¡Huid de la fornicación!

¡Huid de la fornicación! es el grito de guerra de la última carta que dedica a sus fieles el arzobispo de Córdoba, su ilustrísimo señor don Demetrio Fernández, a la que se ha dado mucha publicidad estos días. Pueden leerla aquí.

El sacerdote, don Demetrio, tiene un currículum notable: nació en 1950, en Puente del Arzobispo, Toledo, un nombre premonitorio; estudió Teología en la Universidad Pontificia Gregoriana, ahí es nada, donde se especializó en Teología Dogmática (es decir, la que da vueltas al significado de los Dogmas de la Fe). De ahí, al cielo: ha sido profesor del Instituto Teológico San Ildefonso, de Toledo, donde impartía clases de Cristología; también ha sido miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, la que fue Inquisición en su día.

Su Ilustrísima nunca ha pecado de omisión en lo que se refiere a largar censuras. Como obispo de Tarazona, se las tuvo con un teólogo un tanto así de moderno, que insinuó que Jesús fue algo, cómo decirlo, revolucionario.

Lo de la mezquita tuvo también su miga. Como arzobispo de Córdoba, no tuvo pelos en la lengua al recordar que la Mezquita de Córdoba es una catedral. Lo es, es la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora, que también fue Santa María Madre de Dios. En origen, los árabes recién llegados comenzaron a construir la mezquita en 786 sobre una basílica visigótica dedicada al mártir San Vicente, pero en 1238 llegaron los cristianos, expulsaron a los moros, se bendijo la mezquita y se consagró como catedral, con obispo y todo, para que conste. Pero Su Ilustrísima largó con pasión sobre el particular y algunos picajosos comentaron que se había excedido un poco al recordar que el lugar no puede ser ni un oratorio musulmán ni una atracción turística. Sé que se montó un follón considerable, pero desconozco los detalles y me da pereza buscarlos.

Pero hablábamos de la fornicación.

En este mundo, un género de personas ven fornicación allá donde ponen la vista y se obsesionan con esta visión. Esta población se divide en dos subgéneros principales. El primero, más moderno, es el de los psicoanalistas y derivados, que ven sexo hasta en la sopa; el segundo, más tradicional, es el de los eclesiásticos de las grandes religiones monoteístas, judíos, moros y cristianos, que ven en este asunto la mano del demonio y una fuente inacabable de conversación sobre la culpabilidad. Nos dejamos una religión monoteísta, el neoliberalismo económico del dios Dinero, que emplea el sexo como reclamo siempre y en todo lugar, inspirándose en las manías de unos y las fobias de otros.

El resto de los mortales, que son mayoría, intentan vivir el sexo con alegría, tranquilidad, algo de cariño y comodidad, pero reciben sopapos desde el púlpito, el diván y la televisión y acaban un tanto perjudicados por esas gentes tan obsesionadas e infelices.

Total, que va Su Ilustrísima y la vuelve a liar. ¡Huid de la fornicación!, grita, desde su homilía.

En algunos periódicos le dan mucha importancia al asunto. Unos, porque se sienten escandalizados por el ataque de carcundia de los jerarcas de la Iglesia, pero ¿qué esperaban que predicase un inquisidor de la vieja escuela metido a arzobispo? Desde luego, no lo imagino predicando tolerancia con la carne. Otros medios, en cambio, le dicen que sí, señor, que así se habla, que la escuela y la televisión no hacen más que corromper las almas de las criaturitas del Señor.

La mayoría contempla el debate con estupor, cuando no con una soberana indiferencia. Primero, porque el arzobispo ya puede decir misa, que las personas son como son y como siempre han sido en estas cuestiones; segundo, porque hace ya mucho tiempo que las palabras de un arzobispo son prédicas en el desierto que nada tienen que ver con el devenir humano, sin contar con algunas notables excepciones que merecen nuestro respeto; finalmente, porque todos esos que se llevan las manos a la cabeza cuando se habla de sexo las llevan luego a otra parte cuando no ejercen de escandalizados.

Una minoría suspira: ya les gustaría huir de la fornicación, pero ahora mismo es la fornicación la que huye de ellos. Unos tanto y otros, tan poco, se quejan. De ésos, nadie dice nada: ni compran ni pecan.

La reforma que no acometerá don Baudilio

Después del feo asunto del señor Prat, que compaginaba cargos en USP Hospitales y en el Grupo Innova, de Reus, con la presidencia del Institut Català de la Salut, que el actual Gobierno de la Generalidad de Cataluña quiere partir en veinte sociedades para que el capital privado participe en la salud pública (es decir, para privatizar el sistema sanitario público catalán), la prensa anuncia el caso del señor Ramón Bagó Agulló, antiguo presidente y todavía consejero del Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC).

El CSC fue un invento del señor Trias, ése que presume de socialdemócrata (sic) y hoy ostenta el cargo de alcalde de Barcelona. Cuando fue conseller de Sanidad, inventó el Consorcio Hospitalario de Cataluña, que hoy es el CSC (en verdad, CSC, SA). El consorcio es un ente público subvencionado por la Generalidad de Cataluña que agrupa a setenta y seis ambulatorios y cuarenta y cuatro de los cincuenta y cuatro hospitales concertados, o poco más o menos. Hoy, el presupuesto del CSC para contratar obras, servicios y suministros solamente gira alrededor de los 170 millones de euros al año. Su función, herencia de Trias, es la de contratar en el ámbito privado parte de las necesidades del sistema hospitalario público.

Se da el caso que el lío de empresas del CSC y los contratos de éstas a terceros es tan complicado que es difícil dilucidar a qué se destina el dinero público que destina la Generalidad de Cataluña a la sanidad pública. Antes y ahora; antes, cuando Pujol, cuando Maragall, cuando Montilla; ahora, cuando Mas. Los expertos de la Oficina Antifraude hablan de falta de mecanismos de control eficaces... y así nos va.

