Setenta personas
Cuando hablamos de los recortes en la sanidad pública, hablamos con frecuencia de millones de euros, pero de lo que hablamos en realidad es de personas. Cuando don Baudilio, a. Bío Ruiz, va por ahí asegurando que los ajustes en el control de gastos (los tijeretazos que arrea) no afectan a la calidad del servicio asistencial... miente. Miente, dígase alto y claro. Miente como un bellaco, insulta a nuestra inteligencia y en el fondo, nos desprecia.En el Boletín Oficial del Parlamento de Cataluña, IX Legislatura, núm. 226, Cuarto Período, del 17 de enero de 2011, en la página 42 (versión en catalán), se pregunta al Gobierno de la Generalidad de Cataluña por el número de intervenciones quirúrgicas hechas en cada hospital de la red hospitalaria de utilización pública entre enero y octubre de 2010 y 2011. La pregunta la hace el grupo parlamentario socialista y es el trámite 314-14828/09, registro 39320, admitido a trámite el 10 de enero de 2012. Pueden consultar el original en este enlace.
La respuesta de don Baudilio es breve, escueta. No dice cuántas operaciones se han hecho o dejado de hacer en cada hospital, sino que se limita a mencionar el total. Sin considerar los recortes de final de año (los más severos), se cuenta que se han operado 21.500 pacientes menos que el año pasado. En otras palabras, se han suprimido 70 operaciones diarias.
El asunto es bastante feo. Por una sencilla razón: se pretendía dejar de intervenir a un máximo de 16.000 personas en 2011, pero los recortes se les fueron de las manos.
En Tarragona es donde peor han caído los recortes. Se han dejado de operar a casi diez mil personas de la provincia por culpa de las tijeras. Durante los seis primeros meses de 2011, las listas de espera de una intervención quirúrgica se han incrementado más de un 23%, y la cifra podría haberse disparado en la segunda mitad del año. En junio, las listas de espera habían recuperado la magnitud de las de 2004, hemos retrocedido años en cobertura sanitaria... Setenta mil personas esperaban, este verano, una intervención quirúrgica que no llegaba, y la espera, en esas condiciones, se hace eterna.
Cuando hablamos de recortes, no hablamos de un partido o de otro, sino de estas personas.
Por eso mismo, me saca de quicio que no sé cuántos canales de la televisión autonómica se lleven por delante millones y millones de euros y que la gente todavía defienda la necesidad de este derroche; me sulfuro cuando el gerente de los hospitales públicos de una provincia insiste en un protocolo sobre qué idioma emplear con los enfermos cuando no hay dinero ni para pañales, literalmente; encuentro digno de escarnio público y linchamiento justificado que algunos parásitos copen cargos de responsabilidad en la sanidad pública con el evidente propósito de enriquecerse ellos y sus socios en un proceso de privatización encubierto; reclamo la dimisión del cretino que dijo, sólo tomar el cargo, que lo mejor que podrían hacer los catalanes ahora mismo es apuntarse a una mutua sanitaria privada (si pueden pagarla, naturalmente), porque no podían esperar nada bueno de la sanidad pública. Etcétera.
Son setenta personas más al día que se suman a la lista. Setenta personas.
El ADN de Napoleón
Su Majestad Imperial, Napoleón I, Emperador de los Franceses, Rey de Italia, Protector de la Confederación del Rin, etcétera, resulta que era caucásico, según los periódicos. Vamos, que no era árabe. Ya ven qué descubrimiento... Todo porque Gérard Lucotte, un científico del Instituto de Antropología Molecular de París, Francia, analizó el ADN de unos cabellos de Napoleón Bonaparte que se guardaba en un relicario de su antiguo amigo Vivant-Denon, ése que organizó la parte científica de la Expedición de Egipto y luego, con los frutos del saqueo de media Europa, montó el Museo Napoleón, hoy Museo del Louvre.Pero hablábamos del doctor Lucotte. En un estudio anterior publicado en internet, Lucotte demostró que existe una característica genética muy rara y particular en la familia Bonaparte que permite discernir casi sin lugar a dudas si una reliquia es de Napoleón Bonaparte o no. Lucotte recuerda que son demasiadas las reliquias procedentes de Santa Helena y que Napoleón no tenía tanto pelo como para eso. También ofrece un método para asegurar definitivamente que quien está enterrado en los Inválidos es realmente Su Majestad y no otro cualquiera, por si algún día se precisa aclarar este punto.
Porque, ah, amigos, todos andan dándole vueltas a quién está enterrado aquí o allá, se destapan conjuras esperpénticas que aseguran que Napoleón se fugó de Santa Helena o se sugiere que en 1840 desenterraron a otro y se lo llevaron a París, con mucho ruido y pompa. El método Lucotte puede asegurar con un margen de error de uno entre millones que el mechón de pelo que conserva Fulano es de Bonaparte o se lo tomaron al primo que lo compró. Por lo tanto, es un estudio de mucho mérito y bastante útil.
Un año después, o poco más, el doctor Lucotte ha vuelto a publicar un estudio basándose en la secuencia del ADN del Emperador. El estudio pretende analizar los orígenes de la familia Bonaparte.
Para quien no lo sepa, el doctor Lucotte es el descubridor de los marcadores genéticos que nos permiten seguir el rastro de nuestros antepasados y reconstruir la historia de la Humanidad. Él ha demostrado que el Homo Sapiens es de origen africano y ha reconstruido su migración a lo largo de los siglos, su conquista del planeta Tierra. No es, pues, un tipo cualquiera cuando habla de genes.
Publicó, pues, ese estudio en el Journal of Molecular Biology Research, en el núm. 1 del primer volumen de 2011. Su artículo se titulaba Haplogroup of the Y Chromosome of Napoléon the First, y pueden encontrar la referencia completa aquí mismo. El artículo lo firman el doctor Lucotte y dos colaboradores más, Thierry Thomasset y Peter Hrechdakian.
El sumario dice (y traduzco más mal que bien):
Este artículo describe el descubrimiento de la determinación del haplogrupo Y del Emperador de los Franceses Napoleón I (Napoleón Bonaparte). El ADN fue extraído del folículo de dos mechones de pelo de su barba, conservados por Vivant Denon en un relicario. El halogrupo Y de Napoleón I, determinado por el estudio de 10 NRY-SNPs (polimorfismos nucleótidos Y-simples no recombinados), es E1b1b1c1*. Carlos Napoleón, el actual descendiente colateral de Napoleón I, pertenece al mismo haplogrupo Y; su perfil Y-STR se ha determinado usando un grupo de 37 NRY-STRs (microsatélites Y no recombinantes).
Queda claro, ¿no?
Total, que Napoleón no tenía sangre árabe, me cuentan. ¿A qué ese interés por los árabes?
