
La ecuación la forman varios términos. Por un lado, un nuevo
drac, quizá el viejo, depende cómo se mire. Por el otro, sus cualidades dinámicas: peso, equilibrio, etc. No nos olvidemos de las pólvoras: potencia explosiva, alcance de las chispas, duración de los fuegos... Además, el público. Éste se divide en dos bandos y una mayoría. Un bando está encantado con el nuevo
drac; otro bando reclama el
drac de toda la vida; la mayoría espera a ver cómo se resuelve la incógnita.
¿Qué incógnita? Pues ¿qué incógnita va a ser? ¿Cómo se comportará la bestia bajo el fuego?
A poco de prender la mecha, el público ha resuelto la ecuación.
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