Pero hablábamos del señor Bagó, sujeto de nuestra atención. El señor don Ramon Bagó es de la Vieja Guardia de CiU. Fue alcalde de Calella entre 1979 y 1991 y miembro de la Diputación Provincial de Barcelona. También fue director general de Turismo de la Generalidad de Cataluña entre 1980 y 1984. Le colgaron la Cruz de Sant Jordi en 2001, por supuestos méritos, y en 2008, el Tripartito lo premió con la Medalla Francesc Macià al Trabajo. Es uno de los fundadores y presidente del Salón del Turismo de la Feria de Barcelona.

También es famoso por un desacertado comentario sobre los simpatizantes y miembros del Partido Popular en Cataluña, en 2009. En un discurso en plaza pública, en Calella, dijo que estaba hasta los cojones de la gente del PP (sic) y que los tendríamos que matar a todos (sic, de nuevo). La lió parda. Él personalmente no se ha disculpado nunca, aunque la empresa Serhs emitió un comunicado excusando al hombre (que contaba entonces con 75 años), sosteniendo que se malinterpretaron sus palabras y se sacaron de contexto, que fueron fruto del acaloramiento del momento y esas cosas. Pero se dice que en el Salón de Turismo, el señor Bagó ordena situar el stand de España en la sección de Países Extranjeros.

Bah, gilipolleces. A mí me preocupa mucho más el tufo de corrupción que llena el ambiente cuando asoma este caballero.

La parte más interesante del currículum del señor Bagó es ser uno de los fundadores de la cooperativa empresarial Serhs, dedicada a actividades turísticas (principalmente, restauración). La cooperativa fue fundada en 1975. En 1987, en lo más álgido del pujolismo, el señor Bagó fue nombrado presidente de Serhs... y presidente del Consorcio de Salud y Social, o Hospitalario, como se decía entonces. Casualidad o no, esta doble presidencia de lo público y lo privado hizo que Serhs diversificara sus actividades y se introdujera en la restauración de hospitales, escuelas y residencias... en su mayor parte públicas. De ahí el tufo al que hacía mención, que apesta en demasía.

Hoy, Serhs cuenta con más de 2.600 empleados y factura más de 400 millones de euros al año. Es la primera empresa turística catalana, una de las primeras de España, cuenta con veinte delegaciones en España, es el mayor operador de viajes a Rusia y construye un hotel en Jordania. Serhs Food Service (una de las divisiones de Serhs) gestiona el menú de más de 250 centros en Cataluña, y alguno en España: empresas, universidades, hospitales, geriátricos, centros penitenciarios, complejos deportivos, hoteles...

Sin la abertura del mercado de los servicios públicos, esa expansión hubiera sido imposible. Gestiona el hotel y los restaurantes de la estación de montaña del valle de Núria (propiedad de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya). También ingresa medio millón de euros al año por la cocina y la cafetería de las residencias de ancianos de Badalona y Mataró. Se cuentan por docenas los contratos del CSC con Serhs inferiores a 12.000 euros, porque pueden otorgarse a dedo, sin concurso.

La Corporación de Salud del Maresme y la Selva contrata a Serhs por un millón trescientos mil euros al año; se gastaron dos millones de euros (públicos) en remodelar la cafetería del hospital de Calella, que es una concesión de Serhs; Publintur (del Grupo Serhs) publica todo el material impreso de este consorcio hospitalario; etcétera. Como la comisión gestora de esta corporación la forman los alcaldes de la zona, que no tienen la capacidad para gestionarla, la decisión sobre las inversiones y quién las hace corre a cargo del CSC, donde el señor Bagó ostenta el cargo de consejero. Recordemos, sin embargo, que el señor Bagó fue alcalde de Calella y que pudo meter mano en las decisiones sobre la Corporación de Salud del Maresme y la Selva en su día. Qué bonito.

El Departamento de Justicia paga al grupo Serhs más de seis millones y medio de euros al año por el servicio de comedor de las cárceles, como otros departamentos contratan sus comedores y cafeterías para sus empleados. Y aunque no sean empresas públicas, el F.C. Barcelona y el R.C.D. Español viven del dinero público (TV3) y han contratado a Serhs en sus servicios de restauración.

El señor Bagó nunca ha abandonado la política, porque está visto que le proporciona contactos muy interesantes. Así, cede su Hotel Bellaterra para celebrar las convenciones de CiU con marcada frecuencia, y recibe préstamos del Instituto Catalán de Finanzas por un valor superior a seis millones seiscientos mil euros en 2005 para construir nuevos hoteles, por poner dos ejemplos. Naturalmente, una cosa no tiene que ver con la otra: fue un préstamo tripartito.

Porque, aunque el personaje es convergente de la cabeza a los pies, sus negocios continuaron viento en popa con los gobiernos tripartitos. Ya se sabe que, en Cataluña, cuando se trata de ganar dinero no se hacen distingos ni se deja uno llevar por manías ideológicas. Es lo que llaman una corrupción transversal, que es como se dice que en estas cuestiones todos van de la manita.

Dirán que exagero. Bien, sí... Es posible que sea un exagerado, no lo niego. Pero la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) ha abierto diligencias de oficio para investigar si las contrataciones realizadas por el CSC se ajustan a la ley y si las auditorías efectuadas por los correspondientes organismos públicos que las supervisaban ejercieron el control adecuado. ¿Si ejercieron el control adecuado? Vamos, hombre... Ya les digo yo que no, y me juego lo que quieran a que no me equivoco.

También ha abierto una investigación sobre la duplicidad de cargos del señor Prat y del señor Bagó, que podrían haber vulnerado ostensiblemente el régimen de incompatibilidades en el ejercicio de sus responsabilidades públicas. Podría haber eso que se llama, eufemísticamente, un conflicto de intereses.

Es decir, que el Departamento de Salud de don Baudilio huele mal, muy mal, apesta por todas partes.

Quizá abriendo las ventanas, limpiando las miasmas que emponzoñan el sistema, quizá metiendo la tijera en tanto parásito y no en el servicio que merecen los ciudadanos, quizá así lograríamos reducir de verdad y para siempre el coste de la sanidad pública. Pero nadie muerde la mano que le da de comer, lástima.