La leyenda negra que se extendió sobre los Bonaparte los convirtió en poco menos que monstruos sedientos de sangre, lujuriosos, caprichosos y feroces. Pero entonces alguien apuntó que si los Bonaparte eran tan malos, tan malos, podría serlo cualquier europeo. Tremendo. Así que buscaron y sembraron la sospecha de que, en pleno siglo XV, un corsario berberisco mezcló su sangre con los antepasados del Ogro, y esa sangre cuajó en el Monstruo, años después, para espanto de Europa.
El doctor Lucotte ha demostrado que los marcadores genéticos no tienen nada que ver con este asunto. Acaso se ha probado que cualquiera, de cualquier raza, puede ser un genio o un monstruo. Es cuestión de ponerse a ello.
Sitges, aromas de corrupción
La industria de la perfumería atiende con interés. Eligio Hernández, que había sido fiscal general del Estado, dice que el caso de Sitges Reference deja ir aromas de corrupción. Como vemos cada día, tales aromas se asocian al éxito social, al enriquecimiento personal (pecuniario), a la erótica del poder, al irresistible tufo de la impunidad, que tanto atrae a propios y extraños de cualquier signo y condición. Si uno fuera capaz de destilar este perfume y vender Eau de Corruption, por darle un nombre, seguro que haría sombra al Número Cinco de Chanel.Pero, hoy por hoy, los perfumistas tienen que conformarse con los aromas de corrupción en el sobaco de otros, inasibles y envidiados, ésos que saben dónde y cuándo meter mano a los caudales públicos, ésos que se reparten el pastel al otro lado del escaparate. Lejos de nuestro alcance, pues, tales perfumes, pero no por eso dejan de acudir las mejores narices, para intentar dar con los ingredientes del sutil aire corrupto, por si se acertara con la fórmula y pudiera embotellarse, venderse y hacerse uno de oro.
Hoy, esas napias superlativas recorren las calles de Sitges con especial atención al detalle, aspirando las brisas que proceden de un edificio de oficinas que ha procurado más disgustos que bienes. Hablamos del Sitges Reference, que ha generado una deuda de 11 millones de euros y más que generará, pues el Ayuntamiento de Sitges ocupa parte del edificio y paga un alquiler a todas luces desproporcionado. En mal momento, cuando la deuda municipal suma 43 millones de euros y tiene un déficit de 28 millones más.
Dicen que el asunto se inició en 2006, cuando el Ayuntamiento de Sitges dio la luz a Sitges XXI, una empresa municipal que construiría y explotaría un edificio de oficinas a disposición de quien quisiera utilizarlas. El problema fue que nadie preguntó si las empresas del país querrían montar sus oficinas en Sitges; se dio por supuesto que sí... y resulta que ha ninguna empresa se le había pasado por la cabeza. Fue antes la oferta que la demanda, y en mal momento, porque el edificio se acabó en 2008, después de haber costado un dineral, y la crisis envió a la demanda a tomar viento.
Los munícipes pusieron el terreno y Proinosa, una empresa metida en especulaciones inmobiliarias... perdón, una promotora... Proinosa, decía, puso la mitad del capital de la recién creada empresa mixta Sitges Reference. A la chita callando, eso sí, por no dejar escapar los aromas antes mencionados.
¿Olía a corrupto, este asunto? Les diré. Proinosa ya tenía el edificio proyectado dos meses antes de publicarse el concurso público que adjudicó su construcción, y también habían contratado al arquitecto antes de tiempo. Vamos, que Proinosa veía muy seguro que el concurso iba a llevárselo ella.
Por cierto, ¿no les suena Proinosa? Quizá les suene el caso Pretoria, que se llevó por delante convergentes y socialistas y está pendiente de ver qué pasa en los juzgados. Pues Proinosa estuvo metida en el ajo, aparece como protagonista en algunas situaciones comprometidas y comprometedoras y, por si acaso, cambió luego su nombre por el de Altiare. No le sirvió de mucho: se ha enfrentado a un concurso de acreedores, lo que antes era una suspensión de pagos.
Los perfumistas compiten con otros husmeadores, los de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), que han decidido actuar en el caso después de las quejas del nuevo gobierno municipal. Para ellos, Eau de Corruption apesta lo que toca y buscan el foco de la miasma.
Los que ahora mandan en Sitges son los miembros de una alianza de convergentes, populares e independientes, si no recuerdo mal, que no se pueden ni ver con los que antes mandaban, otra mezcla de socialistas, republicanos e independientes... o algo así, no sé bien. El caso es que los mentideros del pueblo se llenan de fábulas, dimes y diretes que procuran el deleite de los barberos, los jubilados y las tertulias de café. Unos y otros se lanzan puñales envenenados con el perfume apestado del dinero público perdido.
Sitges Reference es una carga de profundidad política, una ruina económica, un despropósito mercantil... del que alguien, supongo, habrá sacado beneficio. Si no, es que somos más tontos que Abundio y esto no va mal, sino peor.
Prioridades
No le pille a usted un infarto en Tarragona pasadas las cuatro de la tarde. Los hospitales de Tarragona tienen que derivar las urgencias cardiacas a Bellvitge porque la unidad hemodinámica cierra por las tardes, por ahorrar. Ya saben, la nueva política sanitaria de los recortes, ésa que, en palabras de don Baudilio, no afecta para nada a la seguridad de los pacientes.Cierra la unidad hemodinámica, pero no falta un protocolo de doce páginas (doce) que explica al personal sanitario en qué lengua tiene que dirigirse a los pacientes. El manual también se aplica a las conversaciones entre el personal, especialmente cuando están presentes terceras personas. El protocolo se entregó a los profesionales sanitarios de Tarragona en diciembre de 2010, y otra vez el pasado octubre, según el diario El País.
Dice el opúsculo que el médico siempre hablará en catalán, independientemente de la lengua que utilice su interlocutor. Si el paciente muestra cierta dificultad para comprender lo que se le dice, el protocolo autoriza a utilizar recursos no verbales y material gráfico de apoyo (sic). Es decir, señas y dibujos. Si sigue sin comprender, pues se le habla en castellano, como última opción.
Es más sencillo y amable preguntar al principio de todo en qué idioma prefiere que le trate el médico, digo yo, pero el director de Salud en Tarragona, Josep Mercadé, de CiU, no opina como yo y además firma el protocolo, asegurando que se trata de un caso de imagen corporativa. Toda organización tiene la necesidad de definir cómo debe gestionar su comunicación, dice, al presentar el panfleto. Ah, en ese caso, no hay más que decir.
Como hablamos de Tarragona, hablamos de turismo, pues son millones los turistas europeos los que buscan en la costa mediterránea alcohol de garrafa, sexo fácil y hoteles baratos. Esos turistas, que vienen en plan salido y van de juerga en juerga, sufren accidentes y deben ser tratados en un servicio de urgencias... ¿en catalán?
