Qué nervios


Aquí me tienen, esperando. Esta semana, la imprenta enviará el libro al distribuidor. Quizá pueda cómo ha quedado en papel, pero no lo sé. En cualquier caso, son dos semanas hasta que, oficialmente, salga a la venta mi Historia torcida de la filosofía.

No puedo evitar las invocaciones a la Santa Paciencia. No parece que me haga mucho caso.

Mientras tanto, envío dibujitos y consignas a mi cuenta de Twitter. Debo de ser considerado ya, a estas alturas, un pesado de consideración. ¡Y eso que todavía no ha salido! Pero ya falta menos, cada vez menos...

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