Crímenes

Salamandra edita Crímenes (Verbrechen, en original), de Ferdinand von Schirach, traducido por Juan Sola, un libro que aguantó todo un año entre los más vendidos en Alemania. Es normal que así fuera, porque es un libro fascinante.

Von Shirach tiene dos puntos a favor. El primero, su amplia experiencia como abogado criminalista; el segundo, una escritura simple y directa, que debe mucho a su oficio. Relata, pues, once casos criminales en los que ha participado como abogado, y los presenta de tal manera que es inevitable preguntarse cómo hubiéramos juzgado el caso, si nos hubiera tocado ser juez, o dónde empieza y dónde acaba la culpabilidad del criminal, ese criminal que podría ser tanto usted como yo.

Dicen los críticos que fue la primera obra literaria de von Schirach. Por ser la primera, merece un sonado aplauso. Ganó el Premio Kleist, fue un best-seller en Alemania, se ha traducido a no sé cuántos idiomas y, la verdad, es de esos libros que se leen en un pispás, y enganchan, por así decirlo, mientras se leen. Los dos primeros casos son tan fascinantes que su luego algún otro caso parece flojo no es porque lo sea, sino porque tiene que compartir libro con ellos. Leyendo Crímenes, uno se pregunta en qué mundo vivimos.

Cuentan que von Schirach está ahora escribiendo una novela basada en la figura de su abuelo, Baldur von Schirach, uno de los fundadores de las Juventudes Hitlerianas y luego Galautier (gobernador) de Viena, condenado a veinte años en los Juicios de Nuremberg por mostrar arrepentimiento. Siento curiosidad y me entran ganas de leerla.

El asunto del alargador de penes

El día de Reyes, el pasado 6 de enero, en la comisaría pontevedresa de Joaquín Costa entró un ciudadano dispuesto a presentar una denuncia por estafa. El pobre hombre no acababa de creerse que el tamaño no importa y decidió probar suerte con un alargador de penes, explicó.

El alargador de penes es un artefacto mecánico de dudosa eficacia que actúa a tracción. Con un poco de imaginación adivinarán cómo se coloca; hay que llevarlo puesto para que funcione. Baste saber que cada día se le da la vuelta a uno o dos tornillos para que estiren un poco más el pito. Al final, según los vendedores del artilugio, tendrá usted un pedazo de... En fin, que la tendrá más grande, y no hace falta entrar en detalles.

Pues, como iba diciendo, se presentó el caballero en comisaría y dijo que le habían estafado. Como uno no compra un alargador de penes en una farmacia, delante del público, el caballero solicitó uno de estos artilugios por internet. Dio con un sitio que ofrecía uno a buen precio, pagó con la tarjeta de crédito y esperó noticias del cartero.

El paquete llegó, fíjense qué casualidad, la Noche de Reyes. Contenía una lupa.

He ahí por qué el caballero quiso presentar denuncia por estafa. Después de las risas del cuerpo de policía presente en la declaración, se lo pensó dos veces y se marchó con el rabo entre piernas (literalmente). No hubo denuncia, pero el hecho ha transcendido a la prensa.

Un funcionario de la comisaría, la Garganta Profunda de esta historia, ha dicho a los periodistas de La Voz de Pontevedra que técnicamente sería discutible hablar de una estafa porque agrandar, lo que se dice agrandar, es lo que, a fin de cuentas, hace una lupa, con evidente recochineo, entre risas compartidas.

El asunto es serio, afirman otros entrevistados, porque las estafas de este tipo abundan cada día más por internet. Sin embargo, en ésta se da un toque de humor que no se da en otras, reconozcámoslo. Una lupa... Lo que hay que ver.

Coherencia política

¿Se acuerdan del anuncio a bombo y platillo de la intervención de nuestro preclaro líder, el muy honorable señor don Artur Mas en una reunión de liberal-demócratas y reformistas europeos en Londres? Ya saben, esos cinco minutos de gloria que, en la prensa nacional catalana, tienen gusto de discurso imprescindible y decisivo, una especie de Ich bin eine Berliner a la catalana, un I have a dream convergente, un We shall never surrender que aplaudirán las generaciones futuras, con lágrimas en los ojos, el corazón sobrecogido y la voz atascada por la emoción.

Pues, prensa de aquí aparte, las palabras del personaje no llamaron la atención a nadie. La misma reunión apenas levantó algunas noticias breves en la sección Política (páginas interiores) en los periódicos británicos; el resto de los periódicos europeos juraron haber oído voces liberal-demócratas y reformistas en un país muy lejano, pero sólo dejaron notas breves sobre el viaje del político local de turno.

¿He dicho que no llamaron la atención de nadie? Perdonen: miento.

Llamaron la atención de los asistentes, verán por qué. Mientras los Mejores hacían una campaña furibunda contra las primeras (y hasta mañana últimas) medidas económicas tomadas por el Gobierno de España (PP), por el muchísimo daño que harían a Cataluña, y sus voces resonaban a todo trapo en las emisoras del país, explicando que Madrid nos quiere mal, don Artur dijo a los liberal-demócratas europeos, y reformistas, que su partido se manifestaba completamente contrario a tales medidas, que consideraba altamente perjudiciales y peligrosas para Cataluña, nefastas e infumables, una peste para los catalanes. En consecuencia, anunció, dando muestras de una grandísima coherencia moral y política, Convergència i Unió (CiU) está estudiando si abstenerse o apoyarlas en su paso por el Congreso de los Diputados.

¡Curiosa forma de oponerse y manifestarse contrario! Los somnolientos participantes abrieron los ojos un momento, preguntándose si habían oído bien. Realmente, es muy reformista manifestar la oposición de algo votando a favor de su implantación. A eso se le llama innovación, reformismo puro. Los españoles son muy raros, ¿no?, comentó uno de los asistentes. PIGS, respondió otro, despectivo.

Pues, sí, los caballeros liberal-demócratas y reformistas habían oído bien. Ayer, CiU votó a favor de esas medidas que ella misma había calificado de muy perjudiciales para Cataluña y dejando bien clara su oposición con el voto afirmativo. Para que se sepa.