En este caso, sólo en este caso, se admiten excepciones a la regla. Pocas. Sólo si es la primera vez que el turista tiene contacto con el sistema sanitario catalán, dice el protocolo, de manera restrictiva y excepcional, añade, podremos hablarle en su lengua u otra que entienda (y que entendamos nosotros). Ahora bien, señores turistas, no se hagan ilusiones. El protocolo afirma que con el inglés y el francés hay de sobras, que todo el mundo entiende una cosa o la otra y que no será necesario comunicarse en ningún otro idioma. Si es usted ruso, árabe, chino, malgache o alemán, mala suerte y apáñeselas como pueda.
De los inmigrantes no dice nada. Supongo que para ellos se guardan las señas y dibujos.
Creo que sobran los comentarios. Que cada uno piense en la oportunidad y el acierto de este protocolo, y la utilidad del esfuerzo que ha supuesto redactarlo. Hay quien considerará que es más urgente una cosa que otra, un infarto que un protocolo de comunicación, la formación del espíritu nacional que la atención debida a las personas. Como va por gustos y afinidades, yo me quedo con la atención debida y ustedes, con lo que les plazca. Pero ojalá sean tratados de acuerdo con su parecer en el momento, ojalá lejano, en que necesiten ayuda médica. Con dibujos y todo.
Perdón, ¿cómo dice?
Ha recién muerto José Luis Álvarez Emparanza, que se cambió a Jose Luis Alvarez Enparantza porque en vascuence no valen tildes y la eme delante de la pe está mal vista. Sin embargo, fue más conocido por su pseudónimo, Txillardegi. Nació en 1929 y ha muerto el 14 de enero de 2012.Podríamos mencionarlo por muchas razones. Por ejemplo, es uno de los principales artífices del llamado euskara batua, que es la lengua vasca finalmente estandarizada en 1968, con ortografía, gramática y diccionario. Ese nacimiento del vasco estándar, en la reunión del Santuario de Aránzazu de la Real Academia de la Lengua Vasca en su 50º Aniversario, vino precedido de largos debates nunca exentos de propósitos políticos. A partir de entonces, el euskara batua se impuso sobre los dialectos que hasta entonces habían constituido la lengua popular, la lingua nauarrorum que se menciona en la Edad Media, mediante la ikastola (escuela) y el discurso oficial.
También se le debe al difunto la que dicen primera novela moderna escrita en vasco, Leturiaren Egunkari Ezkutua, que no sabría juzgar, por no haberla leído.
Los que navegan en los mares de la política vasca aseguran que Txillardegi ha sido uno de los pensadores más influyentes del nacionalismo vasco. Pues, no iba a serlo, si el muy cabrón fue uno de los fundadores de ETA.
Aquí se tuerce el currículum del personaje, que se peleó con la cúpula del PNV en los años cincuenta, fundó Ekin y parió ETA, me cago en sus muertos. De hecho, fue Txillardegi, el señor Álvarez, el que bautizó la banda Euskadi ta Askatasuna (ETA), que quiere decir Vasconia y Libertad. Sus camaradas de armas querían que se llamara Aberri ta Askatasuna (ATA), que es Patria y Libertad. Pero el señor Álvarez se opuso al lema porque era muy sobado y porque, en vasco, ata quiere decir pato. Antes que patosos, euskaldunes, y manos a la obra, que hay mucho que hacer.
ETA comenzó a matar y abrazó el socialismo revolucionario. El señor Álvarez se quejó y dijo aquello de nos están haciendo comer estrellas rojas de cinco puntas y nos vamos a atragantar. Porque el señor Álvarez era de izquierdas, decía, pero no creía ni en el internacionalismo ni demasiado en el socialismo. ¿Qué esperaban, si no, de quien bautizó tan particular movimiento como nacional-socialista (abertzale sozialista, en original)?
Mientras ETA iniciaba un camino de sangre que la llevaría a ser una poderosa organización mafiosa con notables intereses políticos y económicos en el País Vasco, quedándose por el camino cualquier propósito revolucionario que pudiera haber tenido en su origen, el señor Álvarez acabó fundando Herri Batasuna. ¿Fue una escisión? Al principio, sí. Luego, no. El entramado del nacionalismo vasco es un rompecabezas de intereses económicos, políticos y familiares de aquí te espero, que guarda una espantosa similitud con el devenir de la Mafia de Sicilia o la Camorra de Nápoles. Allá, en vez de PNV y Herri Batasuna tienen a la Democracia Cristiana de toda la vida, pero en lo demás son lo mismo, pistoleros incluídos, y sólo hay que dar una vuelta por ahí para comprobarlo.
El señor Álvarez acabó militando en Aralar en 1999, un movimiento a su vez escindido de Herri Batasuna, que reclamaba el fin de la violencia y la condenaba explícitamente. El señor Álvarez pasaba ahora por moderado, al exigir el cese de la lucha armada, que consideraba inútil... hasta que Aralar participó en un homenaje a las víctimas de ETA en 2007. Entonces asomó de nuevo el cabrón de Txillardegi. El personaje abandonó Aralar, por venderse a los españoles, ahí va, pues.
Estos últimos días, el señor Álvarez había vuelto a la órbita de Herri Batasuna, pero ha muerto, finalmente. Es decir, que todos lo ensalzarán por su compromiso político con la libertad del Pueblo Vasco (con mayúsculas) y por su brillante intelecto. Hasta habrá alguno que lo señalará como artífice de la paz, profeta de la concordia o alguna cursilería por el estilo. Ya verán como tengo razón.
Pues lo que es yo, qué quieren que les diga, si ha muerto, bien muerto está. Lo siento, pero no me veo capaz de lamentar su fin. Ha sido uno de los responsables de muchos muertos para nada, de mucho dolor inútil, de alentar un odio irracional que se pone por encima de la razón y el respeto, de dar alas a una organización criminal con ánimo de lucro, que vive de la extorsión y el terror. Al difunto y sus discípulos debemos la tésis de la socialización del sufrimiento. Que le den, en serio, y que le duela.
En cuanto a su intelecto, juzguen ustedes mismos. La siguiente cita la han destacado sus admiradores, que la consideran central en su discurso político. La transcribiré y traduciré, y me despediré de ustedes. Es una cita de Euskal kulturaren zapalketa 1956-1981 (La opresión de la cultura vasca 1956-1981), editado por Elkar en 1984.
Ahí va, agárrense:
Euskal arazoa ez da kultur arazo huts bat, jakina; eta honetara bildu nahi izatea, eskuindarkeria da. Baina euskal arazoak kultur izaria du bere muinean, eta kultur izari hori gabe, ez da euskal arazoa (gizarte-arazo bat izan badaiteke ere, nahiz ez nazio-arazoa). Bi mutur horien arteko bide hertsia euskal iraultzaileek ongi aurkitu eta errespetatu arte, Euskal Herriak ez du gerorik izango.
