Hacienda, soborno y extorsión



Se estima que los alemanes también evaden impuestos y le hacen trampas al fisco, qué cosas, quién nos lo iba a decir. Cuentan que estos evasores fiscales guardan en Suiza entre 130.000 y 180.000 millones de euros, lo que no está nada mal.

Tanto caradura ha movilizado al Gobierno de la República Federal de Alemania, que está negociando un Tratado Fiscal con la Federación Helvética. Se quiere que los bancos suizos cobren a sus clientes alemanes un impuesto que luego irá a parar a Alemania. A cambio de cobrar esa tasa, los banqueros continuarán con su política de secreto bancario, porque pagarán las tasas, pero no dirán quién las ha pagado.

Pero el fisco alemán no es como el nuestro y los Länder no quieren acuerdos de este tipo, porque no hace falta ser Aristóteles para saber que será muy fácil hacer trampas. Los inspectores de hacienda alemanes quieren nombres, apellidos, los números de cuenta y cuánto dinero guardan... y no se andan con chiquitas.

Fíjense, si no. Los Länder alemanes destinan una importante suma de dinero a sobornar a los empleados de la banca suiza. Como les cuento. Ofrecen mucho dinero por los datos de los clientes alemanes. Naturalmente, esto es ilegal (en Suiza), pero los Länder alemanes pagan muy bien y los empleados de la banca suiza también están hasta las narices de la oficina y de sus jefes.

La filial alemana del Financial Times se ha recreado un tanto con esta política fiscal tan poco ética, pero tan efectiva en un artículo que ha publicado hace muy poco. Ha puesto el ejemplo de los inspectores de hacienda de Renania del Norte-Westfalia, y el asunto da para pasmo y asombro del personal.

Renania del Norte-Westfalia pagó, el año pasado, dos millones y medio de euros a un empleado que copió miles de datos sobre clientes alemanes en un CD y lo entregó a un agente del fisco alemán. A este empleado lo han pillado y lo han condenado a dos años de prisión, pero el sindicato de los inspectores de hacienda alemanes ha dicho que con esos datos han podido recaudar más de novecientos millones de euros en impuestos impagados. ¡Novecientos millones...! Un buen negocio.

Otro empleado ha tenido mejor suerte y ha vendido a los renanos del norte, por tres millones y medio de euros, otro CD con la lista de los evasores fiscales alemanes que tenían cuentas en el banco Coutts de Zúrich (una filial de un banco escocés, el Royal Bank). A éste no le han pillado. Calculen cuánto dinero recaudará ahora el fisco alemán gracias a este anónimo y traidor empleado de banca suizo.

No han sido los únicos chivatos. De hecho, los inspectores renanos del norte han tenido un mes de julio muy movido. En treinta días, acusaron a siete mil alemanes (¡siete mil!) de evadir miles de millones de euros en impuestos, todos clientes de Credit Suisse. Alguno de sus oficinistas está disfrutando de unas merecidas vacaciones... Además, otro chivatazo ha permitido seguir el rastro del dinero negro oculto en otro banco suizo, el UBS, que, viendo cómo las gastaban los renanos del norte, comenzó a transferir el dinero de sus clientes a Singapur... inútilmente. Los pillaron.

La banca suiza, ya saben, es un prodigio de ética y moral y se ha quejado. Pero los renanos del norte maldito el caso que le han hecho a la banca suiza y siguen ofreciendo propinas a los oficinistas suizos que quieran chivarse, quebrantando la ley en un país extranjero. El evasor de impuestos alemán pagará; por las buenas o por las malas, pero pagará. En este punto del discurso, ya se han planteado unos cuantos problemas éticos, sírvanse ustedes mismos.

Como sea, los evasores de impuestos corren a autoinculparse, porque si uno se entrega y confiesa, se le reduce la multa por no pagar a Hacienda que tendría que pagar si le pillan. Este último mes, confesaron su pecado fiscal centenares de alemanes con canguelo, mientras algún empleado de banca suizo, con ganas de cambiar la oficina por un crucero en el Mediterráneo, se cita en un café con un misterioso funcionario renano del norte que tiene algo que decirle.

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