Sí, señores. Esto es coherencia y lo demás, puñetas.

Extrañas dimisiones

Es una dimisión extraña. ¿Recuerdan el feo asunto del señor Prat? Pues ha dimitido... pero no de donde debiera haber dimitido, según mi modesta opinión.

Es la opinión de quien suscribe que el señor Prat, visto lo visto, no puede ser (no tendría que ser) presidente del ICS. Pero la opinión de quien suscribe se la pasa mucha gente por el forro y a fin de cuentas no es más que una opinión, a la que no puede pedirse mucho.

El asunto es que el señor Prat sigue siendo el presidente del ICS, mal que nos pese. Sin embargo, para no perjudicar la imagen o el prestigio de la Generalidad, anuncia que deja los cargos municipales que ejercía en el Ayuntamiento de Reus y la vicepresidencia de USP Hospitales, el gigante de la sanidad privada española.

No dice el señor Prat que es el único cargo del Ayuntamiento de Reus que no ha hecho pública su declaración de bienes, como exige la Ley de Bases del Régimen Local. Por lo tanto, no se ha podido saber cuánto cobraba por ser el director de Innova, el grupo empresarial del Ayuntamiento de Reus, y el alcalde de la localidad, el señor Pellicer (CiU), preguntado sobre este asunto, responde con la máxima pujolense del Avui no toca!, del hoy no pienso hablar de esto.

Lo cierto es que un grupo de la oposición de Reus, el CUP, una agrupación independentista catalana, ha llevado el caso del señor Prat ante la fiscalía de la Audiencia Nacional, acusándole de prevaricación. El señor Prat trabaja en el despiece del ICS en unas veinte entidades, que serán gestionadas por empresas privadas y alguna aportación de caudal público. Siendo presidente de un grupo empresarial municipal (con fuerte inversión privada) y de una gran empresa privada de hospitales... Por esas afinidades, el señor Prat deja por una temporada sus lucrativos cargos privados y municipales, para centrarme en el encargo de reformar el ICS, dice.

Lástima, porque lo que nos hubiera gustado a muchos es que no se recort... perdón, reforme el ICS.

Don Baudilio (a. Bío Ruiz) y el alcalde de Reus ponen la mano en el fuego por la legalidad de las actuaciones del señor Prat, y manifiestan que son incapaces de comprender por qué resultaba incompatible que el señor Prat repartiera el pastel que quiere comerse. Esta manifiesta incapacidad de comprender lo que está pasando es, visto lo visto, una de las señas de identidad de los Mejores. O eso, o es que actúan con total descaro e impunidad.

Eufemismos e iniciativas

Hace unos días, el pasado 19 de diciembre, el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalidad de Cataluña publicó una nota de prensa titulada Territorio mejora el sistema de peajes y las tarifas del transporte público para garantizar una movilidad sostenible. Caramba, qué titulo.

Ya les digo yo, de entrada, que es un monumento al eufemismo y al doble lenguaje, y pronto verán por qué.

Leamos la nota de prensa (en catalán), que pueden encontrar aquí mismo.

Dice, por ejemplo, que La Generalidad tiene como objetivo prioritario salvaguardar el transporte público, pieza capital (sic) en el Estado del bienestar, y hacerlo económicamente sostenible. Este tipo de sostenibilidad económica se llama rentabilidad, por si no lo sabían los chicos de Prensa.

Sigue la nota. El departamento se cuelga la medalla de aportar unos 300 millones de euros al sistema metropolitano de transporte público de Barcelona y luego habla de las tarifas. Aquí viene lo bueno, lo bueno de verdad.

Por otro lado, dice, la revisión de tarifas para 2012 que ha aprobado hoy el Consejo de Administración de la Autoridad del Transporte Metropolitana (ATM), bonificará a los usuarios más habituales del sistema. Señala que se baja un 3,6% el precio de las tarjetas T-Trimestre y casi un 2% el de las tarjetas T-Mes válidas para una zona. También afirma que se potenciarán las tarifas sociales.

Luego dice, textualmente, que las nuevas tarifas, además de promover el uso del transporte público para favorecer una movilidad sostenible, responden a la voluntad de encaminarse hacia un equilibrio financiero del sistema, por un lado, y a reducirle los costes.

Lo que quiere decir el departamento, pero no dice en ningún momento en toda la nota, es que el pase de transporte utilizado por el 70% de los usuarios, la T-10, será un 12% más caro, el billete sencillo será un 38% más caro y la tarjeta T-50/30, que permite cincuenta viajes en un mes, sube otro notable 10%. Las tarjetas que bajan de precio son las que casi nadie utiliza, y da igual que suban o bajen, porque da lo mismo.

Qué cara se les habrá puesto a los chicos de la ATM cuando se han enterado de la iniciativa de Promobilletes. Promobilletes es la ocurrencia de dos ingenieros de la Escuela Politécnica que ofrece tarjetas T-10 más baratas que en una estación de metro.

Daniel Martínez y Guillem Mateos, los dos ingenieros de felices ideas, compran los billetes de manera legal y al precio que corresponde. Luego buscan una empresa que quiera patrocinarlos. La empresa paga un tanto y verán qué hacen en Promobilletes con ese dinero. Usted va al sitio de Promobilletes, encarga varias tarjetas T-10 más baratas, con descuentos de un 10, un 20 y hasta un 50%, las paga y pronto las recibe en su casa, junto con la publicidad de la empresa patrocinadora. Eso es todo.

El Consejo de Administración de ATM y, por qué no decirlo, el Departamento de Territorio y Sostenibilidad (Territorio y Rentabilidad, perdón) han sido pillados con el paso cambiado. Ahora mismo, sus abogados estudian si lo que hace Promobilletes puede hacerlo legalmente, mientras los periódicos se recrean con la noticia.

Dos ingenieros han podido rebajar el precio de los billetes con un poco de imaginación y sentido común. Todo un gobierno, el de los Mejores, no.