Traducción:
El problema vasco, por supuesto, no es una cuestión meramente cultural. Pretender reducir la cuestión vasca al aspecto cultural es derechismo. Pero el problema vasco sí tiene en su esencia una dimensión cultural, sin la cual no sería tal problema vasco (podría ser un problema social, pero no sería un problema nacional). Hasta que los revolucionarios vascos no encuentren el angosto camino que une a ambos extremos, Euskal Herria no tendrá futuro.
Perdón, ¿cómo dice?
¡Huid de la fornicación!
¡Huid de la fornicación! es el grito de guerra de la última carta que dedica a sus fieles el arzobispo de Córdoba, su ilustrísimo señor don Demetrio Fernández, a la que se ha dado mucha publicidad estos días. Pueden leerla aquí.El sacerdote, don Demetrio, tiene un currículum notable: nació en 1950, en Puente del Arzobispo, Toledo, un nombre premonitorio; estudió Teología en la Universidad Pontificia Gregoriana, ahí es nada, donde se especializó en Teología Dogmática (es decir, la que da vueltas al significado de los Dogmas de la Fe). De ahí, al cielo: ha sido profesor del Instituto Teológico San Ildefonso, de Toledo, donde impartía clases de Cristología; también ha sido miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, la que fue Inquisición en su día.
Su Ilustrísima nunca ha pecado de omisión en lo que se refiere a largar censuras. Como obispo de Tarazona, se las tuvo con un teólogo un tanto así de moderno, que insinuó que Jesús fue algo, cómo decirlo, revolucionario.
Lo de la mezquita tuvo también su miga. Como arzobispo de Córdoba, no tuvo pelos en la lengua al recordar que la Mezquita de Córdoba es una catedral. Lo es, es la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora, que también fue Santa María Madre de Dios. En origen, los árabes recién llegados comenzaron a construir la mezquita en 786 sobre una basílica visigótica dedicada al mártir San Vicente, pero en 1238 llegaron los cristianos, expulsaron a los moros, se bendijo la mezquita y se consagró como catedral, con obispo y todo, para que conste. Pero Su Ilustrísima largó con pasión sobre el particular y algunos picajosos comentaron que se había excedido un poco al recordar que el lugar no puede ser ni un oratorio musulmán ni una atracción turística. Sé que se montó un follón considerable, pero desconozco los detalles y me da pereza buscarlos.
Pero hablábamos de la fornicación.
En este mundo, un género de personas ven fornicación allá donde ponen la vista y se obsesionan con esta visión. Esta población se divide en dos subgéneros principales. El primero, más moderno, es el de los psicoanalistas y derivados, que ven sexo hasta en la sopa; el segundo, más tradicional, es el de los eclesiásticos de las grandes religiones monoteístas, judíos, moros y cristianos, que ven en este asunto la mano del demonio y una fuente inacabable de conversación sobre la culpabilidad. Nos dejamos una religión monoteísta, el neoliberalismo económico del dios Dinero, que emplea el sexo como reclamo siempre y en todo lugar, inspirándose en las manías de unos y las fobias de otros.
El resto de los mortales, que son mayoría, intentan vivir el sexo con alegría, tranquilidad, algo de cariño y comodidad, pero reciben sopapos desde el púlpito, el diván y la televisión y acaban un tanto perjudicados por esas gentes tan obsesionadas e infelices.
Total, que va Su Ilustrísima y la vuelve a liar. ¡Huid de la fornicación!, grita, desde su homilía.
En algunos periódicos le dan mucha importancia al asunto. Unos, porque se sienten escandalizados por el ataque de carcundia de los jerarcas de la Iglesia, pero ¿qué esperaban que predicase un inquisidor de la vieja escuela metido a arzobispo? Desde luego, no lo imagino predicando tolerancia con la carne. Otros medios, en cambio, le dicen que sí, señor, que así se habla, que la escuela y la televisión no hacen más que corromper las almas de las criaturitas del Señor.
La mayoría contempla el debate con estupor, cuando no con una soberana indiferencia. Primero, porque el arzobispo ya puede decir misa, que las personas son como son y como siempre han sido en estas cuestiones; segundo, porque hace ya mucho tiempo que las palabras de un arzobispo son prédicas en el desierto que nada tienen que ver con el devenir humano, sin contar con algunas notables excepciones que merecen nuestro respeto; finalmente, porque todos esos que se llevan las manos a la cabeza cuando se habla de sexo las llevan luego a otra parte cuando no ejercen de escandalizados.
Una minoría suspira: ya les gustaría huir de la fornicación, pero ahora mismo es la fornicación la que huye de ellos. Unos tanto y otros, tan poco, se quejan. De ésos, nadie dice nada: ni compran ni pecan.
La reforma que no acometerá don Baudilio
Después del feo asunto del señor Prat, que compaginaba cargos en USP Hospitales y en el Grupo Innova, de Reus, con la presidencia del Institut Català de la Salut, que el actual Gobierno de la Generalidad de Cataluña quiere partir en veinte sociedades para que el capital privado participe en la salud pública (es decir, para privatizar el sistema sanitario público catalán), la prensa anuncia el caso del señor Ramón Bagó Agulló, antiguo presidente y todavía consejero del Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC).El CSC fue un invento del señor Trias, ése que presume de socialdemócrata (sic) y hoy ostenta el cargo de alcalde de Barcelona. Cuando fue conseller de Sanidad, inventó el Consorcio Hospitalario de Cataluña, que hoy es el CSC (en verdad, CSC, SA). El consorcio es un ente público subvencionado por la Generalidad de Cataluña que agrupa a setenta y seis ambulatorios y cuarenta y cuatro de los cincuenta y cuatro hospitales concertados, o poco más o menos. Hoy, el presupuesto del CSC para contratar obras, servicios y suministros solamente gira alrededor de los 170 millones de euros al año. Su función, herencia de Trias, es la de contratar en el ámbito privado parte de las necesidades del sistema hospitalario público.
Se da el caso que el lío de empresas del CSC y los contratos de éstas a terceros es tan complicado que es difícil dilucidar a qué se destina el dinero público que destina la Generalidad de Cataluña a la sanidad pública. Antes y ahora; antes, cuando Pujol, cuando Maragall, cuando Montilla; ahora, cuando Mas. Los expertos de la Oficina Antifraude hablan de falta de mecanismos de control eficaces... y así nos va.
