
El niño perdido es una obra breve, un estilo muy del gusto de Wolfe y de los escritores de su época, que publicaban relatos a tanto la pieza en toda clase de revistas, algunas muy populares. El estilo de los grandes novelistas norteamericanos debe mucho a este medio de subsistencia, y dota a sus relatos de estructuras sólidas y las palabras justas.
La narración es simple, bella, triste (no diré por qué). Cuatro narradores recuerdan, cada uno a su manera, al niño perdido. Es un relato lleno de añoranzas y poesía, que no le dejará indiferente y que, formalmente, es un prodigio.
Si tienen buen gusto literario, no protestarán si les recomiendo El niño perdido.
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