Ya no hay «negros» como los de antes

Thomas Alexandre Davy de la Pailleterie, que se dio a conocer como Thomas Alexandre Dumas, fue un valeroso general de la época de la República y el Consulado que, después de algunas desavenencias con Bonaparte, fue relegado a labores de segunda fila y murió poco después de instaurado el Imperio, en 1806. Le llamaban el Negro, porque era hijo de un noble francés y una negra caribeña, un mulato. El Negro era un hombre vigoroso, robusto, tremendo y expansivo, y su hijo, Alejandro, salió a su padre... y heredó el mote.

Alejandro Dumas, Alexandre según los franceses, fue el célebre escritor de Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo y tantas otras magníficas novelas, dejando a un lado su magnífica y suprema enciclopedia culinaria. Sus contemporáneos le tenían una envidia tremenda por el éxito de sus folletines. Mujeriego, comilón, vivaz, inteligentísimo, moreno y de pelo rizadísimo, organizó a su alrededor una especie de fábrica de hacer libros. Sus colaboradores trabajaban a destajo, a tanto por línea.

Llegaba Dumas por la mañana, esbozaba el capítulo del día, su argumento, sus personajes... El colaborador de turno lo ponía todo por escrito. Horas después, aparecía Dumas, pagaba lo acordado y revisaba el texto, corrigiendo aquí y allá, anotando en los márgenes, suprimiendo esto o aquello o añadiendo lo otro. Así escribió unas trescientas novelas, con la ayuda de unos sesenta y tantos colaboradores. Desde Dumas, esos que escriben para otro se llaman negros en su honor.

Sirva esto como introducción. El negro literario se limita, hoy en día, en la mayoría de los casos, a tareas de documentación histórica o periodística, que luego utiliza el escritor. Son muchos los autores de best-sellers que reconocen el empleo de documentalistas, sin tapujos. Pero la mayoría de los negros trabajan para poner negro sobre blanco en libros que firman famosos de cualquier especie, algunos de ellos iletrados, como los que aparecen en televisión.

Un libro de memorias de una cupletista se paga a mil o dos mil euros, puede que tres mil, y nada más, aunque la obra se venda como rosquillas. Para evitar el bochorno de María Copia Quintana, en algunos casos, sólo en algunos casos, firma el famoso y se añade, en letra pequeñita, con la colaboración de Fulanito de Tal. Así y todo, el negro cobra un tanto fijo por su trabajo y si te he visto, no me acuerdo. Rara vez van a comisión, a tanto por ejemplar vendido. No se espera de ellos calidad literaria, pero sí discreción.

En el campo de la política, algunos negros están mal vistos y mal pagados. Se soportan porque son imprescindibles: sus amos no saben moverse en el ámbito de las letras, y eso da una rabia... Nadie reconocerá que utiliza negros en sus discursos o en sus artículos de prensa, cuando opina; nadie que ostente un cargo público reconocerá que un negro escribe las preguntas y las respuestas en una entrevista publicada en tal diario, ni el político de turno ni el jefe del medio, por supuesto. Mucho menos se reconocerá que ese negro sabe escribir y él, el político, no. En la mayoría de los casos, el negro es un tipo que apenas sabe conjugar un verbo, distingue entre sujeto y predicado y pasaba por ahí: un funcionario, un empleado subalterno, un periodista becario... que cobra un sueldo escaso por algo que nada tiene que ver con su negritud.

Si quieren saber si un político catalán o español todavía vivo ha escrito el libro que firma, échenle un vistazo, lean una página al azar. Si pueden pasar del primer párrafo y parece que entienden lo que dice, si creen que el personaje se expresa claramente, si no se aburren mortalmente al leer lo que dice, si se sienten capaces de seguir leyendo... entonces, créanme, seguro, seguro que no lo ha escrito el político que pone la firma. Los políticos capaces de escribir bien pertenecen a otra época o hace tiempo que abandonaron la política.

Los muchachos de Prensa de ministerios y consejerías también utilizan negros, porque un Jefe de Prensa es raro que sepa leer y escribir. He conocido a una Jefa de Prensa que, cuando enviaba un fax a la oficina, los que lo recibían creían que era un fax del extranjero, porque cometía tantos desmanes con la ortografía y la gramática que, en serio, no se entendía lo que decía. Los de la sección Internacional estaban hartos de intentar descifrar tan obtusos mensajes, hasta que descubrían su autoría.

Ese negro desgraciado, siervo de directores y secretarios generales, tiene que comer marrón tras marrón y ver como su nombre se omite continuamente. Yo he sido uno de esos negros, sé lo que digo, y me duele que expresiones tan idiotas como una realidad poliédrica corran por ahí sin reconocer a su padre, que soy yo. Aunque la expresión fue fruto de una apuesta que relataré otro día y me da la risa que se utilice a discreción.

Sin embargo, existe una categoría de negros políticos altamente privilegiados. Son periodistas que publican en prensa o hablan por la radio y la televisión; son periodistas que se han ganado el privilegio de cobrar una buena pasta por haber hecho la pelota con insistencia, y la cobran mediante algún encargo de negro.

El infumable libro del señor Prenafeta, donde sostiene que él no es un ladrón, sino la víctima de una persecución contra Cataluña orquestada en Madrid (sic), no ha sido escrito por el señor Prenafeta, sino por un conocido periodista, Vicenç Sanchís, ligado al personaje por su pertenencia a la Fundació Catalunya Oberta, por ejemplo. Es sabido que el señor Prenafeta sería incapaz de escribir un texto coherente de más de diez páginas. ¿He dicho diez? ¿Tantas? Perdonen el error.

Esta clase de negros sale ahora en la prensa porque uno de ellos, Antonio Alemany, cobró casi medio millón de euros (483.000, para ser exactos) por escribir los discursos del señor Matas, que luego alababa desde su tribuna en la edición local de El Mundo. A juzgar por el señor Alemany, los discursos de investidura del señor Matas, y sus discursos en los debates sobre el estado de la autonomía, eran dignos de Demóstenes o Cicerón, cuando quizá no alcanzaban la elocuencia del gallo Claudio. Pero, como los había escrito él mismo...