Pero hablábamos del señor Bagó, sujeto de nuestra atención. El señor don Ramon Bagó es de la Vieja Guardia de CiU. Fue alcalde de Calella entre 1979 y 1991 y miembro de la Diputación Provincial de Barcelona. También fue director general de Turismo de la Generalidad de Cataluña entre 1980 y 1984. Le colgaron la Cruz de Sant Jordi en 2001, por supuestos méritos, y en 2008, el Tripartito lo premió con la Medalla Francesc Macià al Trabajo. Es uno de los fundadores y presidente del Salón del Turismo de la Feria de Barcelona.
También es famoso por un desacertado comentario sobre los simpatizantes y miembros del Partido Popular en Cataluña, en 2009. En un discurso en plaza pública, en Calella, dijo que estaba hasta los cojones de la gente del PP (sic) y que los tendríamos que matar a todos (sic, de nuevo). La lió parda. Él personalmente no se ha disculpado nunca, aunque la empresa Serhs emitió un comunicado excusando al hombre (que contaba entonces con 75 años), sosteniendo que se malinterpretaron sus palabras y se sacaron de contexto, que fueron fruto del acaloramiento del momento y esas cosas. Pero se dice que en el Salón de Turismo, el señor Bagó ordena situar el stand de España en la sección de Países Extranjeros.
Bah, gilipolleces. A mí me preocupa mucho más el tufo de corrupción que llena el ambiente cuando asoma este caballero.
La parte más interesante del currículum del señor Bagó es ser uno de los fundadores de la cooperativa empresarial Serhs, dedicada a actividades turísticas (principalmente, restauración). La cooperativa fue fundada en 1975. En 1987, en lo más álgido del pujolismo, el señor Bagó fue nombrado presidente de Serhs... y presidente del Consorcio de Salud y Social, o Hospitalario, como se decía entonces. Casualidad o no, esta doble presidencia de lo público y lo privado hizo que Serhs diversificara sus actividades y se introdujera en la restauración de hospitales, escuelas y residencias... en su mayor parte públicas. De ahí el tufo al que hacía mención, que apesta en demasía.
Hoy, Serhs cuenta con más de 2.600 empleados y factura más de 400 millones de euros al año. Es la primera empresa turística catalana, una de las primeras de España, cuenta con veinte delegaciones en España, es el mayor operador de viajes a Rusia y construye un hotel en Jordania. Serhs Food Service (una de las divisiones de Serhs) gestiona el menú de más de 250 centros en Cataluña, y alguno en España: empresas, universidades, hospitales, geriátricos, centros penitenciarios, complejos deportivos, hoteles...
Sin la abertura del mercado de los servicios públicos, esa expansión hubiera sido imposible. Gestiona el hotel y los restaurantes de la estación de montaña del valle de Núria (propiedad de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya). También ingresa medio millón de euros al año por la cocina y la cafetería de las residencias de ancianos de Badalona y Mataró. Se cuentan por docenas los contratos del CSC con Serhs inferiores a 12.000 euros, porque pueden otorgarse a dedo, sin concurso.
La Corporación de Salud del Maresme y la Selva contrata a Serhs por un millón trescientos mil euros al año; se gastaron dos millones de euros (públicos) en remodelar la cafetería del hospital de Calella, que es una concesión de Serhs; Publintur (del Grupo Serhs) publica todo el material impreso de este consorcio hospitalario; etcétera. Como la comisión gestora de esta corporación la forman los alcaldes de la zona, que no tienen la capacidad para gestionarla, la decisión sobre las inversiones y quién las hace corre a cargo del CSC, donde el señor Bagó ostenta el cargo de consejero. Recordemos, sin embargo, que el señor Bagó fue alcalde de Calella y que pudo meter mano en las decisiones sobre la Corporación de Salud del Maresme y la Selva en su día. Qué bonito.
El Departamento de Justicia paga al grupo Serhs más de seis millones y medio de euros al año por el servicio de comedor de las cárceles, como otros departamentos contratan sus comedores y cafeterías para sus empleados. Y aunque no sean empresas públicas, el F.C. Barcelona y el R.C.D. Español viven del dinero público (TV3) y han contratado a Serhs en sus servicios de restauración.
El señor Bagó nunca ha abandonado la política, porque está visto que le proporciona contactos muy interesantes. Así, cede su Hotel Bellaterra para celebrar las convenciones de CiU con marcada frecuencia, y recibe préstamos del Instituto Catalán de Finanzas por un valor superior a seis millones seiscientos mil euros en 2005 para construir nuevos hoteles, por poner dos ejemplos. Naturalmente, una cosa no tiene que ver con la otra: fue un préstamo tripartito.
Porque, aunque el personaje es convergente de la cabeza a los pies, sus negocios continuaron viento en popa con los gobiernos tripartitos. Ya se sabe que, en Cataluña, cuando se trata de ganar dinero no se hacen distingos ni se deja uno llevar por manías ideológicas. Es lo que llaman una corrupción transversal, que es como se dice que en estas cuestiones todos van de la manita.
Dirán que exagero. Bien, sí... Es posible que sea un exagerado, no lo niego. Pero la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) ha abierto diligencias de oficio para investigar si las contrataciones realizadas por el CSC se ajustan a la ley y si las auditorías efectuadas por los correspondientes organismos públicos que las supervisaban ejercieron el control adecuado. ¿Si ejercieron el control adecuado? Vamos, hombre... Ya les digo yo que no, y me juego lo que quieran a que no me equivoco.
También ha abierto una investigación sobre la duplicidad de cargos del señor Prat y del señor Bagó, que podrían haber vulnerado ostensiblemente el régimen de incompatibilidades en el ejercicio de sus responsabilidades públicas. Podría haber eso que se llama, eufemísticamente, un conflicto de intereses.
Es decir, que el Departamento de Salud de don Baudilio huele mal, muy mal, apesta por todas partes.
Quizá abriendo las ventanas, limpiando las miasmas que emponzoñan el sistema, quizá metiendo la tijera en tanto parásito y no en el servicio que merecen los ciudadanos, quizá así lograríamos reducir de verdad y para siempre el coste de la sanidad pública. Pero nadie muerde la mano que le da de comer, lástima.
Crímenes
Salamandra edita Crímenes (Verbrechen, en original), de Ferdinand von Schirach, traducido por Juan Sola, un libro que aguantó todo un año entre los más vendidos en Alemania. Es normal que así fuera, porque es un libro fascinante.Von Shirach tiene dos puntos a favor. El primero, su amplia experiencia como abogado criminalista; el segundo, una escritura simple y directa, que debe mucho a su oficio. Relata, pues, once casos criminales en los que ha participado como abogado, y los presenta de tal manera que es inevitable preguntarse cómo hubiéramos juzgado el caso, si nos hubiera tocado ser juez, o dónde empieza y dónde acaba la culpabilidad del criminal, ese criminal que podría ser tanto usted como yo.
