Pedro y Pablo


Pedro, a la izquierda, y Pablo, a la derecha.
En la estampa, que no en política.
Pedro sostiene las llaves del gobierno y Pablo, el abrecartas.

Leo el otro día, en un titular: Felipe le dice a Pedro que no pacte con Pablo. Así, tal cual.

Luego, en una entrevista, le preguntan a Pedro: ¿Ha hablado usted con Pablo? A Pablo también le preguntan por Pedro, y Pablo responde: Ayer hablé con Pedro. Puestos a preguntar, preguntan a un tercero, que está metido en este asunto, y éste dice: Me consta que Pedro llamó a Pablo... O quizá dijo que le constaba que Pablo había llamado a Pedro. Porque a estas alturas, confundo Pedro con Pablo y viceversa. 

Peor me lo ponen cuando intervienen terceros, ya digo, porque entonces hablan de Iñigo o de Íñigo, porque resulta que ni Pedro ni Pablo coinciden con el acento o la tilde y el tal Ignacio puede ser uno que es vasco u otro que lleva gafas, pero no me pregunten cuál de los dos es Íñigo y cuál Iñigo, porque me parece que son indistintamente uno y el otro. 

También aparece un tal Albert, que no hay que confundir con Alberto, porque ¡lo que consigue una vocal más o menos! Albert sin o dicen que es de derechas y Alberto, con o, de izquierdas. Eso dice Pablo, aunque Pedro sostiene que Pablo no quiso decir tal cosa y Pablo afirma que él no hace más que repetir lo que dijo Pedro. 

También está Mariano, con el que no quieren hablar ni Pedro ni Pablo, aunque Pablo dice que Pedro se avendría a pactar con Mariano y Pedro responde diciendo que sería muy triste que Pablo votase lo mismo que Mariano, y entre Pedro y Pablo, Mariano tiene que conformarse con Soraya, que también habla de Pedro y Pablo... y de Felipe, y bueno es este otro, Felipe. Porque Pedro y Pablo, los dos, hablan de Felipe y Felipe habla tanto de Pedro como de Pablo sin mentar los apellidos ni en broma. Etcétera.

De nuevo Pedro y Pablo. 
De nuevo Pablo sale a la derecha en la imagen.
En verdad, Pablo sigue estando a la izquierda de Pedro. 

Aunque, ya les digo yo ahora, Pedro y Pablo se llevan la palma en los comentarios de las tertulias radiofónicas y televisivas. Pedro por aquí, Pablo por allá, Pablo esto, Pedro lo otro, si Pedro y Pablo se hablan, si Pablo y Pedro no se ponen de acuerdo... Como si se conocieran de toda la vida.

Llegado a este punto, tengo una pregunta pendiente: ¿Dónde se han metido Wilma y Betty? 

Me dan ganas de gritar ¡Yabadabadú!

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