Así es que la primera acusación contra el señor Matas, ese crápula del PP balear, se centra en los pagos irregulares que éste hacia a Nimbus, una empresa que fue la tapadera del señor Alemany, empresa que luego ganó contratos por valor de dos millones de euros del Gobierno Balear por el favor, más una campaña electoral del PP. También están imputados en este caso, aparte de los señores Matas y Alemany, altos cargos de Presidencia. Lo que he dicho: los que en teoría cobran por escribirle los discursos al jefe acaban contratando negros, incluso de forma irregular y obscena, porque no saben escribir. Y así nos va.

Los Reyes Magos no son «euscaldunes»

En San Sebastián, que en vasco llaman Donostia, los Reyes Magos las pasaron canutas la noche pasada, la que fue del 5 al 6 de enero. Hacía frío, llovía, y la cabalgata de Sus Majestades atravesó mares de paraguas. El reparto nocturno tampoco fue fácil, según declararon a la agencia de noticias Camel News Today.

Pero eso no es nada en comparación con el feo que hicieron los munícipes donostiarroeuscaldunes de tendencia nacional y socialista (o nacional-socialista, según se mire la ideología que los parió), que se negaron a recibir a Melchor, Gaspar y Baltasar en el Ayuntamiento por ser, se cita, un símbolo monarquico y españolista, ahí queda eso.

Era tradición en la ciudad que el Salón de Plenos quedara reservado para los Reyes Magos la tarde del día 5, para que los niños que no habían acudido a Correos pudieran entregar las cartas en propia mano a Sus Majestades. Pero Juan Carlos Izaguirre, el personaje que ahora ejerce de alcalde donostiarra, utilizó los eufemismos para referirse al caso. Él, Izaguirre, no quería hacer distinciones ni cometer agravios con el Olentzero, y por eso se negó a ceder el Ayuntamiento, para dejar todo el protagonismo a los niños.

El Olentzero es una figura mitológica vasca equiparable al Hombre del Saco. Es un carbonero que la noche de Navidad pasa por las casas, deja regalos a los niños buenos y se lleva a los malos en el saco, dejando carbón a cambio. Comparado con Papá Noel, que no conoce el carbón, o con los Reyes Magos, que sólo lo transportan ocasionalmente, el Olentzero es mucho más peligroso, porque los niños que no son euscaldunes ¿son buenos, malos o simplemente tontos?

Pues no sé yo, qué quieren que les diga. Pero sí sé que el señor Izaguirre presume de euscaldún y aunque al Olentzero sí que le cedió un local municipal, hay que añadir que tampoco quiso tratar con él. Tampoco le recibió, y eso que el Olentzero es tan euscaldún como el ahí va, pues. Se presume que el señor Izaguirre no quiere saber nada del Olentzero, de Papá Noel, de los Reyes Magos o del Hombre del Saco porque, ay, se porta muy mal y les tiene miedo. O eso, o es gilipollas.

¿Qué dirá Artur Mas en Londres?

Los de Presidencia de la Generalidad de Cataluña han enviado una nota de prensa a todas partes donde se narra la próxima intervención de un líder del mundo mundial en una reunión de políticos que afirman pertenecer a la democracia liberal o reformista europea. El panegírico, pues no es otra cosa, y sólo hay que leerlo, lo copian muchos periódicos y narra la importancia de semejante reunión, que es cosa de ver lo importante que es y el impacto que tendrá en la Unión Europea lo que allá se diga. Se anuncia que el muy honorable señor don Artur Mas, presidente de la Generalidad de Cataluña, participará en tan tremebunda convención política para iluminar al mundo con sus sabias palabras. Olé.

La nota de prensa que los periódicos se limitan a copiar o resumir señala cuáles serán las líneas principales del discurso del líder patrio. Las anuncia porque, si no hubiera una nota de prensa previa, ni nos enteraríamos.

El objetivo del discurso será convencer al mundo de lo estupenda que es Cataluña y sobre todo, de lo muy bien que lo hace él, don Artur Mas, el del Gobierno de los Mejores. Por eso se da tanto bombo y platillo de su intervención en la prensa, la radio y la televisión del régimen, para que se sepa.

La primera parte del discurso será explicar a los señores demócratas liberales y reformistas lo chachi piruli que es Cataluña, porque... En fin, porque la mayoría de los corresponsales extranjeros en España residen en Madrid (sic) y ya se sabe cómo son los que residen en Madrid, mala gente, que siempre dan una imagen torcida de los catalanes.

Por eso dirá que la economía catalana es similar a la de Portugal o Finlandia, y que exporta tanto como Dinamarca, aunque no sé qué mérito es ése, porque ya nos gustaría a los catalanes vivir con el sueldo y la protección social de los daneses, pero no creo que nos gustara vivir como viven portugueses y finlandeses... o quizá sí, visto como vivimos ahora. No será peor. También dirá el preclaro líder que Cataluña apuesta por participar directamente en la construcción política europea, y que por eso se muestra solidaria con otras zonas de España, sin saber qué tiene que ver una cosa con la otra, y añadiendo que el orador desconoce el significado verdadero de solidaria, que es la que permanece unida y se mueve a la par.

Eso sí, y ahora comenzará la segunda parte de su discurso, lamentará los incumplimientos sistemáticos del Gobierno del Estado con la financiación de Cataluña, citando la nota. Lo que yo no diría nunca en una convención de políticos liberales demócratas y reformistas europeos, o en ninguna otra parte, porque dejarse engañar una vez por Zapatero es para no mentarlo en el currículum, pero dejarse engañar varias veces seguidas... Qué pitorreo.

¿No recuerdan el aprobaré el Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña, el apoyaré que gobierne la lista más votada, el nuevo acuerdo de financiación será el mejor acuerdo que ha tenido nunca Cataluña... y éste varias veces? ¿Cuántas veces no le han tomado el pelo al señor Mas las zalamerías de Zapatero? O Zapatero era más listo de lo que creemos, o el señor Mas... En fin, que yo no iría por ahí en la segunda parte de mi discurso, porque lo mejor sería no mentar el ridículo.