Dicen los críticos que fue la primera obra literaria de von Schirach. Por ser la primera, merece un sonado aplauso. Ganó el Premio Kleist, fue un best-seller en Alemania, se ha traducido a no sé cuántos idiomas y, la verdad, es de esos libros que se leen en un pispás, y enganchan, por así decirlo, mientras se leen. Los dos primeros casos son tan fascinantes que su luego algún otro caso parece flojo no es porque lo sea, sino porque tiene que compartir libro con ellos. Leyendo Crímenes, uno se pregunta en qué mundo vivimos.
Cuentan que von Schirach está ahora escribiendo una novela basada en la figura de su abuelo, Baldur von Schirach, uno de los fundadores de las Juventudes Hitlerianas y luego Galautier (gobernador) de Viena, condenado a veinte años en los Juicios de Nuremberg por mostrar arrepentimiento. Siento curiosidad y me entran ganas de leerla.
El asunto del alargador de penes
El día de Reyes, el pasado 6 de enero, en la comisaría pontevedresa de Joaquín Costa entró un ciudadano dispuesto a presentar una denuncia por estafa. El pobre hombre no acababa de creerse que el tamaño no importa y decidió probar suerte con un alargador de penes, explicó.El alargador de penes es un artefacto mecánico de dudosa eficacia que actúa a tracción. Con un poco de imaginación adivinarán cómo se coloca; hay que llevarlo puesto para que funcione. Baste saber que cada día se le da la vuelta a uno o dos tornillos para que estiren un poco más el pito. Al final, según los vendedores del artilugio, tendrá usted un pedazo de... En fin, que la tendrá más grande, y no hace falta entrar en detalles.
Pues, como iba diciendo, se presentó el caballero en comisaría y dijo que le habían estafado. Como uno no compra un alargador de penes en una farmacia, delante del público, el caballero solicitó uno de estos artilugios por internet. Dio con un sitio que ofrecía uno a buen precio, pagó con la tarjeta de crédito y esperó noticias del cartero.
El paquete llegó, fíjense qué casualidad, la Noche de Reyes. Contenía una lupa.
He ahí por qué el caballero quiso presentar denuncia por estafa. Después de las risas del cuerpo de policía presente en la declaración, se lo pensó dos veces y se marchó con el rabo entre piernas (literalmente). No hubo denuncia, pero el hecho ha transcendido a la prensa.
Un funcionario de la comisaría, la Garganta Profunda de esta historia, ha dicho a los periodistas de La Voz de Pontevedra que técnicamente sería discutible hablar de una estafa porque agrandar, lo que se dice agrandar, es lo que, a fin de cuentas, hace una lupa, con evidente recochineo, entre risas compartidas.
El asunto es serio, afirman otros entrevistados, porque las estafas de este tipo abundan cada día más por internet. Sin embargo, en ésta se da un toque de humor que no se da en otras, reconozcámoslo. Una lupa... Lo que hay que ver.
Coherencia política
¿Se acuerdan del anuncio a bombo y platillo de la intervención de nuestro preclaro líder, el muy honorable señor don Artur Mas en una reunión de liberal-demócratas y reformistas europeos en Londres? Ya saben, esos cinco minutos de gloria que, en la prensa nacional catalana, tienen gusto de discurso imprescindible y decisivo, una especie de Ich bin eine Berliner a la catalana, un I have a dream convergente, un We shall never surrender que aplaudirán las generaciones futuras, con lágrimas en los ojos, el corazón sobrecogido y la voz atascada por la emoción.Pues, prensa de aquí aparte, las palabras del personaje no llamaron la atención a nadie. La misma reunión apenas levantó algunas noticias breves en la sección Política (páginas interiores) en los periódicos británicos; el resto de los periódicos europeos juraron haber oído voces liberal-demócratas y reformistas en un país muy lejano, pero sólo dejaron notas breves sobre el viaje del político local de turno.
¿He dicho que no llamaron la atención de nadie? Perdonen: miento.
Llamaron la atención de los asistentes, verán por qué. Mientras los Mejores hacían una campaña furibunda contra las primeras (y hasta mañana últimas) medidas económicas tomadas por el Gobierno de España (PP), por el muchísimo daño que harían a Cataluña, y sus voces resonaban a todo trapo en las emisoras del país, explicando que Madrid nos quiere mal, don Artur dijo a los liberal-demócratas europeos, y reformistas, que su partido se manifestaba completamente contrario a tales medidas, que consideraba altamente perjudiciales y peligrosas para Cataluña, nefastas e infumables, una peste para los catalanes. En consecuencia, anunció, dando muestras de una grandísima coherencia moral y política, Convergència i Unió (CiU) está estudiando si abstenerse o apoyarlas en su paso por el Congreso de los Diputados.
¡Curiosa forma de oponerse y manifestarse contrario! Los somnolientos participantes abrieron los ojos un momento, preguntándose si habían oído bien. Realmente, es muy reformista manifestar la oposición de algo votando a favor de su implantación. A eso se le llama innovación, reformismo puro. Los españoles son muy raros, ¿no?, comentó uno de los asistentes. PIGS, respondió otro, despectivo.
Pues, sí, los caballeros liberal-demócratas y reformistas habían oído bien. Ayer, CiU votó a favor de esas medidas que ella misma había calificado de muy perjudiciales para Cataluña y dejando bien clara su oposición con el voto afirmativo. Para que se sepa.
Sí, señores. Esto es coherencia y lo demás, puñetas.
Extrañas dimisiones
Es una dimisión extraña. ¿Recuerdan el feo asunto del señor Prat? Pues ha dimitido... pero no de donde debiera haber dimitido, según mi modesta opinión.Es la opinión de quien suscribe que el señor Prat, visto lo visto, no puede ser (no tendría que ser) presidente del ICS. Pero la opinión de quien suscribe se la pasa mucha gente por el forro y a fin de cuentas no es más que una opinión, a la que no puede pedirse mucho.
El asunto es que el señor Prat sigue siendo el presidente del ICS, mal que nos pese. Sin embargo, para no perjudicar la imagen o el prestigio de la Generalidad, anuncia que deja los cargos municipales que ejercía en el Ayuntamiento de Reus y la vicepresidencia de USP Hospitales, el gigante de la sanidad privada española.
No dice el señor Prat que es el único cargo del Ayuntamiento de Reus que no ha hecho pública su declaración de bienes, como exige la Ley de Bases del Régimen Local. Por lo tanto, no se ha podido saber cuánto cobraba por ser el director de Innova, el grupo empresarial del Ayuntamiento de Reus, y el alcalde de la localidad, el señor Pellicer (CiU), preguntado sobre este asunto, responde con la máxima pujolense del Avui no toca!, del hoy no pienso hablar de esto.
