreno Claros; y Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, de Maya Angelou. Para mi gusto, una cosecha excelente. A gusto de mis lectores, quién sabe.

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