La tercera parte es la del que sienta cátedra y explica a los demás lo que tienen que hacer en vez de lo que hacen. Les dirá cómo se ha sacrificado Cataluña para salir de la crisis, para que la tomen como ejemplo, y les recomendará que el Banco Europeo haga esto, lo otro y lo de más allá, porque será mejor hacerle caso a él, a don Artur, que de esto sabe lo que no está escrito y más.

Aunque la nota de prensa que ha repartido el gobierno sobre esta reunión diga que se van a reunir la flor y nata de Europa, lo cierto es que los demócratas liberales y reformistas son una minoría en la política del continente y llevan siéndolo desde hace muchos, muchos años. Ahora mismo, que están mejor que no han estado nunca, sólo cuentan con dos primeros ministros (Holanda y Estonia), un comisario europeo, algún viceprimer ministro y poca cosa más.

Además, las cosas claras, la reunión organizada en Londres por el señor Clegg, líder de los liberales ingleses, que pretende con ello sacar pecho ante su colega conservador. Es más un asunto interno británico que una reunión europea de postín, pero, como dan de comer y es grátis, porque pagamos nosotros...

La reunión durará seis horas y participarán cincuenta líderes liberales y reformistas europeos. Cincuenta. En el mejor de los casos, el señor Mas podrá hablar cinco minutos en mal inglés. La nota de prensa que ha mandado enviar y anunciar en los medios catalanes leída en voz alta dura más que el tiempo que tiene asignado para decir cuatro cosas a las que nadie en Europe hará mucho caso. A los analistas políticos de Bruselas me remito, que no esperan nada útil de tal reunión.

La propaganda del señor Mas tiene que leerse en clave interna española. Por un lado, quiere mosquear a don Mariano. Si Zapatero le engañaba una y otra vez, don Mariano obra mucho peor: hace ver que no le oye, y eso pone al señor Mas de los nervios. Por eso, dirá lo que dirá... y no creo que consiga hacerse oír, ni así ni asá. Por el otro lado, si convence al personal de su papel protagonista en una reunión de líderes europeos, quizá consiga hacerse pasar por bueno y no sea confundido con los componentes del Gobierno de los Mejores, que le están saliendo ranas.

Lo que es a mí, me importa bien poco lo que diga o deje de decir el señor Mas en Londres. Lo que me tiene sorprendido es que sea él quien participe en una convención liberal demócrata y reformista, él, que es el máximo exponente de la extrema derecha neoliberal económica europea, de la carcundia nacional y del conservadurismo más rancio de España, con permiso de algún vasco y algún otro exaltado que participa en La Vanguardia y en Intereconomía. Un Gobierno de los Mejores que hace lo que hace en sanidad, inmigración, educación, servicios sociales, política fiscal y tantas otras cosas merece un puesto de honor junto a Le Pen, no junto a Adenauer. Es una ofensa a la democracia liberal de toda la vida, hombre. ¡Un poco de respeto!

Unas dicen esto, unas dicen lo otro

Con pocos días de diferencia, dos periódicos de gran tirada, pero pertenecientes a empresas rivales, han publicado una encuesta sobre la política de ajustes de don Mariano. Hay que explicar que la llamada izquierda se siente desconcertada y la llamada derecha, inquieta, porque las medidas de don Mariano, acertadas o no, ahí no me meto, atacan más a quien más tiene.

Ambos periódicos, decía, intentaban arrimar los hechos a la opinión de su amo. Así que los dos preguntaron a una muestra de españoles si preferían pagar más impuestos o recortar algunos derechos sociales, o poco más o menos. Los resultados de ambas encuestas han sido una sorpresa.

El medio que se presume de derechas publica que los ciudadanos prefieren pagar más impuestos a padecer recortes en sanidad o educación, por ejemplo, mientras que el medio que presume de izquierdas sostiene que los ciudadanos prefieren que se recorte a tener que pagar más impuestos. Parece el mundo al revés, pero allá están las encuestas y los resultados.

Esto nos muestra dos cosas. La primera, que la respuesta depende de la pregunta, pues, como decía Wittgenstein, la pregunta contiene dentro de sí la respuesta. Prefiere usted pagar un euro por receta o pagar más impuestos, o prefiere pagar más impuestos a desmantelar la sanidad pública, ya ven ustedes. La segunda, que manipular al público es algo que se hace cada día, pero hay que ir con ojo, porque a veces el público sale por donde menos te lo esperas.

El vaso de plata

Ya he dicho alguna vez que Ediciones del Asteroide merece un fuerte aplauso por su labor editorial. La mayoría de los libros de su colección son buenos libros, abundan los textos excelentes y nos obsequia, de vez en cuando, con algunos títulos excepcionalmente interesantes.

El vaso del plata, de Antoni Marí, es bueno, sin duda, podría pasar por excelente sin ningún problema y es la mar de interesante. Los más picajosos dirán que no es una obra maestra de la literatura universal, pero de ésas hay cuatro. A cambio, me permito afirmar que El vaso de plata puede soportar la comparación con cualquiera de las firmas en habla castellana que presumen de mucha enjundia, y saldría ganando las más de las veces.

Antoni Marí es catedrático de Teoría del Arte, poeta, ensayista y novelista, que a veces escribe en catalán y a veces, en castellano. Es uno de esos raros autores respetado y premiado, referente de muchas plumas y teclados. El vaso de plata se publicó en catalán en 1991; en 1992, se publicó en lengua española, traducido por el autor mismo. Mereció las mejores críticas, pero Ediciones del Asteroide ha tenido que rescatar este libro de las estanterías del olvido.

Una serie de relatos protagonizados por el narrador nos muestran esos años entre la infancia y la madurez, en un paisaje de Ibiza que ya no existe, pues cuando somos conscientes de nuestra biografía, el escenario ha cambiado ya para siempre.

Es un libro difícil de escribir, por lo fácil que resulta de leer. Su inspiración es diabólicamente buena, y la idea de enlazar los capítulos entre sí mentando las obras de misericordia del catecismo es una idea genial que cualquier escritor, bueno o malo, hubiera querido para sí.