Lo cierto es que un grupo de la oposición de Reus, el CUP, una agrupación independentista catalana, ha llevado el caso del señor Prat ante la fiscalía de la Audiencia Nacional, acusándole de prevaricación. El señor Prat trabaja en el despiece del ICS en unas veinte entidades, que serán gestionadas por empresas privadas y alguna aportación de caudal público. Siendo presidente de un grupo empresarial municipal (con fuerte inversión privada) y de una gran empresa privada de hospitales... Por esas afinidades, el señor Prat deja por una temporada sus lucrativos cargos privados y municipales, para centrarme en el encargo de reformar el ICS, dice.
Lástima, porque lo que nos hubiera gustado a muchos es que no se recort... perdón, reforme el ICS.
Don Baudilio (a. Bío Ruiz) y el alcalde de Reus ponen la mano en el fuego por la legalidad de las actuaciones del señor Prat, y manifiestan que son incapaces de comprender por qué resultaba incompatible que el señor Prat repartiera el pastel que quiere comerse. Esta manifiesta incapacidad de comprender lo que está pasando es, visto lo visto, una de las señas de identidad de los Mejores. O eso, o es que actúan con total descaro e impunidad.
Eufemismos e iniciativas
Hace unos días, el pasado 19 de diciembre, el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalidad de Cataluña publicó una nota de prensa titulada Territorio mejora el sistema de peajes y las tarifas del transporte público para garantizar una movilidad sostenible. Caramba, qué titulo.Ya les digo yo, de entrada, que es un monumento al eufemismo y al doble lenguaje, y pronto verán por qué.
Leamos la nota de prensa (en catalán), que pueden encontrar aquí mismo.
Dice, por ejemplo, que La Generalidad tiene como objetivo prioritario salvaguardar el transporte público, pieza capital (sic) en el Estado del bienestar, y hacerlo económicamente sostenible. Este tipo de sostenibilidad económica se llama rentabilidad, por si no lo sabían los chicos de Prensa.
Sigue la nota. El departamento se cuelga la medalla de aportar unos 300 millones de euros al sistema metropolitano de transporte público de Barcelona y luego habla de las tarifas. Aquí viene lo bueno, lo bueno de verdad.
Por otro lado, dice, la revisión de tarifas para 2012 que ha aprobado hoy el Consejo de Administración de la Autoridad del Transporte Metropolitana (ATM), bonificará a los usuarios más habituales del sistema. Señala que se baja un 3,6% el precio de las tarjetas T-Trimestre y casi un 2% el de las tarjetas T-Mes válidas para una zona. También afirma que se potenciarán las tarifas sociales.
Luego dice, textualmente, que las nuevas tarifas, además de promover el uso del transporte público para favorecer una movilidad sostenible, responden a la voluntad de encaminarse hacia un equilibrio financiero del sistema, por un lado, y a reducirle los costes.
Lo que quiere decir el departamento, pero no dice en ningún momento en toda la nota, es que el pase de transporte utilizado por el 70% de los usuarios, la T-10, será un 12% más caro, el billete sencillo será un 38% más caro y la tarjeta T-50/30, que permite cincuenta viajes en un mes, sube otro notable 10%. Las tarjetas que bajan de precio son las que casi nadie utiliza, y da igual que suban o bajen, porque da lo mismo.
Qué cara se les habrá puesto a los chicos de la ATM cuando se han enterado de la iniciativa de Promobilletes. Promobilletes es la ocurrencia de dos ingenieros de la Escuela Politécnica que ofrece tarjetas T-10 más baratas que en una estación de metro.
Daniel Martínez y Guillem Mateos, los dos ingenieros de felices ideas, compran los billetes de manera legal y al precio que corresponde. Luego buscan una empresa que quiera patrocinarlos. La empresa paga un tanto y verán qué hacen en Promobilletes con ese dinero. Usted va al sitio de Promobilletes, encarga varias tarjetas T-10 más baratas, con descuentos de un 10, un 20 y hasta un 50%, las paga y pronto las recibe en su casa, junto con la publicidad de la empresa patrocinadora. Eso es todo.
El Consejo de Administración de ATM y, por qué no decirlo, el Departamento de Territorio y Sostenibilidad (Territorio y Rentabilidad, perdón) han sido pillados con el paso cambiado. Ahora mismo, sus abogados estudian si lo que hace Promobilletes puede hacerlo legalmente, mientras los periódicos se recrean con la noticia.
Dos ingenieros han podido rebajar el precio de los billetes con un poco de imaginación y sentido común. Todo un gobierno, el de los Mejores, no.
Ya no hay «negros» como los de antes
Thomas Alexandre Davy de la Pailleterie, que se dio a conocer como Thomas Alexandre Dumas, fue un valeroso general de la época de la República y el Consulado que, después de algunas desavenencias con Bonaparte, fue relegado a labores de segunda fila y murió poco después de instaurado el Imperio, en 1806. Le llamaban el Negro, porque era hijo de un noble francés y una negra caribeña, un mulato. El Negro era un hombre vigoroso, robusto, tremendo y expansivo, y su hijo, Alejandro, salió a su padre... y heredó el mote.Alejandro Dumas, Alexandre según los franceses, fue el célebre escritor de Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo y tantas otras magníficas novelas, dejando a un lado su magnífica y suprema enciclopedia culinaria. Sus contemporáneos le tenían una envidia tremenda por el éxito de sus folletines. Mujeriego, comilón, vivaz, inteligentísimo, moreno y de pelo rizadísimo, organizó a su alrededor una especie de fábrica de hacer libros. Sus colaboradores trabajaban a destajo, a tanto por línea.
Llegaba Dumas por la mañana, esbozaba el capítulo del día, su argumento, sus personajes... El colaborador de turno lo ponía todo por escrito. Horas después, aparecía Dumas, pagaba lo acordado y revisaba el texto, corrigiendo aquí y allá, anotando en los márgenes, suprimiendo esto o aquello o añadiendo lo otro. Así escribió unas trescientas novelas, con la ayuda de unos sesenta y tantos colaboradores. Desde Dumas, esos que escriben para otro se llaman negros en su honor.
Sirva esto como introducción. El negro literario se limita, hoy en día, en la mayoría de los casos, a tareas de documentación histórica o periodística, que luego utiliza el escritor. Son muchos los autores de best-sellers que reconocen el empleo de documentalistas, sin tapujos. Pero la mayoría de los negros trabajan para poner negro sobre blanco en libros que firman famosos de cualquier especie, algunos de ellos iletrados, como los que aparecen en televisión.
Un libro de memorias de una cupletista se paga a mil o dos mil euros, puede que tres mil, y nada más, aunque la obra se venda como rosquillas. Para evitar el bochorno de María Copia Quintana, en algunos casos, sólo en algunos casos, firma el famoso y se añade, en letra pequeñita, con la colaboración de Fulanito de Tal. Así y todo, el negro cobra un tanto fijo por su trabajo y si te he visto, no me acuerdo. Rara vez van a comisión, a tanto por ejemplar vendido. No se espera de ellos calidad literaria, pero sí discreción.
En el campo de la política, algunos negros están mal vistos y mal pagados. Se soportan porque son imprescindibles: sus amos no saben moverse en el ámbito de las letras, y eso da una rabia... Nadie reconocerá que utiliza negros en sus discursos o en sus artículos de prensa, cuando opina; nadie que ostente un cargo público reconocerá que un negro escribe las preguntas y las respuestas en una entrevista publicada en tal diario, ni el político de turno ni el jefe del medio, por supuesto. Mucho menos se reconocerá que ese negro sabe escribir y él, el político, no. En la mayoría de los casos, el negro es un tipo que apenas sabe conjugar un verbo, distingue entre sujeto y predicado y pasaba por ahí: un funcionario, un empleado subalterno, un periodista becario... que cobra un sueldo escaso por algo que nada tiene que ver con su negritud.
Si quieren saber si un político catalán o español todavía vivo ha escrito el libro que firma, échenle un vistazo, lean una página al azar. Si pueden pasar del primer párrafo y parece que entienden lo que dice, si creen que el personaje se expresa claramente, si no se aburren mortalmente al leer lo que dice, si se sienten capaces de seguir leyendo... entonces, créanme, seguro, seguro que no lo ha escrito el político que pone la firma. Los políticos capaces de escribir bien pertenecen a otra época o hace tiempo que abandonaron la política.
Los muchachos de Prensa de ministerios y consejerías también utilizan negros, porque un Jefe de Prensa es raro que sepa leer y escribir. He conocido a una Jefa de Prensa que, cuando enviaba un fax a la oficina, los que lo recibían creían que era un fax del extranjero, porque cometía tantos desmanes con la ortografía y la gramática que, en serio, no se entendía lo que decía. Los de la sección Internacional estaban hartos de intentar descifrar tan obtusos mensajes, hasta que descubrían su autoría.
Ese negro desgraciado, siervo de directores y secretarios generales, tiene que comer marrón tras marrón y ver como su nombre se omite continuamente. Yo he sido uno de esos negros, sé lo que digo, y me duele que expresiones tan idiotas como una realidad poliédrica corran por ahí sin reconocer a su padre, que soy yo. Aunque la expresión fue fruto de una apuesta que relataré otro día y me da la risa que se utilice a discreción.
Sin embargo, existe una categoría de negros políticos altamente privilegiados. Son periodistas que publican en prensa o hablan por la radio y la televisión; son periodistas que se han ganado el privilegio de cobrar una buena pasta por haber hecho la pelota con insistencia, y la cobran mediante algún encargo de negro.
El infumable libro del señor Prenafeta, donde sostiene que él no es un ladrón, sino la víctima de una persecución contra Cataluña orquestada en Madrid (sic), no ha sido escrito por el señor Prenafeta, sino por un conocido periodista, Vicenç Sanchís, ligado al personaje por su pertenencia a la Fundació Catalunya Oberta, por ejemplo. Es sabido que el señor Prenafeta sería incapaz de escribir un texto coherente de más de diez páginas. ¿He dicho diez? ¿Tantas? Perdonen el error.
Esta clase de negros sale ahora en la prensa porque uno de ellos, Antonio Alemany, cobró casi medio millón de euros (483.000, para ser exactos) por escribir los discursos del señor Matas, que luego alababa desde su tribuna en la edición local de El Mundo. A juzgar por el señor Alemany, los discursos de investidura del señor Matas, y sus discursos en los debates sobre el estado de la autonomía, eran dignos de Demóstenes o Cicerón, cuando quizá no alcanzaban la elocuencia del gallo Claudio. Pero, como los había escrito él mismo...
Así es que la primera acusación contra el señor Matas, ese crápula del PP balear, se centra en los pagos irregulares que éste hacia a Nimbus, una empresa que fue la tapadera del señor Alemany, empresa que luego ganó contratos por valor de dos millones de euros del Gobierno Balear por el favor, más una campaña electoral del PP. También están imputados en este caso, aparte de los señores Matas y Alemany, altos cargos de Presidencia. Lo que he dicho: los que en teoría cobran por escribirle los discursos al jefe acaban contratando negros, incluso de forma irregular y obscena, porque no saben escribir. Y así nos va.
Los Reyes Magos no son «euscaldunes»
En San Sebastián, que en vasco llaman Donostia, los Reyes Magos las pasaron canutas la noche pasada, la que fue del 5 al 6 de enero. Hacía frío, llovía, y la cabalgata de Sus Majestades atravesó mares de paraguas. El reparto nocturno tampoco fue fácil, según declararon a la agencia de noticias Camel News Today.Pero eso no es nada en comparación con el feo que hicieron los munícipes donostiarroeuscaldunes de tendencia nacional y socialista (o nacional-socialista, según se mire la ideología que los parió), que se negaron a recibir a Melchor, Gaspar y Baltasar en el Ayuntamiento por ser, se cita, un símbolo monarquico y españolista, ahí queda eso.
Era tradición en la ciudad que el Salón de Plenos quedara reservado para los Reyes Magos la tarde del día 5, para que los niños que no habían acudido a Correos pudieran entregar las cartas en propia mano a Sus Majestades. Pero Juan Carlos Izaguirre, el personaje que ahora ejerce de alcalde donostiarra, utilizó los eufemismos para referirse al caso. Él, Izaguirre, no quería hacer distinciones ni cometer agravios con el Olentzero, y por eso se negó a ceder el Ayuntamiento, para dejar todo el protagonismo a los niños.
El Olentzero es una figura mitológica vasca equiparable al Hombre del Saco. Es un carbonero que la noche de Navidad pasa por las casas, deja regalos a los niños buenos y se lleva a los malos en el saco, dejando carbón a cambio. Comparado con Papá Noel, que no conoce el carbón, o con los Reyes Magos, que sólo lo transportan ocasionalmente, el Olentzero es mucho más peligroso, porque los niños que no son euscaldunes ¿son buenos, malos o simplemente tontos?
Pues no sé yo, qué quieren que les diga. Pero sí sé que el señor Izaguirre presume de euscaldún y aunque al Olentzero sí que le cedió un local municipal, hay que añadir que tampoco quiso tratar con él. Tampoco le recibió, y eso que el Olentzero es tan euscaldún como el ahí va, pues. Se presume que el señor Izaguirre no quiere saber nada del Olentzero, de Papá Noel, de los Reyes Magos o del Hombre del Saco porque, ay, se porta muy mal y les tiene miedo. O eso, o es gilipollas.
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