No les diré más, excepto que El vaso de plata merece ser leída. La recomiendo con ganas e insistencia. No pierdan el tiempo zafoneando en las librerías y busquen la obra de Antoni Marí, que les aprovechará mucho mejor.

Caca y carbón


MKB GmbH
División de Distribuidores Camelleros
Departamento de Reclamaciones
Oasis de Kimera
Oriente

Estimados señores,

Me dirijo a vds. con pesar, pues se ha producido un grave error en el reparto camellero de la Noche de Reyes, al que añadir algún percance que lamento ahora y enumeraré en breve. Espero que este aviso sirva para reparar el daño moral causado y restablecer el estado de las cosas que se había previsto en mi pedido, núm. de reg. 1164-948-BCN.

En primer lugar, queda constancia del paso de los camellos de su Servicio de Distribución. La lechuga del frigorífico, con la que pretendía obsequiar a mis invitados en un opíparo banquete, ha sido devorada prácticamente toda, y he podido encontrar restos que me indican que quién la devoró fue un camello que penetró en casa por el balcón. La plasta de dicho camello depositada en medio del salón confirmó mis sospechas iniciales. Es una hermosa plasta, de considerable diámetro, que ha sido adornada con una tarjeta que reza la siguiente frase: Niño malo, y firma M, K & B.

En segundo lugar, me confirman desde el aparcamiento que todavía no ha llegado el Ferrari SA Aperta que les había solicitado por escrito en el mencionado pedido. En vez de ello, el vigilante del aparcamiento me ha notificado la aparición de un saco de carbón con una tarjeta a mi nombre, que repite el mismo mensaje que la tarjeta encontrada en el salón de mi casa.

Mi consternación se incrementa cuando descubro que mi agente de la propiedad inmobiliaria me confirma que no sabe nada de esa villa en el Belvedere florentino, pero que ha recibido un billete de su empresa donde se dice que los niños malos sólo merecen caca.

Es evidente que se ha cometido un error, no me cabe la menor duda. Por eso, amparándome en el capítulo 27, artículo 48, párrafo tercero, del tercer libro del contrato rubricado y firmado con MKB GmbH, División de Distribuidores Camelleros, solicito de ustedes una segunda evaluación de mi caso.

Resta a su entera disposición para lo que fuera menester y espera una pronta y satisfactoria resolución del caso su más seguro servidor,

Luis Soravilla.

P.S.: El Ferrari, rosso corsa, no se olviden.

Carbón y caca

.INICIO. Mucho niño malo con tijeras .STOP. Agotadas existencias carbón .STOP. Probaremos con caca camello .STOP. No es lo mismo, pero a falta de pan, buenas son tortas .STOP. M, G & B, Oriente .FIN.

El chafaminas

No se me ocurre otra manera de traducir Minenraümer. Tal era el nombre del trasto diseñado por Alkett, con la cooperación de Krupp y Mercedes-Benz, en 1942. Era conocido en el inventario militar alemán como VsKfz 617.

Se fabricó un solo prototipo, que los rusos capturaron en el campo de pruebas de Kummersdorf, en abril de 1945. Como ese prototipo se conserva todavía en el museo de tanques de Kubinka, no muy lejos de Moscú, es posible reconstruir su diseño con toda clase de detalles.

En 1942, los alemanes se enfrentaban a un tipo de guerra que no habían previsto. Aunque en la mente de todos están los tanques corriendo de aquí para allá, lo cierto es que éstos veían muy limitados sus movimientos por los campos de minas, que se sembraban por millones, ya en el desierto, ya en las estepas rusas. Para evitar las minas, los carros de combate se lanzaban de cabeza contra las posiciones antitanques enemigas y ya la tenían liada. Por lo tanto, había que diseñar algún vehículo limpiaminas. Tal era el propósito y la función del VsKfz 617.

Sabemos que el prototipo fue construido por la casa Alkett, de Berlín, por los números de registro del chásis y las planchas de blindaje. El trasto iba armado con dos ametralladoras, situadas en la torreta de un viejo tanque construido a principios de los años treinta y reciclada para la ocasión. Era un vehículo blindado, pero no demasiado. Las planchas blindadas tenían entre 10 y 40 mm de grosor, suficientes para soportar tiro de fusil o metralla, pero incapaces de sostener un proyectil contracarro cualquiera. Se reforzaron los bajos con planchas de 20 mm, por aquello de las minas.

Era un vehículo... feo. Delante tenía dos enormes ruedas metálicas, con unas zapatas diseñadas para que éstas no se hundieran en el barro. Esas ruedas, unos inmensos discos de metal, eran las que, por su propio peso, harían explotar las minas. El cacharro giraba hacia uno u otro lado gracias a una rueda trasera, también provista de zapatas, que funcionaba como un timón. Era un inmenso triciclo de seis metros y pico de largo, más de tres de ancho y tres de alto, que pesaba cincuenta toneladas y que se desplazaba a la asombrosa velocidad del paso de tortuga.

Alkett presentó el prototipo con el orgullo del inventor de una maravilla, pero los militares alemanes, al ver al monstruo chafaminas, se atragantaron del susto. El vehículo se movía torpe y lentamente, apenas podía maniobrar y se convertía en el blanco perfecto para la artillería y las chanzas del enemigo. El prototipo no salió jamás del campo de pruebas de Kummersdorf mientras duró la guerra. Fue una más de las armas milagrosas del nazismo, un fiasco.

Como ya he dicho, los rusos capturaron el Chafaminas en abril de 1945 y se lo llevaron a Dresde, donde permaneció unos meses hasta ser enviado a la Unión Soviética. Sin embargo, cuando quisieron probarlo, en 1947, descubrieron que se había oxidado, de tan abandonado como lo tenían, y que el transporte en ferrocarril se había cargado parte de la transmisión. Apenas pudieron ponerlo en marcha, dar una vuelta con él y enviarlo directamente al museo, para regocijo y risa del visitante, porque es cosa de ver qué feo y qué inútil fue y sigue siendo el chafaminas de Alkett, Krupp y Mercedes-Benz, el VsKfz 617.